Castilblanco es una localidad y municipio español situado en el suroeste de la península ibérica, en la provincia de Badajoz, comunidad autónoma de Extremadura. Se encuentra a una altitud de 501 m sobre el nivel del mar, al sur de los Montes de Toledo y entre los ríos Guadiana y Guadalupe, dentro de la comarca de Cijara. El municipio cuenta con una población de , concentrándose la totalidad en un único núcleo de población con el título honorífico de villa. Pertenece al partido judicial de Herrera del Duque.
Castilblanco es el último lugar de paso en el Camino de Guadalupe de Levante, que une Guadalupe con Valencia.
Toponimia miniatura|izquierda|Grabado de la fortaleza original. No existe consenso sobre el origen del nombre de Castilblanco, pero se sabe que está relacionado con la antigua existencia de un castillo donde hoy se encuentra la iglesia de San Cristóbal, construido bien por los árabes o por los cristianos a principios del , durante la Reconquista. La posibilidad de haber sido construido por los cristianos parece concordar mejor con la denominación del municipio, así como con las investigaciones historiográficas recientes, aunque el origen árabe no está descartado.El propio escudo del municipio muestra un castillo árabe en lugar de cristiano.
Clasificado por multitud de historiadores como enclave templario, habría sido conocido como el «castillo blanco» o «castillo de los blancos» desde que éstos ocuparon el valle del río Guadalupe. El castillo que existía en el cerro y el color del hábito de estos caballeros habrían dado nombre a la población.
Símbolos
El símbolo oficial de Castilblanco es su escudo de armas. En él se representan: un castillo, en recuerdo del origen de la localidad; una encina y un olivo, árboles predominantes en su término municipal; la declaración de villa por Carlos I, por la que Castilblanco consigue en 1554 soberanía propia; y una flor de jara, en recuerdo de la comarca toledana de La Jara, a la cual perteneció el municipio hasta su incorporación a la provincia de Badajoz tras la caída del Antiguo Régimen.
El escudo fue aprobado por una orden de la Junta de Extremadura en 1986, y se describe oficialmente así:
Geografía Integrado en la comarca de Siberia Extremeña, que confronta con las provincias de Cáceres, Ciudad Real y Toledo, se sitúa a 201 km de la capital provincial. Erigido sobre un cerro situado al sur de la sierra de Guadalupe (parte de la cordillera de los Montes de Toledo) y entre los ríos Guadiana y Guadalupe, pertenece al partido judicial de Herrera del Duque.
El término municipal está atravesado por la carretera nacional N-502, entre los pK 204 y 221, y por carreteras locales que conectan con Alía y Valdecaballeros.
Orografía El área urbana se sitúa sobre un cerro que predomina sobre los terrenos circundantes, de menor altitud. La zona norte del término municipal está formada por un gran terreno de raña, socavado por estrechos valles de orientación norte-sur formados por los arroyos que nacen al norte de estas rañas y desembocan en los ríos Guadiana y Guadalupe. La parte este del municipio es la que presenta un relieve más irregular, mientras que el oeste y el sur están conformados en términos generales por terrenos con pendientes poco pronunciadas.
Ya en los límites del término municipal se localizan distintas sierras visibles desde el núcleo urbano y pertenecientes a la cadena montañosa de los Montes de Toledo que rodean el municipio por el norte, este y sur. Las sierras situadas al norte del municipio son las de mayor altitud, entre las que se destacan la sierra de Guadalupe, la sierra de Altamira y la sierra de las Villuercas. El territorio que se extiende al este del municipio es de carácter marcadamente irregular aunque de menor altitud donde destacan algunas sierras como Rinconada, Palomera y Umbría. El límite sur del municipio, donde confluyen el río Guadalupe y el Guadiana, también es un terreno montañoso delimitado por las sierras de las Barbas de Oro, Pastillos, Chimenea, Escorial, Villares y Golondrinos, todas de altitud similar a la del área este.
