La denominación Video nasty (en plural Video nasties) hace referencia a una serie de películas, principalmente de terror de serie B, cuya distribución en videocinta o videocasete fue prohibida por la Agencia Británica de clasificación de películas (BBFC) del Reino Unido a principios de la década de 1980. Inicialmente la lista incluía un total de 72 películas que, a lo largo de la década, se redujo a 39.

El término (traducible como "repugnancia videográfica") surgió en 1982 durante el gobierno de Margaret Thatcher con la intención de condenar al ostracismo cintas que mostraban temáticas, escenas, secuencias o tramas poco convencionales incluyendo canibalismo, violación, asesinato, tortura o sexo desenfrenado. La BBFC, en respuesta a campañas de prensa y parlamentarias que alertaban contra potenciales peligros para la infancia por su visionado, consideró que dichas películas podían atentar contra la moralidad del público británico. La aprobación de la Video Recordings Act (1984) obligó a pasar por el escrutinio de la BBFC a los títulos comercializados en formato VHS en los videoclubs si querían obtener el permiso de distribución doméstica en el Reino Unido. Como resultado decenas de películas fueron censuradas, tuvieron que realizar remontajes o eliminación de escenas o, en algún caso, se prohibió directamente su comercialización.

Algunas producciones han sido erróneamente consideradas Video nasty sin serlo como La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971) retirada de la circulación a iniciativa del director tras sufrir amenazas de muerte. Sin embargo la inclusión de una película en el listado despertó el interés del público en obras como Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980) o Don't go near the park (Lawrence David Foldes, 1979) que llegaron a considerarse posteriormente títulos de culto.

Historia

Antecedenes La censura cinematográfica en el Reino Unido se halla a cargo del BBFC (British Board of Film Classification anteriormente British Board on Film Censorship) organismo dependiente del Ministerio del Interior.

Fundado en 1912 con la finalidad de clasificar las películas para su distribución en salas de cine para el conjunto del Reino Unido sin embargo su labor fue durante largo tiempo prescriptiva ya que los consejos locales en última instancia eran los que tenían la última palabra sobre si una película podía o no ser exhibida en los circuitos comerciales.

Años 1970 Con la introducción del formato de vídeo doméstico en la década de los años 1970 las Major o grandes productoras y distribuidoras de cine fueron reacias inicialmente a distribuir sus películas en este formato ante las facilidades que se otorgaba a la hora de realizar copias piratas. El incipiente mercado videográfico se vio entonces inundado con películas de terror de bajo presupuesto. En la época en la que se introdujeron las grabadoras de vídeo doméstico en el Reino Unido no existía una legislación específicamente diseñada para regular el contenido de los vídeos. Se empleaba la Obscene Publications Act (1959) enmendada en 1977 para cubrir el cine erótico no pornográfico.

La BBFC y los medios de comunicación comenzaron a emplear la expresión Video nasty para denominar a las películas que tenían la intención de distribuirse no en salas comerciales sino en el mercado doméstico y cuentan con un contenido sexual y/o violento muy explícito. Para ello el BBFC comenzó a denegar su distribución, siquiera con una censura parcial, siendo en algunas ocasiones retiradas de la circulación en su integridad. Dicha práctica comenzó con el gobierno conservador encabezado por Margaret Thatcher (1979-1990).Pantalla de sangre. p.79. ISBN 84-89240-16-7 Aunque la prohibición de distribuir estas películas se ha ido suavizando a posteriori, permitiendo su distribución con algunos cortes, es una práctica que sigue vigente en 2025.

Años 1980 A comienzos de la década de los años 1980 cuerpos policiales como la policía del Gran Mánchester, dirigida entonces por el devoto cristiano James Anderton, incrementaron sus redadas en videoclubes, incautando títulos que juzgaban podían tener un contenido obsceno. Sin embargo la elección de los títulos incautados llegaba a ser muy arbitrario: una redada famosa incluyó la incautación de una copia de la comedia musical The Best Little Whorehouse in Texas (Colin Higgins, 1982), protagonizada por Dolly Parton y Burt Reynolds, ya que el irónico título de la película se podría traducir como El mejor burdel de Texas o La mejor casita de putas de Texas. Estas situaciones provocaron alarma entre los distribuidores de vídeo quienes pidieron que se estableciera claramente que películas podían ser o no confiscadas por las autoridades.

La polémica pública sobre la libre distribución de esta clase de vídeos comenzó en los inicios de 1982 cuando Vipco (Video Instant Picture Company), distribuidora en el Reino Unido de la película slasher The Driller Killer (Abel Ferrara, 1979), pagaron una página completa en varias revistas para anunciar la portada del vídeo en la que se veía al asesino del título taladrar el cuerpo de una de sus víctimas. Unos cuantos meses después de la salida de aquel vídeo los distribuidores del controvertido film italiano Cannibal Holocaust (Ruggero Deodato, 1980), en un esfuerzo por promocionar la película, escribieron anónimamente a Mary Whitehouse, de la National Viewers' and Listeners' Association (Asociación Nacional de Espectadores y Lectores), sobre su propia película. Whitehouse inició una campaña pública y acuñó el término video nasty.James Kendrick. Social Panics, Transnationalism, and the Video Nasty Steffen Hantke (ed.) Horror Film: Creating and Marketing Fear, Jackson: University Press of Mississippi, 2004, p.162 ISBN 1-57806-692-1

A las peticiones de autorregulación del sector videográfico se sumó el furor de sectores sociales y religiosos hacia ciertas películas distribuidas en vídeo, provocando la introducción de la Video Recordings Act, que imponía un estricto código de censura hacia aquellas películas que pretendieran una autorización administrativa para ser distribuidas en vídeo. Ante las sugerencias de la National Viewers' and Listeners' Association, el político del Partido Conservador Británico Graham Bright introdujo una iniciativa parlamentaria en la Cámara de los Comunes en 1983. Esta pasó a ser la Video Recordings Act 1984 que tendría efecto a partir del 1 de septiembre de 1985.

