Francia en la Edad Moderna es un periodo de la historia de Francia que comprende desde mediados del hasta el comienzo de la Revolución a finales del (1792). En este periodo, Francia se organizó en torno a una monarquía absoluta.
Antiguo Régimen en Francia
El término Antiguo Régimen (en francés, el Ancien Régime) se refiere principalmente al sistema aristocrático, social y político establecido en Francia desde el al . Las estructuras administrativas y sociales del Antiguo Régimen fueron el resultado de años de construcción estatal, actos legislativos (como la Ordenanza de Villers-Cotterêts), conflictos internos y guerras civiles, pero Francia continuó siendo un mosaico confuso de privilegios locales y diferencias históricas hasta que la Revolución Francesa trajo consigo una supresión radical de la incoherencia administrativa.
A mediados del , Francia era significativamente menor que en la Edad Contemporánea,Bély, 21. En 1492, 450,000 km² contra 550,000 km² en el siglo XX. puesto que territorios que pertenecen a Francia, entonces eran dependencias de otros Estados, como Rosellón, Alta Cerdaña, Calais, Bearne, Baja Navarra, Foix, Montbéliard, Flandes francés, Saint-Pol, Artois, Lorena, Bar, Alsacia, Tres Obispados, Franco Condado de Borgoña, Saboya, Bresse, Bugey, Gex, Niza, Provenza, el Delfinado y Bretaña. Había también enclaves extranjeros, como el Comtat Venaissin, Aviñón, Mandaure, el Principado de Orange y Salm-Salm. Además, ciertas provincias dentro de Francia eran dominios nobiliarios de familias importantes, como el Borbonés, Marche, Forez y Auvernia, en manos de la casa de Borbón.Que fueron integradas a la fuerza al dominio real en 1527 tras la caída de Carlos III de Borbón
Desde finales del XV hasta el , Francia se embarcó en una expansión territorial masiva:
Luis XI: Provenza (1482) y Delfinado (1461, bajo control francés desde 1349) Francisco I: Bretaña (1532) y Cominges (1540, bajo control de la corona desde 1453) Enrique II: Calais (1558), Trois-Évêchés (1552), Saluzzo (1549) Enrique IV: Bresse, Bugey, Gex y Valromey a cambio del Marquesado de Saluzzo (1601, Paz de Lyon); Condado de Foix (1607) Luis XIII: Béarn, Baja Navarra (1620), bajo control francés desde 1589 como parte de las posesiones personales de Enrique IV); Sedán y Raucourt-et-Flaba (1642). Luis XIV: parte de Alsacia (1648, Tratado de Westfalia); Artois, Rosellón, mitad norte de Cerdaña (1659, Tratado de los Pirineos); Longwy (1670); Franco Condado, Flandes francés y Rodemack (1678, Tratado de Nimega); (1679) la Decápolis Alsaciana; Saarlouis (1680); Estasburgo (1681); valle del Ubaye (a cambio de ceder Bardonecchia, Casteldelfino, Fenestrelle, Oulx y Pragelato a Saboya) y el Principado de Orange (1713), Tratado de Utrech. Luis XV: Charolais, del Príncipe de Condé (1761) Lorena y Bar (1766), Córcega (1768)
miniatura|izquierda|Expansión territorial francesa 1552-1798.
Francia permaneció durante ese periodo como un rompecabezas de privilegios locales y diferencias históricas, y el poder arbitrario del monarca estaba limitado por las particularidades históricas y regionales. Las divisiones y prerrogativas administrativas, fiscales, legales, judiciales y eclesiásticas, se entrecruzaban frecuentemente (por ejemplo, los obispados y diócesis raramente coincidían con las divisiones administrativas). Ciertas provincias y ciudades habían ganado privilegios especiales (como tipos impositivos menores en la gabela, el impuesto de la sal). El sur de Francia estaba gobernado por la ley escrita adaptada del derecho romano, mientras que el norte lo estaba por el derecho consuetudinario (que en 1453 fue codificado de forma escrita).
Francia también se embarcó en la exploración, colonización, y los intercambios mercantiles con el continente americano. La Colonización francesa de América estableció Nueva Francia, Martinica, Guadalupe, Saint-Domingue y Guayana, también la India francesa, y establecimientos en el Océano Índico (Reunión), el Lejano Oriente, y algunos puestos comerciales en África.
Historia política
La formación de la monarquía autoritaria thumb|Francia en 1477, a comienzos de la Edad Moderna.
Tras la muerte de Carlos VII en 1461, su hijo Luis XI prosiguió la política de su padre de limitar el poder de la nobleza, por ello se inició una revuelta feudal contra la autoridad real, la Liga del Bien público en 1465. A pesar de no obtener un triunfo sobre los rebeldes, emprendió acciones para recuperar su poder, lo que vino a chocar con las ambiciones expansionistas del duque de Borgoña Carlos el Temerario. A la muerte de este último en la Batalla de Nancy de 1477, Luis se apropió de gran parte de los territorios borgoñones ya que al agotarse la descendencia masculina revertía la apanage al dominio real, la paz llegó con el Tratado de Arrás (1482), que permitió al rey francés permanecer en las tierras borgoñonas ya ocupadas y dejar los señoríos de los Países Bajos al archiduque Felipe de Habsburgo. La Corona llevó a cabo un esfuerzo para someter a la nobleza militar con cargos al servicio del rey, mejorar el sistema de tributación, lo que permitió contar con unos ingresos para crear un ejército permanente con artillería, lo que a su vez redundó en la reducción de la dependencia de las levas feudales, y además, la centralización administrativa requería que los militares apoyaran la labor de los oficiales de la administración y de justicia.
