La Operación Ópera (), también conocida como Operación Babilonia u Operación Ofra, fue un ataque aéreo preventivo realizado por sorpresa por parte de Israel, el día 7 de junio de 1981, contra un reactor nuclear en construcción situado a 17 kilómetros al sureste de Bagdad, capital de Irak.
En 1976, Irak compró un reactor nuclear de la clase Osiris a Francia. Ambos países afirmaron que el reactor nuclear, conocido como Osirak por los medios franceses y como Tammuz (en árabe: اوسيراك) por los medios oficiales iraquíes, estaba siendo fabricado con fines pacíficos, como la investigación de la energía nuclear. Sin embargo, el gobierno israelí veía al reactor como un peligro, argumentando que estaba diseñado para la fabricación de armamento nuclear.
El 7 de junio de 1981, una escuadrilla de la Fuerza Aérea Israelí, compuesta por aviones cazabombarderos F-16A Netz, siendo escoltados por cazas F-15A Baz, bombardearon y dañaron severamente el reactor nuclear de Osirak. Israel defendió su actuación argumentando que actuó en defensa propia, y que quedaba menos de un mes antes de que el reactor alcanzara la criticidad. Sin embargo, otras fuentes citan un componente político en el ataque, ya que tuvo lugar tres semanas antes de las elecciones legislativas de 1981 para la formación del nuevo Knéset. En el ataque murieron diez soldados iraquíes y un ingeniero civil francés.
El ataque fue duramente criticado por la comunidad internacional, e Israel fue reprendido por el Consejo General y la Asamblea General de las Naciones Unidas, en dos resoluciones separadas. La destrucción del reactor nuclear de Osirak se ha convertido en obligada cita de los efectos de un ataque preventivo en el estudio contemporáneo del derecho internacional.
Programa nuclear iraquí
Irak estableció su propio programa nuclear durante la década de 1960, y ya a mediados de la década de 1970 buscaba expandirlo a través de la adquisición de un reactor nuclear. Después de no lograr convencer al gobierno francés para venderles un reactor productor de plutonio con reflectores de gas grafito, y de tampoco conseguir un acuerdo con el gobierno italiano para venderles un reactor Cirene, el gobierno iraquí convenció al gobierno francés de venderles un reactor de investigación nuclear de la Clase Osiris. La compra también incluía un reactor nuclear de menor tamaño de la Clase Isis, la venta de 72 kilogramos de uranio enriquecido al 93% y la formación de personal. Se estimaba que el coste total del programa nuclear iraquí rondaba los 300 millones de dólares. En noviembre de 1975, ambas naciones firmaron un acuerdo de cooperación nuclear, siendo ratificado el acuerdo global para la venta del reactor en 1976.
La construcción del reactor nuclear de agua ligera de 40 megavatios de potencia comenzó en 1979, en el Centro Nuclear de Al Tuwaitha, situado 17 kilómetros al sureste de Bagdad El reactor principal fue apodado Osirak por los franceses, haciendo un juego de palabras con el nombre del reactor, Osiris, y el nombre del país. Por su parte, Irak bautizó al reactor principal como Tammuz I (en árabe: اوسيراك) y al pequeño como Tammuz II. Tamuz fue el mes del calendario sumerio en que el Partido Árabe Socialista Baaz llegó al poder de Irak en 1968.
En julio de 1980, Irak recibió de Francia un envío con aproximadamente 12,5 kilogramos de uranio altamente enriquecido para ser empleado en el reactor. Este envío fue el primero de un total de 6 previstos para completar los 72 kg comprados. Sin embargo, estaba estipulado en el contrato de compra que no podía haber más de dos cargas de combustible nuclear en suelo iraquí al mismo tiempo.Holroyd, p. 151. Irak y Francia afirmaron que el reactor iraquí estaba siendo construido con fines pacíficos, como la investigación de la energía nuclear. Los acuerdos entre Francia e Irak excluían explícitamente su uso militar.
Hay fuentes que han puesto en duda el propósito de este acuerdo, como la agencia privada de inteligencia estadounidense STRATFOR, que escribió en 2007 que «se cree que [el reactor Osirak] estaba a punto de producir plutonio para un programa de armas». Otras fuentes, sin embargo, dan veracidad al acuerdo, como Richard Wilson, un profesor de física de la Universidad Harvard que inspeccionó visualmente el reactor dañado en diciembre de 1982 y afirmó que «para conseguir suficiente plutonio [para un arma nuclear] de Osirak, hubiese sido necesario esperar décadas, no años». En 2005, Wilson añadió en una publicación a The Atlantic Magazine:
Wilson también señaló que:
Irak había firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, aceptando las normas y revisiones periódicas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En octubre de 1981, el Bulletin of the Atomic Scientists publicó extractos del testimonio de Roger Richter, un antiguo inspector del OIEA, quien describió las debilidades en materia de vigilancia de la Agencia Nuclear Iraquí al Comité de Asuntos Extranjeros del Senado de los Estados Unidos. Richter testificó que tan sólo una parte de la instalación nuclear de Irak estaba bajo correctas medidas de vigilancia, mientras que las instalaciones más sensibles no habían sido inspeccionadas por observadores. Sin embargo, el director general del OIEA, Sigvard Eklund, emitió una réplica diciendo que Richter nunca había inspeccionado Osirak y que nunca se le había asignado inspeccionar instalaciones nucleares en Oriente Medio. Eklund afirmó que los procedimientos de inspección fueron efectivos y que se complementaban con medidas cautelares adoptadas por los proveedores nucleares franceses. Anthony Fainberg, un físico del Brookhaven National Laboratory, también impugnó la afirmación de Richter de que un programa de procesado de combustible para la fabricación de armas nucleares podría haberse llevado a cabo en secreto. Fainberg escribió que apenas no había combustible suficiente en las instalaciones para hacer una bomba y que la presencia de cientos de técnicos extranjeros hacía imposible al gobierno de Irak emprender las medidas necesarias sin ser descubiertos.