La altitud oscila entre los 662 m al noreste (pico Fraguas) y los 370 m a orillas del Guadiana en el embalse de García de Sola. El pueblo se alza a 501 m sobre el nivel del mar.
Hidrografía miniaturadeimagen|derecha|Embalse de García de Sola La villa se localiza entre la margen derecha del río Guadiana y la margen izquierda del río Guadalupe, afluente del anterior. El caudal del Guadiana es muy grande a su paso por la zona debido a los embalses existentes. En la zona norte del término municipal se encuentra el embalse de Cíjara y en las zonas sur y sureste el embalse de García de Sola, contando este último con más de 20 km de costa.
En el terreno de rañas del norte del municipio nacen varios arroyos que recorren el término municipal de norte a sur desembocando bien en el río Guadalupe, los de orientación norte-suroeste, bien en el río Guadiana, los de orientación norte-sureste. Los más importantes de estos arroyos son los de Doña Mencía, Arramal y Santiago, afluentes del Guadalupe, y el Arroyo Grande y el de Canalija, afluentes del Guadiana.
Clima Según la clasificación de Köppen, Castilblanco presenta un clima templado de veranos secos y calurosos (Csa), pudiendo identificarse con el clima mediterráneo típico algo continentalizado que se manifiesta en una alta amplitud térmica. Las precipitaciones siguen, así mismo, un patrón muy parecido al del clima mediterráneo típico y están entre los 400 o 600 mm, con un máximo durante el otoño y la primavera. La menor influencia del mar, no obstante, hace que sea un clima más seco que el típico. La estación más seca es el verano. La lejanía al mar provoca una oscilación térmica elevada. En invierno se pueden alcanzar temperaturas inferiores a 0 °C, produciéndose heladas, mientras que los veranos son calurosos, superando con gran frecuencia los 30 °C y alcanzando esporádicamente los 40 °C en situaciones de olas de calor.
Espacios naturales protegidos El entorno de los dos ríos entre los que se encuentra Castilblanco -el río Guadalupe y el río Guadiana- forman parte de la zona de especial protección para las aves y lugar de importancia comunitaria a nivel europeo Sierra de los Golondrinos-Puerto Peña, integrada en la Red Natura 2000. En la zona norte del municipio, el área en torno al embalse de Cíjara forma parte de la Reserva Regional de Cíjara.
Geología El término municipal de Castilblanco puede dividirse en dos zonas claramente diferenciadas en función del tipo de suelo. En la parte norte del municipio predominan los suelos de arcilla mientras en el sur es más abundante la pizarra.
Historia Origen medieval miniatura|Planta de la fortaleza y parte del recinto amurallado en el Su origen más remoto posiblemente fuera un castillo localizado en donde se encuentra la iglesia parroquial, construido, bien por los árabes o por los caballeros de Ávila, Trujillo o los Templarios, en la primera reconquista de Extremadura por Alfonso VII en los primeros años del .
Los primeros datos históricos documentales son a partir de la donación que hace el rey Sancho IV, el día 15 de mayo de 1293, a Talavera de la Reina de tres dehesas, las cuales comprendían a la que posteriormente se denominó como Dehesa de los Guadalupes, por incluir los terrenos en torno al río Guadalupe, en cuyo territorio ya se encontraba el lugar de Halía (actual Alía) y se repoblaron los de Castilblanco y Valdecaballeros. La mayor parte de la repoblación se llevó a cabo entre los siglos y con vecinos provenientes de Talavera. El señorío de los tres lugares perteneció a Talavera hasta que el rey Enrique II, el día 23 de junio de 1369, dona al arzobispo de Toledo, Gómez Manrique, la villa de Talavera con todas sus aldeas, incluido Castilblanco. En 1445 el rey Juan II entregó a Gutierre de Sotomayor el lugar de Gahete, después llamado Belalcázar. Tres años después, en 1448, Gutierre de Sotomayor logró incorporar Castilblanco al señorío de Belalcázar, junto con otros lugares hasta entonces propiedad del arzobispado de Toledo. Pero el arzobispado de Toledo recuperó rápidamente estos territorios: el 1 de abril de 1455 el entonces señor de Belalcázar, Alonso de Sotomayor, hijo de Gutierre, entregó de nuevo esos lugares a Talavera y, por tanto, al arzobispo de Toledo.
