El marquesado de Ferrera es un título nobiliario español, de Castilla. Fue concedido por el rey Carlos II, con el vizcondado previo de la Herrería y mediante real decreto de 1697 y real despacho de 22 de febrero de 1700, en favor de Juan Alonso de Navia y Arango, noble asturiano, caballero de la Orden de Santiago, alférez mayor de Luarca, regidor perpetuo de Oviedo y de Avilés.
La denominación original fue de marqués del Palacio de Ferrera, abreviada en la forma actual poco después de la creación. Con anterioridad, el concesionario había elevado al rey un memorial genealógico solicitando la merced de marqués de Villavaler, coto del concejo de Pravia cuya jurisdicción perteneció a los Navia Arango hasta que fue redimida por los vecinos a mediados del . Estos se opusieron en 1695 a que se crease un título con tal denominación, por lo que Juan Alonso de Navia eligió la del palacio que poseía en Avilés por su mayorazgo de los León.Gran Enciclopedia Asturiana (Gijón: S. Cañada, 1971), s.v. «Villavaler», v. 14, p. 232.
El palacio y mayorazgo de Ferrera
Este título nobiliario toma denominación del Palacio de Ferrera, bello edificio barroco que puede contemplarse en la avilesina plaza de España, enfrente del Ayuntamiento. Fue edificado a mediados del por Pedro de León y Menéndez de Avilés, abuelo materno del primer marqués, quien encargó el proyecto al arquitecto trasmerano Bartolomé de Velasco Agüero. Las obras comenzaron en 1648 y terminaron hacia 1650.
El solar donde fue construido —probablemente en reemplazo de una casa anterior más modesta— estaba vinculado al mayorazgo de los León, y era contiguo al conjunto de arquitectura gótica que formaban el Hospital de San Juan y su capilla aneja de igual advocación, de los que era patrono el comitente.Ángel Garralda García, Avilés: su fe y sus obras (Avilés, 1970), p. 77. El P. Garralda comprobó en el Registro de la Propiedad (t. I, f. 386, finca n.º 101) que la finca n.º 16 de la plaza de España, inmediata al palacio y entonces propiedad de M.ª del Carmen García de Castro y González, era el solar del edificio que «antes de ahora servía de cárcel pública», que fue el último uso que tuvo el antiguo Hospital de San Juan, tras pasar a dominio del ayuntamiento.En su erudita obra sobre la historia de este edificio (2003), basada en una prolija documentación, Vidal de la Madrid ignora empero la estrecha relación del palacio con el conjunto de hospital y capilla de San Juan, de arquitectura gótica junto al que fue edificado, y que eran de patronato de los León. La falta de este dato esencial le lleva a divagar un poco sobre los motivos por los que el comitente eligió tal ubicación para su nueva vivienda. Sus consideraciones son de gran interés y comienzan por advertir de la engañosa percepción actual de la plaza de España como emplazamiento central y preeminente de la villa, sobre todo por la presencia del Ayuntamiento. La Madrid hace notar que a mediados del XVII esta plaza se encontraba extramuros, que era por eso llamada «la plaza de fuera de la villa» y que tenía la consideración de «una zona de segunda fila o rango menor». Aunque más tarde sería dignificada por la edificación de las casas consistoriales, entre 1670 y 1677, y a raíz de ello pasaría a llamarse plaza mayor. No era el emplazamiento idóneo para erigir un suntuoso palacio que testimoniara la preponderancia de los León entre el patriciado local. Y el autor concluye, con acierto, que el motivo de elegir tal ubicación fue que el comitente poseía ya «un solar en esta plaza comunicado con sus extensas huertas y con fachada también hacia el convento de San Francisco y la calle Galiana.» Vidal de la Madrid, op. cit. 2003, p. 46.
