thumb|Right|300px|Imagen en bajorrelieve de una cruceta del convento de Cristo de Tomar (Portugal) que representa una cabeza con varias facetas, un posible Baphomet.

Baphomet, Bafomet, Baphometo o Bafometo es un ídolo pagano, representado por una imagen antropomórfica, que contiene dentro de sí elementos heterodoxos de la época medieval.

El término «Baphomet» es poco conocido en sí mismo y si lo es, se debe casi exclusivamente a la aparición de un término similar en el proceso que sirvió para aniquilar en el año 1307 la Orden del Templo o Caballeros Templarios -una antigua Orden militar- y para suspenderla sine die por el papa Clemente V en el Concilio de Vienne de 1314. De hecho, este "baphometo" fue uno de los pilares sobre el que los inquisidores del rey Felipe IV de Francia basaron el grueso de las acusaciones de herejía, junto a otros cargos infundados que presuntamente habían cometido el Gran Maestre

Actualmente la mayoría de los historiadores afirman que el monarca dio por buenas todas las acusaciones para acabar con la poderosa Orden del Temple y hacerse con sus bienes.http://www.historiang.com/articulo.jsp?id=530107http://www.portalplanetasedna.com.ar/templarios.htm

Orígenes El objeto Se cree que este presunto numen era una cabeza barbada y con pequeños cuernos. Esto explicaría por qué razón los templarios fueron acusados de herejes tras haber tomado contacto en Tierra Santa con los sarracenos y sus creencias

Otras fuentes más aventuradas sostienen que la testa barbuda en cuestión correspondería a Jesucristo. Esto último estaría contradiciendo la creencia en la Resurrección. Destacan que esta cabeza (no ya una mera representación, sino una cabeza humana embalsamada) no era otra que la de Juan el Bautista.

Origen de la palabra Suele relacionarse también el nombre Baphomet con la fusión de dos términos griegos cuyo significado aproximado es el de bautismo de sabiduría. Otros estudiosos dicen que su nombre puede derivar de una corrupción de Mahoma. También se puede tomar en cuenta no como origen de la palabra si no más bien un anagrama intencionado en la misma, "Baphomet" a la inversa "Temohpab" separandolo "Tem-o-h-p-ab" "Templi omnium hominem pacis abas" "Paz del padre a todos los hombres del templo" esta forma de interpretar la palabra era altamente secreta y oculta hasta ahora

Antecedentes El ídolo conocido como “bafomet” –aunque se menciona solo como ‘un ídolo’- está incluido ya inicialmente en los pliegos de cargos que los agentes del rey Felipe IV de Francia y de los inquisidores de Francia blandieron para aprehender, torturar y procesar a los templarios. El análisis bibliográfico relacionado con la desaparición de los templarios así como el referido a los trabajos de la Inquisición sugiere que se trata de una acusación estándar, es decir, un prototipo de acusación que se utilizaba para atacar a personalidades contrarias al o enemigas del rey de Francia.

Siguiendo a Peter PartnerPeter Partner dedica un capítulo completo –el tercero de su libro, ver bibliografía- a la descripción del ambiente fundamentalista de aquellos años y de cómo se usó ese ambiente por distintos personajes, políticos o públicos, por rivalidades económicas, comerciales o potestativas, para doblegar y hacer desaparecer a sus enemigos. aparece un panorama oscuro y gelatinoso –por lo de tembloroso- para todos aquellos que se sitúan en la periferia de la práctica religiosa y que por su trabajo público están en el punto de mira de cortesanos, de la casa real, o de políticos y burgueses. La inseguridad provenía de dos posibles ataques ante los que cabe poca defensa: la acusación de herejía y la de prácticas de sodomía. Para la Iglesia católica cualquiera de ellas era peligrosa, pero la herejía era perseguida con extrema saña y contundencia, pues se trataba de un ataque contra todo el pueblo de Cristo, mientras que las actividades demoníacas eran personales y de un ámbito mucho más reducido dentro de la logia. Esta circunstancia motivó que el papa Gregorio IX creara la Santa Inquisición –Santo Oficio se denominaba comúnmente a la rama española, creada por los Reyes Católicos- como tribunal dedicado a defender a la Iglesia y al pueblo de Cristo de cualquier ataque o implantación hereje. Este tribunal dependía directamente de la Santa Sede e informaba al Papa de sus actividades, y comenzó su andadura a partir del año 1232, vigilando el fin de las herejías albigense y dualista y concentrándose en la aparición de cualquier forma de amenaza contra el dogma ortodoxo de la Iglesia Católica.

En este ambiente de inseguridad y miedo las personalidades relevantes, o que gozan de cierta inmunidad, disponen de un aliado poderosísimo para deshacerse de enemigos y obstáculos. Los dominicos, que dirigen la Inquisición, pronto se sitúan en puestos clave de la jerarquía eclesiástica de Francia y trabajan, cada vez con mayor frecuencia, con propia autonomía, hasta el punto de que el jefe de la Inquisición en Francia, en la época en que se prendieron a los templarios, era confesor personal de Felipe IV y actuó bajo sus deseos.

