Baltasar Carlos de Austria (Madrid, -Zaragoza, ) fue príncipe de Asturias, príncipe de Gerona, duque de Montblanch, conde de Cervera, señor de Balaguer, príncipe de Viana, y heredero universal de todos los reinos, Estados y señoríos de la Monarquía Hispánica hasta su muerte.

Biografía Hijo del rey Felipe IV de España y de su primera esposa Isabel de Francia. Fue bautizado el 4 de noviembre de 1629 en la madrileña Parroquia de San Juan.De acuerdo con el ceremonial de corte español llevaron las insignias del bautismo distintos duques, en concreto, el duque de Guastalla, del Infantado, de Sessa, de Maqueda, de Medina de las Torres, los condestables de Castilla y el de Navarra. Los padrinos fueron la infanta doña María Ana, futura reina de Hungría, y el infante don Carlos, tíos del recién nacido, a quien llevó en brazos doña Inés de Zúñiga y Velasco, condesa de Olivares (esposa del conde-duque de Olivares), en una silla de cristal de roca, que se dice era la alhaja más preciosa que hasta entonces se hubiese visto.

La propia condesa de Olivares, que también era Camarera mayor de la reina Isabel, ejerció como aya del príncipe,Castilla convulsa, 1631-1652" (p. 77) lo que dio lugar a comentarios sobre el control que el conde-duque de Olivares ejercía sobre el heredero.

El 7 de marzo de 1632 fue jurado ante la nobleza y las Cortes de Castilla como «Heredero de su Majestad [y] Príncipe destos Reinos de Castilla y León, i los demás de esta Corona a ellos sujetos, unidos, e incorporados, i pertenecientes»Gelabert, Juan.E.: "Castilla convulsa, 1631-1652" (p. 78). Además, es de reseñar que para cuando se celebró, en San Jerónimo, la Jura de Baltasar Carlos, se optó por denominarlo sencillamente como "Príncipe destos Reinos", y no como Príncipe de Asturias, posiblemente como intento de homogeneizar la estructura de los antiguos reinos peninsulares, fin perseguido por el conde-duque de Olivares (Sampedro Escolar, José Luis: "La numeración de los Príncipes de Asturias", Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, Madrid, 2004). en una ceremonia que tuvo lugar en el monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid.Para más información sobre este juramento consultese: "Convocación de las Cortes de Castilla y juramento del Príncipe, nuestro Señor D, Baltasar Carlos, primero de este nombre, año 1632" de Antonio Hurtado de Mendoza (1632).

Desde su infancia, su madre, la reina Isabel, y la infanta María Ana de Austria, emperatriz del Sacro Imperio, planearon un matrimonio entre Baltasar Carlos y su prima, la archiduquesa Mariana de Austria, hija del emperador Fernando III y de la propia infanta María Ana y, por tanto, prima hermana suya, algo muy común ya, y demasiado extendido entre la rama austriaca y la española de los Habsburgo. Por ello, el emperador Fernando III escribió a Felipe IV expresando su deseo de ofrecer la mano de su hija Mariana al príncipe Baltasar Carlos, propuesta que el monarca español aceptó.Tras la muerte del joven príncipe en 1646, Mariana de Austria se casó con el padre de este, el rey Felipe IV

Tras la revuelta catalana de 1640 Felipe IV trató de ganarse a los aragoneses para conseguir dinero y hombres para el nuevo frente de guerra. Una de las medidas adoptadas encaminadas a este fin fue traer al príncipe Baltasar Carlos para ser jurado como príncipe heredero del Reino de Aragón.Maiso González, Jesús: "Baltasar Carlos y Zaragoza" (p. 2). El juramento se realizó el 20 de agosto de 1645, cuando el príncipe contaba con dieciséis años de edad, en la Catedral del Salvador de Zaragoza.Gómez de Blas, Juan: "Relacion del iuramento de los Fueros de Aragon, que hizo el Serenissimo Principe D. Baltsar Carlos, en la Iglesia Metropolitana de la Ciudad de Zaragoça, en veynte de Agosto, de 1645." Sevilla (1645) Así Baltasar Carlos pasaba a ser príncipe de Gerona, gobernador General de Aragón, duque de Montblanch, conde de Cervera y señor de la ciudad de Balaguer.Maiso González, Jesús: "Baltasar Carlos y Zaragoza" (p. 4). Por su parte, el 13 de noviembre de ese mismo año, Baltasar Carlos fue jurado heredero por las Cortes de Valencia.Cortes del Reino de Valencia en Biblioteca virtual Miguel de Cervantes

