«La Perla», conocido también como «la Universidad», fue el principal centro clandestino de detención (CCD) de la Provincia de Córdoba ubicado en la localidad de Malagueño. Funcionó entre marzo de 1976 hasta finales de 1978 durante la última dictadura cívico militar autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional» (bajo la conducción de la Junta Militar). Es considerado el centro clandestino de detención, tortura y Exterminio (CCDTyE) más grande del interior del país por la cantidad de personas secuestradas y desaparecidas, se calcula entre 2.200 y 2.500 con más del 80% de esas personas desaparecidas.

Ubicación Se localizó en el territorio de la Guarnición Militar Córdoba.Funcionó bajo la responsabilidad del Área 311, a cargo del Comando de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada, dependiente del III Cuerpo de Ejército.

Está ubicado sobre la Ruta Nacional RN 20, que une la ciudad de Córdoba con Carlos Paz. A 12 kilómetros de la ciudad, sobre la mano derecha, frente a una fábrica de cemento (la fábrica esta en la localidad de La Perla, el centro de detención está cruzando la Ruta 20), yendo hacia Carlos Paz. Las instalaciones son visibles desde la ruta.

Historia 250px|thumb|Legajos de genocidas en las paredes de "La Perla" En 1942 tras la expropiación de un conjunto de estancias, ubicadas entre la ciudad de Córdoba al este, Malagueño al sur, Carlos Paz al oeste y La Calera al norte, se crea la Guarnición Militar Córdoba abarcando unas 15.000 hectáreas donde se instalan las instituciones de Defensa Nacional que comprenden el actual Comando de la 2° División del Ejército Argentino.

En 1975 se construyeron los edificios que funcionaron desde marzo de 1976 como CCDTyE. Durante la dictadura cívico militar, el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio fue denominado “La Perla” o “La Universidad” y estaba bajo la órbita del III Cuerpo de Ejército comandado por Luciano Benjamín Menéndez, hasta diciembre de 1978.

Tenía como objetivo la persecución y eliminación de cualquier forma de participación política que confrontara con el proyecto político, económico y cultural impuesto por la dictadura. Para hablar de las personas secuestradas, los represores usaban eufemismos, se referían a ellas como bultos, personas sin nombre a las que identificaban con números, no hablaban de asesinar sino de trasladar, no hablaban de tortura sino de interrogatorios, llamaban a la sala de tortura margarita o sala de terapia intensiva.

En 1979 el predio de La Perla se reconvirtió como guarnición militar y funcionó como cuartel militar y sede de la 4° Brigada de Caballería Aerotransportada hasta enero de 2007.

El 24 de marzo de 2007 el gobierno nacional realizó el traspaso del predio a la Comisión Provincial de la Memoria (CPM). La CPM fue creada por ley en 2006, y sacó de la órbita del Ministerio de Defensa el predio de La Perla. De esa manera, donde estuvo establecido el CCDTyE La Perla se conformó un espacio para la memoria que el 24 de marzo de 2009 se abrió públicamente a toda la sociedad para la reflexión crítica y al diálogo intergeneracional sobre la promoción de los derechos humanos.

Desde el año 2015 fue declarado lugar histórico nacional por el poder ejecutivo nacional mediante el decreto 2521/2015 que establece la importancia de preservarlo como parte del legado tangible e intangible de la historia del país, garantizando su perdurabilidad en el tiempo aportando al debate y la búsqueda de respuestas sobre el pasado reciente.

Centro de detención clandestino de tortura y exterminio El centro de detención clandestino de tortura y exterminio La Perla fue el CCDTyE más importante de la Zona 3, una de las cinco zonas militares en las que se había dividido el país. La Zona 3 estaba bajo la responsabilidad del III (Tercer) Cuerpo de Ejército con sede en Córdoba a cargo del general Luciano Benjamín Menéndez. El III cuerpo abarcaba el centro, oeste y noroeste del país, compuesto por 10 provincias: Córdoba, San Luis, San Juan, Mendoza, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy.

