Las epidemias de cólera en España fueron una serie de brotes de cólera morbo que ocurrieron desde el primer tercio del hasta finales del mismo siglo en las grandes ciudades de España. En total, fallecieron unas 800 000 personas a lo largo de las cuatro pandemias que acontecieron en España durante ese siglo. No obstante, la enfermedad del cólera fue una entre varias de las enfermedades contagiosas que azotaron el país. Sirva decir que la población española en 1800 era de 11,5 millones de personas y se caracterizaba por una alta tasa de natalidad y mortalidad. Las sucesivas pandemias que sufrió el país provocaron una recesión económica, así como una oportunidad de cambio profundo en la sanidad e higiene en España. No estuvo exenta de polémicas, tanto por el empleo de las vacunas creadas por Jaime Ferrán y Clúa como por las formas de combatir la enfermedad, así como por las políticas empleadas para abordar la misma. Cabe mencionar que el terror causado en la población, debido a las muertes ocasionadas, fue motivo de revueltas populares e inestabilidad social.

Desde el primer brote de 1817, ocurrido en la India, es conocida como una enfermedad pandémica. Su posterior propagación a lo largo de los sucesivos países de Europa hace aparecer, finalmente, los primeros casos en España. El primer brote ocurrió a principios de 1833, en el puerto de Vigo, que se repite casi simultáneamente en el sur de España (Andalucía). El primer brote surgió en un ambiente político conflictivo e inestable, en mitad de una transición política severa. La entonces muy reciente muerte de Fernando VII tras la Década Ominosa dejó un estado débil y lleno de conflictos, acontecieron los primeros brotes durante la que sería la primera guerra carlista que se desarrollaba en el norte de España. En 1884, Robert Koch descubrió el origen de la enfermedad en forma de bacilo; el combate contra su avance tuvo ya desde ese año un sentido científico, no obstante aparecen brotes epidémicos a lo largo del mundo. En el , solo hubo dos brotes de cólera en España, que sucedieron en 1971 y 1979.

Características

El cólera es una enfermedad infecciosa causada por las enterotoxinas del bacilo Vibrio cholerae. Los enfermos muestran un síndrome basado en vómitos y una excesiva diarrea (denominada colerina) con heces líquidas sin mostrar apenas fiebre, tras un periodo de incubación de uno o dos días. La muerte se produce por deshidratación en menos de una semana. Habitualmente, la enfermedad se transmite por el agua y los alimentos. Cuando el brote se establece en una población son las propias y abundantes deposiciones (en más de treinta ocasiones por día) las que contaminan con suma facilidad las fuentes de agua potable y las ropas de las personas afectadas. Se propaga con facilidad en las zonas húmedas, y su incidencia es mayor en los países de clima cálido.

La enfermedad llegó a Europa entre 1817 y 1823, procedente de la India. Azotó diversas zonas de Europa a partir de esta fecha, y sus víctimas llegaron a sumar varios millones. Finalmente, el 2 de febrero de 1884 el doctor Robert Koch descubrió el bacilo causante de la enfermedad en las heces de los pacientes. Antes de esta fecha, todas las curas eran elucubraciones sin sentido científico, ya que muchos de los doctores se encontraban apegados a la teoría miasmática. Muchas de las actividades profilácticas estaban fundamentadas en las sangrías, que por su abundancia producían muertes por desangramiento. Eran frecuentes las lavativas emolientes y mucilaginosas. Tras el descubrimiento de Koch, en España el doctor Jaime Ferrán y Clúa ensayó una vacuna un año después, ampliamente criticada por científicos y políticos. A esta crítica contribuye el español Santiago Ramón y Cajal, que niega la efectividad del método propuesto por Jaime. Finalmente, la vacuna no es aprobada oficialmente, y solo hasta junio de 1919, en un congreso internacional sobre higiene celebrado en París, terminó por ser aceptada públicamente.

