El USS Maine (ACR-1) fue un acorazado pre-dreadnought de segunda clase de la Armada de los Estados Unidos, el segundo en entrar en servicio y el primer buque de la Armada estadounidense en portar el nombre del estado de Maine.Originalmente, fue clasificado como crucero acorazado, y, aunque fue el primero en ser puesto en grada, su cuasi-gemelo, el Texas, entró antes en servicio Junto a su gemelo, el , fue construido en respuesta al acorazado brasileño y al incremento de las fuerzas navales de Hispanoamérica. La disposición de su armamento principal era similar al del Ironclad británico y comparable al de los buques italianos. Sus dos torretas principales estaban dispuestas en échelon, escalonadas una a cada costado de la nave, a estribor la de proa y a babor la de popa, con cortes en la superestructura, para permitir el fuego a ambos costados, así como en caza o retirada. Carecía de mástiles completos, debido a la mayor fiabilidad de las máquinas de vapor en el momento de su construcción.
A pesar de estos avances, el Maine era un buque obsoleto en el momento de su entrada en servicio, debido a varios factores, entre los que están su prolongado periodo de construcción, los cambios en los roles a desempeñar por los buques de su tipo en la táctica naval y en la tecnología. La generalización del uso del acero en la construcción de buques de guerra hizo que el uso de los espolones resultara peligroso para el buque atacante. El potencial daño que podía provocar al propio buque la onda expansiva y el fogonazo en caso de disparar “en cruz”, hizo que la disposición de la artillería principal en échelon fuera rápidamente abandonada por las potencias navales europeas antes de que el Maine llegara a entrar en servicio. El cambio del rol de los cruceros acorazados, desde un pequeño, fuertemente blindado y armado buque, que podía sustituir a un acorazado en determinadas circunstancias, cambiaron hacia un buque rápido y ligeramente blindado, con la misión de atacar las rutas comerciales, aceleraron rápidamente su obsolescencia. A pesar de estas desventajas, el Maine fue visto como un avance en el diseño de buques de guerra estadounidenses.
El Maine es conocido por su catastrófica pérdida en el Puerto de La Habana en la mañana del 15 de febrero de 1898. Fue enviado para proteger los intereses de los ciudadanos estadounidenses durante las revueltas cubanas contra España. Estalló de repente, sin previo aviso, perdiendo la vida en la explosión tres cuartas partes de su tripulación. Las causas de la explosión no quedaron claras en una comisión de investigación, pero la opinión pública estadounidense, avivada por las proclamas incendiarias de la prensa amarillista estadounidense realizadas por William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, culpó a España. La frase «¡Recordad el Maine, al infierno con España!» («Remember the Maine, to Hell with Spain!») se convirtió en un grito para quienes clamaban por la guerra, que se materializó en la guerra hispano-estadounidense ese mismo año. Aunque el hundimiento del Maine no fue la causa directa de la confrontación, sirvió como catalizador, acelerando el desarrollo de los acontecimientos.
La causa del hundimiento del Maine aún continúa siendo objeto de especulaciones. Las sugerencias han incluido desde un incendio no detectado en un carbonera, imprudentemente localizada junto a los pañoles de munición, a una mina naval y a su hundimiento deliberado por algunas de las facciones interesadas; cubanos pro-españoles, marinos españoles, insurgentes cubanos o marinos estadounidenses interesados en provocar el desencadenamiento de la guerra mediante una operación de bandera falsa.
Trasfondo thumb|El acorazado brasileño Riachuelo, que provocó la construcción del Maine. La entrega del acorazado brasileño en 1883, y la adquisición poco después de otros modernos buques blindados en Europa por parte de Brasil, Argentina y Chile, alarmaron al gobierno de los Estados Unidos, ya que la marina brasileña, se había convertido en la fuerza naval más poderosa del hemisferio occidental. El presidente del comité de asuntos navales, Hilary A. Herbert declaró en el congreso: «Si toda nuestra vieja armada fuera desplegada en mitad del océano para enfrentarse al Riachuelo es dudoso que algún buque lograra regresar a puerto».
Estos acontecimientos ayudaron a dar actualidad a una serie de debates que habían tenido lugar en el consejo asesor naval desde 1881. El consejo sabía que, en ese momento, la flota de los Estados Unidos no era rival para ninguna de las principales escuadras navales europeas (Inglaterra, España, Francia y Rusia) y que, en el mejor de los casos, podría atacar el tráfico mercante, esperando realizar avances a costa del agotamiento del rival.
Por otra parte, la proyección naval de fuerzas mediante el uso de acorazados iba en contra de la política aislacionista del gobierno. Mientras que algunos en el consejo apoyaban una estricta política de saqueo comercial en caso de conflicto, otros argumentaban que esta sería ineficaz con una flota de acorazados enemigos estacionados frente a las costas estadounidenses. Las dos facciones se encontraban en un punto muerto hasta la aparición del Riachuelo.
