El palacio Güell () es un edificio diseñado por Antoni Gaudí y encuadrado en la corriente del modernismo catalán. Está situado en la calle Nou de la Rambla de Barcelona, cerca del puerto y el paseo marítimo de la ciudad. El palacio fue encargado a Gaudí por Eusebio Güell, quien sentía una gran admiración por el arquitecto y financió varias de sus más conocidas obras. Gaudí puso todo su empeño en esta obra, ya que era su primer encargo importante, y muestra de ello es que llegó a idear hasta veinticinco soluciones distintas para el diseño de la fachada. Para este proyecto contó con la colaboración de Francesc Berenguer, uno de sus más fieles ayudantes. La construcción se realizó entre los años 1886 y 1890.

Esta obra pertenece a la etapa orientalista de Gaudí (1883-1888), periodo en que el arquitecto realiza una serie de obras de marcado gusto oriental, inspiradas en el arte del Próximo y Lejano Oriente (India, Persia, Japón), así como en el arte islámico hispánico, principalmente el mudéjar y nazarí. Gaudí emplea con gran profusión la decoración en azulejo cerámico, así como los arcos mitrales, cartelas de ladrillo visto y remates en forma de templete o cúpula.

Historia miniatura|izquierda|Eusebio Güell, retrato de 1915 Eusebio Güell, conde de Güell (1846-1918) fue uno de los más importantes industriales de la Cataluña de sus tiempos, así como político, científico y escritor. Era hijo de Joan Güell i Ferrer (1800-1872), un indiano que amasó una enorme fortuna en Cuba y fue promotor de diversas industrias a su vuelta a Barcelona, como la fábrica El Vapor Vell, que consiguió la exclusiva de la fabricación de panas en España. Después de estudiar Derecho, Economía y Ciencias Aplicadas en Barcelona, Francia e Inglaterra, fue el fundador con Ferran Alsina de la Colonia Güell, una colonia obrera dedicada a la industria textil. Intervino en política y amplios sectores culturales: en 1875 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona, en 1878 diputado provincial, y también ejerció de senador del Reino. Fue, debido a su amor a la cultura catalana, presidente de los Jocs Florals (1900) y miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge, así como presidente del Centre Català.

En 1878 conoció a Gaudí, tras quedar admirado con la vitrina para la Guantería Comella que el arquitecto exponía en la Exposición Universal de París. Desde entonces empezó una larga amistad y una fructífera relación profesional, ya que el industrial fue el principal mecenas del arquitecto. Gracias a ello su apellido es conocido internacionalmente, con obras como la Cripta de la Colonia Güell, las Bodegas Güell, los Pabellones Güell o el parque Güell, además del palacio.

Güell tenía una casa en la Rambla de los Capuchinos, que había heredado de su padre. En la calle colindante, Conde del Asalto (actual Nou de la Rambla), compró dos casas con la intención de ampliar la de la Rambla: en 1883 el número 3 a Maria Toll i Serra, y en 1886 el número 5 a la familia Boada Mas, en total 408 m². Estas casas albergaban entonces una vaquería y diecisiete domicilios arrendados, cuyas familias tuvieron que ser desalojadas. En 1887 compró también el número 3 de la calle Lancaster, en el lado contrario a la Rambla, y en 1894 el número 9 de Nou de la Rambla (esquina Lancaster) y los números 5 y 7 de Lancaster, con lo que prácticamente tenía en propiedad toda la manzana (solo le quedó el 7 de Nou de la Rambla, que no pudo adquirir). El proyecto de Güell era construir una nueva vivienda que conectase por medio de un patio interior con la de la Rambla. Gaudí diseñó el palacio Güell siguiendo la tradición de las grandes casas señoriales catalanas, como las de la calle Montcada.

El proceso administrativo de la construcción se inició el 12 de julio de 1886, cuando el señor Güell solicitó al Ayuntamiento el permiso de obras. Sin embargo, el arquitecto municipal, Antoni Rovira i Trias, presentó un informe negativo al no cumplir el proyecto el artículo 25 de las Ordenanzas Municipales, que estipulaba que las tribunas de las fachadas debían ser de hierro y cristal, frente a la de cantería que firmaba Gaudí. Pero este informe fue desestimado por la Comisión de Fomento (en fecha 24 de julio), posiblemente influida por el propio Güell, que tenía numerosos contactos en el Ayuntamiento. Finalmente se otorgó el permiso el 27 de julio, y el 12 de agosto Güell y Gaudí firmaron el enterado. El 15 de octubre se solicitó permiso para la demolición del número 3-5 de Nou de la Rambla, que fue otorgado el 23 de octubre y ratificado por la Comisión de Fomento el 6 de noviembre. Por último, el 12 de noviembre se libró el permiso de obras.

miniatura|El palacio hacia 1910 Aunque los trabajos en la decoración interior se prolongaron hasta 1890, el edificio fue inaugurado en 1888, coincidiendo con la Exposición Universal celebrada en el Parque de la Ciudadela de Barcelona. Con motivo de tal evento visitaron el palacio Güell personajes como la reina regente María Cristina de Habsburgo, el rey Humberto I de Italia y el presidente de Estados Unidos Grover Cleveland. El señor Güell estaba tan orgulloso de su edificio que presentó unos planos del mismo —realizados por Joan Alsina i Arús— en la exposición dedicada a Gaudí en el Grand-Palais de París en 1910.

