El monte de El Pardo es una zona boscosa situada al norte del municipio español de Madrid, en el que se encuentra totalmente integrado, junto con su apéndice, el monte de Viñuelas. Supone más de la cuarta parte (el 26,4 %) del término municipal de la capital.
Está considerado como el bosque mediterráneo más importante de la Comunidad de Madrid y uno de los mejor conservados de Europa, tanto en lo que respecta a su flora, con 120 especies catalogadas, como a su fauna, con aproximadamente 200 especies vertebradas. Se extiende alrededor del curso medio del río Manzanares, a lo largo de 16 000 hectáreas. En 1987, fue declarado Zona Especial de Protección para Aves (ZEPA) con la referencia ZEPA ES0000011.
Su gestión está enteramente adscrita a Patrimonio Nacional, organismo estatal que regula las posesiones que estuvieron en manos de la Corona, que mantiene una política altamente proteccionista y restrictiva en relación con el bosque. La Ley de 16 de junio de 1982, que define la actividad de Patrimonio Nacional, establece, en su artículo cuarto, su integración en la citada entidad.Ley de 16 de junio de 1982, sobre Patrimonio Nacional
La mayor parte de su área (aproximadamente 15 100 hectáreas, el 94,4 % de la superficie total) se encuentra cercada, mediante una valla que recorre su perímetro, a lo largo de 66 kilómetros. La visita a esta zona está totalmente prohibida.
Las 900 hectáreas restantes (el 5,6 %), donde se localizan algunas áreas urbanas como los barrios de El Pardo y Mingorrubio y deportivas como el complejo de Somontes, poseen un valor ecológico inferior. Aquí sí es posible el acceso, a través de diferentes sendas y caminos, habilitados a efectos recreativos.
Además de su riqueza medioambiental, el Monte de El Pardo reúne un rico patrimonio histórico-artístico, fruto de su estrecha relación con la monarquía española.
Geografía urbana thumb|Situación del Monte de El Pardo en el término municipal de Madrid.|izquierdaLa singularidad de este espacio reside en su proximidad con el área metropolitana de Madrid, en la que residen más de seis millones de personas. Apenas ocho kilómetros separan su límite meridional de la Puerta del Sol, plaza considerada como el centro neurálgico de la capital. A pesar de esta presión demográfica, el Monte de El Pardo ha quedado al margen de la expansión urbana de Madrid. Su utilización histórica como coto privado de caza por parte de varios reyes españoles —y también, en el siglo , por Francisco Franco— ha preservado sus valores medioambientales hasta nuestros días. A ello se une la citada existencia de una valla a lo largo de todo su perímetro, así como una gestión proteccionista caracterizada por la prohibición de las visitas en las zonas de máxima protección y la vigilancia permanente de las mismas, a manos de guardas forestales.
El Monte de El Pardo perteneció antaño al antiguo municipio de El Pardo. Actualmente es parte del distrito de Fuencarral-El Pardo, después de que la mencionada localidad fuera absorbida por Madrid.Información sobre el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo Sin embargo, el ayuntamiento madrileño no tiene potestad sobre el espacio que queda dentro de la valla, administrado íntegramente por Patrimonio Nacional. Sí, en cambio, sobre los lugares situados más allá de la tapia, mucho menos extensos y menos importantes en términos ecológicos.
Límites urbanos El Monte de El Pardo limita al norte con los municipios de Tres Cantos y Colmenar Viejo, al noroeste con Hoyo de Manzanares y Torrelodones y al oeste con Las Rozas de Madrid. En los restantes puntos cardinales, la linde la marcan distintos barrios de la capital, entre los que destacan los de Valverde (distrito Fuencarral-El Pardo) y Aravaca (distrito Moncloa-Aravaca).
thumb|La carretera que une Torrelodones con El Pardo se corta en este punto, denominado Puerta del Hito, situado en la valla que rodea el perímetro del monte.
