thumb|right|200px|Mapa de Chile Se denominan como vertebrados introducidos en Chile a aquellas especies de animales vertebrados (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces) que no son nativas del país o la fauna chilena y que han sido introducidas en su territorio por actividades humanas, ya sea de manera intencional o accidental. Estas especies pueden tener impactos significativos en los ecosistemas locales, la biodiversidad y las actividades económicas. En su gran mayoría son responsables de una intensa erosión de la biodiversidad originaria del país,Schüttler, E. & Karez, C. S. (2008). Especies exóticas invasoras en las Reservas de Biosfera de América Latina y el Caribe. Un informe técnico para fomentar el intercambio de experiencias entre las Reservas de Biosfera y promover el manejo efectivo de las invasiones biológicas. UNESCO, Montevideo. ya sea por depredación o competencia directa, parasitismo, alteración del hábitat, contagio y diseminación de patógenos, hibridación, etc.Pauchard, Aníbal; Quiroz, Constanza; García, Rafael; Anderson, Christopher B.; Kalin –Arroyo & M. Mary T. (2011). Invasiones biológicas en América Latina y el Caribe: tendencias en investigación para la conservación. (pdf)

thumb|right|180px|La trucha café (Salmo trutta) es una de las especies de peces introducidas en Chile

La introducción de especies de vertebrados en Chile right|250px|thumb|El jabalí es una de las especies de artiodáctilos introducidos en Chile que más daño causa a la biota nativa, así como a la producción agropecuaria. Son numerosas las especies de vertebrados que, partiendo de un origen situado más allá de las fronteras de la nación, fueron introducidas al país. Podrían haber ingresado de manera accidental o cumpliendo un plan de inserción definido, ya sea por entidades gubernamentales, no gubernamentales o por voluntad individual.

No son considerados los casos de introducciones fallidas ni los escapes de individuos solitarios o en grupos si no fueron capaces de generar poblaciones locales. Si la especie logra reproducirse y sobrevivir un tiempo prolongado, entonces sí es incluida bajo esta denominación, aunque, después de su condición asilvestrada, se haya extinguido de manera natural o como resultado de un programa de exterminio. No se contabilizan las introducciones de especies que, si bien no vivían naturalmente en el área del país donde fueron integradas, sí lo hacían en otros sectores de la república.Ziller, S. R.; J. K Reaser, L. E. Neville & K. Brandt (eds) (2005). Géneros Invasivos Extra Terrestres na América do Sul: relatórios nacionais & directoria de recursos. Programa Global de Géneros Invasivos, Cidade do Cabo, Africa do Sul.

Sin contar los peces, a comienzos de 2014 en Chile existían alrededor de 24 especies de vertebrados introducidos. La mayoría ha pasado rápidamente de la categoría de naturalizados (que se reproducen sin intervención humana en su nuevo hábitat y en una zona localizada) a invasores. Es decir, al no ser limitados por controladores naturales eficaces, producen descendencia en tal abundancia que la especie se muestra capacitada para dispersar su población sobre una superficie considerable, y de esa manera afecta los procesos biológicos originarios. Del total de invasoras, 20 especies fueron incorporadas de manera intencional,Jaksic, F. M. (1998). «Vertebrate invaders and their ecological impacts in Chile.» Biodiversity and Conservation, 7:1427-1445. iniciándose la mayor parte de las invasiones en la Zona central de Chile. Muchas de las especies que fueron ingresadas al actual territorio chileno, llegaron junto con los conquistadores españoles en el .

El proceso de una invasión

right|250px|thumb|Con las especies introducidas se debe actuar rápidamente apenas se detecta el primer foco, especialmente si se trata de especies de plagas. Cuando se detectaron en Santiago los nidos de las primeras cotorras argentinas que habían escapado, no se actuó con la prontitud necesaria. Como resultado, la especie se multiplicó y se continuaron importando ejemplares en grandes cantidades. Varios años después, cuando se tomaron las primeras medidas, el ave se había expandido por gran parte del centro y norte del país. La incorporación de especies a zonas donde naturalmente no vivían, es un problema grave para la conservación ambiental en escala global.

Generalmente, cuando una especie exótica apenas es detectada, su ámbito geográfico aún es reducido, acotado a un área determinada que se denomina “foco”. En ese momento aún se está a tiempo de extinguir a la especie invasora, pero no es frecuente que se actúe prontamente, pues se suman inconvenientes como la burocracia estatal, la exigencia del uso intensivo de recursos públicos para la erradicación de la especie problema, y la falta de conocimiento o toma de conciencia sobre el costo financiero de la inminente expansión de la especie invasora, el cual superará la inversión que demanda el exterminio de la especie en la primera fase de instalación. En muchos casos las especies invasoras no dañan los bienes o producciones humanas de manera directa, sino que afectan primero a las especies nativas, es decir, contribuyen para mermar la herencia patrimonial biológica del país. Así, la especie problema aumenta rápidamente su distribución y densidad poblacional, tornándose inmanejable al establecerse irreversiblemente en el nuevo territorio.Iriarte, J. A., Lobos, G. A. & Jaksic, F. M. (2005). «Invasive vertebrate species in eqs di and their control and monitoring by governmental agencies.» Revista Chilena de Historia Natural 78(1): 143-154.

