Miguel Luis de PiedraBuena RodríguezToledo, Nelson (op. cit., p. 106). El autor cita todos los nombres completos del biografiado y expresa el apellido como « Piedra Buena».Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas y Luis C. Montenegro (op. cit., N.º 29). más conocido como Luis PiedraBuenaCrámer, Claudio (op. cit., p. 94). El autor cita que en el cabo de Hornos escribiera de puño y letra en una piedra textualmente: "Cap. L. Piedra Buena".Repetto, Juan Carlos (op. cit., p. 66). Cita la inscripción del cabo de Hornos.Verne, Jules, y Julio Prado (op. cit., p. 75). El autor Prado en la traducción de la obra de Verne escribe textualemnte "Piedra Buena". (Carmen de Patagones, 24 de agosto de 1833 – Buenos Aires, 10 de agosto de 1883) aunque con menor frecuencia como Luis PiedraBuenaBulnes, Gonzalo (op. cit., p. 42). Deriva la confusión de la firma del propio marino: «Piedra-Buena». Pero una firma no es prueba de cuál es el verdadero apellido ya que en cabo de Hornos escribió de puño y letra en una piedra textualmente: "Cap. L. Piedra Buena". Su padre era Miguel de Piedra Buena, marcando la preposición que es un apellido topónimico español y no un apellido compuesto, ya que en esa época se usaba el materno que en este caso era "Rodríguez" y no "Buena". Por lo tanto, su apellido es motivo de controversias pero en Argentina es más común verlo escrito « Piedra Buena»: a lo largo del siglo XX, todas las localidades, navíos, instituciones, comisiones, complejos habitacionales y títulos de libros que recibieron su nombre legalmente en su honor, utilizaron el apellido más común: « Piedra Buena», y no el de "Piedra Buena". fue un marino argentino cuyas acciones en la Patagonia oriental —además del archipiélago de Tierra del Fuego y la península Antártica desde 1848— consolidaron la soberanía territorial, cuando entonces esa región estaba poco habitada por pueblos tehuelches bajo el cacicazgo mayor de Casimiro "Biguá" Fourmantin y casi nula de población criolla, además de no estar protegidas por el Estado nacional.
En 1868, el gobierno le otorgó en reconocimiento por su labor patriótica las primeras concesiones de tierra en el sur, entregándole en propiedad las islas Pavón y de los Estados, y el poblado santacruceño de Las Salinas fundado por él mismo en el año 1864.
Sus biógrafos lo consideran uno de los más relevantes próceres patagónicos. Piedra Buena alcanzó en el escalafón naval el grado de teniente coronel de Marina que se equipara actualmente al de capitán de fragata.
En homenaje al centenario del nacimiento del marino fundador del poblado «Paso Santa Cruz» —que había surgido a partir de la isla Pavón y cuyo penúltimo nombre había sido «Paso Ibáñez»— pasaría a llamarse definitivamente Comandante Luis Piedra Buena, el 24 de agosto de 1933, habiéndose cumplido también el cincuentenario de su fallecimiento el día 10 del corriente.
A su esposa Julia M. Dufour también le harían un reconocimiento en la misma provincia de Santa Cruz llamando en forma homónima a una de sus localidades y a una estación ferroviaria, cercanas a la ciudad de Río Turbio.
Biografía
Origen familiar y primeros años
thumb|right|277px|Dibujo de Carmen de Patagones (por Alcide d'Orbigny, en su visita de 1829)
Miguel Luis Piedrabuena había nacido el 24 de agosto de 1833 en Carmen de Patagones, el poblado más austral de la entonces provincia de Buenos Aires que formaba parte de la Confederación Argentina, siendo hijo de Hipólito Piedrabuena (n. Santa Fe, ca. 1803) y de la maragato-argentinaA los naturales de Carmen de Patagones también se les llama «maragatos» por descender de los primeros pobladores coloniales oriundos de la provincia de León. Vicenta Sabina Rodríguez (n. Carmen de Patagones, ca. 1815).Toledo, Nelson (op. cit., pp. 104-106). El autor cita todos los nombres completos del biografiado y sus padres, además de su fecha de nacimiento, y expresa el apellido como «Piedrabuena».