En la actualidad, para su curación no se emplean penicilinas: con una solución de tetraciclina se reducen considerablemente sus efectos. El tratamiento actual consiste en una rehidratación del paciente con aporte de sales minerales, bien por vía intravenosa, bien por oral. La enfermedad del cólera parece haber desaparecido en Europa y América a finales del , y desde 1950 solo se mantienen brotes esporádicos en la India y en países próximos, como Bangladés. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra cada año nuevos brotes en diferentes partes del mundo, por regla general en países en vías de desarrollo. A pesar de todo, aparecieron dos nuevos brotes en España a mediados del , que se acotaron con relativa facilidad, en los que el número de víctimas fue escaso, en comparación con los brotes del .

Historia Una de las características de la inicial evolución del cólera es que cada país infectado trataba de solucionar el problema por sí mismo, sin solicitar ayuda al resto y sin realizar ninguna acción conjunta, ni dar información alguna a otras naciones. En España, ocurrió de la misma forma. Las enfermedades infecciosas son una forma habitual de mortalidad, y a comienzos del , las muertes por enfermedades infecciosas todavía suponían casi la cuarta parte de las defunciones. El cólera era una de las más temidas por la sociedad, pero no era la única que azotaba al país: un ejemplo eran la fiebre amarilla y la viruela. La mortalidad de los diferentes brotes causó unas 300 000 muertes en el periodo 1833-1834, unas 236 000 muertes en 1854-1855, unas 120 000 en 1865 y otras 120 000 en 1885. Se puede comprobar que el último brote ocurrió cuando ya se conocía la causa de la enfermedad. El cólera afectó en sus diversos brotes sobre todo a la mitad oriental de la península ibérica, y particularmente a los núcleos urbanos densamente poblados, de la costa y algunos de ellos también en el interior. Desde que en 1832 la enfermedad apareció en Gran Bretaña, en España existía la preocupación por conocer el origen, la prevención y el tratamiento. Sin embargo, al desconocer la etiología de la enfermedad, las acciones de carácter preventivo eran ensayos sin fundamento científico alguno.

Primeras gestiones Desde la administración se tomaron las medidas preventivas para detener el avance, creyendo en las teorías clásicas epidémicas de la época. El doctor Pedro Castelló consiguió de Fernando VII la autorización para enviar, en febrero de 1832, una comisión médica compuesta por Pedro María Rubio, Lorenzo Sánchez Núñez y Francisco Paula y Folch, con el objeto de estudiar los efectos del cólera en ciudades como París, Viena y Múnich, siendo el resultado de su viaje el informe remitido desde Berlín el 31 de mayo de 1833, no publicado hasta 1834. La aparición del primer brote en la península a partir de 1832 era cuestión de tiempo. Algunas de las medidas se fundamentaban en la creación de cordones sanitarios, las cuarentenas en los lazaretos, el aislamiento sectorizado de la población, la habilitación de hospitales. Se mejoraron las condiciones higiénicas de algunas ciudades pobladas, limpiando con más frecuencia las calles. Se publicó un Plan Curativo del Cólera Morbo. La primera polémica surgió cuando comenzaron a aplicarse los cordones a ciertos segmentos de la población: algunos médicos no estaban de acuerdo con la aplicación de cordones debido a que tenían dudosa eficiencia, además de que paralizaban las actividades económicas. Algunos médicos, sin embargo, estaban de acuerdo con las medidas y las adoptaban según su criterio al no haber una autoridad central de tipo sanitario.