Edad Moderna Durante la primera mitad del , se tiene constancia de al menos dos habitantes de Castilblanco que participaron en la conquista y colonización de América: Valentín Castilblanco, que partió en septiembre de 1512, y Domingo García, en septiembre de 1539. El aprovechamiento de la dehesa se llevaba a cabo con importantes limitaciones que motivaron numerosos y largos pleitos y concordias con los sucesivos propietarios de la Dehesa de los Guadalupes y de Castilblanco. El propio arzobispo de Toledo, Juan Martínez Silíceo, envió una carta al rey Carlos I, firmada el 23 de abril de 1554, pidiéndole la concesión del título de villa a Castilblanco y su independencia respecto de Talavera. El proceso para la obtención del título de villa fue largo. Dos meses después de la petición de Martínez Silíceo, en junio de 1554, se procedió a averiguar la población de Castilblanco, que se cuantificó en 296 vecinos (en torno a 1300 habitantes). Posteriormente la población pagó 1434800 maravedís. En enero de 1556 Castilblanco terminó de abonar el pago y recibió su título de villa. Para entonces Carlos I ya había abdicado en su hijo Felipe II y se había retirado al monasterio de Yuste.
Tres meses después de la concesión del título de villa, en abril de 1556, un vecino de Castilblanco, Antón Sánchez Bermejo, presentó el documento ante el corregidor de Talavera exigiendo su cumplimiento. El corregidor se mostró conforme y dispuesto a cumplir lo establecido en el título de villa. No obstante, durante los siguientes años Talavera intentó en repetidas ocasiones volver a hacerse con las villas incluidas en la Dehesa de los Guadalupes, entre ellas Castilblanco. En 1587 Talavera propuso al rey Felipe II la compra de las villas de Castilblanco, Valdecaballeros y Alía, pero estas realizaron a su vez una contraoferta de mayor cuantía para mantener su independencia. Se abrió entonces un proceso que duró siete años en el que se alternaban ofertas y contraofertas provenientes de ambas partes. Finalmente, en 1594, el rey aceptó la oferta de Talavera, con lo que esta pasó de nuevo a poseer las tres villas, aunque tardó poco en perderlas de nuevo. Pocos años después Felipe II las compró para posteriormente donarlas al recientemente construido Monasterio de El Escorial, el cual las poseyó desde el año 1608 hasta la desamortización del . Desde la compra por Felipe II, los administradores de la dehesa de los Guadalupes, tanto los seglares bajo el mando del rey como los monjes jerónimos responsables del Monasterio de El Escorial, trasladaron su residencia desde Alía a Castilblanco.Diputación de Badajoz, La Siberia. La leyenda del agua pag.197, ISBN 847796086O
Respecto al señorío de Castilblanco, que pertenecía al arzobispo de Toledo, el rey Felipe II se lo quita y vende, primero al banquero genovés Nicolò Grimaldi, príncipe de Salerno, y definitivamente a Pedro Ruiz de Aguayo, veinticuatro de la ciudad de Córdoba, el 8 de diciembre de 1584. Sus descendientes, en sus últimos dos siglos el marquesado de Cortes de Graena, lo poseyeron hasta el año 1811 en que se suprimieron los señoríos.
Edad Contemporánea A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el partido judicial de Herrera del Duque.Cervantes Virtual En el censo de 1842 contaba con 410 hogares y 1700 vecinos.Municipio Código INE -06-035