Hildegarda de Bingen (; Bermersheim vor der Höhe, Sacro Imperio Romano Germánico, verano de 1098-Monasterio de Rupertsberg, 17 de septiembre de 1179) fue una santa abadesa benedictina y polímata alemana, activa como compositora, escritora, filósofa, científica, naturalista, médica, mística, líder monacal y profetisa durante la plena Edad Media. Conocida también como la sibila del Rin y la profetisa teutónica, es asimismo una de las compositoras más famosas de monofonía sacra, así como la más grabada en la época moderna. Además, es reconocida por muchos expertos como la madre de la historia natural.
Considerada una de las personalidades más influyentes, polifacéticas y fascinantes de la Baja Edad Media y de la historia de Occidente, es también una de las figuras más ilustres del monacato femenino y quizás quien mejor ejemplificó el ideal benedictino, al estar dotada de una inteligencia y cultura fuera de lo común, comprometida con la reforma gregorianaChiaia, 2006: 33. y al ser una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.
El convento de Hildegarda la eligió como magistra (madre superiora) en 1136. Fundó los monasterios de Rupertsberg, en 1150, y de Eibingen, en 1165. En su producción se encuentran obras teológicas, botánicas y medicinales,Campbell, O. Abortion Remedies from a Medieval Catholic Nun(!), JSTOR Daily, 13 de octubre de 2021 así como cartas, himnos y antífonas para la liturgia."Women of Historic Note". Washington Post, Por Gayle Worl, 9 de marzo de 1997. Escribió poemas y supervisó iluminaciones en miniatura en el manuscrito de Rupertsberg de su primera obra, Scivias.Caviness, Madeline. "Artist: 'To See, Hear, and Know All at Once'", en Voice of the Living Light: Hildegard of Bingen and Her World, ed. Barbara Newman (Berkeley: University of California Press, 1998), págs. 110–24; Nathaniel M. Campbell, Imago expandit splendorem suum: Hildegard of Bingen's Visio-Theological Designs in the Rupertsberg Scivias Manuscript en Eikón/Imago 4 (2013, Vol. 2, No. 2), pp. 1–68, disponible en línea aquí . Sobreviven más cantos de su composición que por cualquier otro compositor en toda la Edad Media, y es uno de los pocos compositores que se sabe escribieron tanto la música como las letras.Burkholder, J. Peter, Claude V. Palisca, & Donald Jay Grout. 2006. Norton anthology of western music. New York: W.W. Norton. Una de sus obras, el Ordo Virtutum, es un ejemplo temprano de un drama litúrgico y es probablemente el ejemplar más antiguo que sobreviva de moralidad. También se le conoce por la invención de una lengua construida conocida como Lingua Ignota.
Aunque la historia de su canonización es compleja, diversas ramas de la Iglesia la han reconocido como santa durante siglos; el 7 de octubre de 2012, en la misa de apertura de la XIIIAsamblea general ordinaria del sínodo de los obispos, el papa BenedictoXVI le otorgó el título de doctora de la Iglesia junto a san Juan de Ávila, en reconocimiento de «su santidad de vida y la originalidad de sus enseñanzas». En palabras de la filóloga Victoria Cirlot:
Biografía Sus primeros años Hildegarda nació en Bermersheim, en el valle del Rin (actualmente Renania-Palatinado, Alemania), durante el verano del año 1098, en el seno de una familia noble alemana acomodada. Fue la menor de los diez hijos de Hildeberto de Bermersheim, caballero al servicio de Meginhard, conde de Spanheim, y de su esposa, Matilde de Merxheim-Nahet, y por eso fue considerada como el diezmo para Dios, entregada como oblata y consagrada desde su nacimiento a la actividad religiosa, según la mentalidad medieval.. En Internet History Sourcebooks Project de la Universidad Fordham de Nueva York. De esta manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y entregada para su educación a la condesa Jutta von Sponheim, hija del conde Esteban II de Spanheim y, por tanto, noble como ella,. En Hildegard.org Página dedicada a Hildegarda de Bingen. quien la instruyó en el rezo del salterio, en la lectura del latín —aunque no le enseñó a escribirlo o, cuando menos, no con pericia—, en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano.
