miniaturadeimagen|Antiguo escudo de nueva galicia. miniaturadeimagen|Fundación de Guadalajara. Bronce de Rafael Zamarripa donde se muestra a Cristóbal de Oñate acompañado de conquistadores, indios y frailes en la fundación.
Abarca un periodo de 483 años. Tras la victoria de Tonalá (acaecida el 25 de marzo de 1530), Nuño de Guzmán goza del tributo y homenaje de todas comunidades del valle de Atemajac, donde hoy se asienta la capital jalisciense. Inclusive, el conquistador aspira a ser nombrado por Carlos I de España como el primer marqués del Valle de Tonalá. Sin embargo, la ciudad tuvo cuatro asentamientos antes de establecerse su estancia en dicha capital, en un principio estuvo en Nochistlán, Zacatecas, en el paraje conocido como El Zapote, hoy llamado San Juan. La fundó Cristóbal de Oñate el 5 de enero de 1532, quien al efecto había sido comisionado por Nuño de Guzmán. Este deseaba contar con una ciudad que le sirviera para asegurar sus conquistas. La Villa de Guadalajara la fundaron 42 vecinos; el nombre de Guadalajara lo tomaron en recuerdo de la ciudad española homónima, cuna de Nuño de Guzmán. Poco duró la Villa en este sitio, con la anuencia de Guzmán, Juan de Oñate (hijo de Cristóbal de Oñate), Miguel de Ibarra y Sancho Ortiz, el 19 de mayo de 1533, proyectaron mudarla de lugar. Así, para el día 8 de agosto de 1533, Guadalajara se encontraba en su segundo asiento.
La nueva ciudad fue atacada el 28 de septiembre de 1535 por los aborígenes que habían participado en la Guerra del Mixtón. Oñate, entonces gobernador de la ciudad organizó una batalla contra los aborígenes de la que resultaron victoriosos los nuevos habitantes de Guadalajara. Pensaron entonces trasladarla al valle de Atemajac, por este valle corría el río San Juan de Dios y era un sitio más seguro para ser defendido de cualquier ataque de los naturales. Unos se trasladaron de Tlacotán a Tonalá y otros a Tetlán en donde el 9 de octubre de 1541 se pregonó el padrón de los nuevos vecinos. Oñate, el 5 de febrero de 1542, nombró a los integrantes del nuevo ayuntamiento que regiría los destinos de la nueva ciudad. Finalmente, el 14 de febrero de 1542 se fundó la ciudad de Guadalajara en el sitio donde actualmente se encuentra; asentándose, además de Oñate, 63 familias españolas (incluida por aquel entonces Portugal). Se instaló el primer ayuntamiento de la actual Guadalajara, presidido por el vizcaíno Miguel de Ibarra. Además, en agosto de 1542 llegaron a su destino las reales cédulas expedidas por el emperador Carlos I de España, en noviembre de 1539, en las cuales concedía a Guadalajara el título de ciudad y escudo de armas. Ese mismo mes se pregonaron ambas cédulas en la plaza mayor de la novel y definitiva Guadalajara.
Para la guerra de Independencia, Guadalajara desempeñó un papel importante, ya que fue en esta ciudad donde el cura Miguel Hidalgo y Costilla, declaró la abolición de la esclavitud. Fue también aquí donde publicó el periódico El Despertador Americano donde publicaba sus ideas. En las cercanías del lugar, en el puente de Calderón, tuvo lugar la batalla donde fueron vencidos los insurgentes. Guadalajara también fue testigo de la muerte del insurgente José Antonio “El Amo Torres”, quien ayudó a Hidalgo a tomar la ciudad. Al terminar la guerra de independencia, y con la proclamación de estado libre y soberano de Jalisco, Guadalajara se convirtió en la capital del estado.
El Porfiriato había terminado y estallaba la revolución mexicana. Para ese entonces Guadalajara reinaba la calma aparente (ya que el conflicto se concentraba en la capital). Después del conflicto cristero, la paz regresó a Guadalajara. Durante un largo periodo la ciudad floreció y que comenzó a crecer desde la colonia, nacían así los nuevos conceptos arquitectónicos que decorarían la ciudad con estilos desde los años 1920 hasta los años de 1980.