En abril de 1646, deseoso Felipe IV de que su hijo fuese jurado heredero de la Corona por los navarros,de Apraiz, Angel: "Vista de Pamplona. Pintura de un aurresku atribuida a Velázquez" (p. 2) como el año anterior lo había sido por los aragoneses, se trasladó junto a éste desde Madrid a Pamplona, donde, después de reconocerse los fueros del reino navarro, se celebró solemnemente aquella ceremonia el día 3 de mayo."juramento que hizo el serenissimo principe don Baltasar Carlos, principe natural heredero deste Reyno de Navarra nuestro señor por su persona, en presencia del rey don Felipe sexto su padre nuestro señor, en la iglesia catedral de esta ciudad de Pamplona. Y el que en sus reales presencias prestaron a S.A. los Tres Estados deste Reyno estando junto en sus Cortes generales el año 1646." en "El corpus legislativo de Navarra en la etapa de los Austria (siglo XVI-XVII)" de Ostolaza Elizondo, María Isabel (pag. 35).

Muerte Finalizado el acto, la familia real se trasladó a Zaragoza. El 5 de octubre, víspera del segundo aniversario de la muerte de la reina Isabel de Borbón, Felipe IV y Baltasar Carlos asistieron a las vísperas y nocturno en su memoria. Aquella misma tarde el príncipe se sintió enfermo y al día siguiente, sábado 6 de octubre, tuvo que quedarse en cama mientras el rey acudía al funeral. La enfermedad, la viruela,Véanse los pormenores de la enfermedad y muerte de Baltasar Carlos en "Relación de la enfermedad del Príncipe Nuestro Señor, escrita por el Padre Fray Juan Martínez, confesor de Su Majestad, para el Doctor Andrés de Uztarroz" (Zaragoza, 1646) fue fulminante. Así, el martes 9 de octubre a las ocho de la mañana, el arzobispo de Zaragoza le administraba el viático. Se dice que el Santísimo se expuso hasta las tres de la tarde, cuando se hizo una procesión general al convento de Jesús, donde se había llevado a la Virgen de Cogullada y se la trajo procesionalmente al altar de La Seo donde se rodeó de velas y oraciones."Muerte de príncipe de España" (1646) en "Baltasar Carlos y Zaragoza" de Jesús Maiso González (pag.4) A las nueve de la noche de ese mismo día, murió el príncipe Baltasar Carlos. Sus restos permanecieron en Zaragoza hasta la noche del 16 de octubre,Maiso González, Jesús: "Baltasar Carlos y Zaragoza" (p. 5) cuando fueron trasladados al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (el corazón se depositó en una hornacina del altar mayor de la Seo de Zaragoza). thumb|230px|Detalle del Príncipe Baltasar Carlos a caballo de Velázquez fechado en 1635 (Museo del Prado de Madrid).

Consecuencias de la muerte de Baltasar Carlos La muerte del príncipe dejó a la Monarquía sin un heredero varón directo lo que ocasionó una grave crisis dinástica (la única posible heredera que quedaba con vida era la infanta María TeresaA pesar de que muchos autores han pasado por alto este hecho, la infanta María Teresa se convirtió, hasta el nacimiento de los príncipes Felipe Próspero y posteriormente del futuro Carlos II, en la heredera universal de la Monarquía Hispánica, como bien indica Laura Oliván Santaliestra en su tesis "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (Universidad Complutense de Madrid, 2006). No obstante, María Teresa, presunta heredera durante años, no fue jamás Princesa de Asturias, por no ser jurada como tal, pese a las peticiones que se hicieron a su padre por parte de los procuradores castellanos, lo cual se comprueba consultando las actas de las reuniones de las Cortes de la época así como de lo dicho por Barrionuevo en sus Avisos. El numerarla como Princesa de Asturias es un error del Padre Risco, quien escribió cien años después de los hechos narrados, cronista copiado unánimemente por los autores que han tratado sobre esta materia con posterioridad. El citado Padre Risco dice que la Infanta Doña María Teresa fue jurada en 1655, y, extrañamente, da toda clase de detalles acerca de una ceremonia que jamás tuvo lugar (Sampedro Escolar, José Luis: "La numeración de los Príncipes de Asturias", Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, Madrid, 2004 (pag.5).) y sumió al rey en una profunda desazón como se observa en una carta escrita a su consejera espiritual, sor María de Ágreda:

