Sin After Sin es el tercer álbum de estudio de la banda británica de heavy metal Judas Priest, publicado en 1977 por CBS Records para el Reino Unido y por Columbia Records para los Estados Unidos. Luego del lanzamiento de Sad Wings of Destiny (1976) la agrupación llegó a un acuerdo con CBS, lo que requirió romper su relación con Gull Records. Este movimiento contractual significó que el sello independiente se quedara con todos los derechos del susodicho álbum y también del debut Rocka Rolla (1974), además de las maquetas y otras grabaciones relacionadas.
Con una inversión de £60000, la grabación se realizó en enero de 1977 en los estudios Ramport en Battersea (Londres) y la producción corrió por cuenta de la banda y Roger Glover. Cabe indicar que, como Alan Moore fue despedido en 1976, el músico de sesión Simon Phillips interpretó la batería. Para Sin After Sin, la banda quitó en gran medida los elementos progresivos y las influencias del blues rock vistos en los dos primeros álbumes e interpretó un heavy metal tradicional con segmentos de proto thrash metal y speed metal. Además, en las letras de las canciones trataron una variedad de temas como la religión, el apocalipsis, la abducción, la esperanza, la Madre naturaleza, el cruising, la apatía y la opresión.
Sin After Sin recibió reseñas favorables por parte de la prensa especializada. Aspectos como la composición, los riffs de guitarra, la actuación vocal de Rob Halford y la interpretación de Phillips fueron bien evaluados, mientras que hubo opiniones mixtas respecto con el trabajo de producción y las power ballads «Last Rose of Summer» y «Here Come the Tears». En relación con lo comercial, ingresó en las listas musicales del Reino Unido y Suecia, mientras que en los Estados Unidos lo hizo en los recuentos de las revistas Billboard, Cashbox y Record World. Para promocionar el álbum, en abril de 1977 CBS publicó «Diamonds & Rust» como sencillo en el Reino Unido, mientras que solo en Japón se editó «Dissident Aggressor». Por su parte, el 22 de abril de 1977 la banda dio inicio a la gira musical Sin After Sin Tour, que recorrió varias ciudades británicas hasta el 22 de mayo y le permitió presentarse por primera vez en los Estados Unidos como telonera de agrupaciones locales durante el verano boreal. Luego de un par de conciertos más por Europa, la gira terminó el 23 de noviembre de 1977.
Con el paso de los años, la crítica ha resaltado la influencia musical de Sin After Sin en el desarrollo del heavy metal y en la concepción de los siguientes subgéneros. Por ejemplo, la combinación del doble bombo de la batería con ritmos rápidos de la guitarra en semicorchea, es considerada como aquella que definió el género musical; mientras que los power chords y los palm mutes tocados por K.K. Downing y Glenn Tipton proporcionaron la base rítmica del heavy metal posterior. En tanto, la composición ha repercutido en el metal progresivo, el thrash metal y el speed metal; de hecho, «Dissident Aggressor» y «Call for the Priest» son considerados como pilares fundacionales para los dos últimos subgéneros mencionados. Por su parte, varios medios contemporáneos han posicionado a Sin After Sin como uno de los mejores discos de la banda, de la década de 1970 y del heavy metal en general.
Antecedentes
El 23 de marzo de 1976 Judas Priest publicó su segundo álbum de estudio, Sad Wings of Destiny, que presentaba canciones de heavy metal tradicional con toques progresivos y letras con un tono apocalíptico y de condenación. Por aquel tiempo, el auge que estaba teniendo el punk rock provocó que el disco recibiera una escasa repercusión comercial y, como los medios británicos —principalmente londinenses— estaban enfocados en las agrupaciones de ese género musical, existía una indiferencia hacia Judas Priest. A pesar de aquello, la banda había ganado varios fanes en las ciudades industriales, como en su natal Birmingham, en donde era tan popular como Black Sabbath.
