El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es una especie de coleóptero de la familia de los gorgojos, originario de India y el sudeste asiático. Es un gorgojo de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros de largo, de un color rojizo ferruginoso que lo vuelve muy distintivo. Fuera de su área de distribución, el insecto es considerado una plaga por su gran capacidad destructiva de las plantas donde se hospeda y la falta de enemigos naturales que lo equilibren. A nivel global, es la plaga más dañina para las palmeras. Se estima que afecta entre 19 y veinticuatro especies de palmera a lo largo de catorce géneros. Ataca tanto a variedades ornamentales como comerciales de palmeras, por lo que tiene un impacto económico, social y paisajístico significativo.

En palmáceas, la plaga puede ser tratada con un combinado de tratamientos de endoterapia, duchas foliares, y la captura de manera masiva de adultos mediante trampas con feromonas. Para la endoterapia, se deben utilizar insecticidas sistémicos de la familia de los neonicotinoides, como el Imidacloprid, el Tiametoxam y la Flupyradifurona, de otras familias se ha utilizado la Abamectina y el Benzoato de emamectina, pero no con buenos resultados en largos períodos de tiempo. Para las duchas foliares se pueden utilizar insecticidas sistémicos y de contacto como el Fosmet y el Acetamiprid con el objetivo de eliminar adultos. Para las trampas con feromona, se agrega además kairomonas y material de las palmeras para conseguir una atracción sexual y alimenticia.

Introducción La hembra del insecto hace puestas de huevos en diferentes lugares de la palmera y en diferentes momentos. Las larvas eclosionadas en diferentes etapas se alimentarán mordiendo y succionando jugos del tejido, perforan galerías de diez o veinte centímetros, y hasta más de un metro de profundidad en los troncos de las plantas que hospeda, generando daños vasculares y fermentación por sus excrementos y necrosis natural del tejido vegetal. Ese proceso irá comprometiendo la vida del hospedero y convirtiendo al R. ferrugineus en una plaga que demuestra síntomas muy tardíos. Sus plantas hospedantes son fundamentalmente de la familia de las palmeras, como el Cocos nucifera (cocotero), Elaeis guineensis (palmera del aceite) y el género Phoenix, entre ellas Phoenix canariensis (palmera canaria) y Phoenix dactylifera (palmera datilera), aunque se han constatado ataques en otras especies incluyendo el palmito Chamaerops humilis.

Las plantas afectadas por la plaga sufren amarilleamiento y marchitamiento, pudiendo llegar a producirse la muerte del pie afectado. El control de esta plaga es complicado si no se realiza de manera persistente y combinando herramientas, por lo que siempre se deberán utilizar diferentes técnicas preventivas o curativas, como último recurso se proceda a la eliminación de los pies afectados y los que se sospecha pudieran estarlo, para evitar la propagación del insecto.Ecologistas en acción: Picudo rojo. Consultado el 28 de septiembre de 2011

thumb|Frente de un Rhynchophorus ferrugineus

Distribución El picudo rojo se ha extendido a numerosos países, de África, Europa y América, ajenos a su área de distribución natural debido al transporte antrópico. Está afectando actualmente a todas las palmeras de las áreas más cercanas a la costa de los países del sur de Europa, y en Sudamérica se ha reportado oficialmente en Uruguay desde 2022 y en Argentina en 2026.

Propagación en España En España la plaga apareció por vez primera en 1994, en Almuñécar. Tanto aquella vez como en las posteriores introducciones en diversos puntos de Andalucía oriental, Murcia y la Comunidad Valenciana, se cree que la plaga llegó a través de palmeras infectadas procedentes de Egipto u otros países del norte de África. Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, esta especie ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto.

Desde que fue detectado se han identificado numerosos casos de palmeras afectadas que han menoscabado el patrimonio paisajístico en zonas de Andalucía, Badajoz, islas Canarias,Murcia, La Coruña, Cambados, etc.

