El fenicio (, dabarīm kanaʿnīm) fue una lengua semítica del subgrupo cananeo (semítico noroccidental), hablada en Fenicia (en fenicio 𐤊𐤍𐤏𐤍 kanaʿan o 𐤐𐤕 Pūt), en el territorio de los actuales Líbano y Siria al menos desde la segunda mitad del II milenio a. C. La colonización fenicia lo llevó también a Chipre, Sicilia, Cerdeña, Baleares, África noroccidental y el sur de la península ibérica. En oriente, el fenicio resistió la expansión del arameo en Palestina más que ninguna otra lengua de la región debido a su amplio uso en el comercio con las colonias de Cartago. Lingüísticamente es una lengua muy cercana al hebreo antiguo y amorreo, probablemente existía un buen grado de inteligibilidad entre esas lenguas. De hecho el alfabeto hebreo consta precisamente de los mismos 22 grafemas consonánticos que fueron tomados directamente del alfabeto fenicio. Frecuentemente se reserva el término púnico para designar a las variedades de fenicio occidentales del al final del período.
El fenicio solo se conoce actualmente por una serie de inscripciones breves y uniformes de carácter oficial y religioso, y glosas ocasionales de libros escritos en otros idiomas. Autores romanos, como Salustio, aluden a ciertos libros escritos en púnico, pero ninguno ha llegado a nuestros días a excepción de algunas traducciones (v. g. el Tratado de Magón) o en fragmentos (v. g. en obras de Plauto). Los Cippi de Melqart, descubiertos en Malta en 1694, estaban escritos en dos idiomas, griego antiguo y púnico. Este hecho permitió al erudito francés Abbé Barthelemy descifrar y reconstruir el alfabeto cartaginés. A su vez, en 1964 se halló un tratado comercial realizado entre los etruscos y un grupo de fenicios, que permitió descifrar más el etrusco.
Aspectos históricos, sociales y culturales Etimología El nombre étnico que se daban los fenicios a sí mismos era 𐤊𐤍𐤏𐤍𐤉 (kenaʿani, «canaaneos») o 𐤁𐤍 𐤊𐤍𐤏𐤍 (bin kenaʿan, «hijos de Canaán») y coincide con el pueblo cananeo citado en la Biblia. Como sinónimo, usaban también el etnónimo 𐤐𐤍𐤉𐤌 (pōnīm). Este deriva del topónimo 𐤐𐤕 (Pūt), que se aplicaba a la franja costera de Canaán, es decir, Fenicia. De aquí derivan las formas 𐤃𐤁𐤓𐤉𐤌 𐤊𐤍𐤏𐤍𐤉𐤌 (dabarīm kanaʿnīm) y 𐤃𐤁𐤓𐤉𐤌 𐤐𐤍𐤉𐤌 (dabarīm pōnīm), literalmente «palabras fenicias». Los griegos los llamaron Φοίνικες (phoínikes, «rojos, púrpuras»), muy probablemente por los apreciados tintes de color púrpura con que comerciaban. De pōnīm derivarían también las formas latinas y .
Historia thumb|En el sarcófago del rey Ahiram de Biblos, de alrededor del , se halló la inscripción más antigua hecha con caracteres fenicios. El fenicio (kanaʿnīm o pōnīm) está testimoniado más o menos desde el , y no se dejó de hablar totalmente antes del . Ya en la antigua Historia de Unamón (1090-1064) se menciona cómo un capitán de barco podía leer fenicio (Historia de Wenamun II: 9-11). Originalmente el dialecto de una pequeña región de Canaán, Pūt (la franja costera alrededor de Tiro y Sidón), hacia el emergió como una lengua de prestigio debido a la hegemonía comercial y política de Tiro y Sidón. Desde aquí, el fenicio llegó a finales del segundo milenio a Cerdeña y a principios del primer milenio a Chipre, donde aparecieron numerosos reinos fenicios de pequeño tamaño, destacando entre ellos la ciudad-estado de Kition. Entre los siglos y , el fenicio llegó a convertirse en la lingua franca de Oriente Próximo. Sin embargo, la presencia fue mayor y más duradera hacia occidente, extendiéndose hasta Marruecos y el suroeste de la península ibérica. Con el auge de Cartago en el , el fenicio se convirtió en una lengua de prestigio en el Mediterráneo, compitiendo con el latín y el griego. Se sabe que durante esta época se tradujeron obras de la literatura griega al fenicio, aunque apenas han quedado fragmentos de estas. De la literatura fenicia en sí no ha quedado más que una serie de inscripciones y monedas, fragmentos de la Historia de Sanjuniatón, la traducción al griego del viaje de Hannón el Navegante y el texto del Poenulus de Plauto.
