La Draga es un yacimiento arqueológico del Neolítico inicial, de unos 7000 años de antigüedad, V milenio a. C., situado en el municipio español de Bañolas y descubierto en abril de 1990. Según los sondeos de 1990 y las excavaciones sistemáticas de 1996, el poblado ocupa 8 000 m², de los cuales una parte han quedado sumergidos en el lago de Bañolas. En la zona seca, los trabajos arqueológicos, se iniciaron el mismo año 1990, mientras que en la parte sumergida se excavó desde el año 1994. La Draga es el único yacimiento prehistórico de ambiente lacustre de la península ibérica. Los 892 postes de las cabañas, la mayor parte de ellos de roble, que se han encontrado y los cincuenta objetos de madera, recuperados bajo el agua, lo equiparan a los poblados neolíticos de la región alpina.

El yacimiento arqueológico neolítico de la Draga es uno de los más antiguos asentamientos de agricultores y ganaderos del noreste de la península ibérica. Se encuentra en la parte central del borde oriental del lago de Bañolas, un pequeño lago situado a unos 35 km de la costa mediterránea y a unos 50 km al sur de los Pirineos.

Desde su descubrimiento, en 1990, se ha excavado de forma continuada. Las campañas 2012-2015 han sido llevadas a cabo por el Museo Arqueológico Comarcal de Bañolas (MACB), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el Museo Arqueológico de Cataluña (MAC) y el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC). En las campañas de los años 2002 y 2005 se encontraron fragmentos de dos arcos. En 2012 se encontró el arco neolítico más antiguo de Europa. Se conocen arcos en el norte de Europa en contextos de grupos cazadores-recolectores algunos milenios más antiguos pero no en grupos neolíticos. Por este motivo los tres arcos de la Draga se convierten en uno de los conjuntos más antiguos de arcos neolíticos de Europa.

Geografía. Descripción del lago y del entorno El lago de Bañolas se localiza a 170 m de altitud, enmarcado por un relieve heterogéneo determinado por el contacto entre la Serralada Transversal, representada por relieves prepirenaicos, y la depresión prelitoral catalana, entre las depresiones de la Selva y del Empordà. En este entorno lacustre, se documentan diversas evidencias de poblamiento prehistórico, sin duda propiciadas por su pluralidad ecológica y la abundancia y diversidad de recursos para la subsistencia. Por estos motivos, la ubicación del asentamiento de La Draga se sitúa en un lugar privilegiado, a unos 50 km de los Pirineos y a 35 km de la línea actual de costa del Mar Mediterráneo, cerca del corredor natural paralelo a la costa y que permite atravesar la cadena pirenaica por el coll del Pertús.

El lago, de origen kárstico, se abastece de aguas subterráneas y, originalmente, era drenado en su orilla oriental por un pequeño río, el actual Terri, afluente del Ter. Este río, en su salida del lago, tuvo que crear una zona de humedales, en la orilla norte, en la cual se encuentra la zona de la Draga, que durante la ocupación neolítica tenía la forma de una península que se adentraba hacia el lago, con una pendiente suave y continuada, de este a oeste y de norte a sur. A partir de las prospecciones, se puede establecer una extensión aproximada de la ocupación de unos 8000 m².

La situación en una zona con humedad permanente, actualmente cubierta de forma parcial por las aguas del lago, ha propiciado una extraordinaria conservación de los restos orgánicos sobre materiales vegetales, desde los restos de las cabañas a los utensilios realizados en materiales vegetales, como arcos, hoces, mangos de azuelas, cuerdas, recipientes de madera, palos cavadores, cucharones y cestod entre otros. Este hecho hace que la Draga sea uno de los yacimientos importantes para estudiar el Neolítico en Europa.

Intervenciones arqueológicas. Historia de las intervenciones arqueológicas La excavación comenzó como una intervención de urgencia, coordinada por el Museo Arqueológico Comarcal de Bañolas durante el mes de mayo de 1990. Sirvió para determinar que se trataba de un poblado del Neolítico antiguo cardial de finales del

La primera etapa de excavaciones sistemáticas (zona A: 284 m² y zona B: 126 m²) se desarrolló entre 1991 hasta 2005 por iniciativa del museo y con financiación del Ayuntamiento de Bañolas y del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña. A su vez, entre 1994-2005, se contó con la colaboración del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, organismo del Museo de Arqueología de Cataluña, lo que permitió excavar la parte subacuática del yacimiento (zona C: 310 m²), dentro del lago.

La segunda etapa de excavaciones, entre 2008-2015, contó con la colaboración de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Se inició (2008-2009) con una prospección de todo el perímetro externo del lago en busca de nuevos yacimientos prehistóricos. A continuación, entre 2010-2012 se excavó una nueva área (zona D: 58 m²), que prolongaba hacia el sur la anterior zona B. Esta nueva zona permitió interrelacionar y comprender mejor la estratigrafía de las tres zonas anteriores. Finalmente, entre 2013-2015, se reiniciaron los trabajos en la zona A (88 m²), para unirla con las zonas B y D y disponer así de un área excavada extensa y continuada.