Propagación en Uruguay En julio de 2022, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca emitió una alerta fitosanitaria debido a la detección de R. ferrugineus a través de la Dirección General de Servicios Agrícolas. La presencia de este insecto es única en América del Sur y se desconoce cómo llegó a Uruguay.

En julio de 2022, el insecto había sido detectado en cuatro departamentos: Canelones, Florida, San José y Montevideo. A agosto de 2023, se estimaba que el picudo rojo había afectado a más de 10 000 ejemplares. Hacia diciembre de 2025, el MGAP reportaba a la plaga establecida en nueve departamentos: Montevideo, Canelones, Maldonado, Florida, Flores, San José, Colonia, Lavalleja y Durazno. Según estimaciones periodísticas de julio de 2025, la plaga afectaba en Montevideo a cerca del 70 % de las palmeras de la capital (unos 5000 ejemplares en espacios públicos y 19 000 en espacios privados), y en Canelones se habían registrado más de 2000 ejemplares muertos en un tramo de 10 kilómetros. En marzo de 2025 el gobierno conformó un grupo de trabajo interinstitucional para enfrentar la plaga, y en mayo de 2025 declaró su combate «prioridad a nivel nacional».

El picudo rojo ha llegado a infestar en Uruguay a palmeras canarias (Phoenix canariensis), palmeras Washingtonias (robusta y filifera) y palmeras Pindó (Syagrus romanzoffiana). El MGAP incluye actualmente a la palmera butiá (Butia odorata), especie nativa, entre las especies hospedantes atacadas. Los palmares de Rocha, con cerca de 2,5 millones de ejemplares de Butia odorata y declarados Reserva de Biosfera por la UNESCO, son considerados el punto de mayor preocupación para la conservación de la especie. A junio de 2025 la plaga no había llegado al departamento de Rocha, aunque estaba presente en localidades cercanas (Pan de Azúcar, Piriápolis, Villa del Rosario); un plan de acción interinstitucional liderado por el CECOED Rocha, con participación del MGAP, la Intendencia de Rocha y el CURE (Universidad de la República), se encontraba en desarrollo para intentar evitar su ingreso a la zona. La plaga representa además una amenaza para otras palmeras nativas distribuidas en el territorio, como las del género Trithrinax.

Ciclo biológico La vida media de este coleóptero, en el estado adulto, oscila entre 45 y 120 días como adulto, según las condiciones de su entorno: clima, alimentación, etc. Desde que eclosiona el huevo hasta su muerte tiene una vida media de entre 130 y 200 días.

El picudo rojo completa su ciclo biológico dentro del mismo hospedador, sin necesidad de cambiar de palmera hasta que esta ha sido destruida en su totalidad, es decir, hasta que el animal se queda sin alimento suficiente para la cría de la nueva estirpe o para el crecimiento del individuo. El imago o individuo adulto manifiesta una intensa actividad diurna; es entonces cuando sale en busca de nuevos ejemplares de palmera para infectarlas y depositar huevos. Las palmeras afectadas por este insecto suelen ser la palmera datilera (Phoenix dactylifera), la palmera canaria (Phoenix canariensis), el cocotero (Cocos nucifera) y la palmera de Guinea (Elaeis guineensis). En el plazo de un año este escarabajo es capaz de completar hasta tres ciclos biológicos.