Asimismo, las secuelas del crac del 29 repercutieron mucho más de lo deseado. La década de 1940 fueron de tranquilidad social y política, y de crecimiento marcado en el comercio, la industria y la demografía. Guadalajara creció aceleradamente hasta ocupar un sitio como metrópolis mexicana industrial, turística y de servicios y como la segunda economía en México después de la Ciudad de México.
Durante las explosiones de Guadalajara de 1992 cientos de casas, avenidas, calles, empresas e infraestructura en la colonia Analco quedaron seriamente dañadas, "sin que a la fecha exista un claro deslinde de información y responsabilidades", en uno de los acontecimientos más trágicos en la historia de Guadalajara. Este suceso, aunado a la crisis económica mencionada, dio como resultado la pérdida del poder industrial de Guadalajara; la investigación de los hechos duró más de 11 años en los que no se encontraron pruebas suficientes para nombrar un responsable, las investigaciones ahora están cerradas atribuyendo los acontecimientos a un accidente.
Fundación de Guadalajara
Madara para fundar una ciudad que consolidaría sus conquistas por el occidente de México y ayudaría resguardar contra la resistencia de los pueblos indígenas. El nombre de Guadalajara lo tomaron en recuerdo de Guadalajara, España, ciudad conquistada por los españoles. Antes de su asentamiento actual, Guadalajara tuvo otros tres asentamientos, actualmente conocidos como Nochistlán, Tonalá y Tlacotán (Ixtlahuacán del Río).
Nochistlán de Mejía
La original Villa de Guadalajara fue fundado por 42 vecinos el 5 de enero de 1532 en la Mesa del Cerro (a la orilla de Nochistlán en la provincia del Teúl), hoy conocida como San Juan. Sin embargo, duró poco la Villa en este sitio luego de sufrir ataques. Cristóbal de Oñate y Miguel de Ibarra y Sancho Ortiz decidieron mudar el asentamiento.
Tonalá Después de una deliberación con los vecinos y ante la negativa de Cristóbal de Oñate de establecerse en Tlacotán, deciden fundar la villa en Tonalá donde permanecieron durante dos años. Nuño de Guzmán recibió el título de Marqués del Valle de Tonalá y Atemajac.
Tlacotán
La fundación en Tlacotlán ocurrió en 1535 pero en esta última colonización, los españoles llevaban una vida ardua debido a la carencia de alimentos en el área y la total falta de actividades económicas excepto del otro lado del barranco de donde se encontraban los colonizadores. Pero los españoles ya se negaban entrar más a territorios caxcanes, quienes estaban comandados por Tenamaxtli. Sin embargo, los indígenas pronto entraron en pleito con los españoles por esas tierras y así empezó la Guerra del Mixtón (llamada así por un peñón del mismo nombre).
Fundación en el Valle de Atemajac
Finalmente los 63 sobrevivientes (13 andaluces, 16 castellanos, 6 extremeños, 9 montañeses, 8 portugueses y 11 vascos) entre los que se encontraban Juan Cristóbal de Oñate, Antonio de Mendoza, Miguel de Ibarra, hallaron un lugar seguro contra el ataque de los pobladores del lugar en el valle de Atemajac (en un sitio llamado Tetlán por los nativos). El 14 de febrero de 1542 fundaron Guadalajara por cuarta y definitiva vez.
En agosto llegaron a la villa el título de ciudad y el escudo de armas de México.
Beatriz Hernández
miniaturadeimagen|Estatua honrando a Beatriz Hernández, por el escultor Ignacio Garibay Anaya.
En la narración acerca de esta último intento para fundar Guadalajara se nombra a Beatriz Hernández, una de las mujeres que acompañaba a la expedición para colonizar el Valle de Atemajac. Cuando Mendoza y Oñate declararon la fundación de esta villa, los pobladores seguían temerosos por los tres intentos fallidos anteriores en que los indígenas cocas y caxcanes los habían expulsado. Pero en 1542 se asentaron definitivamente en el actual sitio del Valle de Atemajac sesenta y tres familias españolas, a instancias de Hernández, quien exhortó a la comunidad a no volverse a mudar y quedarse en este sitio.
