miniatura|derecha|300px|"Conversión de Recaredo" de Muñoz Degrain (1888). La conversión al catolicismo de Recaredo se produjo en 587 y tras él la nobleza goda del reino visigodo de Toledo también abjuró de su fe cristiana arriana anterior. La formalización de la conversión se produjo durante el III Concilio de Toledo celebrado en 589. En la conversión influyó la rebelión de Hermenegildo, hermano de Recaredo, que tuvo lugar al final del reinado del padre de ambos, Leovigildo. Con la conversión se puso fin a la división entre los gobernantes godos arrianos y sus súbditos hispanorromanos —y galorromanos de la Septimania— católicos.
Antecedentes: la rebelión de Hermenegildo
Los reyes visigodos no trataron de imponer su fe cristiana arriana a sus súbditos hispanorromanos –y galorromanos de la Septimania-, sino que respetaron el cristianismo católico que profesaban la mayoría de ellos e interfirieron muy poco en las actividades de su Iglesia. En 506 permitieron la celebración en la Galia del Concilio de Agde y en Hispania el II Concilio de Toledo al año siguiente –"en Agde, los obispos... hicieron constar en las actas de la reunión que se habían reunido con autorización del rey Alarico y pedían a Dios por su reino y por que le fuera concedida larga vida. En el II Concilio de Toledo daban gracias a Amalarico y pedían a Dios que el rey pudiera garantizar su libertad a lo largo de todo su reinado". Así los reyes visigodos arrianos mostraron una notable tolerancia hacia los católicos y su iglesia, lo que contrastará con la actitud "mostrada más tarde por los reyes católicos en relación con los arrianos".Thompson, op. cit., pp. 43-51 Sin embargo, los reyes visigodos tras el II Concilio de Toledo de 507 no permitieron que se celebraran sínodos de los obispos de todo el reino y solo permitieron hasta el 540 la celebración de reuniones provinciales y tras esa fecha de ningún tipo. Como ha señalado E.A. Thomson, "la prohibición de los concilios constituía un arma que los reyes arrianos podían usar, y de hecho usaron, contra sus súbditos católicos".Thompson, op. cit., pp. 49-50
En los años finales del reinado de Leovigildo, su hijo Hermenegildo, influido por su esposa católica y por Leandro, obispo de Sevilla, se convirtió al catolicismo lo que suponía un abierto desafío a la autoridad de su padre, el rey Leovigildo.Thompson, op. cit., pp. 83-84 En el invierno de 579-580 Hermenegildo se proclamó rey en Sevilla iniciándose así una rebelión en la que Hermenegildo utilizó el catolicismo como arma de propaganda al presentarse como víctima de una supuesta persecución religiosa por parte de Leovigildo,Thompson, op. cit., pp. 85-88 aunque los obispos católicos se mantuvieron neutrales durante el conflicto, a excepción de Leandro, obispo de Sevilla.García Moreno, op. cit. pp. 315-316 En poco tiempo Hermenegildo se apoderó de las provincias de la Bética y de la Lusitania, y es probable que expulsara de ellas al clero arriano y entregara sus iglesias a los católicos.Thompson, op. cit., pp. 86-89 miniatura|derecha|200px|"Muerte de San Hermenegildo". Cuadro de Alonso Vázquez (1602). Dado que el conflicto se había planteado en términos religiosos y antes de emprender ninguna acción militar, Leovigildo se propuso alcanzar la unidad religiosa de todos sus súbditos en torno a la iglesia cristiana arriana.García Moreno, op. cit. p. 317. "El perseguir tal unidad mediante el arrianismo, muy probablemente se debía a razones tanto de orden coyuntural como estructural. En primer lugar, la adopción por el rebelde Hermenegildo de la fe católica como factor diferenciador obligaba a Leovigildo a forzar en torno a él la unidad de los arrianos como punto de partida. Pero, por otro lado, no se puede olvidar que la Iglesia arriana debía poseer una jerarquía