thumb|250px|Bandera pirata del capitán John Rackham, apodado «Calico Jack», tenida como representación clásica y simbólica de la piratería. La piratería es una práctica de robo, saqueo organizado o bandolerismo marítimo, por la cual se ataca a una embarcación o a un área costera con el propósito de robar cargas y bienes valiosos, tomar rehenes y exigir rescate por ellos, o venderlos como esclavos, y en ocasiones apoderarse de las naves mismas. Su definición según el Derecho Internacional puede encontrarse en el artículo 101 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.Convención de las Naciones Unidas sobre derecho del mar. La piratería —o el acto de piratear— constituye un delito específico en virtud del derecho internacional consuetudinario, y también designa una serie de delitos contemplados en el derecho interno de diversos Estados. En el , la piratería marítima contra buques de transporte sigue constituyendo un problema de gran magnitud, con pérdidas mundiales estimadas en 25 000 millones de dólares estadounidenses en 2023, cifra que representa un aumento respecto a los 16 000 millones registrados en 2004.

El término «piratería» suele referirse a la piratería marítima, aunque se ha generalizado para aludir a actos cometidos en tierra, en el aire, en el ciberespacio y (en la ciencia ficción) en el espacio exterior. Un tipo especial de pirata, desde el punto de vista legal, es el corsario: navegante contratado por un estado, mediante patente de corso, para atacar y saquear las naves de un país enemigo. Disponer del respaldo de un estado, ofrecía la garantía de ser tratado como soldado de otro ejército por el enemigo y, al mismo tiempo, acarreaba ciertas obligaciones, la principal de las cuales era entregar parte de las presas a las autoridades que emitían la patente. Esta distinción es relativa, pues corsarios como Francis Drake o la flota francesa en la batalla de la Isla Terceira fueron considerados piratas por las autoridades españolas, ya que no existía una guerra declarada.

miniaturadeimagen|El navío «Venganza de la reina Ana» (Queen Anne's Revenge) del famoso pirata Barbanegra, popular seudónimo del capitán inglés Edward Teach.

Las instancias más antiguas de piratería de las que existe evidencia documental provienen del , cuando los Pueblos del mar, un grupo de asaltantes marinos, atacaron los barcos de las civilizaciones egeas y mediterráneas. Los canales estrechos, que canalizan el tráfico marítimo hacia rutas predecibles, han generado desde hace mucho tiempo oportunidades para la piratería, así como para el corso y el ataque a barcos comerciales durante la guerra naval. Entre los ejemplos históricos de tales zonas se encuentran las aguas de Gibraltar, el estrecho de Malaca, Madagascar, el golfo de Adén y el canal de la Mancha, cuyas características geográficas facilitaban los ataques piratas.

En tiempos actuales, las aguas situadas entre el mar Rojo y el océano Índico —frente a las costas de Somalia—, así como las del estrecho de Malaca y Singapur, han sido blanco frecuente de piratas modernos armados con armas de fuego automáticas y, ocasionalmente, con armamentos explosivos. A menudo utilizan pequeñas lanchas a motor para atacar y abordar los buques, una táctica que aprovecha el reducido número de tripulantes a bordo de los modernos buques de carga y transporte. La comunidad internacional enfrenta numerosos desafíos a la hora de llevar ante la justicia a estos piratas modernos, dado que sus ataques suelen perpetrarse en aguas internacionales. Las naciones han utilizado sus fuerzas navales para repeler y perseguir a los piratas; asimismo, algunas embarcaciones privadas emplean guardias de seguridad armados, cañones de agua a alta presión o cañones sónicos para repeler a los abordadores, y utilizan el radar para evitar posibles amenazas.

Narrativas idealizadas sobre la piratería durante la Era de la navegación a vela han formado parte de la cultura popular occidental desde hace mucho tiempo. Por lo general, se atribuye a la obra de dos volúmenes Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas —publicada en Londres en 1724— el mérito de haber introducido en el imaginario público a figuras piratas clave, así como una descripción cuasiprecisa de su entorno durante la «Edad de oro de la piratería».

El libro mencionado inspiró y sirvió de base para numerosas representaciones ficticias posteriores de la piratería, entre las que destaca la novela La isla del tesoro (1883), que ha sido adaptada y readaptada para el teatro, el cine, la televisión y otros medios a lo largo de más de un siglo.

Etimología y uso Pirata proviene del latín pirāta, el cual es una adaptación del griego πειρατής (peiratḗs), «salteador», de πεῖρα (peîra), «intento» y πειράω (peiraō), «intentar con esfuerzo». Usado al principio en el sentido de «aventurero», con el tiempo tomó el significado de «saqueador».Rey, Alain. « Pirate ». En: Dictionnaire historique de la langue française, Paris, Le Robert, 2010, p. 1651b (en francés).

El término latino apareció por primera vez en textos de Cicerón y se hizo común durante los últimos años de la República romana, momento de auge de flotas piratas en el Mediterráneo.thumb|El español Amaro Pargo fue un corsario de los más famosos de la Edad de oro de la piratería.Los términos filibustero y bucanero, más específicos, están relacionados con la piratería en el mar Caribe durante los siglos y . El término corsario define a un marino mercenario, el cual al disponer de una patente de corso, recibía el respaldo de la nación que la emitía; cuando dicha patente de corso caducaba, si el marino continuaba su acción combativa en forma independiente se convertía en pirata y punible de recibir todo el castigo de la ley.

En 1982, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar dio una definición de pirata según la cual se trata de un delincuente común, que opera en alta mar desde una embarcación.Convención sobre el Derecho del Mar, artículos 101 y ss.

