300px|miniaturadeimagen|derecha|El mítico cerro Chenque, meseta de la zona que bordea a la ciudad patagónica de Comodoro Rivadavia. |300px|miniaturadeimagen|derecha|Vista nocturna de la ciudad desde el cerro. thumb|300px|Mapa topográfico del Cerro y sus alrededores. (Fuente: OpenStreetMap) El Cerro Chenque es un accidente geográfico de tipo meseta, ubicado en la ciudad de Comodoro Rivadavia, Patagonia argentina. Es posible divisarlo desde la playa de Rada Tilly y el límite con la Provincia de Santa Cruz. Juntos con otras formaciones mesetarias, como el Cerro Hermitte y el Viteau, dividen y atraviesan la ciudad formando distintas zonas y barrios.
El cerro es todo un símbolo de la identidad cultural de la ciudad. Esto se explica en que la presencia significativa de la elevación se hace presente en diversas imágenes antiguas, en el himno de Comodoro Rivadavia y se impone a lugares significativos como equipos o premios.
Toponimia 300px|miniaturadeimagen|derecha|Vista del Puerto Antonio Morán desde el cerro. La palabra chenque es frecuentemente utilizada en la Patagonia argentina, y en menor medida en la región pampeana, para hacer referencias a las tumbas indígenas precolombinas. Una de las primeras referencias al término está en la obra "La edad de la piedra en Patagonia" de 1905 del investigador francés Henri de La Vaulx, quien emplea el término tchenque para referirse a estructuras de entierro humano. Los chenques se caracterizan por colocar el o los difuntos sobre el suelo, y luego amontonar grandes cantidades de piedras, con mayor o menor simetría. Asimismo, pocas veces se procedía a excavación de una fosa. Generalmente se situaba el chenque en lo alto de los cerros, mirando hacia el Este. Algunos de estos correspondían a entierros múltiples, así como a entierros secundarios.
En Comodoro Rivadavia se denominó Chenque al cerro debido a que antiguamente los pobladores originarios lo utilizaron como cementerio. Casualmente, los primeros pobladores que llegaron a principios del tuvieron su primer cementerio al pie del Chenque desde 1904, cerca de donde actualmente tiene paso a la ruta nacional número 3. Posteriormente, con el crecimiento de la ciudad el cementerio se vio desbordado ya para los años 1940. El camposanto funcionó en exclusiva alrededor de 40 años. Sin embargo, ante la necesidad de más espacio, el gobierno de la Zona Militar de Comodoro Rivadavia terminó inaugurando nuevas necrópolis (cementerio Oeste en zona sur y en zona norte otro más). En los años siguientes comenzó el traslado de los difuntos desde el antiguo cementerio, tarea que se dejó en manos de los familiares. Finalmente, la erradicación definitiva se realizó en los década del 1980. La mudanza tuvo muchas dificultades e irregularidades, principalmente por el estado en que se encontraban los ataúdes de madera o la rotura de los mismos mientras se intentaban llevar desde ese camposanto a otro. De este modo, aún hoy se pueden divisar restos de sepulcros y esqueletos que yacen al borde del mar debido al traslado incompleto. Años más tarde, ante el alud del cerro Chenque en los años 1990, las autoridades decidieron construir una ruta provisoria al costado de la anterior, encima de donde estuviera la vieja necrópolis. Luego, al ser reconstruida la traza original de la Ruta Nacional n.º 3, la ruta provisoria quedó en desuso, y el cementerio prácticamente cayó en el olvido. Sin embargo, desde 2015 la municipalidad levantó en este mismo sitio un cenotafio para recordar a los primeros pobladores. Asimismo, el municipio al ver el gran uso recreativo-aeróbico creó un circuito que dispone de juegos, máquinas para hacer ejercicio y sillas para disfrutar la tarde; todo frente al mar, en un lugar que alguna vez albergó al primer cementerio comodorense.
