Campanario es una localidad y municipio español situado en la provincia de Badajoz, en la comunidad autónoma de Extremadura.
Geografía Situado entre Villanueva de la Serena y Castuera, el río Guadiana constituye su límite norte. El término municipal está atravesado por el río Zújar, que es un afluente de aquel por su margen izquierda. Pertenece a la comarca de La Serena y al partido judicial de Villanueva de la Serena.
Noroeste: La Coronada (Badajoz) Norte: Orellana la Vieja Noreste: Esparragosa de Lares Oeste: La Coronada (Badajoz) y Magacela 75px Este: Castuera Suroeste: Quintana de la Serena Sur: Castuera Sureste: Castuera
El paisaje es el propio de la penillanura extremeña. Su superficie es alomada con altitudes que oscilan entre 300 y 400 metros, aunque hay montes más elevados hacia el sur que llegan a 600 metros. El terreno es árido, con afloramientos de granito y de pizarra, éstos muy característicos de Campanario, llamados localmente "dientes de perro". Como toda la comarca, tiene escasa vegetación arbórea, sobre todo bosque mediterráneo con aprovechamiento propio de la dehesa; aunque más del 80% del territorio es una llanura esteparia con pastizales y cultivos cerealísticos.
El núcleo es de origen romano, y perteneció, después de la reconquista, a la Orden de Alcántara, teniendo bajo su dependencia como aldeas a Quintana y a La Guarda. Integrado asimismo en la Real Dehesa de La Serena.
En los alrededores de la población se han encontrado algunos restos romanos, como la lápida que, de acuerdo con la tradición, ocultaba la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora de Piedraescrita, que se custodia en el santuario del mismo nombre.
Su caserío, compuesto por edificaciones de mampostería encalada con acusados componentes de granito en las fachadas, resulta abundante en blasones nobiliarios que ponen de manifiesto la carga histórica de la localidad.
A Campanario pertenece la Aldea de La Guarda que se encuentra a 15 km de distancia.
Flora En el municipio de Campanario nos podemos encontrar con distinto tipo de flora. En primer lugar, podemos observar prados artificiales, herbazales y matorrales, también cultivos con arbolado dispersos, dehesas, bosques ribereños, además de vegetación artificial, aunque en menor cantidad y por último encinares y eucaliptares.
Fauna En el municipio de Campanario, en un radio de 10 km, se pueden observar anfibios como la rana común, el gallipato, el sapo corredor, el sapo de espuelas, el sapo partero ibérico y el tritón pigmeo… también destacan aves como la avutarda común, el abejaruco europeo, el abubilla, el águila culebrera, el avión común, el cuervo, el gorrión común, el jilguero, el búho campestre, el milano común, el mirlo, el mochuelo…mamíferos como el conejo y la liebre, el erizo, el zorro, la jineta, el meloncillo, el murciélago común, el de Cabrera, la musaraña gris, la nutria europea o el ratón común, entre otros. También reptiles como la culebra de collar, la lagartija cenicienta, la salamanquesa común, el galápago leproso, la lagartija ibérica…
Historia Prehistoria y protohistoria
Los primeros indicios que dejó el hombre por estas tierras se remontan al Calcolítico, en torno al III milenio a. C. Se han encontrado numerosos restos de industria lítica en la cuenca del arroyo “El Molar”, siendo significativa la concentración de éstos en torno a la presa de “El Paredón”. Abundan entre estos las hachas pulimentadas y mazas metalúrgicas, además de grabados que se acercan tipológicamente a las inscripciones desarrolladas en la Edad del Bronce. De esta etapa, son dos importantes petroglifos que se pueden contemplar en la finca “Gamitas” y en los “Barrancos”, yacimientos que denotan grandes paralelos con los hurdanos.
En las cercanías del Guadalefra y el río Zújar se han documentado varios indicios de citanías protohistóricas en lo alto de cerros, si bien, nunca se han excavado para ver el alcance de tales manifestaciones.
Del mismo modo, abundan en todas las cercanías del núcleo urbano numerosos útiles del pueblo prerromano, representados en su mayoría por molinos barquiformes. Todos estos restos, hay que enmarcarlos cronológicamente en torno al II milenio y mediados del I a.d.C., algunos ya en la Edad del Hierro.
Yacimientos de La Mata
Es uno de los elementos más representativos de la protohistoria extremeña, destacando la conservación de sus muros de tapial sobre paramento de mampostería con los que forman varias dependencias o habitáculos. Aunque aún está en proceso de excavación, se puede intuir la monumentalidad del edificio, datado en el periodo orientalizante, en torno al ecuador del I milenio a. C., si bien, hay estructuras posteriores sobre él. En las cercanías se conservan los restos de una necrópolis de incineración, donde se aprecia una gran tumba con masa tumular entre otras ya muy arrasadas.
Petroglifo de El Herrador
También, con reminiscencias orientalizantes y de similar cronología, se ha encontrado en la finca “El Herrador” una placa de pizarra con caracteres típicos de la escritura griega y valores del tartésico según la tipología establecida por Gómez Moreno.
Romanización
Tras la llegada del mundo romano a tierras extremeñas en el la sociedad experimenta grandes cambios culturales que se manifiestan en la producción humana de manera significativa. Con toda seguridad, a falta de corroborarlo, la zona con mayor concentración de hábitat dentro de este término municipal, recibió el nombre de Valeria, según Ortiz de Tovar, ubicada en las cercanías de “Las Iglesias Caídas”.