Ovoposición Tras la fecundación, la hembra adulta deposita entre trescientos y quinientos huevos de forma aislada, a través de orificios producidos por ellas mismas en la búsqueda de alimento o bien aprovechando las hendiduras o heridas de la propia palmera. Estos gorgojos son sensibles a las cairomonas que desprenden las palmeras como resultado de heridas o podas sin tratar, por lo que no les resulta muy difícil encontrar nuevos hospedadores. La puesta se produce en los tallos terminales de la planta y en el tejido blando de las bases de las hojas. En la ovoposición, las hembras doblan los tarsos hacia arriba y se anclan al tejido con las espinas de las tibias apoyándose en el tercer par de patas hasta poner en contacto el ovipositor con el sustrato. Después los huevos quedan protegidos y fijados con una secreción producida por las hembras. Según y T. Cabello, las hembras producen una puesta media de doscientos once huevos, de los cuales un 78,02 % eclosiona en un periodo de 3,35 ± 0,27 días, dando lugar a larvas ápodas. El huevo, de color blanquecino, cilíndrico, brillante, tiene forma ovalada y mide de 1 a 2,5 mm. En la parte posterior de dichos huevos hay unas estructuras llamadas opérculos.

Larvas thumb|240px|Larva de Rhynchophorus ferrugineus thumb|240px|Capullo thumb|240px|Pupa Las larvas neonatas son de color amarillo blanquecino, segmentadas, ápodas (sin patas), y presentan una gran cápsula cefálica quitinosa, de color más pardo que el resto del cuerpo. Constan de unas potentes mandíbulas cónicas horizontales, con las que excavan galerías desde las axilas de las hojas hasta la corona, en cuyo interior se alimentan vorazmente. Estos insectos permanecen en el estadio larval una media de 95,53 ± 1,63 días, teniendo en cuenta los resultados de la investigación, pero puede variar ya que esta fase está muy influenciada por la temperatura. Durante el transcurso de este periodo, las larvas experimentan un crecimiento considerable, ya que pasan de medir apenas dos milímetros a los cinco centímetros. La tonalidad del cuerpo también cambia un poco, pasa de tener un color blanquecino brillante a un blanco amarillento opaco. Una vez completado el desarrollo larvario, construyen un capullo con fibras extraídas de las galerías de la palmera, en cuyo interior sufren una metamorfosis completa y pasan al siguiente estadio. Los capullos tienen una longitud de 4 a 6 cm y se localizan en la base de los árboles.

Pupa La pupa, de color rojo-marrón oscuro, se forma dentro del capullo formado por fibras de la palmera. En ese estado, el picudo sufre una metamorfosis, un último cambio antes de alcanzar el estadio adulto. Esta fase puede durar entre quince y treinta días. Este valor es similar a los 27,83 ± 3,13 días señalado por y T. Cabello, pero hay que tener en cuenta una vez más que estos periodos están determinados por la temperatura. Una vez terminado el periodo de pupación, el adulto puede permanecer unos cuantos días más dentro de ese capullo fibroso.

Adulto El insecto adulto se desplaza caminando y volando, siendo capaz de alcanzar grandes distancias. No obstante, permanece en la palmera inicialmente atacada si todavía dispone de material vegetal para su alimentación. En caso contrario, y atraídos por los olores que desprenden las palmeras con heridas, colonizan ejemplares no infestados. De esta manera comienza un nuevo ciclo biológico, se producen más fecundaciones, otras ovoposiciones, eclosiones, etc.

El macho se suele diferenciar de la hembra, no solo por su tamaño, que suele ser inferior, sino también porque en la parte superior del pico, junto a la boca, consta de una pequeña tira de pelos.

Síntomas de la infección Normalmente la infección en las palmeras afectadas suele detectarse aproximadamente al año de su contagio. Es entonces cuando las señales de peligro se hacen más evidentes, y cuando se debe aplicar el tratamiento; de lo contrario, la palmera morirá. Algunos de los síntomas que presentan las palmeras afectadas son: Decaimiento de las hojas. Se debilita el brote apical y el meristemo de la palmera. Presencia de galerías excavadas en el punto de inserción de las hojas. Aparecen capullos de dicho insecto. Hojas sanas y verdes aparecen colgando, (como si se hubieran medio cortado). Trozos de hojas roídas en la copa o hijuelos en forma de V. Coloración atabacada de hojas centrales. Hojas centrales con extremo retorcido.

Tratamientos contra la plaga