El efecto Westermarck, o impronta sexual inversa, es un efecto psicológico a través del cual las personas que viven cerca durante los primeros años de sus vidas se vuelven insensibles a la atracción sexual entre sí. Este fenómeno, evolutivamente útil para evitar la endogamia, es una explicación al tabú del incesto y fue señalado por primera vez por el filósofo y sociólogo finés Edvard Westermarck (20 de noviembre de 1862 – 3 de septiembre de 1939) en su libro La historia del matrimonio humano, de 1891.
Michelle Scalise Sugiyama (2001) menciona que:
Diferentes teorías Sigmund Freud argumentó que es natural que haya atracción sexual entre miembros de una misma familia criados juntos desde niños (ver: Complejo de Edipo), por lo que es necesario que las sociedades creen el tabú del incesto,Freud, S. (1913) Totem and Taboo in The Standard edition of the Complete Psychological works of Sigmund Freud, Vol XIII pero Westermarck argumentó lo contrario: que los propios tabúes surgen naturalmente como producto de actitudes innatas.
Steven Pinker escribió: Estos descubrimientos, desde la perspectiva evolucionista, son especialmente perjudiciales para la teoría psicoanalítica del Complejo de Edipo, pues descartan la idea de que exista habitualmente un deseo incestuoso entre el infante y su progenitor. Es la naturaleza, a través de la búsqueda de la variabilidad genética, y no la cultura, la que actúa favoreciendo la exogamia.
Véase también Atracción sexual Incesto Selección sexual Atracción sexual genética
Referencias
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