Durante algunos años maestra y discípula vivieron en el castillo de Spanheim. Cuando Hildegarda cumplió catorce años, ambas se enclaustraron en el monasterio de Disibodenberg.Cirlot & Garí, 2008: 48 y 49. Este monasterio era masculino, pero acogió a un pequeño grupo de enclaustradas en una celda anexa, bajo la dirección de Judith. La ceremonia de clausura solemne fue celebrada el 1 de noviembre de 1112 y en ella participaron Hildegarda, Judith y otra enclaustrada más, también infante. En 1114, la celda se transformó en un pequeño monasterio, a fin de poder albergar el creciente número de vocaciones. En ese mismo año, Hildegarda emitió la profesión religiosa bajo la regla benedictina, recibiendo el velo de manos del obispo Otón de Bamberg.. Versión electrónica en PDF en la página web de la Biblioteca Estatal de Baviera, publicada 13 de marzo de 2008. De esta manera continuó su educación monástica rudimentaria dirigida por Judith.
Judith murió en 1136, con fama de santidad tras haber llevado una vida de mucha austeridad y ascesis, que incluía largos ayunos y penitencias corporales.Cirlot & Garí, 2008: 49. Hildegarda, a pesar de su juventud, fue elegida abadesa (magistra) de manera unánime por la comunidad de monjas.
Visionaria y escritora Desde niña, Hildegarda tuvo una débil constitución física, sufrió de constantes enfermedades y experimentaba visiones. En una hagiografía posterior escrita por el monje Teoderico de Echternach se consignó el testimonio de la propia Hildegarda, donde dejó constancia que desde los tres años tuvo la visión de «una luz tal que mi alma temblaba».Cirlot, 2009: 51. Estos hechos continuaron aún durante los años en que estuvo bajo la instrucción de Judith quien, al parecer, tuvo conocimiento de ellos. Vivió estos episodios conscientemente, es decir, sin perder los sentidos ni sufrir éxtasis.Dickens, 2009: 33. Ella los describió como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores; además iban acompañados de una voz que le explicaba lo que veía y, en algunos casos, de música.
En 1141, a la edad de cuarenta y dos años, sobrevino un episodio de visiones más fuerte, durante el cual recibió la orden sobrenatural de escribir las visiones que en adelante tuviese.Dickens, 2009: 27. A partir de entonces, escribió sus experiencias, que dieron como resultado el primer libro, llamado Scivias (Conoce los caminos), que no concluyó hasta 1151. Para tal fin, tomó como secretario y amanuense a uno de los monjes de Disibodenberg llamado Volmar y, como colaboradora, a una de sus monjas, llamada Ricardis de Stade.
No obstante, siguió teniendo reticencias para hacer públicas sus revelaciones y los textos resultantes de ellas,Cirlot, 2009: 52. por lo que para disipar sus dudas recurrió a uno de los hombres más prominentes y con mayor reputación espiritual de su tiempo: Bernardo de Claraval, a quien dirigió una sentida carta pidiéndole consejo sobre la naturaleza de sus visiones y la pertinencia de hacerlas de conocimiento general.Hildegarda de Bingen, 1998, ed. Baird & Ehrman, p. 27. En dicha misiva, enviada hacia 1146, confesó al ilustre monje cisterciense que lo había visto en una visión «como un hombre que veía directo al sol audaz y sin miedo», y, al mismo tiempo que se atribuía a sí misma «debilidad», solicitaba su consejo:
La respuesta de Bernardo no fue ni muy extensa ni tan elocuente como la carta enviada por Hildegarda,Cirlot & Garí, 2008: 53. pero en ella le invitaba a «reconocer este don como una gracia y a responder a él ansiosamente con humildad y devoción [...]».Hildegarda de Bingen, op. cit.: 31. Además, parece que el abad de Claraval posteriormente intervino ante el papa Eugenio III en favor de Hildegarda, ya que tenía trato personal con el obispo de Roma porque este era también cisterciense y antiguo discípulo suyo.Harmless, 2007: 62.