Para promocionar el disco, el 25 de marzo de 1976 Judas Priest dio inicio a la gira Sad Wings of Destiny Tour que, hasta el 25 de junio, le permitió dar conciertos en varias ciudades de Inglaterra, Cardiff (Gales) y Saarijärvi (Finlandia). Aunque las presentaciones habían sido exitosas, las ganancias que obtenían no eran suficientes para cubrir los problemas financieros que acarreaban desde 1974. Por esa razón, el guitarrista Glenn Tipton comentó que extender la gira para el segundo semestre de 1976 les resultó complicado, más aún cuando la atención mediática británica estaba orientada al punk rock. Por su parte, K.K. Downing rememoró que, aunque hubo ofertas para ampliar la gira, era imposible hacerla sin dinero para pagar los elementos básicos del escenario, a los roadies y el traslado. Sumado a ello, la relación con Gull Records no era de las mejores, pues los músicos consideraban que no los apoyaba como era debido. El escaso presupuesto que el sello invirtió para las grabaciones de Rocka Rolla (1974) y Sad Wings of Destiny (1976) y el rechazo de pagarles una dieta semanal tras el Rocka Rolla Tour, hizo reconsiderar el trato con Gull y replantarse el futuro de la banda; sino la historia de Judas Priest hubiese terminado en 1976.
En medio de la gira de Sad Wings of Destiny los músicos se reunieron con David Hemmings de la agencia Arnakata Management, quien les ofreció un contrato como mánager. Con el objetivo de potenciarlos, Hemmings les sugirió que terminaran su relación con Gull y buscaran otra compañía discográfica. Así fue como se contactó con Paul Atkinson, miembro fundador de The Zombies y que para ese entonces trabajaba en el departamento artists and repertoire de CBS Records en los Estados Unidos, para coordinar la contratación de Judas Priest. Jeremy Ensor, productor y futuro agente A&R de la división británica de CBS, estuvo a cargo de pactar a la banda, acuerdo que concluyó en mayo de 1977. Este movimiento contractual significó que Gull se quedara con todos los derechos de Rocka Rolla y Sad Wings of Destiny, incluyendo las maquetas y otras grabaciones relacionadas.
Grabación thumb|Luego del despido de Alan Moore, la banda recurrió al músico de sesión Simon Phillips para que tocase la batería. En la imagen, el británico en 2019.|250px
Luego de que CBS se interesó en la banda, le pasó un adelanto de £60000 para iniciar la grabación de un nuevo disco. Con la intención de producirlo ellos mismos, los músicos se reunieron con Ensor y realizaron la preproducción en los Pinewood Studios de Londres a finales de 1976. Sin embargo, una de las cláusulas del contrato con CBS exigía que la producción la corealizaran con una persona de renombre y, de entre las opciones sugeridas, escogieron a Roger Glover —bajista de Deep Purple—, que para ese entonces era conocido por haber producido discos de Nazareth y Elf. Después de ser contactado por el sello, Glover se juntó con los músicos en los estudios Pinewood, escuchó el material que tenían y sugirió algunas modificaciones. No obstante, se sintió incómodo con la actitud de los músicos y, luego de una reunión en un bar cercano, le expresaron que no querían su ayuda. Tras ello, Glover llamó a Arnakata Management para avisarles que no había consenso. Pese a eso, y con un trabajo deficiente de por medio, semanas más tarde la banda volvió a contactarlo.
