La guerra de la Independencia de Chile fue la contienda militar que se dio entre 1812 y 1826, principalmente en el territorio de la entonces Capitanía general de Chile, en el marco de las guerras de independencia hispanoamericanas, en el cual se enfrentaron el bando a favor de mantener el status político y territorial de la Monarquía española, que fue derrotado y se conocería como «realista», contra el bando a favor de la independencia o secesión del territorio de la capitanía, que triunfó y fue denominado «revolucionario» o «patriota». La contienda tuvo como resultado el nacimiento de Chile como un Estado independiente y soberano, poniendo fin al período colonial e iniciando el proceso de conformación del nuevo país en una república.
Se desarrolló en el contexto de la emancipación de Hispanoamérica, proceso iniciado con la formación de juntas de gobierno en Hispanoamérica en respuesta a la captura del rey Fernando VII por las fuerzas napoleónicas en 1808 y la imposición de una Regencia y Cortes de Cádiz. La primera junta de gobierno en Chile buscó, en un primer momento, establecer una monarquía liberal, leal al rey cautivo, pero independiente en el Imperio español. Sin embargo, con la guerra se fue radicalizando gradualmente la situación al punto de buscar una separación definitiva de España y la adopción de ideas republicanas por parte de los líderes del proceso.
Tradicionalmente, la historiografía chilena ha definido este periodo como aquel comprendido entre el establecimiento de la Primera Junta Nacional de Gobierno () y la renuncia de Bernardo O'Higgins al cargo de director supremo (). Además, este periodo es subdividido en tres etapas: la Patria Vieja (1810-1814), la Reconquista o Restauración española (1814-1817) y la Patria Nueva (1817-1823). La guerra de emancipación chilena se inició en 1812, cuando el virrey del Perú realizó las primeras acciones hostiles por mar contra la junta chilena, y se prolongó hasta 1826, cuando se produjo la caída del último reducto realista en Chiloé.
La Independencia de Chile fue declarada a través del acta de independencia, oficialmente proclamada y jurada en Santiago el , y reconocida por España el .
Antecedentes
Primera Junta Nacional de Gobierno miniaturadeimagen|Primera Junta de Gobierno, de Nicolás Guzmán (1889) Siguiendo el ejemplo de las provincias españolas y de las otras colonias americanas, en la ciudad de Santiago, capital de la Capitanía General de Chile, el se llamó a un cabildo abierto, que delegó su poder en la Primera Junta Nacional de Gobierno, constituida por:
Presidente: Mateo de Toro y Zambrano, conde de la Conquista Vicepresidente: José Antonio Martínez de Aldunate, obispo electo de Santiago Vocales: Ignacio de la Carrera, Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Francisco Javier de Reina y Juan Enrique Rosales Secretarios: José Gregorio Argomedo y Gaspar Marín.
Quienes guardarían el poder del rey Fernando VII hasta que fuese restituido en su puesto.
Las juntas españolas trataron de imponer su superioridad sobre las americanas, que apelaron perfectamente al Tratado de Tordesillas y a la bula Inter Caetera en la que el papa entregaba los territorios de América a la Monarquía española, no a su pueblo, por lo que las juntas de Nuevo Mundo y las Ibéricas tenían las mismas capacidades y todas estaban sujetas a las Cortes de Cádiz.
Primer Congreso Nacional La Junta Nacional de Gobierno creó nuevos cuerpos militares y estableció la libertad de comercio y el contacto con la Junta de Buenos Aires.
Tras la muerte del anciano Conde de la Conquista, asumió la presidencia de la Junta Juan Martínez de Rozas, quien llamó a elecciones para un congreso nacional, compuesto por 42 diputados. Llegado el 1 de abril de 1811, día de las elecciones, el teniente coronel Tomás de Figueroa sublevó un cuerpo del ejército exigiendo la disolución de la junta. El motín no tuvo éxito y Figueroa huyó a refugiarse al convento de Santo Domingo, desde donde fue sacado, sometido a juicio y condenado a muerte.