Estos León avilesinos descendían por mujer de los Rodríguez de León de la casa de Trasona, pero tenían varonía González de Oviedo. Su mayorazgo incluía el patronato de dicho hospital y capilla, otra capilla con enterramientos en la antigua iglesia parroquial de San Nicolás, varios regimientos de esta villa y concejo, y otros de la ciudad de Oviedo y de los concejos de Gozón y Corvera. Había sido fundado a finales del por el capitán de la Carrera de Indias Bartolomé de León, que murió al servicio de S.M. en Sicilia, sobrino carnal del adelantado Pedro Menéndez de Avilés.El fundador del mayorazgo de Ferrera, Bartolomé de León, y los dos primeros poseedores del mismo, sus hermanos enteros, eran en efecto sobrinos carnales de Pedro Menéndez de Avilés. Hijos los tres de Simón de León de Quirós, regidor de Avilés, patrono del Hospital de San Juan y depositario general de Gozón, y de María Alfonso de Arango, su segunda mujer, que era hermana uterina del conquistador de la Florida: hija a su vez de María Alfonso de Arango (la madre de Pedro Menéndez) y de Juan Martínez de Cudillero el Viejo, su segundo marido, vecino de Sabugo. C.M. Vigil, op. cit., pp. 89-91; F. Mellén, op. cit. 2011, p. 79. El fundador dispuso en su testamento que con su caudal se comprase un juro de 1.100 ducados, legándolo con vínculo a su hermano Simón de León. Este fue el primer poseedor y también capitán de la Carrera de Indias, pero murió asimismo sin descendencia, por lo que sucedió en la casa un tercer hermano y capitán: Pedro Alonso de León, que después de servir al rey Felipe II en la Florida y en la Jornada de Inglaterra, casó con Mayor de Hevia y Estrada y tuvo por hijo a Pedro de León y Menéndez de Avilés, que fue quien edificó el palacio.C.M. Vigil, op. cit., pp. 89-91.
El constructor del palacio casó con María de Inclán Arango y tuvo por hija y sucesora a Mayor de León y Menéndez de Avilés, que fue la segunda mujer de Álvaro Pérez de Navia y Arango, último señor de Villavaler, poseedor de la casa de los Navia en Luarca, alférez mayor de esta villa y pariente mayor del linaje. Y de este matrimonio nació Juan Alonso de Navia y Arango, que reunió las casas de sus padres y en 1700 fue creado marqués de Ferrera, merced del rey Carlos II que premiaba los servicios prestados por sus mayores a la Monarquía Hispánica.Vidal de la Madrid, op. cit. 2003, p.
Ya en el , y en virtud del parentesco que tenían sus antepasados los León con Pedro Menéndez de Avilés, el IV marqués de Ferrera litigaría por el mayorazgo que fundó el Adelantado en 1574 y por los títulos de conde de Canalejas y adelantado mayor de la Florida, a raíz de que en 1814 se extinguiera la línea directa de esta casa por muerte de Josefa Dominga Catalá de Valeriola, III duquesa de Almodóvar del Río.
Desde su construcción, el palacio de Ferrera ha sido elegido como alojamiento por la familia real española siempre que alguno de sus miembros pernoctaba en Avilés. En agosto de 1858 el V marqués de Ferrera hospedó en él a los reyes Isabel II y Francisco de Asís y a sus hijos la infanta Isabel y el pequeño príncipe de Asturias, de ocho meses de edad. Veinte años después, aquel niño —ya flamante rey Alfonso XII— honró a esta familia con un nuevo título nobiliario: el de marqués de San Muñoz, concedido en 1878 a Lorenzo de Santa Cruz y Múxica, senador del Reino por Asturias y consorte de la VI marquesa de Ferrera.
Después de que en 1974 falleciera el X marqués de Ferrera, sus hijos vendieron al Ayuntamiento de Avilés el extenso parque del palacio, ajardinado a la inglesa, con la condición de que fuese de libre acceso para el público y reservándose el jardín inmediato a la casa, de estilo francés. El Parque de Ferrera —ocho hectáreas de bosque en el núcleo urbano de la villa— fue inaugurado por el rey Juan Carlos I en 1976.
En 1998 el actual marqués enajenó el palacio, que había pertenecido a su familia durante tres siglos y medio. El jardín francés pasó a ser también propiedad municipal, agregándose al parque, y el edificio fue destinado a hotel de lujo. A raíz de la venta, el marqués trasladó el archivo familiar a su palacio de Báscones, en el concejo de Grado.«El archivo de los Marqueses de Ferrera, que se encontraba en el palacio de Avilés, después de su venta se conserva hoy día en la casa que tiene el Marqués en Báscones. Este archivo no tiene libros de índices, y por lo que yo conozco de él, es principalmente administrativo.» J. M.ª Patac de las Traviesas, «Los archivos privados asturianos», en R. Rodríguez Álvarez y M. Llordén Miñambres (coord.), Patrimonio documental y bibliográfico asturiano (Oviedo: Universidad, 1998, ISBN: 84-8317-035-3), pp. 141-163, p. 161.
