100px|miniatura|derecha|Una cruz votiva del tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional de Madrid. miniatura|derecha|200px|Crucifijo de don Fernando y doña Sancha. La cruz votiva es una cruz preciosa entregada a una iglesia como exvoto.

Historia

En la Hispania visigoda y en el Románico los reyes y magnates ofrecían cruces votivas a los templos. En algunas ocasiones los exvotos eran coronas con alguna inscripción sobre la ofrenda y el nombre del oferente, que eran colgadas del altar y que, a su vez, tenían cruces suspendidas.

De la etapa visigoda destacan las del tesoro de Guarrazar, donde hay coronas votivas con cruces y cruces votivas. Del Románico destacan: la cruz donada en el por Ramiro II al monasterio de Santiago de Peñalba, el crucifijo de marfil (con un receptáculo para albergar una reliquia de la Vera Cruz) donado por Fernando I y su esposa Sancha en el a la colegiata de San Isidoro de León. Otras cruces votivas destacadas son dos cruces procesionales de la catedral de Oviedo: la cruz de los Ángeles, donada por Alfonso II en el ; y la cruz de la Victoria, donada por Alfonso III en el y que, según la tradición, estuvo en la batalla de Covadonga.

Véase también Cruz procesional

Referencias

Bibliografía

Categoría:Objetos litúrgicos Categoría:Cruces cristianas