Samuel Rubio Calzón, O.S.A. (Posada de Omaña; 20 de agosto de 1912-Madrid; 15 de marzo de 1986) fue un monje agustino, musicólogo y organista español, reconocido como el máximo exponente de su tiempo, el fundador y primer presidente de la Sociedad Española de Musicología.
Biografía Primeros años Samuel Rubio Calzón nace en Posada de Omaña, León el 20 de agosto de 1912 en el seno de una familia humilde. Su hermano Luciano, también monje agustino posteriormente y experto en lengua hebraica, le precedería en tres años. Comienza sus primeros estudios de humanidades en la escuela del pueblo, y posteriormente ahonda en el conocimiento del latín de la mano del padre Cancio en la preceptoría de Vegarienza. En 1927, a la edad de quince años, se traslada a Madrid para ingresar en el noviciado de la Comunidad de Agustinos de El Escorial, cursando en la recién instaurada casa de Leganés los estudios de Filosofía escolástica. En 1932 se traslada al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial para cursar los estudios de Teología hasta 1936, años en los que compaginaría estos estudios con los de música —solfeo, piano y armonía— de la mano de los padres agustinos Juan Múgica, Pedro de la Varga y Eusebio Arámburu.
En 1936 termina la carrera eclesiástica y profesa los votos solemnes el 27 de septiembre de 1939. Durante los años de la Guerra Civil es encarcelado en Madrid junto al resto de monjes agustinos escurialenses y posteriormente trasladado a la cárcel de Alicante hasta su liberación.
Nueva vida en el sacerdocio y época de grandes estudios Samuel Rubio es ordenado finalmente sacerdote el 14 de febrero de 1940, permaneciendo en el Monasterio de El Escorial como organista a cargo de la Basílica. En enero de 1943 sustituye al padre Arámburu como maestro de capilla mientras mantiene su puesto de organista junto a Paulino Ortiz de Jócano hasta 1959.
A su vez en 1940 se matrícula en el Instituto Pontificio de Música Sagrada de Roma, comenzando su verdadera época dorada como musicólogo. Estudia armonía y composición con Benito García de la Parra, así como con Francisco Fúster y el padre Nemesio Otaño. Comienza aquí su estudio formal del órgano con Bernardo Gabiola, continuando posteriormente con Ramón González de Amezúa. Centra sus estudios en el aprendizaje y perfeccionamiento del canto gregoriano con eminentísimos maestros como Gregorio María Sunyol, David Pujol e Ildefonso Pinell en el monasterio benedictino de Montserrat, Barcelona, Germán Prado en Santo Domingo de Silos, Burgos, y posteriormente paleografía musical con Dom Gajard y Dom Cardine en Solesmes, Francia.En 1942 aparece su primera transcripción a la que seguirían otras muchas, un motete de Fray Pedro de Tafalla.
Entre tanto comienzan en estos años sus colaboraciones con la Escuela Superior de Música Sagrada dirigida por aquel entonces por el padre Tomas de Manzárraga, con excelentes resultados en el ámbito musical nacional.
En 1950 comienza a estudiar formalmente musicología en Ratisbona, Alemania con Fernando Haberl, y termina sus estudios en Roma con la Licencia en Canto Gregoriano —calificación Magna cum laude probatus— a través de su tesina para el Magisterio, Melodías gregorianas en los Libros Corales.
El 18 de febrero de 1967 es Doctorado definitivamente en Música Sagrada —Sección de Musicología— por el ya mencionado instituto en Roma con la máxima calificación Summa cum laude probatus gracias a su brillantísima tesis Técnica, estilo y expresión de la polifonía de Cristóbal de Morales bajo la dirección de Monseñor Anglés.