Juan Bautista Sasiaiñ fue el segundo y era responsable de los centros clandestinos de detención La Perla, Campo de la Ribera, Malagueño, Centro clandestino de detención (Argentina) de la Policía de Córdoba. El general Juan Bautista Sasiaiñ murió en 2006 y también era jefe de la Policía Federal durante la dictadura.

El coronel César Emilio Anadón fue jefe del destacamento de Inteligencia 141 y de La Perla.

El teniente primero Ernesto Barreiro fue jefe de interrogadores en el año 1976.

Luis Alberto Manzanelli, Carlos Alberto Díaz, Oreste Valentín Padován y Ricardo Alberto Lardone integraban el grupo Comando de Operaciones Especiales de La Perla, actuando como torturadores y secuestradores.

El capitán Héctor Pedro Vergez (oriundo de Victorica, en la provincia de La Pampa), fue jefe de la III (Tercer) sección de Operaciones Especiales OP3 La Perla durante el año 1976.

En La Perla las violaciones sexuales fueron masivas: fueron violadas sistemáticamente todas las prisioneras del sexo femenino que pasaron por allí y algunos prisioneros del sexo masculino también.

Algunos detenidos vistos en La Perla

Tomás Carmen Di Toffino (Dirigente de Luz y Fuerza); René Salamanca (Dirigente de SMATA); Graciela María Doldan (Abogada - compañera de Sabino Navarro, Montoneros); Eduardo Requena (Docente - Dirigente de CTERA Córdoba); Roberto Julio Yornet; Luis Mónaco; Ester Felipe de Mónaco; Armando Camargo; Marta Alicia Bertola de Camargo; Susana Bertola de Berastegui; Juan Carlos Berastegui; Ramona Galíndez de Rossi; Alejandra Jaimovich; Alejandro Monjeau; Adriana Díaz Ríos de Soulier; Juan Carlos Soulier; Luis Soulier; Herminia Falik de Vergara; María Luz Mujica de Ruartes; Enrique Horacio Fernández Samar; Diego Hunziker; Leticia Hunziker; Carlos Alberto D'Ambra; Pablo Ortman; Berta Perassi; Hilda Flora Palacios; Carlos Enrique Lajas; Humberto Horacio Brandalisis; Raúl Cardozo; Héctor Araujo; Rita Ales de Espíndola; Gerardo Espíndola; Ricardo Armando Ruffa; Diego Ferreyra, Silvia Peralta; los adolescentes que organizaron el Centro de Estudiantes de la Escuela Manuel Belgrano (Silvina Parodi, Gustavo Torres, Jorge Nadra, Pablo Schmucler, Claudio Román, Walter Magallanes, Oscar Liñeira, Fernando Ávila, Graciela Vitale y Daniel Bachetti)

Funcionamiento del CCDTyE La Perla La reconstrucción del funcionamiento del Centro Clandestino de Tortura y Exterminio “La Perla” se basa en el testimonio de las personas que sobrevivieron y que mediante diversas declaraciones han dado cuenta desde su experiencia y memoria de algunas regularidades de los usos y actividades en cada edificio.

El CCDTyE funcionó en cuatro edificios de ladrillo a la vista, tres de ellos comunicados por una galería. Dos de estos eran utilizados por oficiales y suboficiales y el tercero era “La Cuadra”, donde permanecían las personas secuestradas. Conforme se detalla en los testimonios, en la entrada de “La Cuadra”  hay cuatro oficinas para interrogatorios y tortura, dos administrativas y una para enfermería. Los baños y duchas estaban en el fondo de la cuadra. Los otros edificios son los galpones de automotores y la caballeriza en donde se encontraba la “sala de torturas” que tenía un cartel que decía: "Sala de terapia intensiva - No se admiten enfermos".

El ingreso al campo Este lugar era el lugar de entrada de los detenidos-desaparecidos al centro de exterminio. Allí eran descargados como “bultos” y llevados a la cuadra y a las oficinas para ser interrogados y torturados.

La cuadra Era el lugar físico donde los detenidos pasaban la mayor parte de su cautiverio en el centro. Los secuestrados eran traídos aquí gravemente heridos luego de los tormentos psíquicos y físicos padecidos en las oficinas y la sala de torturas.