Lista de marqueses <small>Titular <small>Periodo Marqueses de Ferrera <p><small>Creación por Carlos II I Juan Alonso de Navia y Arango 1700-1731II Juan Alonso de Navia Arango y Osorio 1731-1777III María del Carmen de Navia Osorio y Arango 1777-1820IV Cayetano de Navia Osorio y Menéndez de Avilés 1820-1846V Álvaro de Navia Osorio y Navia Osorio 1848-1861VI Remedios de Navia Osorio y Sánchez Arjona 1862-1881 VII Álvaro de Santa Cruz y Navia Osorio 1883-1891VIII Antonio de Santa Cruz y Navia Osorio 1892-1897IX María de Santa Cruz y Navia Osorio 1900-1932X Álvaro de Llano Ponte y Santa Cruz 1935-1974XI Genaro de Llano Ponte y Navia Osorio 1976-hoy
Historia genealógica Los León Los León de Avilés, como los Rodríguez de León de Trasona, adoptaron su apellido con sentido de oriundez, pues descendían de los Lorenzana de la ciudad de León. Estos a su vez son comúnmente tenidos por originarios de la villa gallega de Lorenzana, pero más probablemente lo serían de la leonesa de igual nombre, en el actual municipio de Cuadros y comarca de Bernesga de Arriba. Los Lorenzana de León figuraban ya en la Baja Edad Media entre los linajes más poderosos de la ciudad, repetidamente emparentados con los Quiñones y alineados en su bando nobiliario.S. Álvarez de la Rivera, op. cit. 1924, n. 2, p. 42.J. A. González Calle, op. cit. 1996, p. 247.<p> A mediados del era cabeza de este linaje:<p> • Ruy Pérez de Lorenzana, caballero principal y rico de la ciudad de León, llamado el de la Rúa por tener su casa en ella. Yace sepultado en la capilla mayor de la iglesia conventual de San Francisco, lienzo del evangelio, en un sepulcro con su epitafio y escudo de armas. Casó con Catalina Alfonso de Robles, de antigua estirpe leonesa, y tuvieron, entre otros hijos, a Lope Rodríguez de Lorenzana, el primogénito y sucesor, llamado también el de la Rúa. Se unió al bando de los Quiñones a raíz de que estos se rebelaran contra Juan II siguiendo la parcialidad de los Infantes de Aragón. Hacia 1440, el rey dictó orden de prisión contra este caballero y su cuñado Suero de Quiñones, y envió a León para cumplirla a Gonzalo de Guzmán. Lope huyó y anduvo escondido, pero regresó a León bajo la amnistía dictada por Juan II tras la Batalla de Olmedo (1445). Fue su mujer María de Quiñones, hermana de Suero e hija de Velasco Pérez de Quiñones, señor de la villa de Alcedo y otros vasallos en el reino de León, y nieta de Pedro Álvarez de Quiñones, merino mayor de Asturias. La descendencia de este matrimonio quedó en León y mantuvo el apellido Lorenzana. Ilustrada en el por el cardenal Francisco de Lorenzana, arzobispo de México y de Toledo. Juan Rodríguez de la Rúa de León, que también huyó de León hacia 1440 cuando Juan II mandó prender a su hermano Lope, y pasó a Asturias. En esta tierra, donde era advenedizo, empezaron a apellidarle de la Rúa de León, perdiendo el de Lorenzana. Se avecindó en Avilés, donde casó con una señora principal y rica: María Fernández de Avilés, de la que tuvo al menos tres hijos: Rodrigo Alonso de León el Viejo, primero del linaje que poseyó el palacio de Trasona en el vecino concejo de Corvera. Fue padre de Rodrigo Alonso de León el Mozo que fundó el mayorazgo en 1539, con facultad real. Pedro Rodríguez de León, que casó con Juana González de Solís, hija del señor de la casa de Solís en el dicho concejo de Corvera. De la que tuvo por hijo al canónigo Pedro de Solís, de quien se hará repetida mención. Estébano de León. Y María Fernández de León, que sigue.
La progenitora de los León de Avilés fue