La vivienda en donde residió desde el nacimiento era una amplia casa colonial de grandes adobes, ventana con rejas y techo de tejas tipo español. La misma estaba situada al pie del barranco que coronaba en aquel entonces la fortaleza, donde hoy está la iglesia parroquial.
Ya desde muy temprana edad se sintió atraído por el mar. Su relación con tres hombres de mar en la infancia, jalonaron su vida de marino. Fue uno de estos, el capitán ballenero estadounidense G. Lemon con quien navegó de muy joven, desde Patagones hasta Buenos Aires. Posteriormente, un viejo amigo de su padre, el capitán y excorsario James Harris quien lo recibió en su casa en Buenos Aires, lo inscribió en una escuela primaria y más tarde lo hizo frecuentar un establecimiento superior de especialidades náuticas. Al regresar a Patagones, cinco años después, continuó piloteando embarcaciones hasta lograr construir su propio cúter.Toledo, Nelson (op. cit., p. 105).
En 1847 tocó el puerto de Patagones otro ballenero estadounidense, el John E. Davison, al mando del experimentado capitán William Horton Smiley. A este marino de trato paternal, la familia Piedrabuena encomendó la formación marinera de su hijo Luis, quien ya cumplía 15 años de edad. El ballenero zarpó de Patagones el 23 de julio del citado año, poniendo rumbo a la zona antártica. En dicha singladura alcanzó la latitud de 68.º Sur por lo que Piedrabuena puede ser considerado el primer argentino que penetró en dicho continente.
La vida áspera y dura de a bordo, el frío y los mares embravecidos así como largas guardias en los palos del buque fortalecieron su carácter y lo prepararon para las grandes empresas en que participaría en el futuro.
Cronología de su vida en el mar y contactos con el pueblo tehuelche miniaturadeimagen|277px|Teniente coronel Casimiro "Biguá" Fourmantin, cacique mayor tehuelche de la Patagonia oriental. En 1848, como primer oficial de la goleta E.Davinson, Piedrabuena arriba a las islas Malvinas —que hace quince años fueron desalojadas de argentinos por fuerzas británicas y desde hace nueve, colonizadas por estos mismos— para cargar víveres y luego continuar hacia el cabo de Hornos. Cruza al continente antártico, para cazar ballenas, y regresa a su ciudad natal Carmen de Patagones.Botaya, Felipe (op. cit., p. 31). En 1849, Piedrabuena zarpa del puerto de Montevideo a Tierra del Fuego, para aprovisionar a los misioneros anglicanos del grupo de Allen Gardiner. Como todo un héroe, rescata en la isla de los Estados, a catorce náufragos de un buque alemán. Al llegar a la isla Navarino, se entera de que los misioneros ingleses se habían trasladado a puerto Spaniard, y dirigiéndose hacia allí por el canal de Beagle, se encuentra con una de las dos naves con siete cadáveres, no encontrando la otra donde estaría Gardiner (esa característica de solidaridad y arrojo quedaría como eslogan del marino que fue Piedrabuena). En 1850 es el primer oficial de la goleta Zerabia. Lleva lanares y vacunos a las islas Malvinas. Regresa a la Antártida y navega los canales fueguinos, conoce a los pueblos aonikenk de la Patagonia —en esa época conocidos como «tehuelches» o «patagones»— tratando de inculcarles el sentido de la Patria. Durante tres años se quedará al mando de una ballenera. En 1852, cerca de la bahía Margarita, su barco queda atrapado en el hielo permaneciendo aislado durante un mes (en donde un siglo después se erigirá la base antártica argentina San Martín, el 21 de marzo de 1951). En 1854, con la nave bajo su mando que le adjudica Smiley, viaja a la ciudad de Nueva York, adonde permanece dos años completando sus estudios náuticos en una escuela de marina. En 1856 Piedrabuena navega por el golfo de México y el mar Caribe en la nave estadounidense de Smiley durante dos años. En 1858, regresa con la nave Nancy a los mares australes y otra vez auxilia