El abuso religioso es un tipo de abuso ejercido a través de la religión, que puede incluir acoso, humillación, abuso espiritual o violencia religiosa. También puede implicar el uso indebido de la religión con fines egoístas, seculares o ideológicos, como el abuso de una posición de poder.
El abuso religioso puede ser perpetrado por líderes religiosos u otros miembros de una comunidad de fe y puede ocurrir en cualquier religión o tradición religiosa. Algunos ejemplos incluyen el uso de enseñanzas religiosas para justificar el abuso, la imposición de reglas y prácticas religiosas estrictas que resultan dañinas, la vergüenza o el ostracismo hacia quienes no se ajustan a las normas religiosas, la manipulación o el control a través de la autoridad religiosa y la negación de atención médica u otras necesidades básicas en nombre de la religión.
Este tipo de abuso puede tener efectos graves y duraderos en individuos y comunidades, incluyendo trauma psicológico, angustia emocional, pérdida de fe e incluso daño físico. Es fundamental que tanto las personas como las comunidades religiosas reconozcan los signos del abuso religioso y tomen medidas para prevenirlo.
Abuso psicológico Un significado específico del término «abuso religioso» se refiere a la manipulación psicológica y el daño infligido a una persona utilizando la enseñanza de doctrinas de la religión que practique esa persona. Esta manipulación la perpetran miembros de la misma fe o similar, e incluye el uso de una posición de autoridad sobre la víctima dentro de esa religión. Se dirige habitualmente contra niños y adultos vulnerables, y las motivaciones tras este abuso varían, pero pueden ser tanto bienintencionadas como maliciosas.
Incluso los abusos religiosos bienintencionados pueden tener consecuencias psicológicas a largo plazo. Causar un intenso miedo a la víctima puede inducirle a desarrollar una fobia específica sobre el tema contra el que le previnieron o una depresión prolongada, y es posible que acabe sufriendo un tenaz sentimiento de vergüenza que persiste incluso cuando crece o deja la iglesia. También puede manipularse a la víctima para que evite acciones beneficiosas (como tratamientos médicos) o para que tenga un comportamiento dañino.
Dentro de las congregaciones En su libro «Abuso religioso», el pastor Keith Wright describe un ejemplo de estos abusos. Cuando era un niño, su madre, perteneciente a la Iglesia de la Ciencia Cristiana, enfermó gravemente y tuvo que someterse a tratamiento en un centro hospitalario. Varios miembros de su Iglesia se presentaron en el hospital y la convencieron de que suspendiera el tratamiento y abandonara el centro sanitario, confiando su curación a la oración y a los métodos curativos de la Iglesia de la Ciencia Cristiana. Poco después murió. Aunque los miembros de la iglesia quizá no tuvieron intenciones maliciosas, su equivocada interpretación de las enseñanzas religiosas para manipular a la madre de Wright fue la responsable de su muerte.
Contra niños El abuso psicológico de niños basado en la religión es una creciente área de interés en la comunidad psicológica y sociológica. Puede ejecutarse utilizando la enseñanza para subyugar a los niños por medio del temor, o imponer un fuerte adoctrinamiento, de forma que al niño solo se le enseñan las creencias o puntos de vista de su secta en concreto (o incluso el de sus cuidadores) y cualquier otra perspectiva se suprime o se oculta. Las creencias se imparten como verdad absoluta, sin que haya forma alguna de cuestionarlas. La psicóloga Jill Mytton lo describe como la destrucción de cualquier oportunidad de que el niño se forme su propio sistema personal de moral y creencias, convirtiéndolo en alguien dependiente de su sistema religioso o de sus padres. Estos niños nunca aprenden a reflexionar críticamente sobre la información que reciben. El uso del miedo y de un entorno moralizante (como el concepto de infierno) para controlar al niño puede ser traumático.
Abusos físicos La violencia contra los niños basada en la fe dentro de una secta religiosa se ha convertido en un área de interés y preocupación crecientes. Este tipo de maltrato toma a menudo la forma de palizas, confinamiento ilegal, trato negligente, asfixia o incluso asesinato, por la creencia de que el niño está poseído por Satán o por espíritus malignos, que practica la brujería o la magia negra, o que ha cometido algún tipo de pecado que exige tal castigo. En 2012, el Departamento de Niños, Escuelas y Familias del Reino Unido emprendió un nuevo plan de acciones para investigar y tratar el problema de los maltratos basados en la fe, después de que varios asesinatos de este tipo alcanzaran bastante notoriedad, como el de Kristy Bamu. En un periodo de 10 años, Scotland Yard ha realizado 83 investigaciones por maltratos relacionados con la fe, y se teme que haya aún más que no han sido denunciados.
Violencia religiosa
El extremismo y la violencia religiosa (también llamada «violencia comunal»Horowitz, D.L. (2000) The Deadly Ethnic Riot. University of California Press, Berkeley y Los Angeles, CA) es un término que se refiere a cualquier fenómeno en el que la religión, en cualquiera de sus formas, es el sujeto o el objeto de un comportamiento violento colectivo o individual.
Sacrificio humano
La arqueología ha descubierto evidencias físicas de sacrificios de niños, es decir, asesinato ritual de niños con el fin de complacer a seres sobrenaturales en distintos lugares. Algunos de los ejemplos más evidentes son los ritos que se practicaban en Mesoamérica y el Imperio Inca. Numerosos defensores de los derechos de los niños, como Alice Miller, Lloyd deMause y el psicólogo Robert Godwin, han escrito sobre los sacrificios en las culturas precolombinas en el marco del maltrato infantil.
