Manitoba es una de las diez provincias que, junto con los tres territorios, conforman las trece entidades federales de Canadá. Su capital y ciudad más poblada es Winnipeg. Está ubicada en el centro del país, limitando al noroeste con Territorios del Noroeste, al norte con Nunavut, al noreste con la bahía de Hudson, al este con Ontario, al sur con los Estados Unidos y al oeste con Saskatchewan.
La provincia tiene una superficie de 649 950 km² en la que predominan las praderas y un clima continental, con miles de lagos y muchos ríos. La economía del territorio se basa en la agricultura que se practica en las fértiles zonas del sur y el oeste de la provincia. Otros sectores económicos importantes son el transporte, la manufactura, la minería, la explotación forestal, la energía y el turismo.
La capital y mayor localidad de Manitoba es Winnipeg, octava ciudad de Canadá en población y hogar del 60 % de los habitantes de la provincia. Winnipeg es la sede del gobierno provincial y en ella se encuentran la Asamblea Legislativa de Manitoba y el Tribunal de Apelación de Manitoba, que es el máximo órgano judicial. Cuatro de las cinco universidades de Manitoba, sus equipos deportivos profesionales y la mayor parte las actividades culturales están en Winnipeg.
Los comerciantes de pieles llegaron por primera vez al territorio de la actual Manitoba a finales del y la zona pasó a ser el corazón de la Tierra de Rupert, propiedad de la Compañía de la Bahía de Hudson. Manitoba alcanzó la categoría de provincia de Canadá en 1870, después de la Rebelión del Río Rojo. En 1919 se produjo en Winnipeg una huelga general y poco después la región resultó muy afectada por la crisis económica conocida como Gran Depresión. Estos hechos llevaron a la creación de lo que acabaría convirtiéndose en el Nuevo Partido Democrático de Manitoba, uno de los principales partidos políticos de la provincia.
Su actual primero ministro es Wab Kinew, perteneciente al Nuevo Partido Democrático de Manitoba.
Etimología
El nombre Manitoba se cree que está derivado de las lenguas cree, ojibway, o assiniboine. El nombre deriva del cree manitou-wapow u ojibwa manidoobaa, lo que significa “estrechos de Manitu, el Gran Espíritu", un lugar en referencia a lo que ahora se llama The Narrows en el centro del lago Manitoba.
Aspectos históricos Tres diferentes tribus nativoamericanas habitaban en la región que actualmente constituye a la provincia de Manitoba, en la época de la llegada de los primeros colonos europeos al continente: los cree, los assiniboines y los ojibwa.
Los primeros, a su vez, estaban divididos en tres subgrupos, cada uno con sus diferentes dialectos y aspectos culturales: Se trata de las tribus de los chippewyan, los wood cree y los plain cree.
Los assiniboines eran aliados de los cree. Los chippewya, en cambio, vivían al norte de Manitoba, los wood cree en los bosques del centro-sur, los plains cree y los assiniboines en las planicies del suroeste, y los ojibwa, sobre las llanuras del sureste, todas ellas siendo tribus nativas americanas nómadas.
Primeros exploradores Los primeros exploradores europeos en arribar a la actual Manitoba fueron los miembros de una expedición inglesa comandada por Thomas Button, en 1612. Desembarcaron en el litoral de la bahía de Hudson, pasaron el invierno de 1612 y 1613 en el estuario del río Nelson, y reivindicaron la región para la Corona británica.
Posteriormente, dos expediciones inglesas, dirigidas por Luke Foxe y Thomas James, desembarcarían en Manitoba, en el litoral de la bahía de Hudson, en 1631.
Por 1670, el rey Carlos II de Inglaterra cedió los derechos de comercio y administración de la provincia a la Compañía de la Bahía de Hudson. Esta zona formaba parte de un enorme territorio administrado por la susodicha compañía, conocido como Tierra de Rupert.