En todas estas localidades y barrios existen zonas de transición que impiden la expansión de los citados núcleos urbanos hacia las inmediaciones de valla de El Pardo, en las que se prohíbe expresamente la construcción. Una de las más significativas es la Finca de El Águila, ubicada en Las Matas, pedanía de Las Rozas de Madrid. Otra es la Finca El Pendolero en Los Peñascales (Torrelodones).
Pese a ello, en los últimos años han surgido conjuntos residenciales construidos casi al borde mismo de la tapia, caso de Peñascales Tikal, en Torrelodones, y de algunas urbanizaciones de Aravaca.
Por último, el Puente de la Marmota está situado en el extremo septentrional del término municipal de Madrid, prácticamente en la linde con Colmenar Viejo. Fue levantado a mediados del sobre las aguas del río Manzanares, junto a la tapia del Monte de El Pardo.
Carreteras y ferrocarril thumb|izquierda|Viaducto ferroviario sobre el río Manzanares, en el Monte de El Pardo.El paraje se encuentra surcado, de este a oeste, por el ferrocarril que une Madrid con Villalba, Ávila y Segovia, que rompe la valla de El Pardo a la altura de las estaciones de Pitis (Madrid) y de El Tejar (Las Rozas de Madrid). Cerca de sus límites oriental y occidental pasan las autovías M-607 y A-6, respectivamente.
En su extremo sur, en la linde con la tapia o atravesándola, discurre la autopista de circunvalación M-40, construida tanto a cielo abierto como por túneles (los llamados Túneles de El Pardo), excavados para salvaguardar los lugares enclavados dentro de la tapia. Con respecto a la M-50, otra de las vías de circunvalación de la Comunidad de Madrid, están previstos varios proyectos para completar su cierre, a su paso por el Monte de El Pardo. Uno de ellos contempla la excavación de dos túneles.
Fuera de la valla, se encuentra también la carretera M-612, que va desde la M-30 hasta el pueblo de El Pardo y desde aquí hasta Fuencarral. Y, dentro de la cerca, el monte es cruzado por la carretera que une Torrelodones con El Pardo, si bien está prohibida la circulación de vehículos.
Geografía física thumb|El suelo arenoso del Monte de El Pardo está muy expuesto a la erosión, como puede apreciarse en el corte de tierra que aparece en la imagen. Desde el punto de vista geológico y geomorfológico, el Monte de El Pardo presenta una gran homogeneidad en todo su territorio.Características físicas y medioambientales del Monte de El Pardo El bosque se asienta sobre un valle de gran amplitud, formado por el río Manzanares en su curso medio. Su suelo está constituido por elementos arenosos y detríticos, originados por la disgregación de los materiales graníticos de la sierra de Guadarrama, que lo bordea por el norte, y de la sierra de Hoyo de Manzanares, que hace lo propio por el noroeste.
El suelo muestra, en consecuencia, un alto grado de inmadurez, que lo hace muy vulnerable ante los procesos de erosión, como así atestigua la presencia de numerosos barrancos y torrenteras. En la imagen adjunta, pueden apreciarse los efectos de la erosión del agua sobre una loma, que aparece cortada.
Más allá de la acción erosiva, la orografía del paraje es poco accidentada. El Monte de El Pardo está formado por lomas pequeñas y onduladas, que bajan en suave pendiente hacia el valle del Manzanares, que lo atraviesa de norte a sur. Su altitud media es de 681 metros, con un mínimo de 600 metros y un máximo de 860 m.
Junto a este río, el paraje integra diferentes riachuelos, caracterizados por un fuerte estiaje. Los arroyos de Manina y de Arroyo de Trofas se encuentran entre los más importantes; ambos descienden desde la sierra del Hoyo y desembocan en el Manzanares por la derecha. Otros arroyos son el de Tejada, el de La Nava y el de La Zarzuela.
Dada la abundancia de llanuras, el Manzanares se remansa en numerosas ocasiones. Además, es retenido en el embalse de El Pardo, construido para regular las presas de canalización del río a su paso por Madrid. A este pantano, que tiene una superficie de 550 hectáreas y una capacidad de almacenaje de 43 hm³, también contribuye el arroyo de Manina.
