Les Contes de ma mère l'Oye (Los cuentos de Mamá Ganso o Los cuentos de Mamá Oca) es una recopilación de ocho cuentos de hadas escritos por Charles Perrault, y dados a difusión en 1697 bajo el título Histoires ou contes du temps passé. Avec des moralités, y con un segundo título en la ilustración del frontispicio del libro: Contes de ma mère l'Oye.Encyclopédie Larousse du XXe siècle, Paris, 1932. También son conocidos como Cuentos de antaño o Cuentos de viejas.
Pronto esta obra se convirtió en un clásico de la literatura infantil, en alguna medida difuminando el resto de la producción literaria del autor. La primera traducción de los Cuentos fue al inglés en 1729. Casi cien años más tarde, en 1824, se realizó la primera traducción al español,No está recogido el nombre del traductor. para la editorial J. Smith en París.
Presentación Origen 220px|thumb|El Gato con Botas, página manuscrita e ilustrada de fin del .
Tres años antes del fin del , el por cierto serio y laborioso escritor Charles Perrault, que entonces contaba con sesenta y nueve años, y que se oponía a Jean de La Fontaine, a Nicolas Boileau, y a Jean de La Bruyère, en la llamada Querella de los antiguos y los modernos,Miguel Porta Perales, Antiguos y modernos, ABC.es, 14 de febrero de 2012 (cita: La cultura es también el debate permanente dialéctico entre las acciones y pasiones del hombre). impulsó la aparición de la primera edición de su recopilación de cuentos, usando el nombre de su tercer hijo, Pierre Darmancour.Pierre Darmancour (21 de marzo de 1678 - mayo de 1700) toma su nombre del dominio de Armancour, que Charles Perrault adquirió y le ofreció; desafortunadamente, Pierre fue culpabilizado en noviembre de 1697 por un homicidio cuyos detalles aún son oscuros, y a pesar de que Charles indemnizó a la madre de la víctima, el porvenir y la imagen de Pierre quedaron muy comprometidos. Alistado como Lugarteniente en el Regimiento Dauphin, murió en mayo de 1700 a la edad de 22 años. Esta primera edición comprende ocho cuentos en prosa, a los cuales más tarde se le agregan una novela y dos cuentos en verso, ya publicados anteriormente por separado.
Los Contes de ma mère l'Oye surgen en una época en la cual los cuentos de hadas están en boga entre los adultos burgueses y aristocráticos.Madame d'Aulnoy fue la primera en difundir un cuento de hadas en 1690 con: L’Histoire d’Hypolite, comte de Duglas. Marie-Jeanne L'Héritier de Villandon le pisó los talones con Enchantements de l’éloquence y Adroite Princesse, en sus Œuvres mêlées de 1696, al igual que Catherine Bernard con Le Prince Rosier y Riquet à la houppe, insertos en una novela de 1696. Pero paradójicamente, ninguna obra de este tipo fue pensada y dirigida en esa época a los niños, y solamente una serie de historias era entonces transmitida oralmente a la gente menuda, a través de las niñeras y las sirvientas, muchas de ellas venidas de las zonas rurales para trabajar en las ciudades.Mémoire de la France, éditions Larousse.
Por tanto, en realidad y en sentido estricto, Charles Perrault no « inventó » ninguna de esas historias, sino que tuvo el mérito de escribirlas, inspirándose en esas narraciones populares, y tal vez también en Lo cunto de li cunti (Pentamerone), recopilación de cuentos efectuada por el italiano Juan Bautista Basile, y cuyo título traducido al español sería "El cuento de los cuentos".
Perrault seleccionó en realidad una ínfima cantidad de esas historias que en la época circulaban abundante y frecuentemente, aunque justo es decirlo, trabajó y transformó algunos de esos argumentos, o al menos la presentación de los mismos. En cuanto a Mamá Oca, un personaje popular y ficticio, bien puede decirse que representa a una campesina muy charlatana que gustaba de contar esas historias.Jean Loret mencionó al personaje en 1660 en Muse historique (gacetilla en verso cuyo título en español sería Musa histórica).
