miniatura|Iglesia de la Encarnación Montefrío es un municipio y localidad española situada en la parte septentrional de la comarca de Loja, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Limita con los municipios granadinos de Íllora, Villanueva Mesía, Loja y Algarinejo; con los municipios cordobeses de Priego de Córdoba y Almedinilla; y con el jienense de Alcalá la Real. Cuenta con una población de . Por su término discurre el río Turca.

El municipio montefrieño es una de las dieciséis entidades que componen el Poniente Granadino, y comprende los núcleos de población de Montefrío —capital municipal—, Milanos, Los Molinos, La Viñuela, Lojilla, Córcoles, Campo Humano, Fortaleza, Los Gitanos, Los Hospitales, Rincón de Turca y Baratas. Está ubicado en las estribaciones de la sierra de Parapanda.

Montefrío fue declarado conjunto histórico-artístico Nacional en 1982. En octubre de 2015 fue considerado por la revista National Geographic como uno de los diez pueblos con mejores vistas de todo el mundo.

Toponimia El topónimo de Montefrío presenta una etimología transparente de origen romance, formada por la unión de monte (del latín "mons, montis", «elevación del terreno») y frío (del latín "frigidus", «de baja temperatura»). La denominación alude, por tanto, a las condiciones climáticas de la zona —caracterizadas por inviernos rigurosos— o a la percepción térmica asociada a su emplazamiento elevado.

En época romana aparece como "Mons Frigidus", mientras que en la Edad Media se documenta como "Ḥiṣn Montefrid", destacando su carácter de fortaleza. En el , Ibn al-Jatib lo menciona como "Muntifrīd", integrado en las barayilat de Garnata, distritos de carácter estratégico vinculados a zonas de paso. También se registran variantes como "Muntifid" o "Muntfarid", interpretadas a veces como «Monte Único». Tras la Reconquista, el nombre evolucionó a la forma actual por adaptación romance.

El único gentilicio que se emplea es el de montefrieño/a.

Mons Frigidus > Ḥiṣn Montefrid > Muntifrīd > Muntifid > Montefrío

Símbolos

Montefrío cuenta con un escudo adoptado oficialmente el 14 de diciembre de 1972. Su descripción heráldica es la siguiente:

Historia Montefrío tiene sus orígenes en las primeras civilizaciones que ocuparon la península ibérica. Su historia ha sido marcada por el paso de los pueblos que se han asentado en las tierras de lo que hoy es el término municipal de Montefrío. Desde tiempos remotos han existido distintos poblamientos, que los restos arqueológicos permiten estudiarlos. Sobre todo en el paraje de las Peñas de los Gitanos, lugar situado a unos cuatro kilómetros de Montefrío, por la carretera de Íllora. En este lugar se encuentran varias cuevas: la de las Tontas, las Cabras, la Raja de la Mora, cueva Alta, cueva de la Alondra, etc; el poblado de los Castillejos, y tres necrópolis megalíticas: El Castellón, La Camarilla, y el Rodeo.

Aunque de menor importancia, también se conservan vestigios en el monte conocido como la sierra de la Cazuela, de otro poblado, probablemente de cazadores, de cuyas casas alineadas quedan solamente los cimientos y paredes de piedra sin labrar. No eran muy numerosas y hoy solo quedan de ellas escasos restos por haber sido roturados aquellos parajes en los últimos años. Próximas al poblado había muchas sepulturas megalíticas. Son de forma rectangular orientadas hacia el este y llevan cámara funeraria y antecámara de las ofrendas al muerto allí enterrado. Estaban cubiertas de grandes losas y en muchas de ellas se han encontrado hachas de pedernal, puntas de flecha, cuchillos tallados.

