Una distopíaActualmente esta palabra está recogida en el Diccionario de la Real Academia Española, aunque ya aparecía registrada en importantes obras lexicográficas, como en SECO, M.; ANDRÉS, O.; RAMOS, G.: Diccionario del español actual. Madrid: Aguilar, 1999; pág. 1647. o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.Sergio Hernández-Ranera, prólogo de la traducción al castellano de "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin. Editorial Akal 2008 El término, procedente del griego, fue creado por John Stuart Mill a finales del como antónimo directo de utopía,Sergio Hernández-Ranera, prólogo de la traducción al castellano de "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin. Editorial Akal 2021 término que a su vez fue acuñado por Santo Tomás Moro y figura como el título de su obra más conocida, publicada en 1516, donde describe un modelo para una sociedad ideal con niveles mínimos de crimen, violencia y pobreza. miniaturadeimagen|Kowloon Walled City Las distopías a menudo se caracterizan por la deshumanización, los gobiernos tiránicos, posguerras de conflictos de grandes dimensiones (como una guerra nuclear), los desastres ambientales u otras características asociadas con un declive cataclísmico en la sociedad. Las sociedades distópicas aparecen en muchas obras de ficción y representaciones artísticas, particularmente en historias ambientadas en el futuro. Algunos de los ejemplos más famosos son 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Las sociedades distópicas aparecen en muchos subgéneros de ficción y a menudo se utilizan para llamar la atención sobre la sociedad, el medio ambiente, la política y la economía, religión, psicología, ética, ciencia o tecnología. Algunos autores usan el término para referirse a sociedades existentes, muchas de las cuales son o han sido estados totalitarios o sociedades en un estado avanzado de colapso.

Algunos estudiosos, como Gregory Claeys y Lyman Tower Sargent, hacen ciertas distinciones entre sinónimos típicos de distopías. Por ejemplo, Claeys y Sargent definen las distopías literarias como sociedades imaginadas como sustancialmente peores que la sociedad en la que escribe el autor, mientras que las antiutopías funcionan como críticas a los intentos de implementar varios conceptos de utopía. En su Dystopia: A Natural History (Oxford University Press, 2017), Claeys ofrece un enfoque más matizado e histórico de estas definiciones. Aquí la tradición se remonta desde las primeras reacciones a la Revolución francesa. Se destaca su carácter comúnmente anticolectivista y también se traza la adición de otros temas (los peligros de la ciencia y la tecnología, la desigualdad social, la dictadura corporativa o la guerra nuclear).

Etimología En español, el término proviene del latín moderno dystopiase y este del griego antiguo δυσ- dys- 'dis-', prefijo de sentido negativo, y utopia 'utopía'.

El término utopía fue acuñado por Tomás Moro para describir una sociedad ideal, y por lo tanto inexistente: el término se origina ("no") y τόπος ("lugar"), que significa literalmente "no-lugar" o, como glosó Quevedo; "no hay tal lugar".Moro, Tomás. La Utopía. Traducción de don Francisco de Quevedo y Villegas. Prólogo. Barcelona. M. Repulles, 1805 Un concepto también relacionado es el de eutopía, del griego ευ- (eu) "prefijo que indica algo bueno o favorable"ευ (en inglés) Henry George Liddell, Robert Scott, A Greek-English Lexicon. y τόπος,τόπος (en inglés) Henry George Liddell, Robert Scott, A Greek-English Lexicon. significando 'buen lugar', un lugar imaginario, no existente, donde habita una sociedad idealizada.

Distopía o cacotopía son términos antónimos de eutopía, significando una «utopía negativa», donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal, representando una sociedad hipotética indeseable.

Historia thumb|250px|right|La distopía de El jardín de las delicias realizada por el pintor El Bosco.

Se atribuye la primera utilización del término "distopía" que existe documentada a John Stuart Mill, en un discurso de una intervención parlamentaria en 1868.Jordi Costa. El tiempo de la distopía El País, 10 de octubre de 2014. Consultado el 10 de febrero de 2015. Si bien el término distopía estuvo relegado del Diccionario de la Real Academia Española fue añadido por uno de sus académicos quién describe la distopía como:

Consensualmente, se tiene a las obras: Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury como la trilogía fundacional del género distópico.Daniel Arjona. A la sombra del futuro El Cultural, 27 de junio de 2014. Consultado el 10 de febrero de 2015. Si bien existieron obras catalogadas como distópicas con anterioridad, se podría deducir claramente que el inicio de dicho género literario empezó con la obra Nosotros del escritor ruso Zamiatin (1924) cuyo libro pudo haber inspirado fuertemente a los tres célebres escritores antes citados. Hay quienes señalan Eugenia de Eduardo Urzaiz Rodríguez, como un precursor de las novelas distópicas; aunque la novela breve La máquina se para, de E.M. Forster, es anterior, publicada en 1909, y es evidentemente una distopía propiamente dicha, enfocada a una sociedad futura altamente dependiente de la tecnología, hasta el punto de deshumanizar a las personas y alejarlas de su condición social. Sin embargo, es probablemente la novela Señor del mundo (Lord of the World, 1907) de Robert Hugh Benson la que puede ser considerada primera entre las plenas distopías modernas, influyendo además claramente tanto en 1984 como en Un mundo feliz.

La película Metrópolis (1927) basada en una novela del mismo nombre de Thea von Harbou de 1926 también se puede señalar como una obra embrionaria y cinematográfica del género distópico.