Plutarco (ca.46-120d.C.) menciona la quema ritual de niños pequeños en Cartago, al igual que Tertuliano, Orosio, Diodoro Sículo y Filón, mientras que Tito Livio y Polibio no lo mencionan. La Biblia también habla de lo que parecen ser sacrificios infantiles practicados por los cananeos y por algunos israelitas en un lugar llamado tofet («lugar para asar»).
En Hawái, en épocas antiguas, se arrojaban niños a los tiburones.
Las víctimas de sacrificios eran a menudo bebés. «El asesinato de bebés recién nacidos puede considerarse un suceso común en muchas culturas» incluyendo «los esquimales, los polinesios, el antiguo Egipto, el pueblo chino, los escandinavos, africanos, los indígenas de América y hasta épocas relativamente recientes, los aborígenes australianos.
Ritos de iniciación La deformación craneal artificial está documentada en la historia escrita y data de 45000añosa.C., como prueban dos cráneos neandertales encontrados en la Cueva de Shanidar (Irak). Solía iniciarse justo después del nacimiento y se mantenía durante unos dos años hasta que se conseguía la forma deseada. Esta práctica podría haber desempeñado un papel esencial en las sociedades egipcia y maya.
En China se castraba a algunos niños, cortándoles el pene y el escroto. Los antropólogos han descrito otros actos rituales. Géza Róheim escribió sobre rituales de iniciación realizados por los nativos australianos, en los que se obligaba a los adolescentes a beber sangre. Las violaciones rituales, en las que se forzaba a jóvenes vírgenes, formaban parte de las prácticas del chamanismo.
Prácticas modernas En algunos rituales tribales de Papúa Nueva Guinea, un anciano «toma un afilado bastón de caña y lo clava profundamente en las fosas nasales del joven hasta que este sangra profusamente en un arroyo, acto saludado por fuertes gritos de guerra». Más tarde, cuando los chicos se inician en la edad adulta, se espera que realicen una felación a los ancianos. «No todos los iniciados participan en esta actividad ceremonial homosexual, pero en los siguientes cinco días, algunos tendrán que realizar varias felaciones».
La ablación genital femenina también se practica en contextos rituales el África subsahariana, en algunas regiones del Oriente Medio y en el Sudeste Asiático, aunque estos casos no siempre responden a rituales religiosos.
Caza de brujas
El maltrato ritual puede llegar a que se acuse y golpee a niños por ser supuestamente brujos. En algunas zonas de África Central se culpa a menores por la enfermedad de un pariente. En Ghana se han deportado brujas a campos de refugiados, y en Angola se aísla y golpea a los niños «brujos».
Explicaciones psicológicas Un número minoritario de académicos suscriben una escuela de pensamiento llamada Psicohistoria, que atribuye los rituales abusivos a una proyección psicopatológica de los perpetradores, sobre todo en el caso de los padres.
Este modelo psicohistórico afirma que la crianza de los niños en ciertas sociedades tribales incluían el sacrificio de niños o altos índices de infanticidio, incesto, mutilaciones, tortura y violación de niños, y que esas prácticas eran culturalmente aceptables.
Abuso espiritual Estos son algunos casos de abuso espiritual: Maltrato emocional y psicológico con el objetivo de dominar y controlar de forma no natural a la víctima para que el perpetrador se enaltezca. Maltrato físico que puede incluir heridas y privación de alimentos. Abuso sexual; Cualquier acto de palabra o por escrito que degrade, humille o agravie la valía y dignidad de un ser humano. La sumisión a una autoridad espiritual sin derecho a discrepar; la intimidación El control irrazonable del derecho fundamental de una persona (libertad individual) a tomar sus propias decisiones (Libre albedrío, voluntad) en asuntos espirituales o naturales. La calumnia y las críticas repetidas que etiquetan negativamente a una persona como desobediente, rebelde, falta de fe, demonizada, apóstata, enemiga de la iglesia o de una deidad. Las acciones dirigidas a impedir o interferir en la práctica o el sistema de creencias de una persona. El aislamiento, separación, negación de derechos o alejamiento de la familia y los amigos externos al grupo debido al culto religioso, las creencias o la afiliación espiritual. Exclusividad y elitismo: rechazo de las críticas de personas ajenas partiendo de la base de que su valoración, opiniones y críticas no son válidas porque dicha persona no entiende o rechaza los matices poco ortodoxos del sistema de creencias del grupo o de su gurú. No es infrecuente que los críticos externos sean acusados de ser demonios o estar influenciados por el diablo. Esoterismo: retener información y darla solo a un pocos elegidos; intenciones y exigencias ocultas que solo se revelan a los miembros conforme van avanzando con éxito en las distintas etapas de «iluminación espiritual» que en realidad son doctrinas, prácticas y creencias no ortodoxas y sin demostrar.Steven Lambert, Charismatic Captivation, Authoritarian Abuse & Psychological Enslavement in Neo-Pentecostal Churches (Real Truth Publications, 1996); artículo adaptado en línea: Signs of Spiritual Abuse, p.5. Conformidad con prácticas, cultos o creencias no convencionales, ortodoxas ni probadas, y que a menudo resultan espiritual o incluso naturalmente peligrosas. Práctica del espiritualismo, misticismo u otras doctrinas y teologías no probadas ni ortodoxas. Hostilidad y discriminación: rechazo social, agresión relacional, alienación parental o persecución. Ensalzamiento o deificación del liderazgo, exaltación del líder o líderes principales a la categoría de dioses dentro del grupo. Explotación económica y esclavización de los fieles con exorbitantes exigencias de apoyo financiero («donaciones») para cubrir las necesidades financieras del grupo, que a menudo se dedican a mejorar el estilo de vida del líder muy por encima del de sus seguidores.
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