Años de plenitud musicológica. Últimos años En 1969 funda y dirige el Colegio Mayor Universitario Elías Ahúja en Madrid, hasta 1971.Vuelve nuevamente al Escorial hasta que al año siguiente es nombrado Catedrático interino de Musicología y Canto Gregoriano en el Real Conservatorio de Música de Madrid. En 1975 comienza su residencia en el Colegio Mayor Universitario Mendel, época de máximo número de publicaciones, viajes e incansables colaboraciones con diferentes entidades —Universidad de México, Conservatorio de Pamplona, Universidad de Salamanca, San Sebastián, Bilbao, Cuenca, entre otras—
En 1977 se crea la Sociedad Española de Musicología (SEdeM) siendo elegido presidente de la misma en la primera Asamblea General. Reelegido varias veces consecutivas para este cargo, ha desempeñado una gran actividad tanto a nivel nacional como internacional. Posteriormente, en 1978 es elegido presidente de la Sociedad para la Defensa y el Fomento del Órgano español. En 1979 organiza el primer congreso de musicología en Zaragoza, la segunda semana de septiembre. En mayo de 1980 se le designa como catedrático extraordinario del Real Conservatorio de Música de Madrid a petición unánime del claustro de profesores del mismo, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y del Consejo de Educación de la Comunidad de Madrid.
El 5 de julio de 1981 recibe el reconocimiento a toda una vida de dedicación musical a través de la Medalla de oro de Bellas Artes que recibe de manos del rey Juan Carlos I.
Finalmente, la vida de Samuel Rubio se apaga en Madrid el día 15 de marzo de 1986, dejando tras de sí un legado y un valor musicológicos.
Legado y obra
El P. Samuel Rubio fue destacado en el ámbito musicológico en dos campos concretos: uno fue el estudio de la polifonía clásica y más concretamente del , y otro el estudio de las obras del P. Antonio Soler y Ramos, así como de la historia musical de El Escorial. Al debemos numerosísimas publicaciones a lo largo de su vida, y gracias a ellas destacamos la renovación del concepto de polifonía clásica en la sociedad musical moderna, acabando con concepciones arcaicas y dándole un nuevo frescor a todo el mundo musical antiguo. Músico activo e incansable, no solo se limitó a la investigación y archivación musicológica sino que desempeñó una actividad frenética a lo largo de su vida.
En el ámbito estrictamente musicológico, podemos hacer dos diferenciaciones principales en cuanto a estudios:
Polifonía clásica
La aportación de Samuel Rubio a este campo en imprescindible a la hora de comprender el estudio de la polifonía clásica moderna. Aunque a lo largo de su vida realizó numerosísimas publicaciones y estudios preliminares, destacan una serie de obras monumentales que constituyen una enorme contribución a este campo musical.
En 1956 publica a través de “La ciudad de Dios” del Monasterio de El Escorial un tratado denominado La polifonía Clásica. Constituye un extraordinario estudio sobre la notación polifónica en el , las formas musicales así como la interpretación de las obras procedentes de dicha época. Traducido a varios idiomas, forma parte en la bibliografía imprescindible a la hora del estudio de música renacentista.
Otra de sus grandes obras, cuando no la más grande es su Técnica, estilo y expresión de la polifonía de Cristóbal de Morales. Considerada una auténtica obra maestra de la musicología española, es reconocida también como uno de los mejores estudios de estilística sobre un autor concreto, a nivel internacional. Fue publicada también en la biblioteca “La ciudad de Dios” de El Escorial y llevada a Roma como tesis para el doctorado. Comenzando por un capítulo dedicado a la bibliografía, analiza en la primera parte las melodías de Morales, desde los intervalos hasta los diversos procedimientos de ornamentación melódica para terminar después en un análisis de las formas y principios estéticos, a la vez que señala una serie de pautas para el análisis estilístico en musicología.
