15 Mil Dibujos es una película chilena de animación, estrenada el 24 de diciembre de 1942, dirigida y producida por Carlos Trupp Wanner y Jaime Escudero Sanhueza. Aunque fue promocionada y es usualmente indicada como la primera cinta animada realizada en Chile, en realidad se trata de la tercera, después de La transmisión del mando presidencial (1921), y Vida y milagros de Don Fausto (1924),pero es la primera en no ser muda.
Actualmente solo se conservan un fragmento de aproximadamente 1 minuto 55 segundos de la secuencia animada principal,otro 5 minutos y 29 segundos del metraje con actores reales,junto a algunos descartes de producción restaurados en 2015. Aunque su duración exacta se desconoce, los fragmentos recuperados, archivos de prensa de la época, y el documental Recordando (1960) indican que se habría compuesto de unos 7 a 8 minutos de metraje animado, segmentos con actores reales y una presentación del grupo "Los Quincheros",que sumaban más de media hora.
Argumento izquierda|miniaturadeimagen|268x268px|De izquierda a derecha: Manihuel, Clarita y Copuchita La trama exacta de la cinta se desconoce. Sin embargo, las secuencias animadas presentan a una fauna de personajes expresivos en un paisaje silvestre y atemporal. De entre ellos, aquellos cuyo nombre se conoce al día de hoy son:
Copuchita, un cóndor antropomórfico que representa al roto chileno. Este es el único personaje del que se tiene registro de algún segmento hablado. Su nombre deriva de "copucha", jerga chilena para el chisme.
Clarita, una joven humana esbelta y elegante, aparentemente el "personaje estrella". En su cabello lleva un adorno con forma de estrella de 5 puntas, como la de la bandera de Chile. Manihuel, un puma mapuche inspirado en un tío de los realizadores.
Ño Benaiga, un gallo huaso montado en un caballo llamado Vivo el ojo.
Archivos de prensa también mencionan a Koskorrón, que es descrito como un poroto antropomórfico.
Un reportaje de la revista VEA de 1941, que informaba sobre el filme mientras este aun se encontraba en producción, narra detalles parciales sobre el cómo se desarrollaban los segmentos animados:
El mencionado grupo "Los Quincheros" (que no debe confundirse con el contemporáneo Los Huasos Quincheros), estaba compuesto por actor español Edmundo Barbero junto a Djenana Garbarini, Guido Folch, Carlos León y Victor Hugo Ferrufino. Según se menciona en publicaciones de prensa y por lo que se puede apreciar en el material recuperado, estos también habrían participado como actores en al menos un segmento antes de realizar una presentación cantada en la cinta. izquierda|miniaturadeimagen|238x238px|Sotonini, interpretado por Edmundo Barbero Del fragmento con actores reales que se ha logrado restaurar, también se puede inferir parcialmente la trama de esa secuencia. Aparentemente, esta sería una representación cómica de la realización del filme animado, con uno de los inconvenientes siendo el conseguir a los artistas que interpretaran la música. Allí se nos introduce a un personaje llamado Sotonini (Edmundo Barbero),un músico famoso de acento europeo y que porta impertinentes; quien reporta al equipo no haber podido conseguir músicos para la cinta; por lo que las ilustradoras deciden llamar a una serie de amigos y conocidos para ayudarlo. miniaturadeimagen|248x248px|El Capitalista "sincronizando" Otro personaje mencionado por nombre en la secuencia, es El Capitalista, presentado como el excéntrico creador de los personajes, al que se ve realizando pruebas de sonido e interactando con un condor animado (quien no parece ser Copuchita, ya que posee alas). izquierda|miniaturadeimagen|284x284px|Carlos Trupp conversando con sus compañeros sobre el proyecto Buena parte del staff que participó en la producción del filme animado puede verse trabajando en una escena, incluyendo a Carlos Trupp, quien se muestra frustrado por las dificultades que enfrenta el proyecto, así como por los ruidos que realiza el Capitalista.miniaturadeimagen|Cóndor distinto a Copuchita que interactúa con El Capitalista|246x246pxAdicionalmente, en una crítica de La Nación, también se menciona la participación del actor y cantante Hernán Velasco, miembro del otro grupo conocido como "Los Quincheros".
