La eyaculación es la expulsión de semen desde el pene y a través de la uretra, generalmente en el momento del orgasmo. Constituye la etapa final y el objetivo natural de la estimulación sexual masculina, y es un componente esencial de la concepción natural. Tras alcanzar una erección, muchos hombres emiten fluido preeyaculatorio durante la estimulación sexual (durante una relación sexual o una masturbación) y antes de la eyaculación. La eyaculación involucra contracciones involuntarias del piso pélvico y está asociada normalmente con el orgasmo. Es parte normal del desarrollo sexual humano masculino.
La eyaculación puede ocurrir espontáneamente durante el sueño (polución nocturna) o en raros casos debido a una enfermedad prostática. A la primera eyaculación en la vida de un varón se le denomina espermarquia. La aneyaculación es la condición de ser incapaz de eyacular. La diseyaculación se refiere a una eyaculación que es dolorosa o incómoda. La eyaculación retrógrada se refiere al flujo retroactivo de semen de la uretra hacia la vejiga. La eyaculación precoz es una eyaculación que ocurre antes de que se inicie la actividad sexual o muy poco después de su inicio, lo que interfiere con una relación sexual prolongada. La vasectomía altera la composición del eyaculado como una forma de control de la natalidad.
Fisiología
Espermatogénesis
El desarrollo de los espermatozoides, un proceso conocido como espermatogénesis, comienza en la pubertad, originándose espermatozoides maduros a partir de células germinales que se encuentran en la membrana basal de los túbulos seminíferos de los testículos. Las células de Sertoli, estimuladas por la hormona folículoestimulante (FSH), y las células de Leydig, estimuladas por la hormona luteinizante (LH), ayudan a regular la espermatogénesis. Una vez iniciada la pubertad, se inicia un ciclo de espermatogénesis dentro del epitelio de las células de Sertoli cada 13 a 16 días, si bien la espermatogénesis no es consistentemente sincrónica en todos los túbulos seminíferos. El número exacto de etapas de la espermatogénesis sigue siendo incierto y objeto de debate. Tras la liberación de espermatozoides inmóviles en los túbulos, estos viajan al epidídimo para su posterior maduración y el desarrollo de su motilidad funcional. La duración total del proceso de espermatogénesis humana puede variar, pero estudios previos la estiman entre 42 y 76 días.
El precursor normal de la eyaculación es la excitación sexual masculina, que conduce a la erección del pene; sin embargo, no todas las excitaciones o erecciones culminan en eyaculación, y la eyaculación no requiere que haya erección. La estimulación sexual del pene durante la masturbación o la actividad sexual vaginal, anal, oral, manual o sin penetración puede proporcionar el estímulo necesario para que un hombre alcance el orgasmo y la eyaculación. En cuanto al tiempo de latencia de la eyaculación intravaginal (es decir, el tiempo que se tarda en eyacular durante la penetración vaginal), los hombres suelen alcanzar el orgasmo entre cinco y siete minutos después del inicio de una relación sexual pene-vaginal, teniendo en cuenta su deseo y el de sus parejas, aunque 10 minutos también es un tiempo de latencia de eyaculación intravaginal común. La estimulación prolongada, ya sea a través de los preliminares (besos, caricias o estimulación directa de las zonas erógenas antes de la penetración durante el coito) o la masturbación, conduce a una excitación adecuada y a la producción de líquido preeyaculatorio. Agentes infecciosos (incluido el VIH) pueden estar presentes en el líquido preeyaculatorio.
En los seres humanos, una vez que el pene ha alcanzado estimulación suficiente para llegar al orgasmo, la eyaculación empieza, produciéndose en dos fases:
Fase de emisión Los espermatozoides maduros se almacenan en la cola del epidídimo hasta que el plexo pélvico recibe suficiente información sensorial de los nervios hipogástrico y pélvico, además de la cadena simpática paravertebral caudal, activada psicológicamente, para iniciar la eyaculación. Los espermatozoides experimentan sus cambios de desarrollo finales dentro del epidídimo, donde permanecen almacenados hasta la eyaculación. Este proceso está controlado por un reflejo en la médula espinal simpática.
La fase de emisión de la eyaculación comienza cuando se cierra el cuello vesical para evitar un flujo retrógrado del eyaculado a punto de circular. Esta acción coincide con la propulsión de los espermatozoides desde el epidídimo hacia los conductos deferentes mediante contracciones de músculo liso. Desde aquí, los espermatozoides son transportados a través del cordón espermático hacia los conductos eyaculatorios, donde se mezclan con una solución clara rica en fructosa procedente de la vesícula seminal. A medida que esta nueva mezcla pasa por la próstata, se secreta un líquido alcalinizante que espesa aún más el líquido, ahora llamado semen, y protege a los espermatozoides de las condiciones ácidas del tracto reproductivo femenino. Finalmente, el semen pasa a través de las glándulas bulbouretrales (o glándulas de Cowper), que proporcionan una última adición al liberar un líquido que lubrica la abertura uretral y la limpia de cualquier residuo de orina.Christophe L. Hugonnet, Dominik BÖHLEN & Hans-Peter SCHMID (2002) Le profil éjaculatoire : une pression de 5 mètres H2O au niveau du col vésical lors de l’éjaculation ; Progrès en Urologie, 12, 1240-1243, PDF, 4 pages
El inicio de la fase de emisión de la eyaculación no está bajo la voluntad individual ni es controlada cerebralmente y puede ser evocada a través de estimulación erótica visual o estimulación física. Los órganos involucrados en esta fase obtienen inervaciones autónomas profundas formadas por los nervios simpáticos y parasimpáticos del plexo pélvico. El neurotransmisor básico requerido en la estimulación del sistema nervioso simpático es la norepinefrina, que es equilibrado por la acetilcolina, el neurotransmisor parasimpático. La emisión no es continua, sino espasmódica. Nervios simpáticos en los niveles T10-L2 que salen de la médula espinal comienzan la contracción peristáltica del músculo liso de la próstata, vesículas seminales, conductos deferentes y epidídimo. Una vez que el semen llega a la uretra posterior, la expulsión del semen y su contenido se vuelve inevitable. Este paso es sentido por el varón como la inminencia del orgasmo y se le llama a veces «punto de no retorno» o «punto de inevitabilidad eyaculatoria».Dallaire, Y. (2014). La sexualité de l'homme après 50 ans. Jouvence Pratiques (extraits avec Google Livres).Alarie, P., & Brouillette, D. (2008) Le traitement de l’éjaculation précoce: l’état de la question en 2008 ; Congrès international de médecine sexuelle francophone Montréal ; 18 septembre 2008 (Diaporama 74 pages). La composición fisiológica final del semen ya se ha producido y se liberará en la siguiente etapa de la eyaculación, denominada expulsión.
