thumb|Gea, por Anselm Feuerbach (1875). Fresco del techo de la Academia de Bellas Artes de Viena.

En la mitología griega, Gea,Término como Gea:

Véase "Diccionario de mitología griega y romana".

GayaTérmino como Gaya:

Kurt Reichenberger (1922 - 2008): romanista e hispanista alemán. Sitio de la editorial.

(alternativamente Gaia)Término como Gaia:

Eric M. Moormann (Eric Maria Moormann, n. 1955): arqueólogo clásico neerlandés. Van Aktaion tot Zeus. «Gaia» como forma poética de «Gea»:

AUTENRIETH, Georg: Diccionario homérico para escuelas e institutos (A Homeric Dictionary for Schools and Colleges). Harper and Brothers. Nueva York. 1891. Texto inglés, con índice electrónico, en el sitio del Proyecto Perseus. Georg Autenrieth (1833 - 1900): filólogo alemán. El título original alemán de la obra es Wörterbuch zu den Homerischen Gedichten (Diccionario de los poemas homéricos), y fue publicada en 1873; la 9ª ed. es de 1902. La traducción inglesa se publicó por primera vez en 1880. Harper and Brothers: después, HarperCollins.

Véase "Griego ático". o simplemente Tierra«Problema difícil es el de si no se hará necesario traducir, en vez de transcribir los nombres de diversos seres mitológico más o menos ligados con determinados actos y cualidades abstractas u objetos o sustancias determinadas (...); pero deben imponerse, por el contrario Tierra (en vez de Gea o Gaia)». Manuel F. Galiano, La transcripción castellana de los nombres propios griegos (apartado 283); segunda edición; Sociedad española de estudios clásicos (1969) (en griego: Γῆ, Gē; Γαῖα, Gaĩa; o Χθών, Chthōn)Γαῖα; romanización, Gaĩa; pronunciación, clásica: [ɡá͜ɪ̀a] Koiné: [ɟˈɛːa] bizantina: [ʝˈea]; de Ge en griego antiguo, Γῆ; romanización, Gễ.Real Academia Española: la forma latina gaea es moderna, utilizada en latín científico. Cf. «gea». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). es la diosa y personificación de la «Tierra».Aunque a menudo se la presenta como diosa de la ‘Tierra’ con mayúscula, lo más fiel a la concepción de los antiguos griegos sería ‘Gea, diosa de la tierra’, pues estos no diferenciaban, como hacemos nosotros, los conceptos de suelo, elemento, ecúmene y mundo.Ed. William Smith: A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, voz «Gaea».No obstante, su versión romana dio nombre, en el Renacimiento, al planeta Tierra. Cfr. «Tellus» Se trata de una deidad primordial considerada el arquetipo de la «madre tierra» en la cultura clásica.La referencia más antigua de Gea como «madre tierra» se encuentra es el griego micénico ma-ka, escrito en alfabeto silábico lineal B. Para los antiguos griegos la tierra como diosa, como suelo y como mundo no estaban diferenciadas con claridad.Con respecto a las diferentes acepciones del sustantivo ‘tierra’, cfr. RAE: «tierra».Para los griegos antiguos “la tierra” y Gea eran inseparables como concepto físico, biológico y cósmico, sin la separación moderna entre geología, ecología o filosofía cosmológica. La tierra era a la vez suelo que pisa el hombre, matriz que engendra la vida (principio generador) y soporte de todo lo existente (mundo habitable, ecúmene). El uso contemporáneo de “Tierra” con mayúscula se asocia con nuestro planeta, mientras que en la concepción griega clásica Gea no representaba un planeta ni un concepto abstracto separado, sino la tierra en su sentido amplio y unificado. Por eso, lo correcto desde la perspectiva histórica y mitológica sería escribir “Gea, diosa de la tierra” en minúscula, reflejando la visión integral de la cultura antigua.

