Morena, conocido anteriormente como Movimiento de Regeneración Nacional —por la asociación civil que le dio origen—, es un partido político mexicano de izquierda. Fue creado el 2 de octubre de 2011 como un movimiento político y social impulsado por Andrés Manuel López Obrador, como parte de su campaña presidencial en las elecciones federales de 2012. Más tarde, el movimiento se constituyó como una asociación civil el 20 de noviembre de 2012. El 9 de julio de 2014, el Instituto Nacional Electoral emitió la resolución que le otorgó su registro como partido político nacional, el cual tendría efectos constitutivos a partir del 1 de agosto de 2014. En 2026, contaba con 11 629 541 militantes. Está afiliado al Foro de São Paulo; además tiene comités de enlace en Estados Unidos, Canadá y Europa.
En las elecciones federales de 2018 encabezó la coalición Juntos Haremos Historia, junto al Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), con Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial. En los comicios, celebrados el 1 de julio, el partido se convirtió en la primera fuerza política del país, obteniendo la presidencia de la república y la mayoría parlamentaria en ambas cámaras del Congreso de la Unión.
Dentro de la LXVI Legislatura del Congreso de la Unión, posee 253 diputados y 66 senadores.
Actualmente posee las gubernaturas de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Colima, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
La plataforma partidaria actual aboga por impulsar el humanismo mexicano, la justicia social y el bienestar, con una visión antineoliberal. Promueve una economía mixta, la soberanía energética (Pemex y CFE) y la responsabilidad social del Estado en la economía. En materia social aboga por el indigenismo, el respeto a la comunidad afromexicana, la igualdad de género y los derechos de la comunidad LGBT. Busca reducir poderes al Instituto Nacional Electoral y al Tribunal Electoral, así como combatir la corrupción. Impulsa la transición energética a energías renovables, así como la producción energética en comunidades rurales.
Historia
Antecedentes
Después de los acontecimientos derivados por las acusaciones de fraude electoral en los comicios presidenciales de 2006, y luego de no haber obtenido las demandas de conteo total y anulación de la elección, los partidos de izquierda de la Coalición Por el Bien de Todos (PRD, PT y Convergencia) se constituyeron en bloque legislativo con el nombre de Frente Amplio Progresista (36 senadores y 158 diputados en la LX Legislatura) para tratar de impulsar la plataforma electoral de Andrés Manuel López Obrador y contener las políticas de quien detentaría la presidencia. El bloque parecía cohesionado y sólido cuando tomó en dos ocasiones la tribuna; una el 1 de septiembre de 2006 para bloquear la rendición del último informe de gobierno de Vicente Fox; y otra para tratar de impedir la toma de posesión del nuevo titular del ejecutivo el 1 de diciembre (la cual resultó infructuosa).
Sin embargo, una serie de eventos a lo largo de la legislatura, fuera y dentro de esta, fragmentó la coalición y por ende la unidad de la izquierda mexicana. El primer hecho fue el paulatino alejamiento de numerosos legisladores moderados de las posturas de López Obrador, especialmente del PRD, y que pertenecían a corrientes distintas al obradorismo dentro del partido; lo siguiente fue el desencuentro por la aprobación de la reforma electoral de 2007, que si bien atendía varias de las fallas del sistema electoral acusadas por la oposición (y responsabilizadas del llamado «fraude electoral»), los grupos mayoritarios en el bloque, cercanos a Jesús Ortega, se plegaron a la propuesta final del gobierno y el PRI, entre ellas una veda a la fundación de nuevos partidos hasta 2013. No obstante la coyuntura más significativa sería la polémica elección interna del PRD de 2008, la corriente "Nueva Izquierda" (conocida coloquialmente como "Los Chuchos"), de tendencia reformista y de colaboración con el gobierno vigente, no solo ganó la dirigencia nacional del partido, sino que su alianza con otras corrientes moderadas, desplazó a los sectores "obradoristas"; la elección interna no fue definida en las urnas, sino con una resolución del Tribunal Electoral qué falló en contra de las acusaciones de irregularidades del obradorista Alejandro Encinas.
La fractura definitiva fue después de las elecciones intermedias de 2009, cuando el PRD desplazó a los cuadros obradoristas de las principales candidaturas y redujo al mínimo su presencia en la LXI legislatura. En 2010, cambios internos en el PT y Convergencia también minaron la coalición; por un lado, la disputa por la presidencia del primero concluyó con el abandono de algunos militantes contrarios a AMLO para recalar en el PRD o incluso el PRI; y por otro lado, el segundo realizó cambios doctrinarios para moderarse y acercarse al gobierno, así como a la dirigencia perredista de "Los Chuchos". Finalmente, las gestiones de Manuel Camacho Solís, en los tres partidos de izquierda, para constituir alianzas electorales con el PAN en los doce comicios para gobernador de 2010, y contener el avance del PRI (que había sido el triunfador de las intermedias de 2009), separó definitivamente al obradorismo de la coalición, y más aún cuando la fórmula para candidatos en cada estado era la de postular ex-priistas con presencia notable en la entidad.