En lo que respecta a la climatología, la zona presenta un clima mediterráneo continentalizado, de carácter severo en su parte septentrional y moderado en la meridional. Las medias anuales de precipitaciones oscilan entre 500 y 600 mm.
Valores ambientales thumb|Remanso del Manzanares, a su paso por el Monte de El Pardo. El río constituye un corredor biológico para las especies que habitan en el paraje.El Monte de El Pardo está considerado como uno de los principales pulmones de la ciudad de Madrid, al conectar la sierra de Guadarrama con el casco urbano. Su proximidad con otras áreas verdes (Monte de la Zarzuela, Dehesa de la Villa y Casa de Campo) conforma una línea forestal casi continua desde el norte de la capital, a la altura de la M-607 (autovía de Colmenar Viejo), hasta su zona oeste, al borde de la A-5 (autovía de Extremadura). Sólo la A-6 y algunas zonas residenciales rompen este eje arbolado.
Se trata de un bosque mediterráneo continentalizado, integrado por encinares adehesados y, en menor medida, densos, que dejan paso a pinos piñoneros, alcornoques, fresnos, chopos, quejigos, enebros y jaras. Así hasta completar una lista de 120 especies vegetales. Las márgenes del río Manzanares presentan ecosistemas típicos de ribera. izquierda|miniaturadeimagen|Pieris rapae en El Pardo En lo que respecta a la fauna, hay catalogadas casi 200 especies de vertebrados: 125 aves, 35 mamíferos, 19 reptiles y 13 anfibios.
Dada su condición histórica como coto de caza, las especies cinegéticas son especialmente relevantes, tanto de caza menor (conejo, perdiz roja, paloma torcaz...) como mayor (ciervo, gamo, jabalí...), que aparecen superpobladas por la escasez de sus depredadores.
Se estima que viven en el paraje aproximadamente 4000 gamos, 3600 ciervos y 500 jabalíes, además de 30 000 conejos. Periódicamente se realizan cazas controladas de animales, para impedir que las superpoblaciones acaben con los recursos vegetales del paraje. Junto a las especies de caza, el paraje reúne mamíferos como gatos monteses, zorros, tejones, garduñas y ginetas.thumb|Ciervo en un pinar próximo al convento del Cristo de El Pardo.
La construcción del embalse de El Pardo en 1970, sobre el Manzanares, provocó un fuerte impacto ambiental al anegar el valle más fértil del paraje, origen, en gran medida, de la cadena alimentaria. A cambio favoreció la formación de un nuevo ecosistema, en el que habitan numerosas especies aviares, atraídas por su población íctica (barbos, lucios y carpas) y anfibia. Destacan entre esas aves el águila pescadora, la cigüeña negra, el cormorán grande, la grulla común, la gaviota reidora y varias especies de anátidas. Este pantano está recogido en el catálogo regional de zonas húmedas, por su valor faunístico y paisajístico.
El Monte de El Pardo también reúne poblaciones de aves de presa de gran interés ambiental, caso del águila imperial, el águila culebrera y el búho real, además de otras aves como urracas, buitres negros y picapinos.
Este espacio protegido está catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves. Red Natura 2000. (Dir. 79/409 CEE) con el número ES0000011. En su ficha (Véase Enlaces externos) se resumen sus principales valores bióticos.
Patrimonio arquitectónico thumb|220x220px|El convento del Cristo de El Pardo, desde el valle del río Manzanares.
Este espacio natural, fuertemente vinculado con la monarquía, integra diferentes monumentos usados históricamente por los reyes. Dentro del conjunto monumental del pueblo de El Pardo, se encuentra el más relevante de todos ellos: el Palacio Real.Historia del Palacio Real de El Pardo Sus orígenes se remontan a la Casa Real mandada construir, como pabellón de caza, por Enrique III en 1405. Esta fue demolida por Carlos I para edificar el actual palacio, que fue ampliándose y reformándose en siglos posteriores.