a 24 náufragos de un temporal. Al mando de la goleta Manuelita, armada por el capitán estadounidense William H. Smiley —maestro de Piedrabuena y apodado "Cónsul de los Mares"— rescata de la muerte en Punta Ninfas a 42 hombres de la tripulación de la ballenera Dolphy, de los Estados Unidos. En 1859 remonta el río Santa Cruz, llegando a una isla fluvial a la que denomina Pavón, la cual le será cedida en propiedad por el Estado nueve años después, instalando en ella un rancho y una factoría y además, habilita un puesto de apoyo en la isla de los Estados, al este-sudeste de Tierra del Fuego, llamado «Puerto Cook». En 1860, cuenta con su propio buque, la goleta Nancy, que procede a armar para defender el territorio y las costas del sur patagónico, en tanto continúa salvando vidas. Como pasaban los meses y no se tenía noticias de la nueva misión anglicana que había sido fundada en octubre de 1859, ni de la goleta Allen Gardiner, el pastor George Pakenham Despard —padre adoptivo de Thomas Bridges— de la misión anglicana de la isla Vigía del archipiélago de Malvinas —erigida en 1856— contrató sus servicios con la goleta Nancy en la que se dirigió a la caleta Wulaia de la costa occidental de la isla Navarino, a la que arribó en abril de este mismo año, encontrándola fondeada y desmantelada en el puerto, siendo su único tripulante el cocinero Alfred Cole, en pésimas condiciones físicas y mentales. En 1862, arma en la isla de los Estados un pequeño refugio en cabo San Juan —futuro lugar que el 18 de abril de 1884, el comodoro Augusto Lasserre construiría el faro de San Juan de Salvamento, más conocido como el «Faro del Fin del Mundo»— quedando al cuidado de los hombres de su tripulación y alzando en él la bandera nacional. En 1863, arriba a la bahía San Gregorio, en la orilla continental del estrecho de Magallanes, y hace amistad con el cacique mayor Casimiro Biguá —un importante tehuelche criado desde 1829 por el marino argentino de origen francés y comandante del fuerte de Carmen de Patagones, Francisco Fourmantin— transportándolo a Buenos Aires y consiguiendo que el presidente Bartolomé Mitre designe oficialmente a Biguá como «cacique de San Gregorio» y el rango de capitán del Ejército Argentino. Piedrabuena obsequia a Biguá el pabellón de su barco, que deja de llamarse Nancy para nombrarlo como al heroico marino criollo: «Espora». Escribe sobre un peñasco del cabo de Hornos: «Aquí termina el dominio de la República Argentina», señalando el extremo sur reclamado por dicha Nación en el continente americano.Martinic Beros, Mateo (op. cit., pp. 115-119).
Altruismo, soberanía argentina y reconocimientos nacional e internacional
300px|miniaturadeimagen|Disputa de la Patagonia Oriental, Tierra del Fuego y el estrecho de Magallanes entre Argentina y Chile durante el . En uno de sus viajes a la ciudad de Buenos Aires, el 22 de julio de 1863, fue iniciado en la logia Obediencia a la Ley N.º 13, y el 2 de diciembre de 1864, el Gobierno Nacional, por defender la soberanía argentina en la Patagonia, le entregó los despachos de «capitán honorario sin sueldo».
En el mismo año, el marino Luis Piedrabuena fundó un pequeño establecimiento llamado «Las Salinas», frente a la costa de la isla Pavón y en la margen meridional del río, que actualmente depende de Puerto Santa Cruz.Oroz, Adolfo Carlos (op. cit., p. 33). y lo dejaría a cargo de tres marineros para que fueran recibiendo a los colonos que se irían instalando en los años venideros, hacia 1867.
Transcurrieron los años y Piedrabuena siguió su labor de socorrer náufragos, dejando a veces abandonados sus intereses comerciales y a la vez, inculcando a los aborígenes que ellos mismos eran hijos de la República Argentina, cuya soberanía debieran defender. Numerosas navegaciones siguió realizando por las costas de la Patagonia, Malvinas y Tierra del Fuego.