Quienes sobrevivían pasaban todo el día acostados o sentados en colchonetas de paja y tapados con mantas de lana, vendados y maniatados, permanentemente vigilados y amenazados, y con la estricta prohibición de comunicarse.

A lo largo del funcionamiento de este centro clandestino, la cuadra albergó un número variable de personas, llegando en algunos momentos a alojar simultáneamente más de cien. Los secuestrados permanecían aquí hasta que los civiles y militares responsables del plan de exterminio ordenaban su “traslado”, que la mayoría de las veces significaba su asesinato y el posterior ocultamiento de sus cuerpos. En contadas situaciones algunos secuestrados fueron liberados, otros llevados a prisiones, y otros sometidos a un falso régimen de “libertad vigilada”.

Salvo por algunas modificaciones leves la estructura de “la cuadra” se mantiene como en su periodo de funcionamiento como CCDTyE.

Las oficinas

Estas habitaciones tuvieron como principal función sistematizar y almacenar la información extraída mediante torturas a los detenidos-desaparecidos y también corroborar información acumulada previamente en forma ilegal por los “servicios de inteligencia” del Estado mediante el espionaje a la sociedad civil.

Ahí, a cada secuestrado, se le asignaba un número que suplantaría su nombre dentro del campo, también se confeccionaban carpetas y listados en los que se registraban su identidad y pertenencia política. Esta información era comunicada diariamente al Destacamento de Inteligencia 141 y al Comando del III Cuerpo de Ejército.

Las oficinas fueron también un lugar de tortura. Estas habitaciones se utilizaron como lugar de cautiverio y para “preparar” a los secuestrados que los responsables del exterminio elegían para ser asesinados y desaparecidos. Lo que en la jerga del campo se llamaba “el previo” o “el ablande”, combinaba los castigos físicos con extorsiones y amenazas a las víctimas. Para esto último, se les ajustaba con fuerza la venda del rostro, se les ataban las manos y se los amordazaba para que no pudiesen defenderse o alertar a otros de que iban a ser “trasladados”.

Baños, duchas y piletones Para los secuestrados, ir al baño o a ducharse era uno de los pocos momentos en los que rompían la inmovilidad de la vida en la cuadra. Para ello debían solicitárselo a la guardia que los llevaba en fila o individualmente. Cuando iban en grupo, compartir el espacio del baño constituía casi el único momento donde se relajaban las estrictas normas de incomunicación, aquí los secuestrados hablaban entre sí o podían levantarse la venda y mirar a su alrededor.

Sin embargo esta relativa “intimidad” era violada ya que los guardias espiaban sobre todo a las prisioneras, cuando se bañaban. La mirada sobre el cuerpo desnudo era vivida como otra forma de humillación.

En estos espacios estaba ubicada una pila de ropa de los secuestrados que, algunas veces, era “reutilizada” por otros tras los “traslados”. Reconociendo la pertenencia de prendas de personas conocidas, algunos secuestrados pudieron comprobar que habían pasado por el campo con anterioridad.

Estas habitaciones fueron modificadas sustancialmente con el uso del espacio como dormitorios para los soldados. La zona de duchas no tenía muros divisorios y los piletones de cemento fueron retirados y reemplazados por bachas. thumb|250px|Interior de La Perla

Sala de torturas

Los represores llamaban a esta habitación “Sala de Terapia Intensiva” o “Margarita” en alusión a una de las formas de las picanas eléctricas.

Las torturas físicas de diversa índole eran llamadas eufemísticamente por sus ejecutores como “interrogatorios”. Consistían en amarrar al prisionero en una cama de hierro, desnudo y vendado y aplicarle descargas eléctricas en todo el cuerpo, alternando esta práctica con golpes con un palo en las articulaciones, puñetazos y vejaciones, ahogamiento en tachos de agua, o asfixia con bolsas plásticas. En ocasiones, se hacía escuchar la tortura de otros prisioneros, o se llevaba a una persona que tenía una relación cercana con el torturado y se la amenazaba o torturaba en su presencia.