Estrategia y diplomacia
thumb|Menájem Beguín, primer ministro de Israel y persona a cargo de la operación, desembarca de una aeronave a su llegada a los Estados Unidos, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores israelí Moshé Dayán. La llegada de Beguín al poder supuso la aceleración de los preparativos de la Operación Ópera.
En Israel, el debate sobre la estrategia a adoptar en respuesta al desarrollo del reactor iraquí comenzó a llevarse a cabo durante el primer mandato de Yitzhak Rabin (1974-1977). Según se llegó a saber, la planificación y el entrenamiento para la operación se inició durante este tiempo. Después del cambio de gobierno, y tras la asunción de Menájem Beguín como primer ministro en 1977, los preparativos se intensificaron. Beguín autorizó la fabricación de un edificio a escala real del reactor iraquí en el que los pilotos de la Fuerza Aérea Israelí pudiesen practicar el bombardeo. Durante estas misiones de entrenamiento fallecieron en accidentes tres pilotos israelíes.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Moshé Dayán, inició negociaciones diplomáticas con Francia, Italia y los Estados Unidos sobre el asunto, pero no pudo obtener garantías de que el programa de reactores se detuviese, y no fue capaz de convencer a los gobiernos franceses de Valéry Giscard d'Estaing y François Mitterrand del cese de ayudas al programa nuclear iraquí. Sadam Huseín permanentemente argumentaba que Osirak estaba siendo construido para fines pacíficos. Israel comenzó a considerar que las opciones diplomáticas eran infructuosas, y le preocupaba, que la dilación de la decisión de atacar, diera lugar a una incapacidad grave, para poder actuar en respuesta a la amenaza que percibían.
Anthony Cordesman afirmó que Israel llevó a cabo una serie de operaciones clandestinas para detener la construcción o destruir el reactor. En abril de 1979, agentes israelíes del Mossad en Francia presuntamente colocaron una bomba que destruyó el primer set de estructuras fundamentales para el reactor, mientras esperaba a ser enviado a Irak. En junio de 1980, agentes del Mossad presuntamente asesinaron a Yehia El-Mashad, un científico nuclear egipcio que trabajaba en el programa nuclear iraquí. También se sospecha que Israel colocó bombas a numerosas compañías francesas e italianas de las que se creía trabajaban en el proyecto, y envió cartas amenazantes a los altos funcionarios y técnicos. Tras el ataque de abril de 1979, Francia agregó una cláusula en su acuerdo con Irak, diciendo que una delegación permanente compuesta por personal francés tendría que supervisar el reactor de Osirak durante un periodo de diez años.
Ataque iraní thumb|Irán realizó un ataque fallido contra las instalaciones de Osirak con aviones F-4 Phantom II como el que se muestra en la imagen, diez meses antes de que lo hiciera la Fuerza Aérea Israelí. Durante la Guerra Irán-Irak, la Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán realizó un ataque contra las instalaciones, el 30 de septiembre de 1980, con dos cazabombarderos F-4 Phantom II. Al inicio de la guerra, Yehoshua Saguy, jefe de la Dirección de Inteligencia Militar de Israel, alentó públicamente a los iraníes a bombardear el reactor. Este fue el primer ataque a un reactor nuclear y el tercero en una instalación nuclear en la historia. También fue el primer ataque preventivo sobre un reactor nuclear que tenía por objeto impedir el desarrollo de un arma nuclear, aunque finalmente no logró su objetivo y los ingenieros franceses fueron capaces de reparar el reactor.
Trita Parsi afirmó, que un funcionario israelí de alto rango, supuestamente se reunió con un representante del régimen del Ayatolá Ruhollah Jomeini en Francia, un mes antes del ataque israelí al reactor. La fuente de la afirmación era Ari Ben-Menashe, un antiguo empleado del gobierno israelí. En la supuesta reunión, los iraníes explicaron detalles de su ataque de 1980 al reactor, y accedieron a que los aviones israelíes pudiesen aterrizar en un aeródromo iraní situado en Tabriz en el caso de una emergencia.
Planificación operativa thumb|F-16A Netz 107 con marcas de 6,5 victorias sobre aviones sirios y con la insignia triangular de que indica que fue uno de los ocho F-16 que participaron en el bombardeo del reactor nuclear de Osirak. La distancia entre las bases militares israelíes y el reactor era superior a los 1 600 kilómetros. Por ello, los aviones israelíes debían violar el espacio aéreo de Jordania y de Arabia Saudí en un vuelo secreto hacia territorio extranjero, por lo que el empleo de medios de reabastecimiento en vuelo era inviable. Los israelíes finalmente llegaron a la conclusión, de que un escuadrón cargado a su máxima capacidad de combustible y muy fuertemente armado, compuesto por cazabombarderos F-16A Netz en misión de ataque profundo, acompañados por un grupo de F-15A Baz de largo alcance, para proporcionar cobertura aérea y de apoyo de combate, contra otros aviones caza, podría realizar un bombardeo de precisión para eliminar el emplazamiento del reactor sin necesidad de realizar repostajes.
La decisión de seguir adelante con la operación fue muy discutida en el seno del gobierno de Beguín. Ariel Sharón, entonces miembro del Gabinete de Seguridad, dijo años más tarde que él estaba entre los que abogaban por bombardear el reactor. Yehoshua Saguy, en cambio, apostaba por continuar con los esfuerzos para tratar de encontrar una solución no militar, ya que a los iraquíes les llevaría entre cinco y diez años en producir el material necesario para un arma nuclear.