La separación de los términos de utopía y distopía sucede entre los siglos y , con uno de los elementos que caracteriza a la distopía: el ataque a los defectos de la sociedad. En 1726, Jonathan Swift escribe una novela en una mezcla utópica de sátira y parodia a la sociedad llamada Los viajes de Gulliver, utilizando recursos narrativos de la novela de viajes.Ángel Galdón Rodríguez. Aparición y desarrollo del género distópico en la literatura inglesa Dialnet. Prometeica, Revista de Filosofía y Ciencias, Nº4. Consultado el 10 de febrero de 2015. En 1741, Ludvig Holberg en su Viaje al mundo subterráneo introduciría a un viajero al centro de la tierra, con un planeta con su centro hueco, que sería utilizado posteriormente por múltiples escritores.Iván Fernández Balbuena. 13. Ciencia-ficción Sociológica (Utopías & Distopías) Sitio de Ciencia Ficción, 29 de octubre de 2005. Consultado el 10 de febrero de 2015. En la novela Los quinientos millones de la begún (1879) Julio Verne nos narra dos ciudades-estado (France-ville y Stahstald) con ciertos rasgos utópicos y distópicos.

Temática y uso thumb|275px|La vida en la ciudad amurallada de Kowloon a menudo ha inspirado la identidad distópica en las obras de los medios modernos. thumb|250px|right| El Gran Hermano te vigila, de 1984.

Para retratar los males de una sociedad ficticia, las distopías se caracterizan por: Poseer una naturaleza real: ya que tienen un fundamento real para reflejar su trama; Poseer una naturaleza irreal: utópica para describir estados sociales o políticos ilusorios e imaginados.Distopías, definición E-ducativa. Consultado el 10 de febrero de 2015.

La mayor parte de las distopías describen sociedades que son consecuencia de tendencias sociales actuales y que llevan a situaciones totalmente indeseables. Surgen como obras de advertencia, o como sátiras, que muestran las tendencias actuales extrapoladas en finales apocalípticos.

Las distopías guardan mucha relación con la época y el contexto sociopolítico en que se conciben. Por ejemplo, algunas distopías de la primera mitad del o a mediados de siglo advertían de los peligros del socialismo de Estado, de la mediocridad generalizada, del control social, de la evolución de las democracias liberales hacia sociedades totalitarias, del consumismo y el aislamiento. Ejemplos de ello son: Nosotros de Yevgueni Zamiatin, Señor del mundo de Robert Hugh Benson, 1984 de George Orwell, Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

Otras más recientes son obras de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano y etiquetadas como ciberpunk, que utilizan una ambientación distópica en que el mundo se encuentra coercitivamente dominado por las grandes transnacionales capitalistas con altos grados de sofisticación tecnológica y carácter represivo. Un ejemplo de este tipo de novelas es Snow Crash (1992) de Neal Stephenson, Traición (2005) del autor estadounidense Scott Westerfeld o La chica mecánica (2009) del escritor Paolo Bacigalupi. Dentro de la ficción española, tiene ambiente retrofuturista y distópico La ciudad del Gran Rey de Oscar Esquivias.

Otras distopías son presentadas como utopías en su visión superficial, pero a medida que los personajes se adentran en la misma descubren que el aparente mundo utópico mantiene ocultas características propias de las distopías que resultan indispensables para su funcionamiento. Estas distopías suelen estar pensadas para advertir sobre los riesgos de la manipulación mediática o política.

Política

Las distopías políticas como 1984 de George Orwell, publicada en 1949, versan sobre los peligros del totalitarismo, ésta en particular ponía su énfasis en el régimen de Stalin, narrando sobre un único Big Brother que todo lo ve, pero si bien no se publicó con la intención de que fuese catalogado como ciencia ficción, terminó siendo un clásico del género.Enric Quílez. Utopías y distopías CyberDark.net. En esta subdivisión también se puede agregar Nosotros de Yevgueni Zamiatin, publicada en 1921, novela que critica claramente el régimen soviético y se cree que además puede hacer referencia al fascismo de Mussolini."Freedom and Happiness" - A review of Zamyatin’s "We" by George Orwell. (en inglés) Tribune, 4 de enero de 1946. Consultado el 6 de enero de 2011

Opuesto a ello se encuentra Los desposeídos de Ursula K. Le Guin, publicada en 1974, que describe un mundo anarquista llamado Anarres en oposición al mundo capitalista de Urras. Es preciso señalar que, contrariamente a como se afirma en varios ámbitos, la distopía no es una predicción política, sino una sátira del presente.

El control social puede verse en La fe de nuestros padres de Philip K. Dick, una historia corta publicada en 1967, en la que se describen drogas alucinógenas diluidas en el agua para mantener a los ciudadanos bajo el dominio extraterrestre.Antonio Notario Ruiz. Ediciones Universidad de Salamanca, 2008. ISBN 978-84-7800-309-9

El conocimiento de los individuos en las distopías puede ser mediante espionaje o por medio de un control tan riguroso que el Estado lo controla mediante el sistema. Los espías son predominantes en 1984, con telepantallas que dan los comunicados y además, transmiten hasta el más mínimo detalle de los hogares. En Nosotros en cambio, los edificios son transparentes, los números se convierten en una regla social y canon de belleza, lo asimétrico será feo y los sueños serán considerados una enfermedad. Así, se les otorga a los ciudadanos un horario para cumplir, incluyendo para mantener relaciones sexuales.

Tecnológica o científica

Un mundo feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932, describe un mundo de castas en función de la genética y trata el tema de la eugenesia en profundidad. Así trata temas como la manipulación de embriones para crear una sociedad conformista.