mucho menos poderosa y con tradición y arraigo en el reino infinitamente menores que la católica, habiendo estada desde siempre bastante mediatizada a la realeza; la estructura interna de la Iglesia arriana se avenía, por consiguiente, mucho mejor al objetivo buscado por Leovigildo de construir una Iglesia de Estado que sirviese tanto a la integración de toda la población como al fortalecimiento del poder de la corona. […] Leovigildo, con su política religiosa, en absoluto persigue la germanización de su reino, como a veces se ha interpretado, sino antes bien la solución de los sentimientos visigóticos e hispanorromanos en un solo ente nacional integrador." Esto es lo que explica que la primera acción que llevó a cabo cuando conoció la rebelión de Hermenegildo, aparte del intento fracasado de llegar a un acuerdo con él, fue convocar un sínodo de los obispos arrianos en Toledo en 580. Allí se tomó la decisión de facilitar la conversión de los católicos a la fe cristiana arriana (de los que profesaban la fe "romana" a la fe "católica", que era como se llamaban a sí mismos los arrianos) mediante la eliminación del requisito de volver a ser bautizados. Dos años más tarde la actitud de Leovigildo fue mucho más avanzada al intentar un acercamiento entre la doctrina católica y la arriana al afirmar que Cristo, el Hijo de Dios, era igual al Padre; pero negando aún la total divinidad del Espíritu Santo. De esta forma se acercaba a las posiciones teológicas de los macedonianos, también considerados heréticos por la Iglesia católica romana. Por otro lado, estaba dispuesto a rendir culto a las reliquias de los mártires católicos incluso en las Iglesias católicas.Thompson, op. cit., pp. 103-105
La respuesta de los católicos a la nueva política religiosa de Leovigildo es objeto de discusión. Según E.A.Thompson, "dio como resultado gran número de conversiones tanto entre sacerdotes como laicos, y así lo admiten nuestras fuentes católicas".Thompson, op. cit., p. 104 Luis A. García Moreno, por su parte, afirma que "el éxito alcanzado en su política de conversión entre la jerarquía episcopal por Leovigildo, fue muy mediocre: tan solo se conoce un caso de apostasía, el del obispo Vicencio de Zaragoza. Mayor debió de ser el éxito obtenido entre los laicos, sobre todo a consecuencia de la actividad desarrollada por ciertas sedes arrianas".García Moreno, op. cit., p. 318
Leovigildo conquistó Sevilla en junio o julio del 583, aunque Hermenegildo logró escapar pero fue capturado en Córdoba en febrero del año siguiente. Hermenegildo se había refugiado en una iglesia de la ciudad y el rey envió a su hermano Recaredo para que le convenciera a que se entregase.Thompson, op. cit., pp. 90-91 Hermenegildo fue encarcelado y estando en la prisión de Tarragona fue asesinado en 585 por un godo llamado Sisberto, probablemente cumpliendo órdenes del rey Leovigildo –eso fue lo que afirmaron el cronista franco Gregorio de Tours y el papa Gregorio Magno- ya que no fue castigado por el rey.Thompson, op. cit., pp. 91-92
Los cronistas visigodos, incluso los católicos, no consideraron a Hermenegildo como el defensor del catolicismo contra la "opresión" arriana, sino que lo presentaron como un súbdito que se rebeló contra su rey y un hijo que se enfrentó a su padre, por lo que lo calificaron de tyrannus.García Moreno, op. cit., p. 314 Ni siquiera mencionan su conversión al catolicismo, y tampoco que Leovigildo hubiera ordenado su muerte. Y en las actas de los concilios de Toledo posteriores a la conversión de Recaredo nunca se le mencionó. Según E. A. Thomson, esta omisión deliberada del carácter de la rebelión de Hermenegildo, se debería a que, "tras la conversión de Recaredo y el establecimiento de un estado católico no se consideró oportuno asociar al catolicismo con la rebelión" y además habría que haber explicado el papel que desempeñó en ella Recaredo: "cómo había apoyado a su padre, arriano, en contra del príncipe católico, cómo había intentado hacer volver al arrianismo a su piadoso hermano y cómo cierto era que había sido el primero en beneficiarse de la muerte de su hermano".Thompson, op. cit., pp. 94-96