De acuerdo a una entrevista dada por Jaime Escudero al sitio Ergocomics.cl en 2004, la película en parte podía ser considerada como de "propaganda del salitre", y gracias a eso pudieron obtener recursos adicionales para finalizarla. Producción La idea inicial de producir una cinta animada partió de Carlos Trupp, en ese entonces estudiante de arquitectura de la Universidad Católica de Chile. En 1939, este convencería a su compañero universitario Jaime Escudero, quien vio en el proyecto una oportunidad de reivindicar la figura del roto chileno, distanciándolo de la imagen de personajes como Verdejo, de la revista Topaze. Por este motivo, se diseñó a Copuchita como un intento de representar las características del roto chileno, pero sin sus defectos.
Escudero describía a Trupp como hiperquinético, sociable y aficionado al cine, mientras él mismo se consideraba más introvertido e intelectual, pero a pesar de sus diferencias personales decidieron emprender la realización de la película. Financiada inicialmente casi en su totalidad por la familia Trupp, así como por 2 préstamos de 5000 pesos obtenidos entre ambos realizadores mediante la recién creada CORFO, para así adquirir una cinta virgen de 35mm y las tintas; rápidamente iniciarían la producción en una oficina ubicada en calle Lira en Santiago, que es donde se realizaría la mayor parte del segmento animado (aunque Escudero menciona haber pasado por varias otras locaciones durante este periodo). izquierda|miniaturadeimagen|251x251px|Ilustradores trabajando en el corto animado, presentado en la sección con actores reales Mucho del trabajo fue realizado en colaboración con compañeros y amigos que participaron gratuitamente. De entre estos, se destaca el que su primera cámara fue provista por René Berthelón, destacado cineasta del cine mudo de la época; aunque posteriormente se utilizaría una cámara construida por Rodolfo Trupp, tío de Carlos, que les permitiría filmar los cuadros de animación de manera similar al sistema multiplano, a pesar de no contar con conocimientos formales de la tecnología desarrollada en otros estudios. Por su parte, en la producción de sonido participó el trio compuesto por Eugenio de Liguoro, Ricardo Vivado y Ewald Beir, conocidos por formar el estudio "VDB", quienes estuvieron presentes en la gran mayoría de las cintas de la época entre 1941 y 1945.
La música estuvo a cargo de Leopoldina Malushka, abuela de Carlos Trupp, aunque afiches de la época también mencionan al compositor Fernando Lecaros como encargado de la adaptación de él o los temas interpretados por Los Quincheros, presumiblemente en el segmento con actores.
Posteriormente, en 1941,se decidió añadir escenas con actores reales para alargar la duración de la cinta. Estas fueron filmadas en oficinas provistas gratuitamente por Chilefilms, sin embargo, el alto costo de los actores empleados llegó a poner en riesgo la finalización del filme. Por tanto, debieron recurrir a obtrener financiamiento adicional por parte de la Compañía de Salitres de Chile, mediante gestión del padre de Escudero, quien se desempeñaba como abogado allí. miniaturadeimagen|De Izquierda a derecha: Carlos Trupp, Leopoldina Malushka, Norm Ferguson, Walt Disney y Jaime Escudero.