Leyendas El cerro está atravesado por dos leyendas. La primera es amigable para quienes recorren el accidente geográfico. Asegura que quien visita el Chenque y frota sus manos en el suelo arenoso regresará a la región, por el llamado de los espíritus de los ancestros que allí descansan. Se trata de una creencia popular que invita a volver al pago, algo similar a la leyenda del calafate, que asegura que quien prueba este fruto nunca se va de la Patagonia, y quien se va siempre vuelve.
Otro de los relatos, afirma que quien cava y saca esqueletos u otros elementos del cerro tendrá un castigo de cien años para sí mismo y sus familiares. Según cuentan, quienes se han quedado con puntas de flechas o cacharros del Chenque han quedado malditos o han tenido una repentina muerte.
Datos right|thumb|300px|Vista panorámica desde la zona norte, del Chenque y el cerro Viteau, ambos cortando al aglomerado. Es una importante y pintoresca elevación. Divide en zona norte y sur a una de las más pujantes ciudades del sur argentino, la cual se eleva a 61 metros de altura sobre el nivel del mar. Su cumbre alcanza una altura de 212 metros sobre el nivel del mar, posición intermedia en el trío hermano del que participan el Cerro Viteau y Cerro Hermitte, con quienes comparte una forma similar y mucha proximidad. Todos estos accidentes pertenecen a la formación geológica conocida como Meseta patagónica, las últimas manifestaciones visibles antes de perderse en el mar.
Riesgo geológico |300px|miniaturadeimagen|derecha|Centro de Comodoro, con el cerro detrás. El conocido Cerro Chenque es motivo de preocupación a lo largo de la historia comodorense por sus deslizamientos. Si bien la problemática afecta a gran parte del centro de la ciudad, la especial atención se centra sobre todo en la zona denominada "Infiernillo" que viene afectando a la ruta 3 y al camino alternativo del Centenario. La prensa a lo largo de la historia documenta los movimientos intensos del Chenque. Una prueba de ello sucedió en 1935, cuando los vecinos se opusieron a la pavimentación de unas 60 cuadras que incluía zonas circundantes al cerro, justamente por no haberse previsto los movimientos en esa zona. Los debates en torno al desmonte del cerro iniciaron desde que la ex Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia desmontara el pequeño cerro Chenque Chico que interrumpía el tránsito por el centro de la ciudad. Para 1943 el Ingeniero Carlos Crespi, de YPF, en una nota que le envió al Comisionado Municipal de la ciudad, proponía el proyecto “Lavado del Chenque”. El lavado sería la solución para la tierra proveniente del cerro, que en días de deshielo o lluvia, es arrastrada en forma de limo al ejido de la ciudad dificultando el tránsito de la población se dificulta. El trabajo constaba de dos partes: Efectuar un desmonte del Cerro Chenque de 100 m de espesor y transportar la tierra a través del pueblo para depositarla al mar. El plan fue acompañado de un minucioso detalle de costos. La obra no prosperó.
En el año 1962 una empresa japonesa se habría ofrecido a desmontar el Cerro Chenque a cambio de la explotación del puerto de Comodoro Rivadavia. El método para arrasar el cerro habría sido por presión hidráulica, a través de mangueras de alta presión con un chorro tan potente que puede ablandar y arrastrar la roca. EL barro -agua de mar- sería conducido por canaletas hacia el mar. El material sería depositado en la playa costanera para rellenarla y construir ahí un puerto. El resultado de la mega obra serían dos ganancias: desmontar o bajar el nivel del Chenque y ganar tierras al mar. Sin embargo, permanecieron detalles inconclusos y poco a poco al no haber veracidad se fue perdiendo en el tiempo y quedó el proyecto como un rumor entre la población. En 1963 un documento de la Asociación Geológica Subpatagonica señalaba que la ciudad está emplazada en un lugar inapropiado y sugiere que crezca hacia otra dirección, no hacia el Cerro Chenque. Otro informe de Obras Públicas advertía que era una “zona de emergencia” con posibilidades de convertirse en una “zona de desastre”. Lamentablemente, el augurio no tardó en suceder. El 11 de junio de 1969, luego de una intensa lluvia, el cerro produjo uno de los más grandes deslizamientos registrados. El resultado fue que una ciudad partida en dos, clases suspendidas, familias aisladas e incomunicadas y el triste saldo de una persona muerta que regresaba caminando a su casa por el “infiernillo”.