De esta carta se desprende el dolor y la desesperación de Felipe IV que, en apenas cinco años, había perdido a su hermano menor, el cardenal-infante don Fernando; a su mujer, Isabel de Borbón; y a su único hijo varón y heredero universal, el príncipe Baltasar Carlos.

Tras la muerte de Baltasar Carlos, Felipe IV estaba obligado a casarse de nuevo para dar continuidad a la dinastía. La elegida fue la prometida del fallecido príncipe y sobrina suya, en cuanto hija de su hermana María Ana, la archiduquesa Mariana de Austria.

Los discursos sobre la conveniencia de una u otra esposa para Felipe IV comenzaron desde la misma muerte de Baltasar Carlos, dada la urgencia que presentaba la cuestión sucesoria. Razones políticas y de Estado, así como físicas o naturales, y que podrían resumirse en el "capital dinástico" y en la madurez sexual,"Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" de Oliván Santaliestra, Laura (pag.43). determinaron que la nueva esposa del rey debía ser la joven archiduquesa, que por esas fechas contaba tan solo doce años de edad.

En enero de 1647 Felipe IV emitió un decreto con la resolución de casarse con la archiduquesa Mariana de Austria.Biblioteca Nacional de Madrid Mss. 11027 en "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" de Oliván Santaliestra, Laura (pag.45). El matrimonio se celebró el 7 de octubre de 1649 en Navalcarnero, contando el novio cuarenta y cuatro años y la novia quince. De este matrimonio nacerían varios vástagos, de los que solo sobrevivirían la infanta Margarita Teresa, casada con el emperador Leopoldo I, y el futuro Carlos II.

Baltasar Carlos y las artes thumb|230px|El príncipe Baltasar Carlos en el picadero de Diego Velázquez (1636-1637). Colección particular. La figura del príncipe Baltasar Carlos ha perdurado en el tiempo gracias a los retratos que de él realizó Velázquez. Se pueden citar, por ejemplo: El príncipe Baltasar Carlos a caballo y El príncipe Baltasar Carlos cazador (ambos en el Museo del Prado), El príncipe Baltasar Carlos con un enano (Museo de Bellas Artes de Boston) y El príncipe Baltasar Carlos en el picadero (colección particular del duque de Westminster, Londres). También retrató a Baltasar Carlos el yerno y discípulo de Velázquez Juan Bautista Martínez del Mazo, del que el príncipe fue un gran protector;de Apraiz, Angel: «Vista de Pamplona. Pintura de un aurresku atribuida a Velázquez» (pag.2) de él son el Retrato del príncipe Baltasar Carlos del Museo de Bellas Artes de Budapest (fechado en 1635) y El príncipe Baltasar Carlos con 16 años (Museo del Prado), retrato que encabeza este artículo.

Baltasar Carlos se ejercitó desde temprana edad en la equitación, tal como lo refleja el citado retrato ecuestre pintado por Velázquez, y además manejaba armas de fuego con sorprendente pericia; los cronistas citan que en 1638, cuando no había cumplido los nueve años, abatió un jabalí en los montes de El Pardo y pocos meses después un toro durante unos festejos en el Palacio del Buen Retiro. Testimonio de ello es un curioso grabado alegórico, elaborado en 1642 por Cornelis Galle II.

Por otra parte, numerosos autores dedicaron sus obras al joven príncipe. Así, por ejemplo, Diego Saavedra Fajardo dirige a Baltasar Carlos su más famosa obra, Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas (1640);Díez de Revenga,Francisco Javier: "Saavedra Fajardo escritor actual y otros estudios" mientras Baltasar Gracián le dedica su obra El Discreto (1646):