Visita de Walt Disney En 1941, durante su gira por Sudamérica, Walt Disney visitó el taller de Escudero y Trupp en Santiago. Disney observó los primeros rollos de la película y elogió tanto la técnica artesanal de la animación como la integración de la música con los dibujos; y les brindó consejos prácticos para agilizar la producción, que hasta entonces se veía estancada por la falta de conocimiento del equipo, los escasos recursos y el excesivo perfeccionismo de Escudero. izquierda|miniaturadeimagen|Walt Disney conociendo el estudio junto a los realizadores chilenos Impresionado por su esfuerzo, Disney les ofreció la posibilidad de trabajar en su estudio en Estados Unidos; invitación que lamentablemente no se concretaría por el inicio de la Segunda Guerra Mundial, que aumentaba la peligrosidad de los vuelos internacionales, y dificultaría las gestiones (según se reportaba, los detalles del viaje y estadía serían coordinados por el propio gobierno de los Estados Unidos).
También se especula que incluso de concretarse este hecho, tanto Trupp como Escudero, al ser chilenos y con poca experiencia, probablemente no habrían tenido cabida en el giro hacia la producción de filmes de propaganda de guerra que el estudio debió realizar durante ese periodo.
Cabe señalar que en la prensa de la época la invitación fue mencionada como únicamente hacia Escudero, pero tanto testimonios familiares de la familia Trupp como declaraciones del propio Escudero detallan que fue para ambos.
Estreno y exhibición miniaturadeimagen|326x326px|Inserto en La Nación para el día del estreno La película fue presentada por primera vez en una exhibición privada para la prensa el 19 de diciembre de 1942, en el Cine/Teatro Cervantes, siendo estrenada al público el 24 de diciembre de ese mismo año en el Rotativo Miami del Teatro Splendid y permaneciendo en cartelera hasta el 30 de ese mes. En el último día de exhibición, se realizó un "Grandioso Homenaje" a los autores en esa misma sala, con la participación de Olguita Nuñez (Miss Radio 1943), los reconocidos actores Ester Soré y Raul Videla, y la actriz argentina Alicia Decurgez.
Recepción
Crítica Las reacciones de la crítica fueron mixtas. Si bien algunos valoraron el esfuerzo y la innovación técnica del proyecto, varios también cuestionaron la coherencia del argumento, y la calidad de las ilustraciones.
Tras la primera exhibición privada, la revista VEA, aunque declaró que "el trabajo de Escudero y Trupp merece un aplauso porque demuestra las posibilidades que existen en Chile de hacer dibujos animados" y destacó la participación de Los Quincheros, fue lapidario respecto a la secuencia animada, llamando al argumento "grotesco" y declarando que "los dibujos carecen de solidez y armonía en sus movimientos".
Santiago del Campo, de la revista Ercilla, optó por un tono más condescendiente y optimista, señalando que "sería absurdo exigirle madurez de técnica, la perfección de desarrollo, el ritmo justo de los “cartoons” que nos envían Disney y Fleicher", calificando la producción como "una sorpresa grata", mencionando que "en cuanto al movimiento de los personajes del “cartoon”, hay una chispa de picardía criolla que se insinúa en sus deslizamientos y gestos, un acertado humorismo, una gracia peculiar que hace de cada línea boceteada".
Similar ánimo mostró Miguel Munizaga, del diario La Nación, quien destacó que en la película se "presentan una serie de imágenes por demás simpáticas y típicamente criollas", alabando la labor de Carlos Trupp como director, a quien declaró como que "podría dirigir películas de largo metraje con más eficacia que muchos otros directores de nuestro ambiente".
Por su parte, la revista Ecran invita a "mirar con ojos benévolos este primer ensayo que se realiza en nuestro país", y que "al ver esta película hay que despojarse de la calidad de criterio cinematográfico", pero luego declara que "encierra una serie interminable de defectos", "se hizo un argumento casi infantil", y que "es demasiado lenta y cansadora", concluyendo en que "se trata de una película de archivo, que no gustará al público", y que "debe guardarse como un recuerdo. Nada más".
En su balance de fin de año, Ercilla vuelve a referirse a la cinta, señalando que "vale este film, no por lo que tiene de valioso, sino por las posibilidades que encierra en el futuro".
Recepción del público y consecuencias