Fase de expulsión (o eyaculación anterógrada) thumb|200px|Secuencia fotográfica de una eyaculación (vídeo). La eyaculación alcanza su punto álgido en la fase de expulsión, que implica la descarga de semen a través de la abertura uretral. Esta expulsión se produce gracias a contracciones coordinadas y cíclicas de los músculos estríados pélvicos, incluidos el músculo bulbocavernoso y el pubocoxígeo, situado alrededor de la base del pene y el ano, obligando al semen a salir a través del meato uretral. Para que el semen sea expulsado del pene, el cuello de la vejiga permanece cerrado mientras que el esfínter uretral externo se relaja. Estas contracciones rítmicas forman parte del orgasmo masculino y están controladas por un reflejo espinal a nivel de los nervios espinales S2-S4 a través del nervio pudendo. Los espermatozoides que pasan a través de los conductos eyaculatorios se mezclan con los fluidos de las vesículas seminales, de la próstata y las glándulas bulbouretrales para formar el semen, que es eyectado a través de la uretra . Si bien el esfínter externo y los músculos pélvicos pueden controlarse voluntariamente, no se observa ningún control voluntario durante la expulsión del semen. La fase de expulsión se considera una extensión de la fase de emisión, desencadenada al alcanzar un cierto nivel de activación de los nervios espinales. El orgasmo masculino típico dura varios segundos. La eyaculación suele ser simultánea con el orgasmo. Al comienzo del orgasmo, el semen comienza a fluir a través de la uretra en pulsos, alcanza un pico de descarga y luego disminuye su flujo. El orgasmo típico consta de 10 a 15 contracciones, aunque el hombre puede no ser consciente de tantas. Después de la primera contracción, la eyaculación continúa hasta completarse de forma involuntaria. Durante esta etapa, la eyaculación no se puede detener. La frecuencia de las contracciones disminuye gradualmente a lo largo del orgasmo. Las contracciones iniciales ocurren en promedio cada 0,6 segundos, con un incremento de 0,1 segundos por contracción. En la mayoría de los hombres, las contracciones se producen a intervalos rítmicos regulares durante todo el orgasmo. Muchos hombres también experimentan contracciones irregulares al final del orgasmo. La eyaculación suele comenzar durante la primera o segunda contracción del orgasmo. En la mayoría de los hombres, la primera eyaculación ocurre durante la segunda contracción, que suele ser la más intensa, expulsando el 40% o más del volumen total de semen. Después de este pico, la cantidad de semen eyaculado disminuye a medida que las contracciones pierden intensidad. Las contracciones musculares del orgasmo pueden continuar después de la eyaculación sin que se expulse más semen. Un estudio con una muestra pequeña de siete hombres mostró un promedio de siete chorros seguidos de un promedio de 10 contracciones más sin expulsión de semen. Este estudio también encontró una alta correlación entre el número de chorros y el volumen total de semen, es decir, los mayores volúmenes de semen se debieron a pulsos adicionales de semen en lugar de a chorros individuales más grandes.
Es excepcional eyacular sin orgasmo, aunque esto puede ocurrir en personas con daño en la médula espinal o con otras condiciones neurológicas o como resultado del uso de medicamentos como SSRIs o ciertos antipsicóticos. La ausencia de eyaculación como clímax de la estimulación sexual suele estar ligada a la dificultad para alcanzar el orgasmo, un trastorno que se conoce con el nombre de eyaculación retardada o anorgasmia.
Por otra parte, la eyaculación precoz se produce cuando la eyaculación ocurre antes de lo deseado. Un orgasmo que no va acompañado de eyaculación se conoce como orgasmo seco.
Distancia de expulsión y volumen Alfred Kinsey midió la distancia de la eyaculación en «varios cientos» de hombres. En tres cuartas partes de los hombres examinados, el eyaculado «es expulsado con tan poca fuerza que el líquido no alcanza una distancia mayor que la punta del pene». En contraste con estos sujetos de prueba, Kinsey observó: «En otros hombres, el semen puede ser expulsado a una distancia de varios centímetros, hasta 30 o 60 centímetros, o incluso hasta 1,5 o 1,8 metros y (en raras ocasiones) hasta 2,4 metros». Masters y Johnson reportan que la distancia de la eyaculación no supera los 30-60 cm. Durante la serie de contracciones que acompañan a la eyaculación, el semen es expulsado de la uretra a 500 cm/s , cerca de 18 km/h.