El grupo armado mexicano Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de orientación izquierda autonomista, anticapitalista, antiglobalización y antineoliberal, dan a conocer su palabra y planteamientos políticos a través de declaraciones. La teoría y la praxis zapatistas lo colocan a la par de otros movimientos de la llamada posguerra fría, tales como el sin tierra brasileño, el piquetero argentino, el cocalero boliviano, el okupa europeo, o el antiglobalización de sectores de las sociedades urbanas; ligados a un discurso y un quehacer etiquetado como contracultural que algunos autores identifican con una supuesta Generación ZMachín, Juan. Hoy, ¿Generación se escribe con Z? Revista Generación Z. Cultura Joven, A.C., 1998. de movimientos de izquierda y anticapitalistas que no buscan, a diferencia de otros movimientos, la toma del poder estatal.

Su lucha, a la que se puede dar un seguimiento de la mano de sus seis declaraciones políticas, se puede expresar con tres planteamientos mínimos que van de lo local a lo global: La defensa de derechos colectivos e individuales negados históricamente a los pueblos indígenas mexicanos. La construcción de un nuevo modelo de nación que incluya a la democracia, la libertad y la justicia como principios fundamentales de una nueva forma de hacer política. El tejido de una red de resistencias y rebeldías altermundistas en nombre de la humanidad y contra el neoliberalismo.

Primera Declaración de la Selva Lacandona (1994) Véase también: Texto íntegro de la Primera Declaración de la Selva Lacandona En diciembre de 1993 el EZLN, alegando el Artículo 39.º de la Constitución Política de México, planteó el derrocamiento del entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, bajo la acusación de que en las elecciones de 1988 "había usurpado el puesto de primer mandatario tras un fraude electoral de enormes proporciones". Con ese mismo supuesto, declaraba la guerra al Ejército federal llamando a los poderes Legislativo y Judicial «a restaurar la legalidad y la estabilidad de la Nación deponiendo al dictador».Primera Declaración de la Selva Lacandona, párrafo 7

El EZLN consideraba que el sexenio salinista tenía como punto de partida un proceso electoral plagado de irregularidades que iban desde un padrón con ciudadanos que inclusive ya habían fallecido y aun así aparecía que habían votado, hasta un sistema de cómputo de los resultados que cuando iba arrojando cifras a favor del contrincante, el ex priista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se "vino abajo"; pasando por la quema de la paquetería electoral cuando la sociedad y los partidos políticos de oposición demandaban la revisión de esta para esclarecer y dar certeza a la elección. Sin embargo, precisamente porque se quemaron las boletas de la elección, la teoría del fraude quedó como una idea que predominó en buena parte de la población mexicana sin que se hubiera demostrado. Más aún, para 1994 el gobierno de Salinas de Gortari gozaba de tan buena reputación, lo mismo en México que en el extranjero, que llegó a postularse para presidir la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se manejaba en algunos círculos de la política nacional la posibilidad de reformar la Constitución para permitir su reelección.

En las primeras horas del 1 de enero el EZLN inició sus ataques militares ocupando San Cristóbal de las Casas y de otras siete cabeceras municipales. En los sucesivos días continuarían atacando a las fuerzas gubernamentales y ocupando diferentes poblaciones. Para el 4 de enero el ejército ya tenía el control total de Ocosingo y las demás cabeceras municipales que el EZLN había tomado. Durante los siguientes ocho días la capacidad de ataque del EZLN era casi nula. Los informes castrenses confirmaban la derrota del EZLN a manos del Ejército federal y su fracaso respecto a la Primera Declaración de la Selva Lacandona en cuanto a "marchar hasta la Ciudad de México", ya que militarmente los rebeldes no tuvieron oportunidad de ir más allá de los municipios inicialmente tomados.

Las acciones se desplazaron a sociedad civil y los grupos con posiciones ideológicas más identificadas a la izquierda del espectro político salieron a las calles demandando el cese de las hostilidades y el comienzo de un proceso de diálogo para alcanzar la paz. A ello, el Gobierno, que mantenía una constante presión militar sobre los rebeldes, respondería con el ofrecimiento de una amnistía si éstos deponían las armas. El EZLN, por su parte, aceptaría sentarse a una mesa de diálogo con el Gobierno, aunque sin dejar las armas.

Segunda Declaración de la Selva Lacandona (1994) Véase también: Texto íntegro de la Segunda Declaración de la Selva Lacandona Para mediados de 1994 la sensación de que se estaba en medio de una guerra en Chiapas, donde el Ejército federal tenía apostados según los cálculos más conservadores 12 mil efectivos y centenares de retenes y bases de operaciones militares, se había ido diluyendo en la opinión pública al grado de que de un momento a otro se esperaba la firma de la paz. El gobierno fue recuperando parte del control político de la situación a pesar de las acusaciones de estar militarizando la llamada "zona de conflicto" y de extender la presencia castrense a lo largo y ancho del territorio nacional, de modo que no se veía ningún obstáculo serio para la realización de las elecciones federales de ese año. El EZLN, por su parte, había hecho de los Diálogos de Catedral el escenario de una de sus acciones propagandísticas más importantes hasta ese momento.