En esta época del se consideraba a la enfermedad del cólera como una enfermedad epidémica, en absoluto contagiosa, y por lo tanto se pensaba que el mejor proceder era poseer una buena higiene para no adquirirla. El Plan Curativo del Cólera Morbo hacía numerosas indicaciones al respecto. Se mencionaba que la causa principal del cólera residía en la propia atmósfera. Se realizan acciones profilácticas como sacar fuera de las ciudades la venta de frutas y verduras. Se establecieron Juntas de Sanidad de régimen local. Las principales teorías patogénicas sobre el morbo eran la nerviosa, espasmódica, humoral y gastroentérica o inflamatoria. Uno de los doctores que destacó en los primeros brotes fue el higienista Mateo Seoane Sobral, quien publicó diversos artículos sobre la evolución de las pandemias en Europa, recopilador de las experiencias de otros países en el tratamiento de la enfermedad. De la misma forma, el precursor de la epidemiología española, Nicasio Landa y Álvarez de Carvallo realizó numerosos estudios estadísticos (topografía médica, tasas de incidencia, tasas de letalidad, etcétera) que permiten estudiar la evolución de la enfermedad hoy en día, sobre todo las correspondientes al segundo brote de 1855.

Primer brote Habían pasado nueve meses desde que el cólera había llegado a París, y año y medio desde que había llegado a Inglaterra, y las autoridades españolas y portuguesas sabían que era cuestión de tiempo la aparición del primer brote en la península. Los primeros casos de la enfermedad se dieron en la ciudad de Vigo, en enero de 1833.Mariano González de Sámano (1859). Memoria histórica del cólera-morbo asiático en España, Volumen 1, Imp. de Manuel Álvarez. El primer afectado se llamaba Francisco Conde, y vivía en las cercanías del arsenal de Vigo. En Barcelona, se produjo un brote casi simultáneamente. El brote tuvo su inicio debido al desembarco de las tropas de combate procedentes de la Guerra de Sucesión portuguesa; es posible que fueran las responsables de su llegada a España, y fue en Andalucía donde se produjeron los casos más mortales en el verano de ese mismo año. La llegada del invierno frenó el avance de la pandemia en todo el país, y al llegar de la primavera la enfermedad alcanzó en un segundo avance Madrid. De Vigo se propagó a Pontevedra, y quedó aislado en esa área de Galicia. Otras historias mencionan que la enfermedad vino a bordo del barco de vapor Isabel la Católica, que procedía de Grecia; en él, viajaban tres enfermos que fueron incomunicados en el lazareto correspondiente. A pesar de todo, días después aparecieron casos en Redondela, Tuy, Vigo, Pontevedra y en casi todos los pueblos de la provincia.

El foco del sur de España fue más virulento, y se propagó con gran fuerza debido a las condiciones medioambientales, hasta llegar a Madrid, Toledo, Guadalajara, Soria, Ávila, Burgos y Cuenca. En la capital, ya en el mes de julio de 1834, el terror de la enfermedad era de tal intensidad que se produjeron matanzas de frailes, acusados de causar la enfermedad por envenenamiento de las aguas. El suceso fue recogido por la prensa local. Se comenzaba a sospechar de todo el mundo, de los aguadores, los farmacéuticos, de los médicos.Antonio Fernández García (1979). Enfermedad y sociedad el cólera de 1865 en Madrid, Cuadernos de investigación histórica, ISSN 0210-6272, Nº 3, págs. 155-186 El número de denuncias de personas que se sospechaba contaminaban el agua se multiplicaron.

Hubo una tercera vía de entrada del cólera de 1834 a través del Mediterráneo, Baleares y Tarragona. Una de las causas fue el navío francés Tritón, que había partido de Tolón con soldados de la legión extranjera en una larga travesía que incluyó Orán y Argel. Los casos de cólera en el barco comenzaron desde su salida de Tolón y, pese a efectuar cuarentena e higienizar con cal, el barco propagó el cólera por las ciudades donde hizo parada como Tarragona y Rosas. Esta primera epidemia de afectó a unas 1.394 poblaciones, la última provincia afectada fue Cáceres y el último pueblo Ceclavín. La epidemia duró en total un año, cinco meses y veintidós días. Del primer brote casi 300 000 personas fueron afectadas, un tres por ciento de la población.

Brotes sucesivos