Perrault, muy probablemente, sería uno de los primeros recolectores o coleccionistas de estas historias para niños, que con frecuencia en esos días se les contaban por las noches o en los días lluviosos, aunque en sentido estricto y como dicho autor no cita sus fuentes, tampoco realmente podemos considerarlo como tal. Lo cierto es que Perrault trabajó y modificó las historias que escuchaba, puesto que las versiones orales originales sin duda eran mucho más crudas y brutales.
Olvidos y sucesos 220px|thumb
Desde su aparición en 1697, estos cuentos obtuvieron el favor del público y tal es así, que una segunda edición fue lanzada por Claude Barbin ese mismo año, y también numerosas ediciones Neerlandesas no autorizadas inundaron el mercado, junto a una proliferación de diversas publicaciones de cuentos y recopilaciones sobre temáticas maravillosas y mágicas.En efecto, el año 1697 marca el comienzo de una ruptura, de una quiebra, con la aparición por ejemplo de los cuentos de Mademoiselle de la Force (1697), así como de los escritos de Madame d'Aulnoy (1698), de Henriette-Julie de Castelnau de Murat (1698), de François Nodot (1698), de Jean de Préchac (1698), de Madame d'Auneuil (1702). Como era de prever, esta moda terminó por suavizarse y cuando Perrault falleció en 1703, los personajes de los cuentos de hadas, ya desacreditados y con baja imagen, dejaron su lugar a las historias mágicas orientales.
En efecto, en el año 1704, se dio difusión a la traducción de Antoine Galland de la obra Las mil y una noches,Autor anónimo (Traducción de Vicente Blasco Ibáñez), Las mil y una noches (1721), texto completo en Wikisource. y poco después, en 1721, Montesquieu impactó con su novela epistolar titulada Cartas persas (en francés, Les lettres persanes).Montesquieu, Lettres persanes (1721), texto completo en Wikisource. El en buena medida está marcado, en cuanto a literatura y a teatro musical, por las novelas epistolaresGlenda Vergara Estarita, La novela epistolar y la novela de memorias, 5 de junio de 2008.La novela epistolar en sitio web Blogia.Pamela o la virtud recompensada de Samuel Richardson en 1740.Clarissa de Samuel Richardson en 1748.The History of Sir Charles Grandison de Samuel Richardson en 1753.Las amistades peligrosas de Choderlos de Laclos en 1782. y por la óperas,Armida al campo d'Egitto de Vivaldi en 1718.Tito Vespasiano de Hasse en 1735.El rapto en el serrallo de Mozart en 1782. y quienes impulsaron esta nueva moda, entre muchos otros, fueron Charles Louis de Secondat (Montesquieu), Samuel Richardson, Antonio Vivaldi, Johann Adolph Hasse, Wolfgang Amadeus Mozart, etc.
Los intelectuales y los grandes autores del Siglo de las Luces entonces ignoraron totalmente los cuentos de Perrault, en los que no veían más que la expresión de supersticiones a través de las que el pueblo se embrutecía.Charles Perrault, Contes (introduction, notices et notes de Catherine Magnien), ediciones Le Livre de Poche Classique. Fue necesario esperar hasta la mitad del , para que este tipo de cuentos infantiles suscitaran un nuevo entusiasmo. Entonces se puso a la moda, entre las familias burguesas, el leer en casa historias a los niños, y espléndidas ediciones de los Cuentos de Perrault, ilustrados particularmente por Gustave Doré,Biografía corta de Gustave Doré fueron en esos días dadas a difusión, y con frecuencia obsequiadas a los niños, en fechas gratas o como premio por los resultados escolares.Art Collections: Gustave Doré (ilustraciones) Los cuentos de Perrault (ilustraciones de Gustave Doré)
El éxito de este tipo de literatura ya no decreció a partir de ese momento y las historias narradas en los cuentos fueron retomadas una y otra vez bajo múltiples formas: ballet, ópera, historieta, musical, filme de animación, película de corto o de largo metraje, etc. Estos cuentos en lo sucesivo interesaron también a los adultos, aún a los más serios y formales: el psiquiatra Bruno Bettelheim se ha ocupado de analizar esta cuestión, señalando que hay algo de universal en estas historias, pues contienen todos los elementos que nos obsesionan y nos interesan a todos, las dificultades de las relaciones familiares y personales, los miedos inhibidos o reprimidos del psiquismo infantil, las problemáticas que afectan a seres queridos o simpáticos o a nosotros mismos, tramas de historias sencillas de recordar y que transmiten enseñanzas y moralejas, lo que ayuda a identificar situaciones similares en la vida cotidiana, etc.