Antonio de Mendoza había propuesto el sitio de la nueva villa, incluso Cristóbal de Oñate sacó su cuchillo y lo clavó en el tronco de un árbol que tenía frente a él (a espaldas del lugar que actualmente ocupa el Teatro Degollado, en el centro de la ciudad) y declaró fundada la ciudad de Guadalajara, en nombre del rey. Sin embargo, sus acompañantes dieron gritos de protesta, desconfiados por las experiencias vividas y temerosos de ataques por pueblos indígenas en el valle. El desacuerdo con respecto al sitio siguió hasta que Hernández gritó: «¡Gente, aquí nos quedamos, el rey es mi gallo y aquí nos quedamos por las buenas o por las malas!» Asimismo muchos fueron convencidos y mostraron su apoyo para asentar en el sitio indicado. En muchos aspectos, el área parecía desventajosa, pero lo plano y extenso de la llanura ofrecía mejores condiciones para evitar futuros ataques.
Dentro de pocos años, Guadalajara fue declarado la capital de Nueva Galicia en 10 de diciembre de 1560, comenzando a tener importancia fundamental como centro de actividades en el occidente del país, sirviendo de puente comercial entre Europa y Oriente.
En 1560 el papa Paulo III autorizó establecer en Guadalajara el obispado de la Nueva Galicia, y en ese mismo año la audiencia del reinado fue trasladada también para esa ciudad, que por la época abrigaba a unos 500 españoles, a otros tantos esclavos negros y unas 2200 familias indígenas esparcidas en un área de cinco km alrededor de los primeros cimientos de la Catedral.
Al principio, las actividades de sus habitantes fueron principalmente la cría de ganado y el cultivo de cereales, fruta y en menor escala la minería. Pronto toda la región resultó propicia para la ganadería y la agricultura. Se fundaron enormes haciendas que dieron fuerza a la naciente ciudad convirtiéndola en centro de abastecimiento y comercio de todo el Occidente de la Nueva España.
El periodo colonial
Línea del tiempo de la colonia en Guadalajara
En el mes de agosto de 1542, llegaron a su destino las reales cédulas expedidas por el emperador Carlos V y I de España, en noviembre de 1539, en las cuales concedía a Guadalajara el título de ciudad y escudo de armas. El 10 de agosto de 1542 se pregonaron ambas cédulas en la plaza mayor de la novel y definitiva Guadalajara, con los honores que tales mercedes requerían.
Por real cédula signada en Toledo el 10 de mayo de 1560, se dispuso que la Real audiencia de la Nueva Galicia, cajas y oficinas reales se cambiasen de Compostela a la atemajaquense Guadalajara. El 31 de agosto de 1560 se expidió real cédula y bula que autorizaron el traslado del Obispado de Compostela a Guadalajara.
La actual Guadalajara se formó del crecimiento y unión de tres núcleos primitivos de población: Mezquitán, Analco y Mexicaltzingo, que en 1667 se anexaron a la ciudad, fenómeno importante para la posterior consolidación del municipio. Por mandato real de fecha 18 de noviembre de 1791, se dispuso la fundación de la Universidad de Guadalajara en la ciudad del mismo nombre, capital del Nuevo Reino de Galicia. La inauguración de este centro cultural fue el 3 de noviembre de 1792, teniendo como sede el excolegio de Santo Tomás.
En 1793 se instaló en esta ciudad la primera imprenta de la región, el 4 de diciembre de 1786, el rey Carlos III expidió la ley que establecía el sistema administrativo de intendencia en Nueva España, titulada “Real Ordenanza para el Establecimiento e Instrucción de Intendentes de Ejército y Provincia en el Reino de Nueva España” Con base en este ordenamiento legal el antiguo Reino o Provincia de Nueva Galicia quedó mutilado y a partir de entonces fue conocido bajo el nombre de Intendencia de Guadalajara, teniendo como capital a la ciudad de su título. Este nuevo sistema político-administrativo perduró hasta las primeras décadas del .
La Guerra de Independencia Línea de Acontecimientos en Guadalajara durante la guerra de Independencia