Como toda lengua difundida por un territorio extenso, el fenicio siempre contó con una gran cantidad de dialectos, divergentes en mayor o menor grado del fenicio estándar, que en primera instancia se considera el de Tiro y Sidón y, posteriormente, el de Cartago, bajo la denominación convencional de púnico. A lo largo de todo el periodo en que se habló el fenicio experimentó, como es natural, un cambio lingüístico notable. Los cambios fonéticos son los más reconocibles en las inscripciones porque dejan un reflejo claro en la ortografía.
Del fenicio al púnico thumb|Moneda cartaginesa de la primera guerra púnica. Aparecen un caballo alado y una inscripción. Púnico es el nombre que recibe la variante occidental del fenicio, hablada a partir del en Cartago y su zona de influencia. Aunque algunos de los rasgos que se consideran tradicionalmente típicos del púnico ya aparecen en inscripciones del Líbano, fue posteriormente cuando llegaron a desarrollarse del todo. Los más significativos son: Debilitamiento de guturales. En las inscripciones púnicas de Cartago, tal vez debido al substrato bereber, se observa que algunas guturales sufren debilitamiento así mlʔkt > mlkt «obra, trabajo»; šm > šm «oyó» (en la epigrafía griega aparece testimonada esta palabra como σάμω). Retención de aspiradas. Los fonemas //, ambos transcritos como h en latín, persistieron hasta relativamente tarde, como testimonian las formas latinas: Hannibal, Maharbal o Carthago, aunque en púnico tardío aparece ya Øannibal. Confusión de las enfáticas y no-enfáticas. Se atestigua la innovación mls en lugar de la forma antigua mlṣ «interpretar»; s «este», st «esta» en lugar de z, zt; mšl en lugar de mzl «destino». Caída de consonantes finales en púnico tardío algunos sonidos alveolares /t, d, l/ pueden caer al final de palabra o de sílaba: h-mlkt > Himilcō (nombre propio: 'hijo de la reina'), mlk.ʔmr = molkhomor > mochomor. Elisión de /y-/ inicial. La consonante /y/ sufre elisión a principio de palabra: mlk.ytn > mlk.tn > Milcaton «el rey dio». Entre vocales /y/ se elide desde época antigua: antiguo gublaíta /*banaya/ > fenicio /*bana:/ «construyó», fenicio ybrkyʾ /-kiya/ > púnico ybrkʾ /-ka:/ «[que] la bendigan». Simplificación de grupos consonánticos. En púnico tardío se observa una tendencia a reducir grupos consonánticos complicados, bien introduciendo vocales epentéticas y anaptíticas, o bien eliminado algunas consonantes como en el nombre propio ʔAbdmilkqart «Amílcar»; bodmilqart > bodmilqar > bonqar, o en el nombre de la ciudad de Cartago: Qart hadašt 'ciudad nueva' > Qart hadō «Cartago» (> Qart hadō + -nion > Qar hadōn > griego Καρχηδῶν Karkhēdōn).
Desaparición Bajo el Imperio romano, el púnico aún tenía bastante vitalidad; si bien las últimas inscripciones en Palestina datan del , en el área cartaginesa tenemos registros escritos hasta el . Además, sabemos por autores como Procopio y Agustín de Hipona que todavía en el y en el era la lengua de los campesinos de Túnez. Quizás sobrevivió a la conquista musulmana: según el geógrafo al-Bakrī, en la ciudad de Sirte (en la actual Libia) habitaba un pueblo que hablaba una lengua que no era bereber ni latín ni copto, por lo que se cree que en esa región el uso del fenicio continuó más allá de la constancia escrita. Con todo, es posible que los púnicos se arabizaran más fácilmente debido a las similitudes entre su idioma y el idioma árabe, también una lengua semítica.
Supervivencia e influencias El antiguo alfabeto líbico-bereber sigue usándose, aunque de modo irregular, en los grupos de bereberes modernos, como los tuareg, y se lo conoce por el nombre de tifinaġ, posible derivación de púnico con la adición de t-, el artículo femenino bereber. Con todo, se debate la derivación directa de un sistema de escritura al otro, ya que ambos son considerablemente distintos.
