La batalla de La Albuera se libró el 16 de mayo de 1811, durante la guerra de la Independencia española, en las inmediaciones de la localidad extremeña de La Albuera, a unos 22 km al sur de la ciudad fronteriza de Badajoz. Se enfrentaron un ejército combinado de fuerzas británicas, portuguesas y españolas al mando del general William Beresford contra el Ejército francés del Sur (Armée du Midi) del mariscal Soult. El desenlace fue indeciso, aunque se puede considerar una victoria táctica de los aliados.
Desde octubre de 1810, el Ejército francés en Portugal, comandado por el mariscal Masséna, estaba enfrascado en un enfrentamiento cada vez más desesperado contra las fuerzas aliadas al mando del general británico Arthur Wellesley (futuro duque de Wellington), las cuales estaban atrincheradas tras las fortificaciones de las líneas de Torres Vedras. Siguiendo órdenes de Napoleón, a inicios de 1811 el mariscal Soult encabezó una expedición francesa desde Andalucía hacia Extremadura en un intento por alejar a los aliados de Torres Vedras y aliviar la difícil situación de Masséna. Napoleón manejaba información desactualizada y la intervención de Soult llegó tarde, porque para entonces las tropas de Masséna, hambrientas y debilitadas, ya se estaban retirando hacia España. Soult pudo conquistar la estratégica ciudad de Badajoz, en la frontera entre ambos países, pero se vio obligado a retirarse a Andalucía por la derrota del mariscal francés Claude-Victor Perrin en la batalla de Chiclana, Cádiz. Sin embargo, Soult había dejado una importante guarnición en Badajoz. En abril, cuando supo de la total retirada de Masséna de Portugal, Wellington mandó para reconquistar Badajoz a un poderoso ejército anglo-portugués al mando de William Beresford que expulsó a los franceses de los alrededores de la ciudad e inició su asedio.
Soult rápidamente reunió un nuevo ejército con las tropas francesas en Andalucía y, junto con los soldados que se retiraban ante Beresford, marchó para acabar con el asedio. Sabiendo de la aproximación de otra fuerza enemiga, un ejército español al mando del general Joaquín Blake, el mariscal francés planeó girar hacia el flanco de Beresford e interponer sus tropas entre sus dos oponentes. Sin embargo, una vez más, la información de los franceses estaba desactualizada, pues los españoles ya habían enlazado con portugueses y británicos para conformar un ejército aliado de 35 000 hombres frente a los 24 000 hombres del francés.
Los ejércitos chocaron en las inmediaciones de la villa de La Albuera. Ambos bandos sufrieron numerosas bajas en un combate encarnizado hasta que los franceses se retiraron el 18 de mayo. El ejército de Beresford quedó demasiado diezmado y exhausto para perseguir a los franceses, pero fue capaz de retomar el asedio de Badajoz. A pesar del fracaso de Soult para acabar con el ataque a la ciudad, la batalla de La Albuera tuvo escaso impacto estratégico en la guerra. Justo un mes después, en junio de 1811, los aliados se vieron forzados a abandonar el asedio a Badajoz por la aproximación de los ejércitos franceses reconstituidos de Portugal y Andalucía.
Trasfondo
A pesar de su victoria sobre una parte de las fuerzas del mariscal André Masséna en la batalla de Busaco en septiembre de 1810, el vizconde de Wellington se vio obligado por la posterior maniobra de Masséna a retirarse con una fuerza numéricamente inferior tras la extensa serie de fortificaciones que había creado alrededor de Torres Vedras para proteger los accesos a Lisboa. Hacia el 10 de octubre de 1810, solo la división ligera británica y algunas patrullas de caballería permanecían fuera de estas «Líneas».. Wellington ubicó en las fortificaciones a «tropas secundarias» —25000 milicianos portugueses, 8000 españoles y 2500 infantes de marina y artilleros británicos— al tiempo que su principal ejército de campaña de soldados regulares británicos y portugueses permanecía disperso para así contener rápidamente un asalto francés en cualquier punto de esas Líneas..
El ejército francés en Portugal de Masséna estaba concentrado alrededor de Sobral, aparentemente preparando un ataque. Sin embargo, tras una feroz escaramuza el 14 de octubre en la que se hizo evidente la fortaleza de las Líneas, los franceses también se atrincheraron en lugar de lanzar un costoso asalto a gran escala. Permanecieron en sus puestos un mes antes de retroceder a una posición entre Santarém y Rio Maior.. Tras esta retirada de Masséna, Wellington movió la 2.ª División del teniente general Rowland Hill, junto con dos brigadas portuguesas y un destacamento de dragones, a lo largo del río Tajo para proteger las llanuras del Alentejo, tanto de Masséna como de un posible ataque desde Andalucía por parte del Ejército francés del Sur.. left|thumb|Jean de Dieu Soult, comandante de las fuerzas francesas que combatieron en La Albuera.
Napoleón ya había enviado antes órdenes al mariscal Jean de Dieu Soult, comandante del Ejército del Sur, urgiéndole a apoyar a Masséna.. Estas órdenes del emperador francés se basaban en información desactualizada y pedía únicamente una fuerza pequeña, pero cuando el mariscal las recibió la situación había cambiado considerablemente.. Soult entonces sabía que no podía lanzar un ataque exitoso a Lisboa con las fuerzas propuestas, pues los aliados tenían 30 000 hombres y seis grandes fortalezas entre su ejército y la capital portuguesa. Pero había recibido órdenes y se sentía obligado a hacer algo, por lo que reunió un ejército de 20 000 soldados, esencialmente del V Cuerpo, e inició una expedición hacia Extremadura con el modesto objetivo de tomar la ciudad fortificada de Badajoz y quizá atraer algunas fuerzas aliadas desde sus impenetrables posiciones en las Líneas.. Junto con el V Cuerpo, este movimiento también contó con infantería y caballería del I Cuerpo del mariscal Claude-Victor Perrin que estaba asediando Cádiz en ese momento, lo cual debilitó a este ejército francés y se encontró con la amarga oposición del mariscal, que se quedó con 15 000 soldados para asediar una ciudad defendida por 26 000 tropas aliadas..