El primer congreso inició sus sesiones el 4 de julio de 1811, y pronto se dividió en dos bandos: los exaltados, que buscaban una independencia completa y rápida; y los moderados, que deseaban algunas reformas y un buen gobierno.
Cansados de las divisiones del Congreso y de su ineptitud, el 4 de septiembre los hermanos Carrera (José Miguel, Luis y Juan José), hijos de Ignacio de la Carrera, dieron un golpe militar con el objetivo de que se conformara una nueva junta de gobierno más comprometida con los ideales de la Independencia; bajo la presión de las armas, el Congreso accedió y la nueva junta quedó compuesta por: Juan Enrique Rosales Juan Martínez de Rozas Martín Calvo Encalada Juan Mackenna Gaspar Marín
Revolución Radical de los Carrera Descontentos con el accionar de la junta de Gobierno, los hermanos Carrera sublevaron una parte de la guarnición en Santiago para disolver la junta conservadora el 4 de septiembre de 1811, cuando las tropas de Juan José y Luis Carrera se atrincheraron en la plaza de La Moneda y obligaron al Congreso a convocar un cabildo abierto.
Al día siguiente, Juan Martínez de Rosas efectuó un movimiento similar en Concepción, donde creó otra junta de gobierno, ejemplo que siguió poco después Valdivia. Al poco tiempo, y molesto por el actuar de la junta radical que él mismo había colocado en el poder, José Miguel Carrera conspiró contra ellos utilizando a los españoles, a quienes les hizo creer que restauraría el régimen colonial para así obtener recursos de ellos. El motín le entregó el poder a Carrera, quien remplazó la junta por otra compuesta por él mismo (como representante de Santiago), Gaspar Marín (como representante de Coquimbo) y por Juan Martínez de Rozas (como representante de Concepción).
Conflicto de 1812 Rozas rehusó el cargo desde Concepción tomando una posición hostil en el Congreso e incluso conspirando contra Carrera, quien disolvió el Congreso el 2 de diciembre. Ambos caudillos dominaban cada uno sobre una junta de Santiago y otra de Concepción, Bernardo O'Higgins actuó así de mediador entre ambos sin conseguir cesar la hostilidad mutua de ambos caudillos. En enero de 1812 como representante de la junta sureña se entrevistó con Carrera en Santiago pero se le ofreció la firma de un tratado para lograr la paz entre ambas partes.Juan Agustín Rodríguez Sepúlveda (1981). La vida militar de O'Higgins: síntesis de la historia de la independencia. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile, pp. 31. Sin embargo, Carrera no estaba dispuesto a firmar el tratado ya que lo hubiera obligado a entregar varios de sus poderes.
La situación continuó empeorando hasta que el 24 de febreroRodríguez Sepúlveda, 1981: 31-32 los oficiales del batallón de Infantería de La Frontera proclamaron un acta contra la junta santiaguina por la disolución del Congreso. Cuando Carrera se enteró, publicó un manifiesto, firmado por la Junta de Gobierno, censurando a los oficiales del batallón.
El 7 de marzo en pleno Cabildo abierto la junta penquista ordenó movilizar a todas las milicias a su cargo.Vicuña Mackenna, 1860: 159 Se habían dado cuenta de que Carrera no firmaría el tratado ratificado por su propia junta el 12 de enero. O'Higgins fue ascendido además de teniente coronel de Milicias a teniente coronel de Ejército.Rodríguez Sepúlveda, 1981: 32 Nueve días después partieron a Chillán tras enterarse de la decisión de Carrera.