Edad Antigua miniatura|izquierda|Peines de hueso. Castillejos de las Peñas de los Gitanos 3100- Museo Arqueológico de Granada El poblamiento más antiguo, que se ha determinado en la estratigrafía de algunas cuevas como la de las Tontas, data del Neolítico Medio en el 4500 antes de Cristo. En un momento más avanzado del período se funda al aire libre el poblado de Los Castillejos que, en la Edad del Cobre, se verá rodeado de las necrópolis megalíticas. El poblado siguió existiendo en época íbero-romana y la zona muestra restos de ocupación durante la Edad Media.

Este poblado está rodeado de un singular relieve de naturaleza calcárea con numerosas diaclasas, grandes bloques caídos y derrumbes producidos por pequeñas simas, de tal manera que el conjunto se aproxima a un relieve kárstico, con terrazas y zonas amesetadas, sobre escarpes fácilmente defensibles, en los que se abren numerosas cuevas y coronando la terraza más alta de las Peñas de los Gitanos. Su acceso más fácil es por la puerta oeste, que es la parte que mira al caserío de Los Guirretes.

El lugar está a unos 1000 m de altura sobre el nivel del mar, mide de este a oeste unos ciento veinticinco metros, y su anchura este unos 25 m. En la cara oeste está la cueva de las Cabras, excavada y explorada por Mergelina que le puso tal nombre. En la parte opuesta está la cueva Alta, en un tajo más profundo e irregular, estando consideradas como habitaciones del poblado.

El Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada ha efectuado en el poblado dos intensas campañas de excavación en 1971 y en 1974, en las que se ha podido obtener una completa secuencia estratigráfica del mismo, que se inicia en un ambiente propiamente neolítico de la Cultura de las cuevas y perdura hasta la introducción de los primeros elementos de la Edad del Bronce Inicial, ocupando por tanto un amplio período que puede cifrarse aproximadamente entre el 3000 y el

Cinco fases culturales Fase I: Neolítico Tardío, en torno al El estudio de la fauna pone de manifiesto que este grupo poseía una estructura económica eminentemente pastoril, basada en rebaños de ovejas, cabras y bóvidos, y adaptada a un paisaje montañoso de bosque como sugiere el tipo de caza.

Fase II: entre el y el Los estratos de esta fase presentan un aumento en sus porcentajes de animales salvajes y una disminución de los ovicápridos y teniendo en cuenta que los agricultores están obligados para proteger sus campos a cazar un gran número de herbívoros salvajes del entorno y que en cambio las culturas pastoriles muestran escasa propensión a la caza, puede concluirse que se inicia ahora un desarrollo de la agricultura como base de la economía de la población de las Peñas de los Gitanos. Estas aportaciones debieron de consolidar los primeros síntomas de vida al aire libre, extendiéndose la zona del hábitat a gran parte de la terraza de Los Castillejos, y transformándose el tipo de vivienda que, aunque no esté suficientemente documentada, se puede suponer que se trataba de pequeñas chozas construidas con materiales orgánicos y barro.

Fase III: inicio de la Edad del Cobre. Se trata de una fase de transición en la que aparece una serie de elementos que corresponden cronológicamente al horizonte Los Millares I, y se inician en el poblado de Los Castillejos las primeras actividades metalúrgicas, detectadas en un momento avanzado de esta tercera fase gracias a la aparición de restos de escoria de cobre. Se mantiene una economía claramente agrícola, que continúa las bases establecidas en el periodo anterior.

Fase IV: Cobre Pleno. En un momento paralelo a Millares II, y ve la aparición de los primeros fragmentos de Vaso Campaniforme de estilos marítimos y puntillado, que serán sustituidos por otros estilos en la siguiente fase. Restos de plantas de cabañas de construcción endeble con pequeños zócalos de piedra, de los que se conservan una o dos hiladas mal dispuestas. Sus plantas son redondeadas (circulares u ovales).