El término pirata, por extensión, se aplicó a otros contextos. En la década de 1960, se utilizó para designar al secuestro de aeronaves a cambio de un rescate o de transporte a un determinado país, si bien en estos casos el objetivo era de tipo político antes que lucrativo. También se usa para designar a quien roba en una carretera, en especial a vehículos de transporte de mercaderías, en cuyo caso se lo denomina: pirata del asfalto.

Desde mediados del , se denominó radio pirata a la transmisión ilegal de radio. En el ámbito de la informática, pirata alude a un programa que se introduce ilegalmente en un sistema ajeno, con frecuencia para robar información o copiarla y distribuirla. Como sustantivo adjetivado, pirata designa también a un producto o una marca que copian ilegalmente o imitan de manera deliberada a otros.

Historia Edad Antigua

Las zonas de mayor actividad de los piratas coincidían con las de mayor tráfico de mercancías y de personas. Las primeras referencias históricas sobre la piratería en la Antigüedad provienen de regiones clásicas, donde se desarrollaba gran actividad marítima con el transporte de mercancías, por lo general de gran valor cuantitativo y cualitativo, principalmente en el mar Mediterráneo y el mar de la China Meridional.

Egipto Los egipcios consideraban piratas a los Pueblos del Mar porque su principal expedición invasiva se dio por vía marítima y con la finalidad de efectuar saqueos. Hay evidencia de que a medida que el poder de Grecia y Persia creció, se hizo más aceptable para los gobernantes egipcios contratar piratas para sus propios fines, y en el período helenístico temprano fueron empleados tan ampliamente como fuerzas extralegales que «no parecía haber una distinción real entre un pirata y un mercenario».ZuMondfeld, Wolfram, Piratas, Círculo de Lectores, Barcelona, 1978, ISBN 84-226-1034-5miniaturadeimagen|Batalla del Delta entre Ramsés III y los Pueblos del Mar en el Relieve en el Templo de Medinet Habu.Los Pueblos del Mar no se definieron por lazos geográficos, sino por su identidad colectiva como marineros. Su falta de raíces los llevó a adoptar una postura política que rechazaba las autoridades territoriales establecidas, marcando el génesis de la piratería como una autoidentidad. A diferencia de los criminales comunes, los piratas renuncian a la lealtad a las leyes estatales, enarbolando sus propias banderas y creando una cultura de rebelión contra el poder centralizado.

La piratería en el antiguo Egipto fue una amenaza constante, especialmente durante la Edad del Bronce, afectando el comercio y la seguridad costera. Los famosos Pueblos del Mar, una confederación de pueblos tribales: Sherden, Lukka, Ekwesh, Denyen, Teresh, Peleset, Tjeker y Shekelesh, realizaron invasiones importantes, siendo combatidos por faraones como Ramsés III en el , el acontecimiento histórico de mayor trascendencia fue la batalla del Delta, en la cual el ejército del faraón Ramsés III venció a los Pueblos del Mar.

Las principales amenazas de los Pueblos del Mar, incluyendo tribus como los Lukka, que fueron considerados grandes piratas que asaltaban el Mediterráneo y el delta del Nilo. Estos piratas a menudo utilizaban barcos ligeros y rápidos para realizar ataques sorpresa, siendo este fenómeno parte integral de la historia naval del Mediterráneo antiguo.

La piratería ocurría tanto en el mar como en los ríos, enfocándose en el robo de mercancías transportadas por los barcos; además del botín, buscaban obtener cautivos de las tripulaciones para esclavizarlos. Los faraones, como Ramsés III, establecieron defensas en el Delta y combatieron estas incursiones. Las batallas navales en el río Nilo eran comunes para interceptar a los invasores. Existen registros en tablillas, como las Cartas de Amarna () que mencionan ataques de piratas de la región de Lukka, procedentes de Licia, ubicada en el suroeste de Anatolia, a las ciudades costeras egipcias.

Grecia En la Antigüedad, la historia de Grecia ha sido determinante en la formación de la civilización y cultura occidentales, la evolución de diversas áreas como política, economía, militar y navegación dieron un marco referencial para futuras culturas del Mediterráneo, la piratería también estaba presente.izquierda|miniaturadeimagen|Mapa del mar Mediterráneo oriental, con señalización de islas y costas, y ampliación de los puertos de Alejandría, El Pireo y Corinto. Este mapa fue publicado por el editor Justus Perthes, de la rama geográfica dirigida por Wilhelm Perthes, en Gotha, Alemania.

Las principales ciudades como Atenas, Tiro y Micenas, entre otras, fueron construidas alejadas de las costas; este hecho las protegió de los peligros del mar, aunque también las privó de sus beneficios. El mar era aún la principal, y prácticamente única, área de comercio mayoritario. Esto provocó que se construyeran ciudades gemelas, una ciudad interior emparejada con un puerto costero, como Roma y Ostia o Atenas y El Pireo. Para proteger su conexión construyeron largas murallas como la que cerraba el paso entre Atenas y El Pireo. El historiador marítimo Henry Ormerod afirmó que «si recordamos que la piratería fue, durante siglos, una característica normal de la vida del Mediterráneo, nos daremos cuenta de lo grande que ha sido la influencia que ejerció en la vida del mundo antiguo».

A pesar de estos esfuerzos, no pudieron eliminar completamente el contacto entre los piratas y los puertos. Dado que no podían desbaratar de forma efectiva el «negocio» de los piratas, este continuó creciendo. A menudo los hombres se unían a los mismos barcos piratas que atacaban sus propias ciudades. Incluso los marineros de los barcos mercantes atacados por piratas se dedicaban a la piratería cuando estaban sin trabajo. La piratería ofrecía una carrera libre y lucrativa, una oportunidad para aquellos que estaban interesados en intentar cambiar sus vidas y multiplicar por cien sus ganancias en muy poco tiempo.