Para los folcloristas Iona y Peter Opie, el éxito y la repercusión de una historia puede ser atribuido a razones a veces extrañas, y por momentos incompatibles o contradictorias entre sí. El gran éxito de Perrault tal vez fue consecuencia de haber aceptado los cuentos de hadas tal como ellos eran transmitidos por tradición oral.
Así, no intentó modificarlos ni profundizarlos, aunque bien pensó que sería útil acabar estas historias con una enseñanza moral, y además, en algunos casos también suavizó los acontecimientos más crudos allí relatados. Probablemente Perrault hoy día sería reconocido como el padre del folclore, si hubiera tenido el tiempo y la constancia de citar sus fuentes, para así poder saber dónde, cuándo, y en qué circunstancias, esas historias eran transmitidas de generación en generación.
El motivo por el cual Charles Perrault escribió estos cuentos, en la época actual sólo puede ser objeto de especulación, y eventualmente podría explicarse por el contexto histórico de los últimos años del llamado Gran Siglo, marcado por el cartesianismo, y por la tendencia de Francia a sumirse en grandes dificultades financieras, a la par que el absolutismo real de Luis XIV se hacía más duro y abandonaba los espíritus del pueblo a su suerte y a sus propias fuerzas. En tales circunstancias, Perrault tal vez buscaba expresar sus dudas sobre el porvenir «volviendo a las raíces profundas de la mentalidad eterna del pueblo» («en se ressourçant aux mentalités éternelles du peuple»).
Controversias sobre la paternidad de la obra 220px|thumb
La paternidad de Historias o cuentos de antaño a veces es atribuida a Pierre Darmancour, hijo de Charles Perrault. La prueba central o principal de esta suposición, reside en la existencia de una dedicatoria en la recopilación promovida por Isabel Carlota de Borbón-Orleans, la nieta más joven de Luis XIV, ya que dicha dedicatoria está firmada «P. Darmancour».
La Revue des études historiques proporciona otras dos pruebas: (1) por un lado, el propio rey invoca y asigna el privilegio de la obra con el nombre Darmancour, y (2) una contraedición holandesa de Histoires lleva la mención «Par le fils de M. Perrault, de l'Académie Française». Incluso esta tesis fue defendida a partir del año 1699 por el propio abad de Villiers.Collectif, «Les contes de Perrault», en Revue des études historiques, 1900, p. 481 texto integral archivo.
Una hipótesis posible sería que Pierre Darmancour, que entonces tenía tal vez alrededor de dieciséis años, recogió esos cuentos populares en un cuaderno, resumiendo narraciones que probablemente escuchaba de boca de su nodriza o de su propio padre, y Charles Perrault, cuidadoso defensor de la literatura moderna con impronta propia y no basada en historias demasiado antiguas, habría eventualmente reescrito esos cuentos redactados por su hijo.Pierre Jourde, Petits Chaperons dans le rouge, L’Archange Minotaure, 22 de junio de 2006, 126 p. (ISBN 978-2-914453-85-1) archivo