La mayor parte de los impactos ambientales producidos por la actividad humana son, hasta cierto punto, reversibles; sin embargo, cuando una especie exótica se ha establecido en un lugar, su erradicación suele ser prácticamente imposible. Por lo general, y sólo con esfuerzo y constancia, se logra apenas reducir la población invasora a niveles aceptables para el funcionamiento ecosistémico, pero no su extirpación absoluta.

Un hecho que conspira contra el combate de la fauna exótica es que la mayor parte de los métodos de control son cruentos, lo que despierta el rechazo de los grupos de defensa del derecho animal y la antipatía del público en general, quienes con el tiempo asumen que esas especies forman parte del ecosistema local y ven su erradicación una pérdida patrimonial y cultural.Temple, S. A. (1990). «The nasty necessity: eradicating exotics.» Conservation Biology 4:113-115.

Organismos chilenos relacionados con la introducción de especies

Todo país crea entidades específicas relacionadas con el problema, destinándoles los recursos adecuados para que las mismas puedan cumplir eficazmente su misión, en coordinación con los investigadores de las instituciones y universidades relacionadas.

Los objetivos buscados serán la preparación de planes de contingencia y la generación de estrategias que permitan, además de procurar la prevención para evitar la creación de nuevos focos, la detección temprana de escapes de especies potencialmente invasoras, produciendo la extinción rápida y drástica de los focos invasivos iniciáticos. El mejor método preventivo es la confección de un listado de especies con potencial de invadir ecosistemas chilenos, con la posterior prohibición legal de la importación o tenencia de las especies que en él figuren.

Cuando la erradicación del taxón alcanza la categoría de inviable, se debería intentar conseguir la lentificación de los procesos de invasión y el manejo o mitigación de los daños causados por especies ya instaladas, evitando en lo posible nuevas introducciones en zonas del país aún libres.CONAMA (Comisión Nacional del Medio Ambiente) (2001). Fortalecimiento del sector público para la prevención, manejo y control coordinado de especies exóticas. Aquambiente Ltda, Santiago, Chile. 138 pp.

Los estudios que realizan los investigadores se relacionan generalmente a la detección de nuevas especies invasivas, la determinación de su posible origen geográfico y modo en que logró la naturalización, sus vías de penetración, en el caso de las que llegan por sus propios medios desde focos allende las fronteras del país, o posibles rutas que tomaría la invasión dentro del mismo, sus interacciones con los taxones nativos, la prueba de métodos para su erradicación, o por lo menos su atenuación.

Las principales entidades El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), dependiente del Ministerio de Agricultura, es la principal agencia chilena relacionada con las especies exóticas, excepto de peces. Es la encargada de fiscalizar la introducción de taxones por los puertos, aeropuertos y pasos fronterizos de Chile, debiendo aplicar las regulaciones y leyes vigentes sobre la importación a suelo chileno de estos animales, sustentadas por la ley N.º 19473 del año 1996. Además, esta entidad financia los estudios tendientes al monitoreo y control de los taxones invasores no ícticos ya establecidos en esa república. La mayoría de las acciones del SAG se apoyan en la Dirección de Protección de Recursos Naturales (DEPROREN).

El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA), dependiente del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, es la entidad gubernamental específica relacionada con las especies introducidas de peces. Esta agencia se encarga de desarrollar y hacer aplicar las regulaciones y leyes existentes relacionadas con la importación a Chile de especies exóticas de peces, descrito en los artículos 11, 12 y 13 de la ley N.º 18862 del año 1989. El artículo 136 de dicha norma jurídica prevé sanciones entre las que se cuenta multas y prisión.

La Corporación Nacional Forestal (CONAF), institución autónoma dependiente Ministerio de Agricultura, también se relaciona a numerosos taxones exóticos, siempre que los mismos hayan logrado ocupar sectores dentro de las áreas protegidas bajo su administración, englobadas en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE).

Tipos de introducciones

Son numerosas las causas que originan que el país cuente con un importante número de especies introducidas. En buena parte de los casos el plantel original fue liberado ex profeso; incluso los que abrieron las puertas fueron las propias entidades gubernamentales o con la anuencia de estas, en el caso de entidades no gubernamentales. Los fines que tenían los liberadores, en la mayoría de las introducciones es aumentar las posibilidades para la práctica de la caza deportiva, bajo el argumento de que el país originalmente “no contenía las especies adecuadas para ello”. Por esta razón se ha liberado fauna mayor apta para la práctica de la caza deportiva y numerosas especies de peces para la pesca deportiva. Las acciones de liberación de estos últimos han causado colateralmente las introducciones de otras especies que cohabitaban con ellas.

Un importante número de especies se han establecido en el país a causa de los escapes de cautiverio, el cual podía deberse a su reproducción en granjas con fines peleteros, en granjas de acuicultura, o siendo mantenidas en hogares como mascotas. En algunos casos fueron voluntariamente liberadas en el medio silvestre por lo que no siempre es posible tener certeza del origen de una población.

Dentro de las especies peleteras, se han liberado dos con la idea de que la captura de las mismas permita la radicación de población humana en zonas deshabitadas.Arismendi, I., P. Szejner, A. Lara & M. E. González (2008). «Impacto del castor en la estructura de bosques ribereños de Nothofagus pumilio en Tierra del Fuego, Chile.» Bosque (Chile) 29: 146-154.