En cuanto al idioma, algunos préstamos del púnico siguen en uso en los dialectos bereberes modernos. Un ejemplo es agadir («muralla, fortificación»), proveniente del fenicio 𐤂𐤃𐤓 (gader), término del que deriva el nombre de la actual Cádiz.La evolución del topónimo de Cádiz es la que sigue: Cádiz < ár. قادس, Qādis < lat. < fen. 𐤂𐤃𐤓(𐤀), (ʾ)gdr, «castillo, fortaleza, recinto murado». Quizá la influencia más importante del púnico es el nombre de Hispania (la actual "península ibérica"), que parece derivar del término 𐤀𐤉𐤎𐤐𐤍𐤉 (ʾyspny). Este se ha interpretado, ya desde época clásica como ʾy-spn-y, significando «la isla o península de los damanes», El término ʾy aparece también en el topónimo 𐤀𐤉𐤁𐤔𐤌 (ʾybšm, «Ibiza»): por la abundancia de conejos, que los fenicios habrían asimilado a aquellos. Por su parte, según Jesús Luis Cunchillos en su Gramática fenicia elemental (2000), la raíz del término span es spy, que significa «forjar o batir metales». Así, ʾy-spn-ya sería la «la tierra en la que se forjan metales». Lo que sí parece estar claro es el origen púnico del nombre. Otro caso es el de una tribu hostil de «gente peluda» que Hannón el Navegante encontró en el Golfo de Guinea. El nombre que les dio fue vertido en griego como γορίλλαι (goríllai). En 1847, Thomas S. Savage lo aplicó a los gorilas.
Distribución geográfica thumb|350px|Principales rutas comerciales fenicias, que unían las metrópolis con sus colonias. El fenicio es originario de la zona costera de Canaán, Fenicia, extendiéndose originalmente alrededor de Tiro y Sidón, en el actual territorio del Líbano y parte de Siria. Desde aquí, el fenicio llegó a finales del a Cerdeña y a principios del a Chipre. Posteriormente, los fenicios colonizaron gran parte del Mediterráneo occidental, llevando su lengua con ellos a todo el norte de África, Malta, Sicilia y las costas meridionales de la península ibérica. En el siglo , Cartago (en el actual Túnez) era ya una potencia cultural de lengua púnica y fue en Sirt (en la actual Libia) donde se tiene constancia por última vez del uso oral del fenicio.
Dialectología y variantes Dialectos Por la naturaleza de las inscripciones que han llegado hasta la actualidad, la mayoría escritas en un lenguaje formal y ceremonioso, no se puede tener constancia de la lengua real que se manejaba cotidianamente en cada lugar. Las formas dialectales locales se pueden entrever, pero raramente, solo en algún grafiti o debido a un lapsus del escribiente. Es probable que cada ciudad fenicia tuviera su propio dialecto, mientras que las inscripciones tienden a representar un habla estandarizada común. Con todo, es posible determinar ciertos dialectos principales: Dialectos orientales: Fenicio estándar: el habla original de la región de Tiro y Sidón, y probablemente la variedad en que se basan los dialectos occidentales. Dejó de hablarse alrededor del . Biblio: el habla de Biblos, de la que se tiene constancia escrita desde el hasta el I a. C. No parece que se extendiera hacia el oeste y está marcado por importantes diferencias gramaticales, siendo el dialecto más similar al hebreo. Chipriota: el habla de Chipre muestra bastantes diferencias tanto en pronunciación como en gramática y vocabulario. Hay incluso indicios de diferencias dialectales entre las mismas ciudades, lo que puede deberse a que el elemento fenicio en la isla siempre fue pequeño y foráneo. Púnico: el habla de las colonias occidentales, destacando la de Cartago por su papel centralizador. Desde aproximadamente el siguió evolucionando con cierta independencia de los dialectos orientales. Sus principales divergencias, no obstante, pueden deberse a la interacción del elemento fenicio con el sustrato lingüístico de los pobladores originales: bereber, ibero, etc. Tras la caída de Cartago se desarrolló el llamado «neopúnico», que ya sin la influencia cultural conservadora de la capital ni de las metrópolis fenicias, evolucionó más rápido y acusando muchas veces influencias locales no semíticas.
Etapas diacrónicas