Tarbosaurus bataar es la única especie conocida del género Tarbosaurus (gr. "reptil alarmante") de dinosaurio terópodo tiranosáurido, que vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente entre 70,6 y 68,5 millones, en el Maastrichtiense, en lo que hoy es Asia. Los fósiles se han recuperado en Mongolia, con más restos fragmentarios encontrados muy lejos, en partes de China. Aunque se hayan nombrado muchas especies, los paleontólogos modernos reconocen solamente una, Tarbosaurus bataar, como válido. Algunos expertos afirman que esta especie es realmente un representante asiático del género norteamericano Tyrannosaurus,"Los huesos de la política", el nacionalismo y la manipulación de la paleontología. si es cierto, esto invalidaría el género Tarbosaurus en conjunto.

Tarbosaurus y Tyrannosaurus se consideran géneros estrechamente vinculados, incluso si no son sinónimos. Alioramus, también de Mongolia, es visto por algunos expertos como el pariente más cercano de Tarbosaurus, ha sido previamente considerado por algunas autoridades como el pariente más cercano de Tarbosaurus, aunque esto ha sido refutado desde entonces con el descubrimiento de Qianzhousaurus y la descripción de los Alioramini. Como la mayoría de los tiranosáuridos conocidos, Tarbosaurus era un carnívoro bípedo grande, pesando más de una tonelada y equipado de docenas de grandes y agudos dientes. Medía aproximadamente 10 metros de largo, 3 de altura de la cadera y pesaba hasta 4,5 toneladas métricas de masa corporal. Tuvo un mecanismo de bloqueo único en su mandíbula inferior y el tamaño de los miembros superiores en relación con del cuerpo es el más pequeño de todos los tiránosauridos, con desproporcionados minúsculos brazos, de solo dos dedos.

Tarbosaurus vivió en un terreno aluvional húmedo surcado por los canales de ríos. En este ambiente, era el superpredador en el extremo de la cadena alimentaria, cazando probablemente en otros dinosaurios grandes como el hadrosáurido Saurolophus o el saurópodo Nemegtosaurus. Tarbosaurus está muy bien representado en el registro fósil, siendo conocido por docenas de especímenes, incluyendo varios cráneos y esqueletos completos. Estos restos han permitido estudios científicos que se centran en su filogenia, mecánicos del cráneo, y estructura del cerebro.

Descripción izquierda|miniatura|Comparación de tamaño de especímenes que representan varias etapas de crecimiento y un Homo sapiens. Aunque más pequeño que Tyrannosaurus, Tarbosaurus era uno de los tiranosáuridos más grandes, con el individuo completamente desarrollado más grande que medía aproximadamente entre 10 a 12 metros de largo, 3 de altura de la cadera y pesaba hasta 4,3 a 4,5 toneladas en masa corporal, basado en la circunferencia de la tibia y el fémur y el análisis volumétrico. El peso de un ejemplar completamente desarrollado jamás se ha publicado, aunque se considera comparable o un poco menor a la de Tyrannosaurus. derecha|miniatura|Cráneo reconstruido de Tarbosaurus. El cráneo más largo de Tarbosaurus es de más de 1,3 metros de largo, más que los otros tiranosáuridos excepto Tyrannosaurus. El cráneo es alto, como el de Tyrannosaurus, pero no tan ancho, especialmente hacia la parte posterior. La falta de expansión de la parte trasera del cráneo de Tarbosaurus hace que los ojos no miren directamente hacia adelante, sugiriendo que no poseía el mismo campo de visión binocular de Tyrannosaurus. Grandes fenestras (aberturas) en el cráneo reducían su peso. Entre 60 y 64 dientes se alineaban en sus mandíbulas, ligeramente más que en Tyrannosaurus pero menos que en los pequeños tiranosáuridos como Gorgosaurus y Alioramus. La mayoría de estos dientes tenían una sección de corte en forma oval, aunque los dientes del premaxilar en el extremo de la mandíbula superior tenían una sección en forma de D. Esta heterodoncia es característica de su familia. El diente más largo se encontraba en el maxilar, hueso que forma la mayor parte de la quijada superior que tenía una corona de más de 85 milímetros. En la mandíbula inferior, un borde de la superficie externa del hueso angular articula con la parte posterior del dentario, creando un mecanismo de trabado de la mandíbula inferior únicamente visto en Tarbosaurus y Alioramus. Otros tiranosáuridos carecieron este canto y tenían más flexibilidad en la mandíbula inferior.