El papel de Gea es el de una diosa madre curótrofa: el ancestro común de todos los dioses, hombres, fauna y flora.Teogonía: 116-154 (madre de los Uránidas). Platón: Menéxeno, 237e - 238a (de los seres humanos: «esta nuestra tierra nos dio a luz y es la madre común; ella nos ha alimentado»). Himno Homérico XXX (Gea nutre todo cuanto camina por la tierra, cuanto se mueve en el mar y cuanto vuela). Arquelao de Mileto y Anaximandro (citados por Diógenes Laercio, II, 16): «aparecieron los animales, los hombres incluidos, todos nacidos del barro de la tierra». Himno órfico XXVI: «tú [Gea] que produces las variadas formas de las plantas verdes». Esta faceta viene expresada en sus numerosos epítetos:Antonio Ruiz de Elvira, Mitología clásica (editorial Gredos; pág. 61) Γαῖα Εὐρυστέρνουσα («Gea de amplio pecho»),Teogonía, 117 Μήτηρ Πάντων («madre de todos»),Himno homérico XXX Πανμᾶτερ («madre de todo»),Himno órfico XXVI Γαῖα Μήτηρ («madre Tierra»),Esquilo: Prometeo encadenado, 90 Παντότροφος («que a todos nutre»),Filóstrato: Imágenes, I, 10; Corpus Inscriptionum Graecarum (CIG) Θεὰ Γαῖα («diosa Tierra»)Pausanias: Descripción de Grecia I 28, 7; Esquilo: Las Euménides, 1—4 o Παμμήτειρα («madre universal»).

En los textos cosmogónicos tiene una mayor influencia y en ellos parece ser la divinización del suelo. Se trata del escenario físico donde va a sucederse el acto de la creación. Así en los poemas hesiódicos se la refiere como el «asiento seguro y permanente de todo» (πάντων ἕδος ἀσφαλές αἰεί), donde habitan los inmortales del Olimpo.Teogonía, 116 Pero Gea también es una diosa ctónica y así aparece en los poemas homéricos: se le sacrificaban ovejas negras y se la invocaba con juramentos golpeando la tierra con las manos.Homero: Ilíada III 104 y 278, XV 36, XIX 259; Odisea V, 124 Su equivalente en el mitología romana era Terra o Tellus, aunque en ambos casos suele traducirse como «Tierra».Higino: Fábulas, prefacio; Ovidio: Las metamorfosis I, 156-160; Virgilio: Eneida IV, 166; Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses II, 26; Varrón: De lingua latina V, 64; San Agustín: La ciudad de Dios, VII, 23 y 24

Los estudiosos, no obstante, critican la idea contemporánea de Gea como una ‘madre tierra’ en un sentido romántico, pues este significado es anacrónico. La comprenden, como hacen los mitos griegos, como una figura ubicada en textos cosmogónicos, instigadora de luchas divinas de poder dinástico y progenitora de monstruos primordiales. Gea apenas tenía culto y no era una fuerza armoniosa, sino un ser primitivo que intentaba socavar el orden cósmico.Marcel Detienne: The Writing of Orpheus: Greek Myth in Cultural Context. Johns Hopkins University Press, 2003 (francés original 1989). Critica a las lecturas esencialistas de la “Madre Tierra”. En Comparing the Incomparable (Stanford University Press, 2008), Detienne usa una metodología comparativa y critica, de nuevo, universalismos como “Madre Tierra”.

Diosa primordial Gea era considerada como una de las deidades primordiales, brotada espontáneamente sin intervención sexual.Hesíodo: Teogonía, 117 Tan sólo unas pocas fuentes nos hablan de algunos primordiales que engendraron a Gea, aunque estas versiones son oscuras o muy tardías. Así, en las tradiciones órficas, la tierra se formó a partir del lodo primordial que surgió de las aguas primordiales, aunque la fuente nos habla en calidad de la tierra como elemento, no como divinidad.Rapsodias órficas 66; fragmentos órficos 54 y 57 También dicen que la Noche y Fanes engendraron a Gea y a Urano.West, p. 70; Meisner, pp. 168–9; fragmento órfico 149 I (Bernabé, p. 146). O bien la parte superior del huevo cósmico formó al Cielo (Urano) y la inferior a la Tierra (Gea).Damascio: De princ. 123 bis.

En las Fábulas se dice que el Cielo (Caelus), la Tierra (Terra) y el Mar (Mare) nacieron de la unión del Éter (Aether) y el Día (Dies; personificación femenina).Higino, Fábulas, prefacio 2 En otras cosmogonías se dice que cuando Eros hubo combinado todos los elementos de la creación nacieron el Cielo, el Océano, la Tierra y la raza de los dioses.Aristófanes, Las aves 685 ss Otros dicen que Ctonia (Χθονίη), junto con Zas y el Tiempo siempre habían existido. A continuación, Zas fecunda a Ctonia, uniéndose en matrimonio y, desde entonces, pasaría a llamarse Gea (Γῆ). En el tercer día de la creación, Zas, ya como Zeus, le regala a Ctonia un manto decorado con los motivos de la Tierra y el Ogeno (Océano).Damascio: Dificultades y soluciones acerca de los primeros principios, 214.Martínez Nieto, Roxana B. La aurora del pensamiento griego: las cosmogonías prefilosóficas de Hesiodo, Alcmán, Ferecides, Epiménides, Museo y la Teogonía órfica antigua. Madrid: Trotta, 2000, p. 106. Boccaccio, fuera de la cultura clásica, imaginaba a la Tierra como hija de Demogorgón.Boccaccio: Genealogie Deorum Gentilium, libro I