El comité, que se veía ahora enfrentada a la posibilidad concreta de buques de guerra hostiles operando frente a las costas de los Estados Unidos, comenzó a planear buques para proteger dicha costa en 1884. Los nuevos buques debían ser capaces de operar desde los puertos existentes, por lo que debían tener poco calado para poder utilizar las bases navales estadounidenses. Su manga máxima se fijó de manera similar, y el comité fijó una eslora de en torno a 300pies y un desplazamiento máximo de unas 7000t. Un año después, el Bureau of Construction and Repair (C&R) presentó dos diseños al secretario de la Armada William Collins Whitney, uno para un acorazado de 7500t y otro para un crucero acorazado de 5000t. Whitney decidió instar al congreso para que autorizara la construcción de dos buques de 6000t, que fueron autorizados en agosto de 1886. Se llevó a cabo un concurso, al que debían presentarse proyectos para dos buques: el crucero acorazado Maine y el acorazado . En el pliego de condiciones se especificaba que el Maine debía desarrollar una velocidad máxima de 17 nudos, poseer espolón de proa, doble fondo, y ser capaz de transportar dos torpederos. Su armamento, debía componerse de cuatro cañones de 254 , seis cañones de 152 mm, varios de menor calibre y seis tubos lanzatorpedos. Se señaló específicamente que el armamento principal debía ser capaz de disparar a proa y popa. El espesor del blindaje y otros muchos detalles también se especificaban pormenorizadamente en el pliego de condiciones. Las especificaciones para el Texas eran muy similares, pero se preveía una artillería principal compuesta por dos piezas de 305mm y un blindaje ligeramente más grueso.
El diseño ganador del Maine era obra de Theodore D. Wilson, que había servido como jefe de construcciones para C&R; y era miembro del consejo asesor naval en 1881. Ya había diseñado un cierto número de buques de guerra para la Armada."Theodore Delevan Wilson," Encyclopedia Americana. El diseño ganador del Texas era obra del diseñador británico, William John, que había trabajado para Barrow Shipbuilding Company en esa época. Ambos diseños, eran semejantes al acorazado brasileño Riachuelo, con las torretas principales descentradas de la línea de crujía cada una a una banda. El diseño ganador del Maine, aunque conservador e inferior a otros contendientes, se vio favorecido debido a los requerimientos de que al menos uno de los dos buques debía ser de diseño estadounidense.
El congreso, autorizó la construcción del Maine el 3 de agosto de 1886, y su quilla fue puesta en grada el 17 de octubre de 1888, en el Astillero Naval de Brooklyn. En ese momento, se convirtió en el mayor buque construido por un astillero de la Armada de los Estados Unidos.
Diseño thumb|El Maine visto por popa. La construcción del USS Maine duró un inusual periodo de nueve años, debido a las limitaciones de la industria estadounidense en aquel momento.La forja del cinturón blindado tomó tres años y un incendio en una sala de obras del astillero, donde se almacenaban un conjunto de los trabajos realizados en el Maine, causó más retrasos En esos nueve años, las estrategias y la tecnología naval cambiaron totalmente, lo cual dejó al USS Maine un futuro incierto dentro de la Marina. En el momento en el que se proyectó la construcción de acorazados como el Maine, se pensó en destinarlos a servir como pequeños acorazados de blindaje pesado en su totalidad para servir en el extranjero. Gran Bretaña, Francia y Rusia habían construido naves para servir a dicho propósito y vendieron otras más antiguas del mismo tipo, incluyendo las de clase Riachuelo, a armadas de menor categoría. En una década la estrategia había cambiado debido al comercio, ya que se demandaban naves más rápidas y ligeras, evitando la colocación de protección blindada donde fuera prescindible. Con la llegada de blindajes más ligeros, como el acero Harvey, se hizo viable ese tipo de construcción.
Como resultado de este cambio en las prioridades, la construcción del USS Maine se vio sorprendida a mitad del cambio entre esos dos estilos opuestos, por lo que no tuvo un acabado adecuado, quedando a mitad de camino entre ambos. Así pues, carecía por una parte de armas y blindaje para servir en primera línea de batalla contra acorazados enemigos, y por otra parte, carecía de la velocidad para servir como crucero. Sin embargo, se pensó que todavía podría servir para alguna función estratégica. Además, debido a la posibilidad de una nave de guerra de sufrir daños a sí misma con una explosión transversal en cubierta, hizo que su armamento principal quedara obsoleto en el momento en el que entró en servicio.
Características generales El Maine tenía una eslora máxima de 98,9m, con una manga de 17,37m y un calado máximo de 6,9m, para un desplazamiento de 6789t. estaba dividido en 214 compartimentos estancos, con um mamparo estanco longitudinal separando las máquinas y un doble que cubría desde trinquete hasta la parte trasera del reducto blindado, una distancia de 59,7m. Su altura metacéntrica era de 1,1m y estaba equipado con un espolón.
thumb|left|Diagrama en el que se muestra la distribución escalonada de las torretas del Maine.
El casco del Maine era más alargado y estrecho que el del Texas, que tenía una manga más amplia, y por tanto, más similar a un crucero. Normalmente, esto debería haber hecho al Maine el buque más rápido de los dos. Sin embargo, la distribución de pesos del Maine no estaba bien equilibrada, lo que lo convertía en un buque considerablemente más lento. Su artillería principal, erróneamente situada en una cubierta de cañones cortada, se inundaba con mal tiempo. Debido a que los cañones estaban montados demasiado hacia los extremos, demasiado lejos de su centro de gravedad, el Maine era propenso a un mayor balanceo con mar gruesa. Aunque tanto el Maine como el Texas eran considerados buques oceánicos, el casco más alto, y los cañones montados sobre la cubierta del último, lo convertían en un barco «más seco» que el Maine.