Movimiento sociopolítico y asociación civil
A pesar de los desencuentros, López Obrador no se separó del PRD, y este continuó ejerciendo un papel de contrapeso al gobierno vigente, ambos aún con la perspectiva de una nueva candidatura presidencial en 2012. Sin embargo, en un ejercicio de autocrítica, López Obrador aseguraba que una de las fallas de la Coalición Por el Bien de Todos en 2006, fue el no haber implementado una estrategia de «defensa del voto», bajo la idea de que la promoción del proyecto político y la plataforma electoral bastarían para asegurar la victoria en los comicios y contener cualquier eventual fraude; esta concepción responsabilizaba a las «redes ciudadanas» del PRD (simpatizantes con tareas voluntarias dentro del organismo) de la limitada cobertura que hicieron como observadores y representantes de las casillas electorales en amplias zonas del país el 2 de julio de 2006, aunque esto era en gran medida por la misma limitada presencia del partido en muchos estados, especialmente en el norte del país. Aunada a la escasa presencia de comités locales del PT y Convergencia en la mayor parte del territorio nacional, que pudieran reemplazar a los perredistas en las tareas de vigilancia de las casillas. Es decir, al interior del obradorismo se concluyó que un factor determinante del «fraude electoral» había sido la insuficiente movilización popular para vigilar el desarrollo de la jornada electoral, dejando vacíos que dieron mayor margen de acción a la comisión de irregularidades.
No obstante, en el análisis, el obradorismo se percató del notable crecimiento de votantes y simpatizantes de López Obrador en todos los estados, por lo que vio factible la articulación de una red ciudadana propia, que actuara sin siglas partidistas, movida sólo por la afinidad al candidato AMLO, y de manera eventual, fungiera como representante de casilla. Este planteamiento se sustentó en la experiencia de las manifestaciones contra la reforma petrolera de 2008 cuando, casi sin apoyo de los partidos, se movilizaron doscientos mil brigadistas en todo el país en el denominado «Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, el Patrimonio y la Economía Popular», teniendo éxito en detener la pretendida reforma, a la que se acusaba de "privatizadora".
El 10 de enero de 2011, a través de un video, Andrés Manuel López Obrador hizo el llamado a construir un movimiento social y político que se erigiera como defensor del voto, de cara a los siguientes procesos electorales. El periódico «Regeneración», diario divulgador del "lopezobradorismo", profundizó en la propuesta llamando a la conformación de un movimiento que tenía como principales objetivos: Generar mecanismos de participación ciudadana y toma de decisiones por mandato popular; Creación de un estado de bienestar; Restablecer la superioridad del interés popular en la toma de decisiones del estado; reconocer la pluralidad y la diversidad de credos, ideas y posturas.
El nuevo movimiento, bajo el concepto de «revolución de las conciencias», implementó una estrategia de difusión "casa por casa", es decir, los simpatizantes a este realizarian un trabajo de convencimiento personal y gradual en sus entornos inmediatos (familia, amigos, centros de trabajo, comunidad) para incentivar la politización y concientización de nuevos simpatizantes que respaldaran el llamado «Proyecto Alternativo de Nación» y los pasos a seguir del movimiento en futuras elecciones; en el proceso se evitó la definición ideológica en aras de atraer al sector votante más grande del país, el voto independiente o apartidista.
El «Movimiento Regeneración Nacional», que se identificó desde el principio por su acrónimo «morena», se transformó en el mayor fenómeno de movilización social de la historia de México. Esto, claro, fuera de la movilización de masas sectoriales del corporativismo priista que tuvo lugar entre los años 1930 y 1950. El objetivo de la organización era la creación de «Comités de defensa del voto» en las entonces sesenta y seis mil secciones electorales en los trescientos distritos del territorio nacional; el movimiento alcanzó en nueve meses, cincuenta y tres mil comités seccionales en todos los distritos, doscientos mil brigadistas inscritos como potenciales representantes de casilla y cerca de cuatro millones de simpatizantes registrados (no afiliados directamente al no ser un partido político).
Fue fundado como una asociación civil el 2 de octubre de 2011. El objetivo inicial del partido fue encauzar el movimiento político hacia las elecciones presidenciales de julio del 2012.
El plan de vigilancia masiva de la jornada electoral por los brigadistas de Morena resultó exitoso al lograr una cobertura total de los trescientos distritos electorales; sin embargo, en esta ocasión la coalición de izquierda, Movimiento Progresista (integrada por los mismos partidos de 2006) acusó una serie de irregularidades ajenas a la jornada, como la compra masiva de votos, el uso ilegal de recursos económicos y mediáticos, entre otras. Luego del fallo del Tribunal Electoral que desechó las impugnaciones, los tres partidos se separaron y no formaron una nueva coalición legislativa. El PT y Movimiento Ciudadano conformaron bancadas independientes, en tanto el PRD comenzó negociaciones con la fracción del PAN, en apariencia para inicialmente formar un bloque opositor al PRI, (posteriormente el 2 de diciembre de 2012 estos tres partidos formaron una coalición mayoritaria del congreso con el Pacto por México). Esto, y la pérdida de respaldo de los dirigentes perredistas a las acciones de Morena como movimiento social, llevaron el 9 de septiembre de 2012 a López Obrador a renunciar al PRD.
Después de las elecciones de 2012 el movimiento entró en la disyuntiva, que se resolvió el 20 de noviembre de 2012, de que el movimiento pasara de ser un movimiento social a un partido político.