Desde 1984 se incluyó en el manual de la BBFC como ejemplo a seguir para clasificar a una película como Video nasty el largometraje Lo squartatore di New York (Lucio Fulci, 1982), ya que en ella el asesino del título escoge invariablemente como sus víctimas a mujeres bellas y sexualmente liberadas, con las que se ensaña con brutalidad, empleando armas blancas y otros objetos cortantes. Las secuencias del film presentan la violencia de forma gráfica y se recrean con detenimiento en los más mínimos detalles, incluyendo dosis del que la BBFC consideró "sexo insano" denominación en la que se incluyen prácticas como prostitución, bondage, sadismo, masoquismo, espectáculos eróticos en locales nocturnos o sexo entre una mujer casada y un gigoló contratado por esta para la ocasión. El director de la BBFC definió esta película como Una película obscenamente ofensiva que destila la más brutal misoginia proyectando toda su violencia contra la mujer.Pantalla de sangre. p.79. ISBN 84-89240-16-7 La misoginia es, precisamente, otro de los componentes polémicos que han valido críticas a estas películas. La película de Fulci no sería incluida en la lista oficial de Video nasties ya que no fue presentada por los distribuidores para su clasificación y distribución doméstica. Otros títulos que figuraron en la lista, por lo general producciones italianas o estadounidenses de bajo presupuesto y temática escandalosa, fueron Cannibal ferox (Umberto Lenzi, 1981), prohibida totalmente en 31 países, I spit on your grave (Meir Zarchi, 1978), La bestia in calore (Luigi Batzella, 1977) o L'ultima orgia del III Reich (Cesare Canevari, 1977).

Bajo la nueva ley el BBFC fue renombrado de British Board of Film Censors a British Board of Film Classification y se convirtió en el responsable para la certificación de todos los estrenos en cine y todos los lanzamientos en vídeo. Después del 1 de septiembre de 1985 toda película tenía que cumplir con la Video Act y ser admitida para clasificación por la BBFC. La necesidad de dificultar que los vídeos de contenido violento cayeran en manos de menores de edad obligó a separar el proceso de clasificación, por un lado los estrenos en cine y por otro los lanzamientos en vídeo. Con la Video Recordings Act los vídeos incluidos en la lista podían ser perseguidos bajo la acusación de obscenidad, no obteniendo una clasificación que permitiera su estreno. Algunas películas no consideradas obscenas sí vieron como el BBFC les imponía diversas prohibiciones y cortes para permitir su estreno como fue el caso de The Texas Chain Saw Massacre (Tobe Hooper, 1974).

Años 1990 Desde la aprobación de la Video Recordings Act 1984 se sucedieron diversas reclamaciones por parte tanto de ciudadanos como de distribuidores cinematográficos con la intención de probar que el sistema de clasificación y censura estaba sujeta a la especulación y la arbitrariedad. También se denunció que los supuestos efectos negativos que se les achacaba a las video nasties pudieran ser una fabricación mediática sin base real.David Kerekes, David Slater, See No Evil: Banned Films and Video Controversy, 2000, Critical Vision, Manchester, Gran Bretaña. ISBN 978-1-900486-10-1

Tras sucesos como la masacre de Hungerford (un tiroteo masivo perpetrado por Michael Ryan el 9 de agosto de 1987 que se saldó con 16 personas asesinadas y otras 15 heridas) o el asesinato de James Bulger (en el que dos menores de edad secuestraron y mataron a otro alegando haber visto la película de 1991 Child's Play 3 perteneciente a la serie de Chucky) la restricción del acceso a las video nasties se incrementó con mensajes en los medios como "quemad los vídeos peligrosos". En diciembre de 1997 el BBFC anunciaba "Nunca relajaremos nuestras pautas sobre la violencia en los vídeos, que siguen siendo las más estrictas en el mundo".

Años 2000 Sin embargo con el transcurrir de los años el BBFC fue rebajando los estándares de clasificación, especialmente autorizando y reclasificando películas para personas mayores de 18 años, en respuesta a una consulta pública en el año 2000.

La salida de James Ferman de la dirección del BBFC pudo tener alguna relación sobre el hecho de que algunas películas largamente proscritas, prohibidas por completo para su distribución, fueran revaluadas en estos años. Es el caso de The Exorcist (William Friedkin, 1973) que fue admitida sin cortes y con una certificación de 18 el 10 de junio de 1999. Algunas nasties consideradas oficialmente como tales fueron autorizadas en los inicios de la década de 2000 sin cortes o con algunos cortes que restringían la violencia sexual, la violencia contra las mujeres o el maltrato animal. Muchas películas de terror estrenadas posteriormente, como las pertenecientes a las series cinematográficas Saw (James Wan, 2004) y Hostel (Eli Roth, 2005), contienen brutales escenas de violencia gráfica considerándose por muchos como violentas o que se recrean en la violencia pero han sido aprobadas para su estreno en salas o lanzamiento en formato doméstico sin cortes.

En 2008 algunas películas incluidas en la lista fueron aprobadas para su lanzamiento en formato doméstico por el BBFC como SS Experiment Love Camp (Sergio Garrone, 1976).

En agosto de 2009 se descubrió que la Video Recordings Act 1984 contenía un defecto de forma. Por ello fue revocada transitoriamente pero fue vuelta a redactar, sin modificaciones y corrigiendo el defecto formal, en la denominada y aprobada posteriormente Video Recordings Act 2010.

Referencias en la cultura popular