A la muerte de Luis XI, le sucedió su hijo Carlos VIII bajo la regencia de su hija Ana de Beaujeu, momento aprovechado por la nobleza para promover otra revuelta dirigida por Luis II de Orléans en contra de la regente, conocida como la guerra Loca (1485-1488). Su conclusión produjo el matrimonio de Carlos con la duquesa Ana de Bretaña en 1491, los que trajo al ducado en la órbita francesa, y supuso en la práctica, la extinción del último principado territorial autónomo a escapar del control de la Corona francesa.
Las Guerras italianas
Una vez alcanzada la mayoría de edad en 1491, el rey francés Carlos VIII fue animado por el regente y gobernante de Milán, Ludovico Sforza, para que aprovechando los derechos angevinos al trono napolitano obtenidos tras el fallecimiento de Carlos V de Maine en 1481, expulsara del reino de Nápoles a los Trastámara, quienes podían desposeerle del poder que detentaba en Milán en nombre de su sobrino Gian Galeazzo Sforza. Con vistas a salvaguardar su campaña en Italia, Carlos VIII hizo tratados de paz con sus vecinos: Étaples (1492) con Inglaterra, Barcelona (1493) con Aragón, y Senlis (1493) con los Habsburgo sobre Borgoña. Y en 1494 cruzó los Alpes y entró en Italia, comenzando un nuevo periodo en la historia de Francia y de Europa, las Guerras italianas.
En la Guerra italiana de 1494–98, las fuerzas francesas entraron en Italia prácticamente sin oposición, ya que los ejércitos de los condottieri y de las repúblicas urbanas no podían resistir. Carlos consiguió ser coronado rey de Nápoles, pero la oposición se organizó en la Liga de Venecia, y las derrotas francesas de Fornovo y Atella obligaron a Carlos a retirarse a Francia donde falleció en 1498. Este conflicto marcó el inicio de un nuevo periodo en las Guerras Anglo-Francesas: Inglaterra, apenas 19 años después de la Paz de Picquigny, volvió a enfrentarse a Francia como parte de la Liga Veneciana. Los reyes de Inglaterra continuarán reclamando el trono francés hasta el inicio del .
El sucesor de Carlos, Luis XII, primo segundo de Luis XI, aprovechó la circunstancia de ser nieto de Valentina Visconti para reclamar el ducado de Milán. Los franceses pasaron los Alpes en agosto de 1499, y sin poder resistir Ludovico Sforza huyó y Luis XII fue reconocido duque de Milán. En 1500 Luis alcanzó en el Tratado de Granada un acuerdo con Fernando II de Aragón para dividir el reino Nápoles. En la Guerra de Nápoles (1501-1504), las tropas aragonesas y francesas se repartieron el reino, pero las desavenencias en la partición condujeron a una guerra entre Luis y Fernando. Las derrotas francesas en Ceriñola y Garellano provocaron la retirada francesa del reino de Nápoles pero aún se mantenían en Milán.
La Liga de Cambrai de 1508 inicialmente estaba enfocada a frenar el expansionismo de la República de Venecia, pero una vez alcanzado su propósito el papa pactó alianzas para expulsar a los franceses de Italia, y el rey francés respondió con la convocatoria de Conciliábulo de Pisa para deponer al papa Julio II. Sin embargo, el Papa respondió convocando el Concilio de Letrán V y formó una Santa Liga de Blois en octubre de 1511. A pesar de la victoria francesa en Rávena en abril de 1512, su general Gastón de Foix falleció durante la batalla, y asediado el reino francés por distintos enemigos, los franceses se vieron obligados a retirarse de Milán. Las derrotas francesas de Novara, Guinegate y Dijon hicieron capitular a Luis XII, que falleció el 1 de enero de 1515. Le sucedió su yerno Francisco I, que continuó las pretensiones sobre Milán. La victoria francesa en Marignano en septiembre de 1515 puso de nuevo Milán en manos del rey, y la paz llegó con el tratado de Bruselas de 1516.
La elección del rey Carlos I de España como soberano del Sacro Imperio Romano, en detrimento de las aspiraciones del rey Francisco llevó a un colapso de las relaciones entre Francia y los Habsburgo. El rey francés, aprovechando la guerra de los comuneros, invadió España por Navarra pero fue derrotado por el emperador Carlos V pero la contraofensiva española resultó un éxito y la guerra se extendió en más frentes. A mediados de noviembre de 1521, las tropas imperiales tomaron Milán a los franceses, y las contraofensivas francesas en Lombardía fracasaron en Bicoca y Pavía, donde el rey francés fue capturado y se vio en cautiverio en Madrid. Allí Francisco se vio obligado a aceptar grandes concesiones sobre sus territorios italianos en el Tratado de Madrid (1526).
thumb|170px|left|Francisco I por Jean Clouet La victoria imperial en Italia motivó la constitución de la Liga de Cognac en la que estaba el papa Clemente VII. El ejército imperial saqueó Roma y las derrotas francesas en el asedio de Nápoles y en Landriano proujo la pacificación general en el Tratado de Barcelona (1529) y en la Paz de Cambrai y subsiguientemente el emperador Carlos fue coronado emperador.
Las aspiraciones de Francisco en Italia prosiguió el conflicto. La Guerra italiana de 1536-1538 fue motivada por la sucesión de Lián al fallecer el duque Francisco II Sforza y que terminó por agotamiento de los contendientes en la Tregua de Niza. En la Guerra italiana de 1542-1546 la alianza franco-otomana se enfrentó a la alianza del emperador con la del rey Enrique VIII de Inglaterra, de modo que la victoria francesa en Cerisoles no supuso un avance en Lombardía al tener que afrontar el rey francés la invasión del norte de Francia. El agotamiento y la necesidad de fondos llevó a la pacificación en Crépy y Ardres.