Eusebio Güell vivió en el palacio hasta 1906, en que se trasladó a la Casa Larrard, en el parque Güell, donde vivió hasta su fallecimiento en 1918. El Palacio Güell pasó por herencia a la viuda de Güell, Isabel López Bru (hija del marqués de Comillas) y posteriormente a sus hijas Maria Lluïsa y Mercè Güell i López. Durante la Guerra Civil sirvió como comisaría. En 1944 quiso comprarlo un millonario estadounidense, para llevarlo a su país piedra a piedra, pero finalmente lo adquirió en última instancia la Diputación de Barcelona, a cambio de una pensión vitalicia para Mercè Güell, que puso además como condición que el edificio no fuese nunca modificado y que fuese destinado a una finalidad cultural. En 1952 se instaló en el palacio Güell la Asociación de Amigos de Gaudí, hasta su traslado en 1968 a la Casa-Museo Gaudí del parque Güell. Asimismo, en 1954 se estableció en el palacio el Museo del Teatro, hasta su traslado igualmente en 1996.

Desde su adquisición por la Diputación, el palacio ha sido objeto de varias restauraciones: la primera tras su compra en 1945, efectuada por Manuel Baldrich i Tibau, centrada en la carpintería, la vidriería, la instalación eléctrica y la pintura del edificio; entre 1971 y 1979 se realizó una nueva restauración, a cargo de Jordi Querol i Piera, centrada en la fachada y la terraza; otra en 1983, a cargo de Carles Buxadé y Joan Margarit, que efectuaron un diagnóstico completo del estado estructural del edificio, cuyas deficiencias fueron subsanadas desde entonces en fases sucesivas, a cargo de Antoni González Moreno-Navarro y Pau Carbó, especialmente en la fachada, las plantas baja y subterránea, la cúpula del salón y la terraza con sus chimeneas. En 1992 la Diputación adquirió parte del mobiliario original a los descendientes del conde Güell, que pudo ser instalado nuevamente en su ubicación original. También se situó en la cochera un carruaje tipo cupé, como el de la familia Güell, proveniente del Museo de Artes Decorativas. En 1998 se restauraron el oratorio y las pinturas de Aleix Clapés. Por último, entre 2004 y 2011 se efectuó una nueva restauración completa del edificio a cargo de Antoni González, que actualmente está abierto al público y se puede visitar en su totalidad.

En 1969 el palacio Güell fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional, y desde el año 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, dentro del lugar Obras de Antoni Gaudí.

En 2022, la Diputación adquirió dos fincas vecinas a ambos lados del palacio Güell: el edificio anexo a la casa Fradera, en el número 1 bis de la calle Nou de la Rambla; y la casa Jordà, en el número 7 de la misma calle. Esta ampliación permitirá abrir nuevos espacios de exposición en el edificio original gaudiniano, destinados hasta ahora a oficinas y servicios complementarios y que ahora se podrán abrir al público. Entre otros, se prevé que puedan ser visitados espacios como la biblioteca o el despacho de Eusebio Güell, que hasta ahora no se podían ver en una visita normal. El espacio nuevo visitable será de .

Descripción miniatura|Sección del palacio Güell, realizada por Joan Alsina i Arús en 1910 El palacio Güell se yergue sobre un solar de planta casi rectangular, de 18 x 22 metros, con un edificio anexo en la parte sudoeste, de 6 x 20 m. La estructura está sustentada en los muros de las fachadas, de piedra natural, así como en las paredes medianeras, de ladrillo, además de pilares de ladrillo en el sótano y de piedra en los demás pisos. La medianera del lado este fue en principio fachada vista, por lo que fue rebozada y pintada con un fresco de Aleix Clapés que representaba a Hércules buscando las Hespérides, inspirado en el poema L'Atlàntida de Jacinto Verdaguer, hoy desaparecido.

El edificio se compone de sótano para caballerizas, planta baja con recibidor, portería, cochera y diversas áreas de servicios, entresuelo para el área administrativa, planta noble para el área social, segundo piso para el área privada (dormitorios, baños), tercero con el área de servicio, la cocina y la lavandería, y azotea. En total, el edificio presenta una superficie de 2850 m².

El diseño general sigue las líneas de sus creaciones de aquella época, marcada por el estilo oriental aplicado al diseño de sus obras. En este palacio culmina una etapa de predominio de las formas de inspiración árabe, bizantina o mudéjar, con realizaciones como la Casa Vicens, los Pabellones Güell o El Capricho de Comillas. Gaudí diseñó con esmero tanto el exterior como el interior del palacio, con una suntuosa decoración de estilo mudéjar, donde destacan los techos con artesonados de madera y hierro. Asimismo, Gaudí estudió con eficiencia todas las soluciones técnicas y estructurales del edificio, cuidando al máximo detalle aspectos como la iluminación, la ventilación o el aislamiento acústico del exterior.

Gaudí lideró un amplio equipo de técnicos y artesanos, como los arquitectos Francesc Berenguer y Camil Oliveras, el maestro de obras Claudi Alsina, el decorador Francesc Vidal i Jevellí, el constructor Agustí Massip, los forjadores Joan Oñós, Salvador Gabarró y los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau, los ebanistas Antoni Oliva, Julià Soley y Eudald Puntí, y los marmolistas hermanos Ventura. Asimismo, en el ámbito artístico contó con la colaboración de los pintores Aleix Clapés, Alexandre de Riquer y Ramon Tusquets, y los escultores Joan Flotats y Rossend Nobas. En cuanto a los proveedores, los elementos de ferrería eran de los Talleres Torras, la vidriería del Taller Pelegrí y la cerámica de Pujol i Bausis.

Fachada miniatura|Entrada