Tras una exitosa campaña por Extremadura, el 27 de enero de 1811 Soult comenzó el cerco de Badajoz. Casi inmediatamente el Ejército de Extremadura se aproximó con 15 000 soldados al mando del general Gabriel de Mendizábal. El ejército de Soult, demasiado pequeño para rodear la ciudad, no pudo impedir que 3000 hombres de Mendizábal reforzaran la guarnición de la ciudad y que el resto ocuparan el cerro de San Cristóbal. Puesto que esto representaba una considerable amenaza, Soult enseguida atacó y derrotó a las fuerzas de Mendizábal en la batalla de Gévora, en la que los franceses infligieron mil muertos y tomaron 4000 prisioneros, por 400 bajas propias. El resto de las derrotadas fuerzas españolas huyeron hacia Badajoz y Portugal..
La guarnición de Badajoz, comandada hábilmente por el general Rafael Menacho, opuso inicialmente una fuerte resistencia y hacia el 3 de marzo los franceses apenas habían hecho progresos. Ese día, sin embargo, Menacho cayó muerto en las murallas por un tiro de suerte; el mando de los defensores pasó al también general José Imaz y la defensa de la ciudad comenzó a debilitarse.. El 10 de marzo las murallas finalmente cedieron. Soult estaba ansioso por terminar con el asedio porque le habían informado que Masséna, al mando de un ejército que se desintegraba por la enfermedad, el hambre y un invierno inusualmente frío, se había retirado de Portugal. Preocupado porque los británicos lo aprovecharan para acudir en auxilio de Badajoz, Soult envió un emisario a la ciudad para demandar la rendición de la guarnición. Imaz aceptó la capitulación y los franceses tomaron la ciudad fortificada el día 11 de marzo..
El 12 de marzo le llegó a Soult la noticia de la derrota del mariscal Victor en la batalla de Chiclana y por eso abandonó Badajoz en dirección a Andalucía, preocupado por el posible fracaso del sitio de Cádiz. Al llegar a Sevilla el día 20 se sintió aliviado al conocer que las líneas de asedio de Victor todavía aguantaban y Andalucía permanecía bajo control francés.. Antes de su partida, Soult había consolidado sus avances en Extremadura reforzando la guarnición de Badajoz con 11 000 soldados al mando del mariscal Édouard Mortier..
Preludio
miniatura|William Beresford, comandante de las fuerzas aliadas en la batalla.
Sin consideraciones políticas que los obstaculizaran, los aliados pronto supieron del cerco de Badajoz emprendido por las fuerzas de Soult. Desaparecida la amenaza de Masséna con su retirada hacia España, Wellington preparó el envío de sus 2.ª y 4.ª Divisiones, entonces al mando del general William Beresford, para acabar con el asedio. Las órdenes se dieron el 8 de marzo, pero se anularon al día siguiente debido a una información falsa que afirmaba que Masséna estaba ofreciendo batalla en Tomar.. Tras algunos retrasos mientras las divisiones de Beresford se reagrupaban, la fuerza de auxilio partió hacia Badajoz el 15 de marzo. Para entonces, sin embargo, Wellington recibió noticias de la rendición de la ciudad. Sin prisas por llegar, la expedición de Beresford aminoró el paso..
Movimientos de Mortier
El mariscal Édouard Mortier, comandante de la guarnición francesa de Badajoz, aprovechó bien este retraso en la llegada de los aliados. Tras dejar seis batallones en la ciudad, a principios de marzo se movió al noroeste contra la ciudad portuguesa de Campomayor, distante 17 km a vuelo de pájaro, con unos 7000 hombres y tres baterías de cañones tomadas de las defensas de Badajoz. Los franceses ocuparon el cercano fuerte de São João el 14 de marzo, la noche de su llegada, pero la fortaleza de Campomayor se mostró mucho más resistente. A pesar de estar defendida por solo 800 milicianos al mando del mayor José Talaya, la ciudad aguantó siete días y se rindió solo cuando todo un lienzo de un bastión se derrumbó por el ataque de la artillería de Mortier.. El mariscal francés envió dos regimientos de caballería al mando del general Marie Victor Latour-Maubourg para sitiar la localidad de Alburquerque, donde sus 6000 defensores se rindieron antes incluso de que los franceses necesitaran refuerzos..
La prolongada defensa de Campomayor por parte del mayor Talaya les dio tiempo a las divisiones de Beresford para llegar antes de que las fortificaciones fueran arrasadas. Al regresar a Badajoz después de su exitosa incursión en Portugal, Mortier había dejado en Campomayor tan solo un regimiento de infantería y tres de caballería al mando de Latour-Maubourg con la misión de desmantelar sus defensas. La aparición de Beresford el 25 de marzo tomó a los franceses por sorpresa. Sin embargo, y a pesar de que los aliados contaban con 18 000 soldados, Latour-Maubourg ordenó formar con calma a sus hombres y se retiró hacia Badajoz.. Beresford envió 1500 soldados de caballería bajo mando del general Robert Long en persecución de los franceses. La mayoría de la caballería gala fue puesta en fuga por una carga del 13.º Regimiento de Dragones, pero su persecución flaqueó debido a una mala coordinación y la mayoría de las fuerzas francesas llegaron a Badajoz. Este fracaso fue motivo de disputa entre los partidarios de Beresford y los de Long.
Los aliados cercan Badajoz