Raphinae es un clado de aves no voladoras extintas, llamadas antiguamente didinos,Proviene de un nombre científico hoy obsoleto del dodo, Didus. las cuales habitaron las Islas Mascareñas de Mauricio y Rodrigues. Este grupo incluye al dodo (Raphus cucullatus) y al solitario de Rodrígues (Pezophaps solitaria). Históricamente, muchos grupos diferentes han sido nombrados tanto para el dodo como para el solitario de Rodrígues, aunque no todos los agrupan a ambos. Más recientemente, se ha considerado que ambas aves deben ser clasificadas en Columbidae, con frecuencia bajo la subfamilia Raphinae. La primera persona en sugerir una cercana afinidad con las palomas fue Johannes Theodor Reinhardt, cuyas opiniones fueron apoyadas por Hugh Edwin Strickland y Alexander Gordon Melville.

Los análisis realizados con ADN extraído del dodo y el solitario de Rodrígues, junto al de 37 especies de palomas han encontrado que los rafinos se incluyen dentro de Columbidae. Sorprendentemente, los rafinos no son los colúmbidos más primitivos, en realidad se agrupan junto con la paloma de Nicobar como su pariente vivo más cercano, siendo otros parientes cercanos las guras y la paloma manumea. Un tercer rafino, Raphus solitarius, es considerado ahora como un ibis del género Threskiornis.

Una fecha común para la extinción del dodo es 1662, aunque hay posibles avistamientos tan tardíos como 1688. El último avistamiento con una descripción fue en 1662, pero un análisis estadístico realizado por Roberts y Solow encontró que la extinción del dodo debió producirse en 1693. El solitario de Rodrígues desapareció más tarde que el dodo. La IUCN usa como fecha de su extinción el año de 1778, aunque es más probable que la fecha este entre las décadas de 1750 a 1760. Ambas aves finalmente se extinguieron a raíz de la caza y la introducción de especies de mamíferos no-nativos tras la colonización del hombre en el .

Taxonomía Este clado es parte del orden Columbiformes y contiene a los géneros monotípicos Pezophaps y Raphus. El primero contiene a la especie Pezophaps solitaria (el solitario de Rodrigues), y el último al dodo, Raphus cucullatus. Estas aves alcanzaron un gran tamaño como resultado del aislamiento en islas que estaban libres de depredadores, siguiendo la regla de Foster.

Historia de la clasificación thumb|left|Cráneos del dodo y el solitario de Rodrígues, puestos al mismo tamaño para facilitar la comparación. Históricamente, el dodo fue asignando al género Didus, ahora un sinónimo más moderno de Raphus. En 1848, se incluyó a una nueva especie dentro de este género obsoleto, D. nazarenus por Hugh Edwin Strickland y Alexander Gordon Melville. Para alojar a futuras nuevas especies, así como a las especies conocidas en su época, Strickland y Melville nombraron a la subfamilia Didinae. En 1893 tres especies fueron asignadas al grupo, Pezophaps solitarius, Didus ineptus, y la posible especie Didus borbonicus. Hoy en día, solo se reconocen dos especies de rafinos, siendo Didus ineptus un sinónimo más moderno subjetivo de Raphus cucullatus; Didus? borbonicus es clasificado como el ibis Threskiornis solitarius; y Didus nazarenus ha sido identificado como sinónimo de Pezophaps solitarius.

Un suborden nombrado en 1893 por Sharpe, Didi, fue definido como un grupo que incluía solo a aves grandes que eran próximas a las Columbidae, de las islas Mascareñas de Mauricio, Reunión y Rodríguez. Los rasgos que agrupaban a Didi con Columbidae eran el ángulo de la mandíbula y el gancho en el extremo del pico.

En 1811, Johann Karl Wilhelm Illiger creó una nueva familia para el género Didus. Él la denominó Inepti, y en esta incluyó solo a Didus ineptus, ahora un sinónimo de Raphus cucullatus. Illiger concluyó que el dodo estaba emparentado con los avestruces y ñandúes, por lo que situó a Inepti en el orden Rasores, como una familia cercana a los Gallinacei, Epollicati (un grupo inválido que incluía a los géneros Turnix y Syrrhaptes), Columbini y a Crypturi.

En 1842, Johannes Theodor Reinhardt propuso que estas eran palomas terrestres, basándose en estudios de un cráneo de dodo que él redescubrió en la colección real danesa en Copenhague. Esta idea fue ridiculizada, pero más tarde recibió apoyo de Strickland y Melville, quienes sugirieron un ascendente común para el solitario y el dodo en 1848, tras diseccionar el único espécimen conocido de dodo con tejidos blandos y compararlo con los pocos restos entonces disponibles del solitario. Strickland estableció que aunque no eran idénticas, estas aves compartían muchas características distintivas en los huesos de las patas, rasgos que por lo demás solo se conocían en las palomas.

Los rafinos son a veces separados como una familia distinta denominada Raphidae, y sus afinidades fueron por mucho tiempo inciertas. Fueron situadas en principio entre las ratites debido a sus peculiares apomorfias relacionadas con la inhabilidad de volar, y se ha sugerido también una relación con los Rallidae. Sin embargo, los datos osteológicos y moleculares concuerdan en que lo más apropiado es colocarlos dentro de Columbidae. Se han propuesto muchas afinidades diferentes para el dodo, incluyendo que fuera un pequeño avestruz, un rállido, un albatros o un buitre.