Este - incluyendo toda la región de la actual Manitoba - era tomada por los franceses, instalados en la colonia vecina de Nueva Francia. Durante las décadas de 1680 y 1690, tanto los británicos como los franceses instalaron diversos puestos comerciales en la región.
Rápidamente, se levantó una serie de tensiones y conflictos entre ambas potencias colonizadoras. En 1690, la Compañía de la Bahía de Hudson ordenó a Henry Helsey que encontrara nuevas fuentes de pieles de animales para su futura y eventual comercialización. Helsey exploró toda la región centro-sur de Manitoba, y logró persuadir a los nativo americanos del lugar - que vivían principalmente de la caza de bisontes - que enviaran sus pieles a los puestos comerciales de la Compañía, localizada al norte provincial.
En 1731, el francés Pierre Gaultier de Varennes, sieur de La Vérendrye al mando de una expedición compuesta por traficantes de piel, partió de Montreal rumbo a la costa del océano Pacífico. Este construyó diversos fuertes entre la región del lago Superior y el río Saskatchewan, pasando a través de la región meridional de Manitoba, una de estas fortificaciones siendo Fort Rouge, en 1738, donde está localizada actualmente Winnipeg. Varennes estableció relaciones amigables con los nativoamericanos, que también se dispusieron a trabajar en el comercio de pieles.
Hacia 1763, tras la derrota francesa en la guerra franco-indígena, los franceses se vieron forzados a entregar la región a los británicos. Por un breve período, la Compañía de la Bahía de Hudson usufructuó un monopolio comercial bastante poderoso. Por ello, en la década de 1770, la Compañía del Noroeste fue fundada en Montreal, y pasó a competir con la de Hudson.
La Compañía del Noroeste fracasó poco después, pero fue reabierta en 1784. La Compañía de la Bahía de Hudson aún mantenía el control administrativo del territorio, pero, por decreto del gobierno del Reino Unido, fue obligada a permitirle a la Compañía del Noroeste operar en su jurisdicción. miniaturadeimagen|Catedral Basílica de San Bonifacio cuyo edificio original data de 1818, y que fue parcialmente destruida por un Incendio
En 1811, la Compañía de la Bahía de Hudson tenía el control de una amplia propiedad regional - que sumaba un total de 260 mil km² de superficie - para Thomas Douglas. Esta región incluía mucho de las actuales provincias canadienses de Manitoba y Saskatchewan, así como buena parte de los estados norteamericanos de Dakota del Norte y Minesota, un sector que sería conocido como Colonia del Red River. Douglas, entre 1812 y 1816, envió colonos escoceses e irlandeses a esos lugares, con el objetivo de intentar iniciar una práctica agrícola.
Las lluvias, las heladas y las fuertes tormentas de nieve arruinaron inicialmente los primeros planes de cultivo. Además de eso, estos colonos se habían instalado sobre el norte del área cedida por la Compañía de la Bahía de Hudson a Douglas, en una región donde la Compañía del Noroeste disponía de sus principales bases de operación.
Los alimentos comenzaron a escasear, y se tuvo que acudir a las fuentes alimenticias que hasta ese momento eran consumidas solo por los aborígenes. La situación se agravó en 1815, cuando la Compañía de Hudson prohibió la venta de alimentos por parte de los nativoamericanos a la Compañía del Noroeste, así como la exportación de alimentos más allá de los límites de la Tierra de Rupert.
Miembros de esta última atacaron a los colonos de la colonia de Red River, en tanto que los métis - una tribu aborigen descendiente de nativoamericanos y colonos europeos, y que hablaban primariamente francés - cuya principal fuente de renta era la venta de alimentos para la Compañía del Noroeste, de la cual los métis eran íntimos aliados, atacaron a miembros de la Compañía de la Bahía de Hudson, durante la batalla de Seven Oaks, que resultó en victoria de los métis. Las hostilidades continuaron hasta 1821, cuando los hombres de Hudson y la Compañía del Noroeste se fusionaron. La práctica bien lograda de la agricultura tendría, sin embargo, su mejor momento a partir de la década de 1840. thumb|upright|Louis Riel lideró la Rebelión de Red River entre 1869 y 1870. En 1867, la Confederación canadiense fue formada, por las colonias británicas de "Canadá", Nuevo Brunswick y Nueva Escocia, que juntas pasaron a constituir al país, el único de Gran Bretaña. Dos años después, en 1869, la Compañía de la Bahía de Hudson acordó ceder todas sus tierras al gobierno canadiense. Así, la provincia actual de Manitoba pasó a formar parte de Canadá.