Precisamente, el arzobispo Enrique de Maguncia, bajo cuya jurisdicción se encontraba el monasterio de Disibodenberg, y que estaba enterado de las visiones y profecías de Hildegarda, mandó una comisión al papa Eugenio para informarse de lo sucedido y lograr que se declarara sobre la naturaleza de tales dones.Harmless, 2007: 63. El papa se encontraba por aquellos días en Tréveris para presidir el sínodo que se celebró en aquella ciudad entre 1147 y 1148.
En 1148, un comité de teólogos, encabezado por Albero de Chiny-Namur, obispo de Verdún, estudió y aprobó, a petición del papa, parte del Scivias. El mismo papa leyó públicamente algunos textos durante el sínodo de Tréveris y declaró que tales visiones eran fruto de la intervención del Espíritu Santo.Flanagan, op. cit. Tras la aprobación, envió una carta a Hildegarda, pidiéndole que continuase escribiendo sus visiones. Con ello dio comienzo no solo la actividad literaria aprobada canónicamente, sino también la relación epistolar con múltiples personalidades de la época, tanto políticas como eclesiásticas, tales como el ya mencionado Bernardo de Claraval, Federico I Barbarroja, Enrique II de Inglaterra o Leonor de Aquitania, que pedían sus consejos y orientaciones. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la Sibila del Rin.
Fundadora izquierda|miniatura|Santa Hildegarda y su comunidad de monjas en una miniatura del . También en 1148, y sin haber concluido la redacción del Scivias, una visión la hizo concebir la idea de partir de Disibodenberg y marchar a un lugar «donde no había agua y donde nada era placentero»,Vita II, V. inspirándola así para la fundación de un monasterio en la colina de san Ruperto (Rupertsberg), cerca de Bingen, al oeste del río Rin, en la desembocadura del Nahe, para trasladar a la crecida comunidad y emanciparla de los monjes de Disibodenberg.
Sin embargo, Kuno, entonces abad de Disibodenberg, se opuso a su salida, lo que contrarió a la monja en gran medida, al punto de ocasionarle trastornos físicos, que fueron atribuidos a causas divinas:Dickens, 2009: 27.
Ante esta situación intervino la marquesa Ricardis de Stade (Richardis von Stade),Cirlot, 2009: 54 y 98. madre de la monja que servía de secretaria a Hildegarda, quien logró convencer a EnriqueI, arzobispo de Maguncia (1142–1153), de que diera la autorización para la salida de las religiosas y la fundación del nuevo monasterio. Hacia 1150, se trasladó a Rupertsberg con cerca de veinte de sus monjas, obtuvo el permiso del conde Bernardo de Hildesheim,Mershman, Op. cit. propietario del terreno elegido, y fundó el monasterio de Rupertsberg, del cual se convirtió en abadesa.
Por esa época, su asistente y secretaria Ricardis la abandonó para ser abadesa del convento de Bassum en Sajonia. Ello causó la tristeza y oposición de Hildegarda, que luego reflejaría en serias cartas de protesta al arzobispo Hartwig de Bremen, hermano de Ricardis, quien había influido para conseguir el cargo abacial; llegó a apelar hasta al papa, sin conseguir que la monja volviera. Ricardis murió al año de la separación.Flanagan, op. cit.
Un año después del traslado concluyó el Scivias, y de esa misma época datan sus dos libros de contenidos sobre ciencias naturales (Physica) y medicina (Cause et cure), en los cuales expuso gran cantidad de conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, de herbología y otros tratamientos médicos de su época basados en las propiedades de piedras y animales.Newman, 1987: 29. Asimismo, comenzó la colección de cantos que tituló Symphonia armonie celestium revelationum, que compuso para atender a las necesidades litúrgicas de su comunidad. Según algunas cronologías, también de 1150 dataría el inicio del Liber vite meritorum.Lerman. Op. cit.