Por el contrario, el cronista franco Gregorio de Tours afirmó que se trataba de una rebelión católica y destacó que cuando Leovigildo se enteró de la conversión de su hijo Hermenegildo buscó motivos para combatirlo. Por su parte el papa en 594 llamó al príncipe mártir. Sin embargo, habrá que esperar cien años a que sea mencionado como mártir por un autor de Hispania, concretamente por Valerio del Bierzo (Bergidum).Thompson, op. cit., pp. 94-97
La conversión miniatura|derecha|300px|"III Concilio de Toledo" de José Martí y Monsó (1862). Cuando Recaredo accedió al trono visigodo en abril-mayo de 586 era arriano. Al poco tiempo mandó ejecutar a Sisberto, el asesino de su hermano Hermenegildo, y en febrero de 587 se convirtió secretamente al catolicismo, siendo bautizado de nuevo.Thompson, op. cit., pp. 111; 116 Según el relato del papa Gregorio Magno, el rey Leovigildo al final de su reinado se habría convertido al catolicismo y en su lecho de muerte dejó encargado a Leandro, obispo de Sevilla, para que convirtiera a su hijo Recaredo, como ya había hecho con Hermenegildo. Según el papa fue el ejemplo de su hermano, que había muerto en defensa de la verdad, lo que indujo finalmente a Recaredo a convertirse.Thompson, op. cit., p. 116 Las palabras del papa fueron recogidas por el autor de las Vidas de los Santos Padres de Mérida pero curiosamente eliminó la referencia que se hacía de Hermenegildo: Recaredo, siguiendo no el ejemplo de su impío padre, sino el de su hermano mártir, abjuró de la perversión de la herejía arriana. En lugar de su hermano mártir escribió Cristo del Señor.Thompson, op. cit., pp. 94-95
Salvo esta referencia, se desconocen las razones personales que indujeron a Recaredo al cambio de fe. Lo que sí sabemos es que Recaredo convocó una reunión de los obispos arrianos en la que les propuso que se juntaran con los obispos católicos para convencerse de cuál era la verdadera fe. El debate efectivamente tuvo lugar poco después y al final del mismo Recaredo se dirigió a los obispos arrianos señalando que ningún milagro de curación había sido realizado por los arrianos –recordó que un obispo arriano en tiempos de su padre fracasó en su intento de curar a un ciego-. Finalmente celebró una tercera reunión ya solo con los obispos católicos en la que se declaró convencido de la verdad del catolicismo y entró a formar parte de la Iglesia católica.Thompson, op. cit., pp. 116-117
Antes de la celebración del III Concilio de Toledo, las iglesias arrianas y sus propiedades fueron entregadas por el rey a los católicos. Así lo indica una inscripción en la iglesia de Santa María de Toledo en la que se dice:.Thompson, op. cit., p. 117. "Las palabras in católico han dado lugar a debates. Normalmente se las toma en el sentido de sobre terreno católico; pero es difícil de creer que el rey o el metropolitano Eufemio juzgasen necesario conmemorar que habían consagrado una Iglesia católica en un emplazamiento católico. Además, resulta inverosímil que los arrianos hubiesen permitido que la principal iglesia de la capital del reino permaneciese en manos de los católicos a lo largo del siglo VI; lo que la inscripción probablemente recoge es la nueva consagración como Iglesia católica, después de muchos años de haber sido arriana."
El III Concilio de Toledo miniatura|derecha|250px|III Concilio de Toledo: Imagen del Códice Vigilano, fol. 145, Biblioteca del Escorial.