Aparece en la literatura un amplio banco de informaciones sobre acusaciones de herejía y prácticas demoníacas, concentrándose en mercaderes –una profesión que era considerada por la Iglesia como despreciable, a pesar de indiscutibles avances a principios del -, cargos políticos de la periferia, miembros de la Iglesia y cortesanos. Nadie estaba libre de tales amenazas, hasta el punto de que el propio papa Bonifacio VIII se vio involucrado en ellas por iniciativa del rey de Francia y de su segundo, Guillermo de Nogaret. Así, el sumo pontífice se enfrentó con la realeza por diversas causas, casi todas ellas relacionadas con la preponderancia del poder religioso sobre el civil, de manera que fue acusado por Felipe IV de hechicero, hereje, sodomita y simoníaco, pues se le había encontrado en ocasiones hablando con una estatuilla que hacía las veces de Satanás o de Diablo –mantenía guardada esa imagen en una recámara personal y la consultaba cada vez que tenía que tomar una decisión-.Episodio mencionado por Partner, página 66. Forma parte de un pequeño rosario de ejemplos que utiliza Partner para demostrar que las acusaciones eran un juego común –si es que se puede denominar así- en aquellos tiempos, hasta el punto de que la herejía y la hechicería iban casi siempre juntas y acompañadas de otros flecos menos importantes pero indispensables para constituir un retrato diabólico del acusado. A causa del especial encono que tenía Felipe IV hacia Bonifacio, no se sabe si propio o transmitido por Nogaret, se negaron a soltar presa a pesar de los sucesivos pactos que propuso Clemente V, y siguieron instruyendo el expediente judicial, el cual quedó terminado en 1307. Las acusaciones contra Bonifacio y contra los templarios se parecen mucho: herejía, posesión demoníaca, idolatría o apostasía, simonía, etc., aunque eso no tiene especial mérito si se tiene en cuenta que Felipe IV, Nogaret y colaboradores reales y eclesiásticos, estaban detrás de las dos causas.

Existe el episodio de Guichard,Historia referida por Barber, Partner y Lamy en sus respectivas obras, para intentar describir el ambiente malsano e inseguro de la época, así como un antecedente muy contemporáneo al de los templarios. El hecho de que se trate de prácticas similares al vudú, demuestra el sincretismo que siempre ha vivido el ocultismo en la historia de la humanidad. también frecuente en la bibliografía, donde este obispo de Troyes y consejero o confesor personal de Blanca de Navarra, en 1308, fue acusado de prácticas mágicas y de hechicería, así como de incitación al asesinato por envenenamiento, en la persona de Juana I de Navarra, esposa de Felipe IV. Parece ser que este cortesano había realizado, o mandado construir, una efigie en cera de la reina y, tras haberla bautizado, le había clavado alfileres para atraer sobre ella la ruina, la enfermedad y la muerte. En su expediente, que se instruyó con el pobre acusado en la cárcel, Nogaret añade acusaciones de sodomía, escupir sobre la cruz, y otros varios, terminando con un cuadro tan sombrío y duro como el de Bonifacio VIII, en el que había mezclado, además, al propio papa Clemente V. Poco antes del Concilio de Vienne, el expediente se diluyó por la desaparición de algunos testigos, con lo que se sobreseyó el caso, dejando en libertad al castigado obispo, que no llegaría a ocupar ninguna diócesis más y moriría unos meses más tarde.

Otro ejemplo, de 1233, cuando Gregorio IX envió cartas a los nobles de Renania para que actuasen contra una herejía que empezaba a propagarse por la región, describiendo la ceremonia de recepción, donde se besaban la boca y las ancas de ranas y sapos y, tras el ágape de celebración, se besan los cuartos traseros de un gato negro puesto del revés, entonando seguidamente una serie de oraciones, apareciendo posteriormente una figura humana entera y muy brillante a la que se le encomendaban los efectos personales de los novicios y los propios novicios.Barber, págs. 260-261. Malcolm Barber menciona más ejemplos de grupos y herejías en los que se practicaba la adoración de un ídolo, de una figura o de un gato, constituyendo un rosario de antecedentes que va desde el al , plasmados en parte en la obra anónima Les Grandes Chroniques de France –"Grandes crónicas de Francia", narración de los reinados de los reyes franceses-, de la abadía de Saint-Denis. Acusaciones similares menciona Peter Partner en sus obras. El mismo Nogaret instruiría algunas de ellas. El factor común de todos los ataques descritos –llamados ataques mágicos por Peter Partner-, sobre todo en los que participa Nogaret, es el cuadro de acusaciones: escupir sobre la cruz, la sodomía y la apostasía –mezclando ídolos o no-.

A los antecedentes anteriormente mencionados cabe añadir la imagen de desidia, incluso connivencia, que daba la Orden del Temple con respecto a sus enemigos naturales, los sarracenos. Es significativo que los trovadores previos a la época del proceso –hacia 1265 y poco después- se refirieran a la caída del reino cristiano de Tierra Santa y achacaran tal circunstancia a la pasividad ante los hechos y a la camaradería que mostraban los templarios –especialmente, pues en alguna ocasión nombra a las órdenes militares en general- con los sarracenos.“... Y cada día nos imponen nuevas derrotas: pues Dios, que antes velaba por nosotros, ahora está dormido, y Muhammad extiende su poder en apoyo del sultán”, líneas entresacadas por distintos escritores, con bastante frecuencia, del poema ‘Para Bafomet’, escrito por un escritor filotemplario llamado Ricaut Bonomel; citado por Partner (ver bibliografía, pág. 48) haciendo referencia al libro "Poesie provenzali storiche relative all´ Italia", de V. De Bartholomaeis, tomo II, Roma, 1931. Sólo queda señalar que era frecuente que cualquier referencia al musulmán, al infiel islámico, fuera con el término ‘baffomet’, como una corrupción de la palabra Muhammad, genérica para referirse a la horda musulmana en general.