Esta medida no fue del entero agrado de los metis, que temían que grandes números de ciudadanos canadienses - especialmente colonos anglófonos - se instalaran en su hábitat, y los asimilaran culturalmente. En 1869, Louis Riel lideró una rebelión en Fort Gary, actual Winnipeg. Ésta, que duró hasta 1870, pasó a ser conocida como la Rebelión de Red River, y se vio marcada por la expulsión de Thomas Scott - un anglófono que fue condenado por traición.
Ley Manitoba En 1870, el gobierno canadiense, en un intento por poner fin a la rebelión, cedió a los métis una Carta de Derechos, a través del Manitoba Act, que efectivamente creaba a Manitoba. Esta nueva provincia, para ese entonces, contaba con apenas el 5,6% de su territorio actual, y ocupaba el cantón sureste de la actual Manitoba, que pasaría a convertirse en la quinta provincia canadiense el 15 de julio de 1870.
La elevación de la región de Red River a la categoría de provincia provocó que un gran número de colonos venidos de otras partes del país decidieran instalarse en sus confines, en estas situación los metis no recibieron la anhelada protección contra la asimilación cultural. Estos nuevos habitantes, en su mayoría anglófonos, se convirtieron poco después en la comunidad mayoritaria de Manitoba. miniaturadeimagen|Catedral anglicana de la Santísima Trinidad en Winnipeg en 1889 Entre 1871 y 1881, la población de la provincia había incluso sobrepasado el doble de sus habitantes, de 25.228 personas en 1871 a 62.260 en 1881. El gobierno de Manitoba inmediatamente revocó muchos de los derechos concedidos a los metis a través del Manitoba Act. Una de las principales garantías era el acceso a la educación en francés.
A finales de la década de 1870 los colegios y las instituciones de enseñanza pública y privada dejaron, por ley, de dictar las clases en francés, relegándo este idioma a un segundo plano. Como consecuencia, un gran número de metis decidieron emigrar hacia el oeste, en dirección a las actuales provincias de Saskatchewan y Alberta.
La industria agraria de Manitoba prosperó tras asumir las funciones típicas de una nueva provincia, especialmente en lo que concernía al cultivo de trigo. Comenzaría a exportar este cereal a otras regiones (a Estados Unidos y a otras partes del país) en 1876, transformándolo en su mayor fuente de ingreso. miniaturadeimagen|Una clase de niñas en el convento de San Norberto de Manitoba en 1910. Las pizarras tienen texto en francés. Hacia 1878, fue inaugurada la primera vía férrea que conectaba a la ciudad con otras comarcas - específicamente, con St. Paul en Minesota. Durante el comienzo de la década de 1880, un tren canadiense del Pacífico se encargó de comunicar a Winnipeg con las principales ciudades del este del subcontinente.
La inauguración completa de la ferrovía, en 1886, posicionó a la provincia en el centro de la primera malla ferroviaria transcontinental de América del Norte, e hizo de Winnipeg un gran centro ferroviario, lo que estimuló la producción de trigo, que ahora podría ser fácilmente transportado hasta puertos localizados en los Grandes Lagos, y de ahí, rumbo a otros rincones del planeta.
thumb|left|Manitoba en un mapa de Canadá de comienzos del .
El crecimiento poblacional de Manitoba continuó firme hasta la década de 1920. Una cierta cantidad de canadienses de otras partes de la nación, al igual que muchos inmigrantes - sobre todo alemanes, ucranianos, ingleses, escoceses e irlandeses - se instalaron en la provincia.