El Chenque parte en dos a Comodoro El 12 de febrero de 1995 se produjo un desplazamiento en el Cerro Chenque sobre 200 metros de la ruta nacional 3. El acontecimiento dejó a Comodoro incomunicada entre su casco céntrico y los barrios del sector norte. Al desaparecer ese tramo de la ruta nacional 3, quedó incomunicada por la vía terrestre todo el centro-sur de la Patagonia con el resto del país. De inmediato también la provincia declaró el «Estado de emergencia» y las autoridades municipales, encabezadas por el intendente José Raúl Pierángeli, iniciaron un plan estratégico para normalizar la situación. Entre los principales males que se vivieron estuvieron los cortes de las líneas telefónicas que pasaban por el sector, 3.278 casas se habían quedado sin el servicio y el colapso vehicular que sobrevino. La zona de la ruta lindera al Chenque es considerada, desde entonces, de alto riesgo.
Ante el riesgo que significaba circular por la Ruta 3 Vialidad Nacional ideó dos planes. El primero era desviar todo el tráfico por la costa por la avenida que conduce al Hospital Alvear. Sin embargo, esa opción era inviable porque se debía que atravesar un gasoducto y pasar junto a la planta de almacenaje de combustibles. El segundo plan fue ejecutado como solución provisoria. Para ello Vialidad Nacional, junto a la provincia, construyó un camino nuevo, arriba del primer cementerio de Comodoro Rivadavia donde hoy funciona un paseo costero. Fue financiado por el organismo nacional y se realizó con equipamiento de la provincia. Su construcción en su momento también generó cuestionamientos, pero la consecuencia principal fueron dos juicios por parte de los dueños de dos terrenos que se ubican frente a la estación de servicio de la zona y que fueron usados para la traza. Esto ocasionó una causa penal que prescribió en la Justicia Federal. Mientras que la carpeta civil tuvo fallo favorable para los propietarios, quienes tardaron años en cobrar el juicio a Nación. Años después, finalmente se reconstruyó la traza original, decisión que fue cuestionada ante el peligro que significaba un nuevo desplazamiento y el costo de la obra que no brindaría una solución final.
Proyectos de solución En el año 2000 se presentó un proyecto para abandonar la traza de la ruta 3 que atraviesa el cerro. El mismo consistía en un viaducto de 850 metros de largo. El mismo iniciaba cerca del Chalet Huergo y continuaría hasta el puerto, apoyado sobre pilotes. El Viaducto alcanzó a ser presentado al presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, en su visita a los actos por el centenario de la ciudad. Sin embargo, no tenía completa aceptación de toda la comunidad. Los principales planteos en contra de la iniciativa fueron impulsados por las autoridades del Puerto Antonio Morán, cuyas opiniones veían con preocupación la cantidad de terrenos que iban a tener que ceder para realizar la obra. Además, una estación de servicio apostada sobre la zona afectada se manifestaba en contra de obra, como así también los vecinos de Kilómetro 3, quienes apoyaban el proyecto pero pedían cambios en la iniciativa dado que entendían que la obra partía al barrio en dos y no tenía en cuenta cuestiones urbanas, paisajísticas y comerciales. Finalmente, El Patagónico el 20 de febrero de 2001, aseguró que una fuente reservada de Vialidad Nacional adujo que el reclamo del puerto y los vecinos del barrio General Mosconi fueron definitorios para rechazar el proyecto, principalmente por dos cuestionamientos que hacían: las dos rotondas de acceso y la imposibilidad de llevar a cabo esas obras en otros sectores de la misma zona. En 2003 la misma falla que desplazó el sector de la ruta en 1995 volvió a reactivarse, pero no pasó a mayores.