Los tiranosáuridos variaban muy poco en la forma general del cuerpo, y Tarbosaurus no era la excepción. La cabeza era soportada por un cuello con forma de S, mientras que el resto de la columna vertebral, incluyendo la larga cola, era sostenida horizontalmente. Tarbosaurus tenía miembros anteriores minúsculos, con dos dedos, que eran más pequeños en comparación a su tamaño de cuerpo que los de cualquier otro miembro de su familia. Las manos tenían dos dedos con garras cada una, con un tercer metacarpiano adicional sin garras encontrado en algunos especímenes, similar a géneros estrechamente relacionados. Holtz ha sugerido que Tarbosaurus también tiene una reducción terópoda de los dedos IV-I "más desarrollados" que en otros tiranosáuridos,Carpenter K, Tanke D.H. & Skrepnick M.W. (2001), Mesozoic Vertebrate Life (Indiana University Press, ), p. 71. como el segundo metacarpiano en especímenes de Tarbosaurus que estudió es menos del doble de la longitud del primer metacarpiano, otros tiranosáuridos tienen un segundo metacarpiano de aproximadamente el doble de la longitud del primer metacarpiano. Además, el tercer metacarpiano en Tarbosaurus es proporcionalmente más corto que en otros tiranosáuridos, en otros tiranosáuridos, como Albertosaurus y Daspletosaurus, el tercer metacarpiano suele ser más largo que el primero, mientras que en los especímenes de Tarbosaurus estudiados por Holtz, el tercer metacarpiano es más corto que el primero. En cambio, los miembros posteriores que pisaban con la punta de los tres dedos del pie eran largos y gruesos, manteniendo el cuerpo en una postura bípeda. La cola, larga y pesada sirvió como contrapeso a la cabeza y al torso y colocaba el centro de gravedad sobre las caderas.

Descubrimiento e investigación miniatura|derecha|Cráneo holotipo PIN 551-1, Museo Orlov de Paleontología, Moscú En 1946, un expedición conjunta mongola-soviética al desierto de Gobi en la provincia mongola de Ömnögovi regresó con un enorme cráneo de terópodo y algunas vértebras de la Formación Nemegt. En 1955, Evgeny Maleev, un paleontólogo ruso, hizo de estos especímenes el holotipo, PIN 551-1 de una nueva especie a la que llamó Tyrannosaurus bataar. El nombre específico proviene del mongol баатар/baatar, "héroe". Ese mismo año, Maleev describió y nombró tres nuevos cráneos de terópodos, cada uno asociado a restos esqueléticos descubiertos en la misma expedición entre 1948 y 1949. El primero de estos, PIN 551-2 fue llamado Tarbosaurus efremovi, con un nuevo nombre genérico que deriva del griego antiguo ταρβος, tarbos, "terror", "alarma", "temor", o "reverencia" y σαυρος, sauros, "lagarto", con la especie nombrada en honor a Iván Yefrémov, un paleontólogo ruso y autor de ciencia ficción. Los otros dos, PIN 553-1 y PIN 552-2 fueron nombrados como nuevas especies del género norteamericano Gorgosaurus, G. lancinator y G. novojilovi, respectivamente. Estos tres especímenes eran más pequeños que el primero. miniatura|izquierda|La provincia de Ömnögovi, lugar donde la mayoría de los restos de Tarbosaurus han sido recobrados. En un trabajo de 1965 de A.K. Rozhdestvensky reconoció que todos los ejemplares de Maleev eran individuos de distintas edades de la misma especie, que él creía que era distinta al género norteamericano Tyrannosaurus. Por eso creó una nueva combinación, Tarbosaurus bataar, para incluir a todos los ejemplares descritos en 1955 y el mejor y más nuevo material. Posteriores autores, incluyendo al mismo Maleev, apoyaron el análisis de Rozhdestvensky aunque algunos usaron el nombre Tarbosaurus efremovi antes que T. bataar. El paleontólogo estadounidense Kenneth Carpenter reexaminó el material en 1992. concluyendo que pertenecían al género Tyrannosaurus, como originalmente había publicado Maleev, y colocó a todos los especímenes en Tyrannosaurus bataar exceptos por los restos que Maleev nombrara Gorgosaurus novojilovi. Carpenter pensó que este espécimen representaba un género separado, más pequeño de tiranosáurido, que llamó Maleevosaurus novojilovi. George Olshevsky creó el nombre genérico Jenghizkhan, por Genghis Khan, para Tyrannosaurus bataar en 1995, donde él reconoció que Tarbosaurus efremovi y Maleevosaurus novojilovi, eran un total de tres géneros distintos y contemporáneos de la Formación Nemegt. En 1999 estudios subsecuentes clasificaron a Maleevosaurus como un Tarbosaurus juvenil. Todas las publicaciones desde 1999 reconocen solo una especie, que es llamada Tarbosaurus bataar o Tyrannosaurus bataar. derecha|thumb|Fósiles de Tarbosaurus que fueron contrabandeados a los EE. UU. y posteriormente devueltos a Mongolia, en Nueva York. Después de la expedición ruso-mongola de la década de 1940, una expedición Polaco-Mongola al desierto de Gobi comenzó en 1963 y continuó hasta 1971, recogiendo gran cantidad de fósiles incluyendo nuevos ejemplares de Tarbosaurus de la Formación Nemegt. Expediciones organizadas entre científicos japoneses y mongoles entre 1993 y 1998, así como las expediciones privadas financiadas por el paleontólogo canadiense Phil Currie alrededor de principios del , han descubierto y recogido nuevo material de Tarbosaurus. Más de 30 especímenes son conocidos, incluyendo más de cráneos y varios esqueletos postcraneales completos.