Son muchos los lugares de Campanario donde encontramos indicios de esta romanización, centrados sobre todo en época de Augusto y llegando incluso a tiempos del emperador Teodosio, en el d.C. La numismática y la abundancia de terra sigillata en los núcleos de concentración de villas, tales como la de “El Paredón”, las cercanas a La Guarda, “Las Viñas” e incluso la de “La Fuente de los Moros”, ha sido providencial para datar la ocupación romana en estas tierras, que al parecer perduró hasta bien entrado el y , a juzgar por algunos ejemplos de esta cerámica y utensilios con decoración tardorromana.
Entre los elementos más destacados y atractivos al público figuran el Recinto Fortificado tipo torre de la Portugalesa, fechado entre el primer cuarto del y finales del , y la propia presa del Paredón, que aunque se duda de su cronología, es susceptible de ser encuadrada en esta época. Mención especial merece los restos encontrados en las cercanías de Piedraescrita, a los que haremos referencia más adelante.
Ortiz de Tovar, además de analizar al epígrafe que luego estudiaremos, cita la existencia de una piedra descubierta en las "iglesias caídas" con el siguiente epígrafe: L. T. Avita. ann. XVIII. H. S. E. S. T. T. L. Su transcripción deja entender: "Lucio Tito pasó de esta vida a la edad de 18 años. Aquí está enterrado, séate la tierra liviana".
De la Alta Edad Media, etapa que se funde con los últimos tiempos de Roma, tenemos algunos ejemplos de tumbas excavadas en granito en torno a las cuales abundan restos de tégula (tejas). Geográficamente se centran al suroeste de la localidad, próximas a tierras de La Guarda.
Edad Media
Las primeras referencias que tenemos de población después de los romanos, aún careciendo de base científica, aluden a unas alquerías musulmanas que tenían los moros de Magacela en la zona de las iglesias, y que tras la reconquista del territorio se mandó repoblar con cristianos.
La repoblación de toda La Serena arrancó de la donación de la plaza de Magacela a la Orden de Alcántara en 1234, una vez tomado su castillo y villa por el Maestre D. Arias Pérez en 1232.
En el año de 1333 es la primera vez que aparece el nombre de “Campanario” para definir el núcleo de hábitat. El dato, aportado por Torres y Tapia, hace referencia a la compra de parte de unos molinos en el Zújar por Alvar Pérez, Comendador de Magacela. Según Ortiz de Tovar, por estas fechas ya estaría ubicado en el lugar que actualmente ocupa, traslado ocasionado por la escasez de agua en las iglesias.
Marsá es de la opinión de que en la loma donde se ubica la parte antigua del pueblo hubo una muralla defensiva dotada de campanas que servían para llamar a los habitantes de las aldeas y campos colindantes, de ahí el origen del topónimo del pueblo. Por otro lado, y acompañan a esta primera, se han lanzado varias hipótesis que aclaren el origen del nombre, tal es el caso de las proposiciones de los términos “Campo ario” y “Campo erario”, aludiendo el primero a la sequedad de las tierras en que se asienta y el segundo a la riqueza metalúrgica de la zona. También hay quién insiste en el origen religioso de este, haciendo referencia a alguna ermita con campanario ya desaparecida
Edad Moderna
Según el presbítero Vicente Navarro del Castillo, la villa de Campanario contribuyó con veintidós de sus habitantes a la conquista americana, repartiéndose por la superficie del Nuevo Mundo donde quiera que hubo presencia española. Entre los que salieron de Campanario, hay que citar a Bartolomé Maldonado que actuó en la región andina, la parte fronteriza de lo que hoy conforma Colombia y Venezuela.
Otro de los hijos de Campanario que fueron importantes en Chile a principios del , fue Bartolomé Maldonado Guisado (o Madrigal), secretario de la Real Audiencia y alférez general, desde 1609 hasta que renunció en 1626. Había casado con doña Nicolasa Suárez de Ortuño, natural de Madrid y tuvieron 11 hijos (5 hijos y seis hijas). Bartolomé fallecía en Santiago de Chile, en 1636.
Campanario fue aldea de Magacela hasta 1525, cuando obtiene el privilegio de villa eximida confirmado por Felipe IV el 26 de septiembre de 1629.
Será a partir de ahora cuando el núcleo comience a crecer paulatinamente, de hecho, tal es su importancia que aparece entre el segundo cuarto del y toda la segunda mitad de esa centuria, en el quinto lugar con el mayor número de vecinos del partido de La Serena. De Campanario dependían administrativamente sus dos aldeas, Quintana de la Serena y La Guarda. Actualmente solo la segunda depende de Campanario.
Al crecimiento demográfico le acompaña el urbano y monumental, y es en este cuando hay que señalar algunos aspectos artísticos significativos de la población. Con motivo de la visita de Rodríguez Villafuerte a la villa se relacionan todos los edificios notables, tanto los religiosos como civiles. Entre los primeros se citan la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción; ermita de Nuestra Señora de las Iglesias (luego denominada de la Guía), cercana a la cual había otras dos, la ermita de San Ildefonso y San Antón; ermita de Piedraescrita; y ermita de San Clemente. De los edificios civiles destacan entre otros las Casas de Encomienda de la Portugalesa, la Casa del Concejo y el Hospital de San Bernardo, mandado hacer por Alonso Godinez, Comendador de la Portugalesa y acabado en 1513. Se encontraba en el solar de la plaza del Carmen que ocupa la ermita del mismo nombre y casas contiguas. Tenía este una capilla sacra, dedicada al patrono del hospital que a su vez compartía protagonismo dentro de ella con otros santos como S. Benito, S. Domingo, S.Francisco y la Virgen.
Edad Contemporánea
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el partido judicial de Villanueva de la Serena.Cervantes Virtual En el censo de 1842 contaba con 1383 hogares y 5406 vecinos.Municipio Código INE -06-028.
A mediados del crece el término del municipio porque incorpora a La Guarda.Entre el Censo de 1857 y el anterior.