Pero la crisis política terminó por hacerse manifiesta y daría paso a un episodio que vendría a trastocar todo aquello: la tarde del 23 de marzo, el candidato priista a la presidencia de la República, el exsecretario de Desarrollo Social durante el sexenio salinista, Luis Donaldo Colosio Murrieta, sería asesinado en Lomas Taurinas, una colonia de la ciudad de Tijuana, al norte de México por Mario Aburto Martínez, de 23 años de edad, originario de Michoacán y radicado hacía ocho años en Tijuana. Las circunstancias del asesinato dieron lugar a sospechas de la complicidad de algunos altos mandos políticos y militares e incluso de la misma oficina presidencial. Así, distintas versiones señalan la existencia de una conspiración de Estado (que apunta a Carlos Salinas de Gortari como su autor intelectual),Inició con muerte de Colosio etapa de división y debacle del PRI El Porvenir, 23 de marzo de 2008. sin embargo, la versión oficial señala únicamente la participación de Mario Aburto en el homicidio.Aburto, Unico tirador contra Colosio: fiscal especial La Jornada, 25 de julio de 1997.

En respuesta, el EZLN se retiraría del diálogo en San Cristóbal y tras emitir una alerta roja en el territorio de su influencia, convocaría mediante su Segunda Declaración de la Selva Lacandona a la realización de una Convención Nacional Democrática (CND), “nacional, soberana y revolucionaria”, cuya apuesta a mediano plazo sería la "instauración de un gobierno de transición" y la conformación de un "nuevo Constituyente" que a su vez redactaría una "nueva Carta Magna".Segunda Declaración de la Selva Lacandona, punto II, párrafo 8

Los mensajes, ensayos, cartas y comunicados zapatistas darían cuenta de argumentaciones políticas, demográficas, culturales, filosóficas, económicas, que entretejían los elementos fundamentales de su pensamiento. Aparecerían frases como “mandar obedeciendo” o “un mundo donde quepan muchos mundos”, que irían mostrando lo que los zapatistas entienden por democracia e internacionalismo; desvelando lo que de complejo tienen fenómenos como la guerra de baja intensidad y la militarización; el neoliberalismo y la globalización; los derechos colectivos de los pueblos indígenas y particulares de las mujeres; la autonomía y la resistencia, o la dignidad y la rebeldía.

Sin embargo, la CND se vería desmovilizada luego de las elecciones federales de 1994 y del triunfo de Ernesto Zedillo Ponce De León, quien siendo coordinador de campaña de Colosio, tras la muerte de éste, se convertiría en el candidato priista a la presidencia de la República.

Tercera Declaración de la Selva Lacandona (1995) Véase también: Texto íntegro de la Tercera Declaración de la Selva Lacandona Con Zedillo, el zapatismo enfrentaría una ofensiva político-militar mucho más determinante que con Salinas. El resultado electoral había otorgado la gubernatura de Chiapas en manos del priista Eduardo Robledo Rincón. Sin embargo, este triunfo era cuestionado por la Alianza Cívica Nacional y Chiapaneca, que argumentaba que un conjunto de irregularidades, como cartografía amañada, aprobación de distritos y casillas atravesando montañas y cañadas en vez de secciones electorales siguiendo la geografía natural para impedir que miles de campesinos e indígenas pudieran votar, recolección de credenciales de elector por parte del Ejército federal; presencia de caciques en las urnas, coacción del voto a través de formas clientelares diversas, amenazas directas y de desaparición o cambio de actas, etcétera, sí afectó los resultados de la elección, modificando la correlación de fuerzas a favor del candidato priista local.

Sus reclamas no fueron atendidas y en respuesta, diversas organizaciones chiapanecas trazaron un plan de resistencia civil que incluyó, en diciembre de ese 1994, la toma de posesión de Amado Avendaño Figueroa, director del periódico local El Tiempo y candidato perredista a la gubernatura, como “gobernador en rebeldía”; ello incluyó la entrega del bastón de mando por parte de los pueblos indígenas del estado, los cuales habían decretado su autonomía desde octubre.

El EZLN emitió su Tercera Declaración de la Selva Lacandona, en la cual, luego de citar un manifiesto de Benito Juárez, reivindicaba que su lucha era nacional y no local, pues “la cuestión indígena no tendrá solución si no hay una transformación radical del pacto nacional”, y hacía un llamado a todas las fuerzas sociales y políticas del país a la formación de un Movimiento para la Liberación Nacional. En teoría, este movimiento lucharía “por la instauración de un gobierno de transición, un nuevo constituyente, una nueva carta magna y la destrucción del sistema de partido de Estado”; y, para ello, invitaban a la CND y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato presidencial en 1988 por parte del Frente Democrático Nacional (FDN), a encabezar lo que esperaban se convirtiera en un gran frente opositor; lo que nunca ocurrió.

El Presidente Ernesto Zedillo por su parte, sostenía un discurso en el que otorgaba la mayor importancia al objetivo de alcanzar una paz con justicia y dignidad mediante el diálogo verdadero, y mientras el EZLN esperaba el reinicio de las pláticas de paz, Zedillo, como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, ordenaba el cese de la tregua que se había mantenido desde enero de 1994 y en febrero de 1995 resolvió el aumento de presencia militar en Chiapas, con una estancia inicial de 50 mil soldados. En tan solo 15 días, más de 20 mil personas huyeron desplazadas de sus comunidades hacia la selva por temor a una nueva confrontación armada, mientras el Ejército se acuartelaba en el territorio abandonado. De esta forma, el Gobierno federal parecía estar siguiendo el esquema israelí de combate a la insurgencia: “con una mano o una estrategia, se buscaban negociaciones políticas con el EZLN por parte de la Secretaría de Gobernación, mientras con la otra la Procuraduría General de la República dictaba órdenes de aprehensión en contra de quienes supuestamente conformaban su dirigencia para dar cobertura judicial a una acción fundamentalmente político-militar en que en opinión Rafael Reygadas Robles Gil, el Ejército fue utilizado contraviniendo la Constitución”.Reygadas Robles Gil, Rafael. Abriendo veredas. Vinculando, 1998.