Especímenes devueltos Los fósiles de Tarbosaurus solo se encuentran alrededor del desierto de Gobi de Mongolia y China, los cuales prohíben su exportación, aunque algunos especímenes han sido saqueados por coleccionistas privados. Se descubrió un trato de contrabando de $ 1 millón cuando se levantaron sospechas sobre un catálogo publicado por Heritage Auctions para un evento en la ciudad de Nueva York el 20 de mayo de 2012. Según la ley de Mongolia, cualquier espécimen encontrado en el desierto de Gobi debía descansar en una institución mongola apropiada y había pocas dudas razonables de que el Tarbosaurus bataar anunciado en el catálogo era robado. El presidente de Mongolia y muchos paleontólogos objetaron la venta, lo que llevó a una investigación de última hora que confirmó que se trataba de un espécimen que solo se puede encontrar en el desierto de Gobi y que pertenece legítimamente a Mongolia. Durante el caso judicial, Eric Prokopi, el contrabandista, se declaró culpable de contrabando ilegal y el dinosaurio fue devuelto a Mongolia en 2013, donde se exhibe temporalmente en la Plaza Sükhbaatar, el centro de la ciudad de Ulán Bator. Prokopi había vendido el dinosaurio con un socio y compañero cazador comercial en Inglaterra, Christopher Moore. El caso condujo a la repatriación de docenas más de dinosaurios mongoles, incluidos varios esqueletos de Tarbosaurus bataar.

Posibles sinónimos miniatura|izquierda|Diagrama de los restos de IVPP V4878, descrito como Shanshanosaurus huoyanshanensis. Paleontólogos chinos descubrieron un cráneo y un esqueleto parcial de un pequeño terópodo (IVPP V4878) en la región autónoma de Xinjiang, China a mediados de los años de 1970. En 1977, Dong Zhiming describió este espécimen, que fue recuperado de Formación Subashi, como un nuevo género y especie, Shanshanosaurus huoyanshanensis. Gregory Paul reconoció a Shanshanosaurus como un tiranosáurido en 1988, refiriéndolo al actualmente difunto género Aublysodon. Dong y Currie posteriormente reexaminaron el espécimen y juzgaron que se trataba de un individuo joven de una especie más grande de tiranosáurido. Estos autores se abstuvieron de asignarlo a cualquier género particular pero sugirieron a Tarbosaurus como posibilidad.