Dada la pobreza de su construcción, las cabañas hubieron de tener corta duración, lo que queda patente por el hecho de la superposición de varios estratos de destrucción de las paredes, asociados a capas de incendio, en los que aparecen compactas masas de barro endurecido por el fuego con improntas de ramas, prueba de que las paredes hubieron de ser de ramaje embadurnado con barro. Las actividades textiles parecen mostrar un fuerte desarrollo, teniendo en cuenta la abundancia de fusayolas de arcilla, cuernecillos acodados y la aparición por vez primera de grandes pesas de telar de forma rectangular u oval. Como elementos importados que testifican el auge del poblado durante el Cobre Pleno cabe destacar los primeros objetos de marfil y varios botones cónicos de pequeño tamaño con perforación en V en la base.

La metalurgia del cobre cobra cierto auge, siendo relativamente numerosos los útiles, entre los que pueden citarse un cuchillo de hoja curva del tipo Vila Nova de São Pedro, un puñal de lengüeta trapezoidal de tipología campaniforme, escoplos de sección delgada y varios punzones de sección gruesa.

Fase V: Cobre Tardío y Final. Paralelo en su momento avanzado al Bronce Inicial de los focos almerienses (inicio de la Cultura del Argar). Restos de construcciones con gruesos zócalos rectos de piedra que a veces forman ángulos y tienen un grosor de unos 8 dm con una media de 6 o 7 hiladas de grandes piedras superpuestas trabadas con barro amarillento; en algunos casos se adosaron bancos corridos de piedra barro por el interior de las paredes. También se encuentran buena cantidad de piedras de tamaño grande, testigos de una utilización de la piedra en las viviendas a mayor escala y por tanto de la mayor solidez de las construcciones del poblado en este momento avanzado del mismo. Estos cambios en la técnica de la construcción quedan también reflejados en las profundas modificaciones que se observan en la tipología de los elementos materiales. Así, por ejemplo, entre los fragmentos de campaniforme se aprecia la desaparición total del estilo marítimo, la complicación de los motivos en la decoración de peine y la aparición de los primeros fragmentos de campaniforme inciso de estilo Ciempozuelos, que llegan a imponerse. Dentro de los materiales cerámicos de nueva aparición destacan algunas formas que posteriormente tendrán amplio desarrollo en la Edad del Bronce de la región, como los vasos con carena a media altura y las grandes ollas y orzas para almacenamiento de alimentos que eran desconocidas en las fases anteriores. El último horizonte del yacimiento excavado, se inicia con la fundación de un hábitat ibero-romano, tras un largo período en que el lugar estuvo abandonado. miniatura|Dólmenes de Montefrío

Necrópolis megalíticas: en las áreas del Rodeo y La Camarilla. En ambas áreas, el estudio lo realizó C. de Mergelina quien, en 1941-42 recogió datos sobre unos 29 dólmenes. Los sepulcros son de pequeñas y medianas dimensiones, de cámara trapezoidal o rectangular, con una puerta de entrada formada por dos bloques o piedras y tierra. Están construidos con grandes piedras, menos uno, que cuenta con un aparejo mixto de ortostatos y muros de mampostería. La mayoría de los dólmenes se encontraban violados desde antiguo, no obstante, arrojan bastantes datos sobre los rituales funerarios empleados. En cuanto a los ajuares, muestran el largo empleo de las necrópolis durante toda la Edad del Cobre e inicios del Bronce Pleno. Entre las piezas cerámicas figuran cuencos semiesféricos, de casquete esférico, lenticulares, etc; ollas globulares y vasos carenado. La industria lítica está representada por cuchillos, hojas, elementos de hoz y puntas de flecha de sílex y por hachas y cuentas de collar. Entre las piezas de metal figuran puñales, espadas, puntas de flecha, punzones y objetos de adorno como cuentas y espirales. Otros elementos son conchas perforadas y brazaletes de pectúnculo.

Hiponova. Romanos y visigodos En los restos del llamado Poblado de los Castillejos, es donde al parecer, se situó más tarde la conocida Hiponova, a la que hacían referencia explícita los geógrafos romanos Plinio y Estrabón, enmarcada en la antigua ruta que unía esta zona con las costas de Málaga. Allí se han encontrado monedas de la época romana y una acrópolis, que da fe de su existencia histórica.