Paleoambiente Las primeras sociedades agrícola-ganaderas se asentaron en un área húmeda y densamente forestada, con el predominio de bosques caducifolios –robles (Quercus sp. caducifolios), bojes (Buxus sempervirens) y avellanos (Corylus avellana)- y coníferas –pinos (Pinus sp.) y abetos (Abies alba)- en las montañas circundantes. A nivel regional, también existían otros taxones de montaña, como el tejo (Taxus baccata) y el abedul (Betula), y árboles mediterráneos como la encina-coscoja (Quercus ilex-coccifera), acebuche (Olea) o el labiérnago (Phillyrea). A nivel local, en las orillas del lago, se podían encontrar bosques de ribera, con olmos (Ulmus), fresnos (Fraxinus) y sauces (Salix), que se habrían visto alternados con plantas higrófilas –ciperáceas (Cyperaceae), juncos (Juncus sp.), eneas (Typha sp.)- y acuáticas -milenrama de agua (Myriophyllum), pasto de agua (Potamogeton sp.), nenúfares (Nuphar)- en aquellos lugares más pantanosos.

La necesidad de obtener madera para su uso como combustible y como material de construcción provocó una profunda transformación de la vegetación que las comunidades neolíticas encontraron a su llegada a las orillas del estany de Bañolas, lago Bañolas. La acción desforestadora de las comunidades de La Draga comportó un fuerte impacto en los robledales que rodearon el asentamiento, creando unos claros que habrían sido aprovechados para establecer los campos de cultivo, pasturar los animales, pero que también habrían sido colonizados por especies secundarias que habrían proliferado en estos espacios degradados, como el pino, el tilo (Tilia sp.), el avellano o el boj.

Ocupación, estratigrafía y cronología de la Draga thumb|Sector D, sección Oeste - disposición estratigráfica del nivel empedrado y nivel de derribo de estructuras de madera. thumb|Intervalos calibrados (cal a. C.). Toda investigación arqueológica necesita ordenar cronológicamente los acontecimientos del pasado para poder establecer entre ellos unas relaciones causales y de esta manera crear el conocimiento histórico. Los resultados de las excavaciones arqueológicas en la Draga permiten definir el yacimiento como un poblado ocupado por agricultores y ganaderos durante el Neolítico antiguo. Este marco cronológico general se establece mediante el carácter de los vestigios materiales descubiertos.

La distribución espacial de los niveles arqueológicos, de los objetos y de las estructuras sugieren que se trata de una estratigrafía horizontal como consecuencia de la ocupación, abandono y reocupación de espacios concretos, probablemente debido a la vida útil de las construcciones de habitación y de la propia dinámica del nivel de agua del lago y de otros fenómenos de carácter geológico y medioambiental, pero sin un abandono del poblado. Esta continuidad se confirma con los resultados de las diferentes campañas de excavaciones que permitieron detallar la secuencia estratigráfica y documentar la existencia de, al menos, dos episodios de empleo en el asentamiento. En el primero de ellos, se documenta la construcción de estructuras habitacionales de madera, circunstancia claramente identificada en los sectores B y D, donde las condiciones de humedad permitieron la conservación de la materia orgánica. El segundo episodio comenzó una vez estas estructuras dejaron de tener utilidad y los pobladores de la Draga acondicionaron el terreno construyendo por encima de las maderas derrumbadas, ramas y tallos un enlosado de travertino que sellaba este primer nivel.

Con base en esta información se pudo establecer una cronología relativa de los acontecimientos. Dataciones de materia orgánica por el método de radiocarbono (C14) y por medio de AMS analizadas permitieron hacer unas estimaciones más precisas de los intervalos cronológicos en la Draga. Entre el intervalo más antiguo, conocido como fase I, con una estimación 5320-4980 cal ANE y el más reciente, fase II, con se encontraron una serie de intervalos sin interrupción significativa que puedan hacer pensar en algún momento de abandono del poblado.

Elementos arquitectónicos Estructuras de madera Entre los elementos arquitectónicos elaborados en madera a la Draga destacamos los postes, las horcas, las vigas, el tablones y los entramados de ramas. La gran mayoría de estos elementos están elaborados con madera de roble. Es una materia prima ampliamente utilizada tanto para la construcción como para la construcción naval durante todos los periodos histórico. Es una especie apreciada por su robustez, sus formas rectilíneas, su resistencia a la humedad, etc.

La construcción en madera está bien documentada en los sectores Bi D para la altura del nivel freático por encima del nivel arqueológico. En los demás sectores la construcción en madera se evidencia con los agujeros de poste que dejan los postes verticales.

Para la interpretación de los elementos arquitectónicos hay que tener en cuenta que pueden estar evidenciando diferentes momentos de construcción. Para poder establecer las diferentes fases constructivas es clave el análisis dendrocronológico. Este estudio en la Draga está todavía en curso.

La forma y disposición de estos elementos en el yacimiento muestra construcciones caracterizadas por:

Construcciones de forma cuadrangular; el patrón de disposición no es típico de estructura circular. Construcciones de grandes dimensiones; se identifican elementos de hasta 5 metros de largo y 3 metros de altura. Construcciones con una gran importancia de cuerdas y focas como elementos unificadas: no se observa la elaboración de encajes entre los elementos arquitectónicos.

Estructuras en piedra Los materiales de construcción y los hogares que conocemos del segundo momento de ocupación de la Draga, entre 5100-4900 aC, son bastante diferentes de los de la primera fase (5300-5100 aC). Estos últimos empleaban sobre todo la madera para construir grandes cabañas semielevada (4 x 12 m), dentro de las cuales instalaban hogares sobre una capa gruesa de arcilla. En la segunda fase de la Draga sabemos que las construcciones de madera anteriores fueron sepultadas bajo grandes empedrados, sobre los cuales se volvió a vivir.