Por su parte, la junta santiaguina ordenó iniciar el avance al sur el día 9 de la guarnición de la capital al mando del brigadier Juan José Carrera, llegando a Talca a finales del mesVicuña Mackenna, 1860: 159-160 en número de 2000 hombres, menos de la mitad que sus rivales.Los libros del huaso chileno. Santiago de Chile: Instituto del Inquilino, Instituto de Economía Agrícola, 1943, pp. 70. Las fuerzas penquistas sumaban 4000 a 5000 milicianos y aunque superaban en número a las santiaguinas estas últimas tenían mejores oficiales y mejor armamento. Se proclamó que se ejecutaría a todos los separatistas sureños que alzaran las armas contra la Junta de Gobierno. En aquella época el Reino de Chile tenía 1976 regulares más 15 856 milicianos: 10 218 en la Intendencia de Santiago y 5638 en la de Concepción,Pinto, 2009: 70Barros Arana, 2001: 218 lo que hace poco creíbles dichas cifras, en especial para el caso de los penquistas, ya que de ser ciertas estos hubieran movilizado la mayor parte de sus fuerzas en pocos días. Es más, los sureños estaban obligados a dejar dos mil hombres en la línea del Biobío para prevenir posibles ataques de los araucanosJennifer Hayward & Maria Graham (2003). Journal of a Residence in Chile During the Year 1822, and a Voyage from Chile to Brazil in 1823. Charlottesville: University of Virginia Press, pp. 199. ISBN 978-0-81392-216-4. por lo que no podía avanzar al Maule con cuatro mil hombres como tantas veces se señala. Probablemente las fuerzas enfrentadas fueran realmente alrededor de la mitad de las nombradas. Cabe destacar que los mejores hombres de la línea de frontera penquista habían sido enviados en la Expedición Auxiliadora Chilena, compuesta por 300 infantes y 200 dragones de la Frontera.
Según fuentes de la época, muy proclives a Carrera, las penquistas en los doce días siguientes al llamado a movilización ocho mil hombres, los que subieron a 10 000 cuando partieron de Chillán al Maule dejando varias unidades de reserva en el sur en particular de infantería y artillería pues la caballería había vuelto a sus hogares en su mayoría.Benjamín Vicuña Mackenna, José Santos Valenzuela (1866). Historia jeneral de la República de Chile desde su independencia hasta nuestros días. Santiago de Chile: Imprenta Nacional, pp. 462 Según esta versión 1000 indios aliados ya habían desertado y 2100 estaban a orillas del Biobío decidiendo que hacer. Por su parte el brigadier Carrera habría tenido apenas mil hombres con que salirles al encuentro, 350 dragones y 650 lanceros milicianos, todos a caballo.
Al saber que O'Higgins con un batallón de dos mil hombres marchaba al norte, los santiaguinos enviaron un mensaje a los sureños asegurando que el envío de tropas al Maule no tenía ninguna intención agresiva contra los penquistas. Estos últimos, confiados decidieron disolver algunas unidades y dejar otras en el sur pero varios oficiales y dirigentes, entre ellos O'Higgins, no se fiaron y decidieron marchar con 1000 hombres al norte, cruzar el Maule y sorprender al brigadier Carrera y forzarlo a rendirse. La Junta de Concepción lo aprobó pero Martínez de Rozas, que prefería la vía pacífica, no.
Con Juan José en Talca encargado de las negociaciones, las inició el 17 de abril. La junta penquista se trasladó a Linares y Martínez de Rozas fue al Maule a entrevistarse con el brigadier mientras mil jinetes sureños marchan a dicho río.Rodríguez Sepúlveda, 1981: 32-33 Por su parte Carrera se hallaba con 900 granaderos y 200 milicianos a caballo para recibirlo al norte del río (25 de abril). Durante la entrevista Martínez de Rozas expuso el motivo del conflicto y propuso continuar las negociaciones en Talca, Carrera se negó pero el sureño aceptó seguir las negociaciones.Rodríguez Sepúlveda, 1981: 33 Sin embargo, no volvieron a reunirse.
Martínez fue presionado por su propia junta para reiniciar las negociaciones y el día 27 O'Higgins se ofreció a continuar con estas y entregar un mensaje de la carta al brigadier. Pero mientras las principales fuerzas militares de ambas ciudades estaban en las riberas norte y sur del Maule, hechos inesperados sucedieron en el sur y forzaron un cambio de planes.