Su estudio sobre la obra y figura del compositor Tomas Luis de Victoria es otra de sus grandes cimas en cuanto al estudio de polifonía clásica. En 1949 ya centra sus estudios en él cuando reconoce con seguridad la autoría del motete O doctor optime del manuscrito nº 682 de la Biblioteca Central de Barcelona. Junto con la publicación en 1964 de todos sus motetes (Cuatro tomos, Unión Musical Española), le siguen numerosísimos artículos así como un infructuoso intento de publicar y editar la Opera Omnia del compositor abulense. No siendo posible este enorme proyecto, si recordamos una de sus publicaciones más famosas: la edición monumental del Officium Hebdomadae Sanctae. Consta de una extensa introducción así como de completa biografía y bibliografía de Victoria seguido de un estudio histórico, formal y estilístico de su obra, siempre realizando comparaciones y cotejos entre las versiones impresas y el manuscrito 186 que se encuentra la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano.
Destacan junto a esto sus profundos estudios y semblanzas sobre tres compositores españoles: la publicación de la Opera Omnia de Juan de Anchieta, una enorme edición crítica de la obra de un compositor prácticamente desconocido a través de un profundo estudio de las fuentes, las obras y el estudio y la técnica; un largo estudio sobre Juan Navarro secundado por una transcripción de gran parte de sus obras; y la Agenda Defunctorum de Juan Vázquez.
Le siguen sus dos publicaciones antológicas más importantes: la Antología Polifónica Sacra, en dos tomos (1954 y 1956) con gran abundancia de material inédito destacando la publicación del motete de Victoria, Ego sum pañis vivus; y Polifonía Española, similar al anterior con la diferencia de que toda la música comprendida está en lengua castellana, y sin duda uno de los trabajos más apreciados por el propio autor.
También ha dedicado parte de su estudio al redescubrimiento de la música antigua para órgano, convirtiéndose junto a otro agustino, el P. Luis Villalba en una gran figura de cara a este ámbito musical. Destacamos en esta categoría sus dos obras principales: Antología de organistas clásicos de los ss. XVI y XVII y Organistas de la Real Capilla (s. XVIII).
Por si fuera poco, a todo esto hay que sumar la infinitud de publicaciones, estudios, semblanzas y ensayos aparecidos en diversas revistas de las cuales destacamos especialmente la famosa “Tesoro Sacro Musical” con su suplemento, y la agustiniana “La ciudad de Dios”. Así, las numerosas transcripciones publicadas en «Tesoro Sacro Musical y en «Suplemento Polifónico » comprenden obras de los siguientes autores: Pedro Tafalla, Manuel de León, Juan de Torres, Francisco Guerrero, Tomás Luis de Victoria, Juan Navarro, Palestrina, Juan Esquivel de Barahona, Fray Martín de Villanueva, Cristóbal de Morales, Antonio de Cabezón, Diego Torrijos, Fray Cristóbal de San Jerónimo, Sebastián Aguilera de Heredia, José Lidón, Pablo Bruna, José Jiménez, José Perandreu, P. Antonio Soler, entre muchas obras anónimas.
La música de El Escorial: el padre Antonio Soler La música del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue el campo de acción en el que más estuvo presente la figura de Samuel Rubio, junto con el ya abordado estudio de la polifonía clásica. Tanto es así que su primer estudio publicado versó acerca de fray Manuel de León, un músico jerónimo del Escorial.
Sin duda el apogeo de este estudio es el extraordinario Catálogo del archivo de música del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, realizado en 1976 sobre la integral de músicas comprendidas entre las paredes del monasterio. A ello le siguen otras numerosísimas publicaciones sobre diversos músicos y monjes jerónimos de El Escorial, finalizando su tratado de este apartado en las grandes obras La Capilla de música, sus estudios sobre los grandes órganos, los libros cantorales, así como una de sus últimas publicaciones, Las melodías gregorianas de los libros corales del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Y, sin embargo, los más largos, profundos y complejos estudios sobre un músico concreto desembocan en la figura del compositor y teclista jerónimo Antonio Soler y Ramos que, interpretado y estudiado desde la propia época del mismo, encuentra en Samuel Rubio al musicólogo que verdaderamente lo hizo saltar al panorama musical internacional.