Filogenia La comparación de las secuencias de ADN del citocromo b mitocondrial y el rRNA 12S aislados de un tarso de un dodo y un fémur del solitario de Rodrigues confirmaron su cercana relación y su clasificación dentro de Columbidae. Se interpretó que la evidencia genética mostraba que la paloma de Nicobar del Sureste asiático era su pariente vivo más cercano, seguida por las guras de Nueva Guinea y la paloma manumea superficialmente parecida al dodo, procedente de Samoa. El nombre de género de esta última es Didunculus ("pequeño dodo"), y fue llamada "dodlet" ("dodito") por Richard Owen. El siguiente cladograma, basado en Shapiro y colaboradores (2002), muestra la cercana relación del dodo con el resto de las Columbidae, un clado que consiste en general de especies terrestres endémicas de islas. En 2014, el ADN del único espécimen conocido de la recientemente extinta paloma verde manchada (Caloenas maculata) fue analizado, y se encontró que era un pariente cercano de la paloma de Nicobar, y por tanto también del dodo y el solitario de Rodrigues.

thumb|La paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica) es el pariente vivo más cercano al dodo y el solitario de Rodrigues. Un cladograma parecido fue publicado en 2007, aunque invirtiendo la posición de Goura y Didunculus e incluyendo a la paloma faisán y a la paloma terrestre de pico grueso en la base del clado. Basándose en la evidencia molecular y de comportamientos, Jolyon C. Parish propuso que el dodo y el solitario de Rodrigues debería ser situados en la subfamilia Gourinae junto con las palomas Goura y otras, de acuerdo con la evidencia genética.

Por muchos años el dodo y el solitario de Rodrigues fueron situados en su propia familia, Raphidae (anteriormente Dididae), debido a que sus relaciones precisas con otras palomas no podían ser resueltas. Cada una fue situada también en su propia familia monotípica (Raphidae y Pezophapidae, respectivamente), ya que se pensaba que habían evolucionado sus rasgos similares de manera independiente. Los datos osteológicos y moleculares han llevado posteriormente a la disolución de la familia Raphidae, y el dodo y el solitario han sido colocados en su propia subfamilia, Raphinae,En 1966, Raphinae fue nombrada para una subfamilia de insectos dentro de Noctuidae. Más tarde se supo que era sinónimo de Dilobinae. en la familia Columbidae.

El "solitario de Reunión", por largo tiempo considerado como una tercera ave de este grupo, ha sido reclasificada como un ibis; es conocida desde entonces como Threskiornis solitarius.

Divergencia El estudio de 2002 indicó que los ancestros del solitario de Rodrigues y el dodo divergieron alrededor del límite entre el Paleógeno y el Neógeno. Las islas Mascareñas (Mauricio, Reunión y Rodrigues), son de origen volcánico y tienen menos de 10 millones de años de antigüedad. Por lo tanto, los ancestros de ambas aves probablemente eran aún capaces de volar por un periodo considerable tras la separación de sus linajes evolutivos. La carencia de mamíferos herbívoros que compitieran por los recursos en estas islas permitió que el solitario y el dodo alcanzaran grandes tamaños. El ADN obtenido del espécimen de Oxford está degradado, y no se ha extraído ADN utilizable de los restos subfósiles, por lo que la edad de la divergencia de estos con respecto a otras palomas aún necesita de verificación independiente. El dodo perdió la habilidad de volar debido a la carencia de depredadores mamíferos en Mauricio. Otra gran paloma no voladora, la paloma gigante de Viti Levu (Natunaornis gigoura), fue descrita en 2001 de material subfósil de Fiyi. Era solo levemente más pequeña que el dodo y el solitario de Rodrigues, y también se cree que estaba relacionada con las palomas guras.

Se ha estimado que el grupo que contiene al dodo y al solitario de Rodrigues divergió de géneros como Goura hace unos 1.5 millones de años. Sin embargo, esta estimación parece ser sumamente improbable. Otras estimaciones indican que los parientes de ambas especies llegaron a las islas hace 35 millones de años, cuando había un puente terrestre entre los bancos de Nazareth (Rodrigues) o Cargados Carajos y Mauricio se formaba.

Descripción La mayor parte de los rasgos del esqueleto que distinguen al dodo y al solitario de Rodrigues, su pariente más cercano de las demás palomas se ha atribuido a su inhabilidad de volar. Los elementos pélvicos eran más gruesos que los de las palomas voladoras para soportar su mayor peso, y la región pectoral y las pequeñas alas eran pedomórficos, lo que significa que no estaban bien desarrollados y retenían rasgos juveniles. El cráneo, el tronco y los elementos pélvicos eran peramórficos, lo que significa que cambiaban considerablemente con la edad. El dodo compartía varias otras características con el solitario de Rodrigues, como rasgos del cráneo, pelvis y el esternón, así como su gran tamaño. Difería en otros aspectos, como ser más robusto y corto que el solitario, tener un cráneo y pico más grandes, una bóveda craneana redondeada, y órbitas más pequeñas. El cuello y las patas del dodo eran proporcionalmente más cortas, y no poseía un equivalente de la protuberancia presente en las muñecas del solitario. thumb|left|Una conocida imagen del dodo con un guacamayo de Guadalupe (izquierda), el guacamayo de Martinica (derecha), y el rascón rojo (abajo).