Glover regresó a los estudios Pinewood y descubrió que la banda había pasado dos semanas grabando algunas canciones y que en ese transcurso de tiempo el baterista Alan Moore renunció. Aunque hubo rumores de que dejó el grupo por los problemas financieros que existían, después se confirmó que lo despidieron porque su técnica no coincidía con el sonido que quería Judas Priest. Para entonces solo les quedaba seis días de grabación, por lo que no contaron con el tiempo suficiente para audicionar otros bateristas. Por ello, Glover les recomendó a Simon Phillips, un joven de 19 años que ya tenía experiencia como músico de sesión y cuyo último trabajo había sido con 801, el supergrupo de Brian Eno y Phil Manzanera, exintegrantes de Roxy Music. Aunque la banda se mostró reacia con tener a un baterista de sesión, ya que tenían miedo de que hiciera su parte sin entusiasmo y les dejara una sección rítmica deficiente, debieron aceptar la propuesta porque no tenían más opción. Phillips se juntó con la banda en una sala de ensayos con su enorme batería de ocho high toms, una configuración conocida como octoplus. Como no tenían maquetas de las canciones, Glenn Tipton le iba diciendo lo que tenía que hacer, así que tocaban, paraban, repasaban los riffs de guitarra, sugerían ideas y otra vez tocaban; un método que usaron en cada una de las pistas.
Con la coproducción de Judas Priest y Glover, la grabación oficial aconteció en cinco días de enero de 1977 en los estudios Ramport en el distrito londinense de Battersea, propiedad de The Who. Por su parte, Mark Dodson estuvo a cargo de la ingeniería. Tipton y K.K. Downing (guitarras), Ian Hill (bajo) y Phillips (batería) grabaron juntos en la sala principal, mientras que Rob Halford registró la voz en una cabina confinada. Phillips contó que hubo una buena química de trabajo con los demás músicos y recordó que Tipton era quién estaba más atento a que todo saliera bien, Halford estaba enfocado en las letras de las canciones, Hill era bastante callado, mientras que Downing pasó mucho tiempo con Glover en la sala de control del estudio revisando asuntos de producción. Además, rememoró vagamente que tuvo que volver al estudio, aparentemente el 16 de febrero, para repasar algunas cosas. Una vez listas las cintas, la mezcla se llevó a cabo en febrero en los estudios Wessex de Londres.
Composición thumb|left|El vocalista Rob Halford y el guitarrista Glenn Tipton cocrearon siete de las ocho canciones, tres de ellas junto con K.K. Downing|280px
El álbum se compone de ocho canciones, siete de las cuales son de autoría de la banda. La dupla Halford-Tipton escribió cuatro y, junto con Downing, crearon las otras tres; por su parte, la restante es una versión. En esta oportunidad el grupo introdujo un sonido más pesado y agresivo, pues sustituyó en gran medida los elementos progresivos y las influencias del blues rock de los setenta vistos en los dos primeros álbumes, por un heavy metal tradicional con segmentos de proto thrash metal y speed metal.
Considerada por Ultimate Classic Rock como un monumento a la composición del metal progresivo, «Sinner» es una epopeya religiosa-apocalíptica. Para esta pista, los músicos quisieron aplicar diversos matices y jugar con el dinamismo; por esa razón, fue la más difícil de registrar debido a los intrincados patrones rítmicos. Esta cualidad dinámica se ve reflejada en distintos momentos; por ejemplo, a modo de pregunta y respuesta, cada vez que Halford para de cantar en el segundo tramo de los versos, Tipton toca unos breves solos de guitarra, mientras que en el estribillo la voz es resaltada por el doble bombo de Phillips. Además, posee dos solos extensos de guitarra, uno ejecutado por Tipton y otro por Downing. Este último, más sucio y alocado, figura en la parte media después de un break y es acompañado por una sección rítmica ruidosa. Ya en la conclusión hay un momento metalero en crescendo, con Halford cantando en un tono agudo. «Diamonds & Rust» es una canción escrita por la estadounidense Joan Baez para el álbum homónimo de 1975. A petición de David Hewells, dueño de Gull Records, la banda la versionó en las sesiones de Sad Wings of Destiny, pero al final la descartaron. Con la idea de que tuvieran un tema que pudiera reproducirse en las radios, CBS les pidió a los músicos que la regrabaran para este disco. Considerada por Record Mirror como una «versión original de una buena canción, pero probablemente demasiado diferente», presenta el tradicional ritmo galopante metalero. Para adaptarla al estilo de la banda, Tipton estuvo a cargo de los arreglos.