En la Teogonía

Cosmogonía La Teogonía de Hesíodo es el texto mitográfico donde más se menciona y desarrolla la figura mitológica de Gea. La narración comienza contando que, al principio de los tiempos, existió el Caos y después, surgió Gea «de amplio pecho», la sede eterna de los dioses del Olimpo.Hesíodo: Teogonía, 116—117 Sin unirse con nadie («sin mediar el grato comercio»), Gea alumbró a Urano —el «cielo» estrellado—, con sus mismas proporciones. Después alumbró a los oreos —las «montañas»—, morada de las ninfas de los montes. Y en último lugar alumbró a Ponto —el «mar»—, infructuoso y de agitadas olas.Hesíodo: Teogonía, 126—131

Madre de los Uránidas Tras este acto de creación, Urano se erigió como el primer rey que dominó todo el universo.Apolodoro: Biblioteca mitológica I 1, 1 Así la Tierra, ‘primera de las novias’, y el Cielo, ‘morada de los dioses’, se unieron como la primera pareja.Damascio: sobre el Parménides de Platón, 257 Primeramente Gea alumbró a los Titanes:Hesíodo: Teogonía, 130—140

Después de estos doce hijos Gea alumbró para Urano a los soberbios Cíclopes; estos eran semejante a los demás dioses pero poseían un solo ojo redondo en medio de la frente. La fuerza, el vigor y la habilidad eran los rasgos que presidían todos sus actos. Sus nombres eran Brontes, Estéropes y Arges; estos le regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo.Hesíodo: Teogonía, 140—147

Finalmente de Gea y Urano nacieron sus hijos más jóvenes, los Hecatónquiros, así llamados porque eran unos monstruosos engendros de «cien manos» y cincuenta cabezas. Eran terribles y poderosos debido a su fuerza inconmesurable, y se llamaban Coto, Briareo y Giges.Hesíodo: Teogonía, 148—155 Urano, debido a la inmensa fuerza de sus últimos hijos, superior a la suya, temía ser destronado.Acusilao, fr. 8 (Fowler)

Conspiración contra Urano Pues bien, todos los Uránidas («hijos de Urano») estaban desde siempre irritados con su padre. Cada vez que alguno estaba a punto de nacer, Urano los retenía ocultos en el vientre de Gea, sin permitirles ver la luz, y se complacía cínicamente con su cruel acción. Urano había encadenado a los CíclopesHesíodo: Teogonía 503 y Hecatónquiros en el Tártaro.Hesíodo: Teogonía 653 Gea, casi al borde de estallar, se lamentaba en su interior y urdió un plan astuto. Forjó de inmediato una enorme hoz de acero brillante (un pedernal o adamanto) y explicó su estrategia a sus hijos. Con valor, pero afligida en su corazón, les dijo: —¡Hijos míos, si seguís mis instrucciones, podremos vengar el ultraje de vuestro cruel padre!Hesíodo: Teogonía, 155—165

Al escucharla, un temor se apoderó de todos, y ninguno se atrevió a responder. Sin embargo, Cronos, de mente retorcida y armado de valor, fue el único que contestó: —Madre, yo prometo llevar a cabo esta empresa, pues no siento piedad por nuestro abominable padre—. Gea se alegró enormemente: colocó en sus manos la hoz afilada y situó astutamente a su hijo en una emboscada.Hesíodo: Teogonía, 165—175

Entonces llegó Urano durante la noche y se echó sobre Gea ansioso de amor. Cronos, saliendo de su escondite, logró alcanzarlo con la mano izquierda, mientras con la derecha empuñaba la enorme hoz. Con rapidez, segó los genitales de su padre y los arrojó detrás de él. Urano, herido, empezó a sangrar abundantemente. Una parte de las gotas cayeron sobre por Gea; al transcurrir un año, la Tierra alumbró a las poderosas Erinias, a los enormes Gigantes armados con lanzas, y también a las ninfas que se hacen llamar Melias.Hesíodo: Teogonía, 175—187

Madre de los Póntidas