Lucio Cornelio Cinna (en latín, Lucius Cornelius Cinna; 132 a. C.-Ancona, República romana, 84 a. C.) fue un antiguo político y militar romano de la familia patricia de los Cornelios, que ejerció el cargo de cónsul en cuatro ocasiones, en 87, 86, 85 y 84 a. C. Participó en la guerra Social durante los años 91-88 a. C. Tras recibir el primer consulado después de la toma de Roma por Sila, apoyó a los opositores de este y propuso distribuir a los hombres a quienes recientemente se les había atribuido la ciudadanía romana entre todas las tribus, lo que provocó una nueva guerra civil. En consecuencia, Cinna fue expulsado, pero se alió con Cayo Mario y a su vez ocupó Roma a finales de 87 a. C., lo que le convirtió en uno de los iniciadores del terror contra la alta aristocracia.

Tras la muerte de Mario en enero de 86 a. C., Cinna se convirtió de facto en el único gobernante de Roma y de la mayoría de las provincias. Durante su gobierno, estabilizó la situación interna, al resolver la crisis de la deuda, empezar a acuñar monedas de buena ley y conceder verdaderos derechos civiles a los itálicos. Cinna, con el objetivo de combatir a Sila, quien en ese entonces estaba en guerra con Mitrídates en los Balcanes, envió un ejército bajo el mando de Lucio Valerio Flaco. Sin embargo, este prefirió luchar contra los pónticos y poco tiempo después su ejército lo asesinó y se pasó al bando de Sila. A principios del año 84 a. C., Cinna planeó una nueva campaña hacia el este, pero mientras se preparaba para ello fue asesinado en Ancona a manos de soldados sublevados.

Fuentes

Lucio Cornelio Cinna pudo haber ocupado un lugar destacado en las memorias de su enemigo Lucio Cornelio Sila, cuyo texto se ha perdido por completo. En varias obras de Marco Tulio Cicerón se hace referencia a Cinna y a sus actividades.

En la obra capital de Tito Livio Ab urbe condita, Cinna, a juzgar por las Períocas, aparecía en varios libros; en el libro LXXIX se describía su consulado y el comienzo de la guerra de Octavio; en el libro LXXX la toma de Roma por Cinna y Mario y el gobierno de terror que protagonizaron; en el libro LXXXIII su preparación para la guerra contra Sila y su muerte. Sin embargo, de todas estas partes de la obra sólo han sobrevivido brevísimos resúmenes de su contenido.

Los autores griego Plutarco y Apiano recogieron información importante sobre Cinna en sus respectivas obras; el primero incluyó en sus Vidas paralelas las biografías del principal enemigo, Sila, y de su aliado, Mario; por su parte, Apiano dedicó mucha atención a Cinna en su Historia romana, en los capítulos 64 a 78 del primer libro de las guerras civiles.

Ciertos episodios de la biografía de Cinna se relatan con más o menos detalle en las colecciones latinas de anécdotas históricas de Valerio Máximo y Pseudo-Aurelio Víctor, así como en varios estudios generales de la historia romana escritos por Veleyo Patérculo, Floro y Eutropio, y por el autor cristiano Paulo Orosio.

En la historiografía, Lucio Cornelio aparece en varias obras generales sobre la historia de la República romana. Una de las obras especiales dedicadas a él es un voluminoso artículo de la enciclopedia alemana Pauly-Wissowa, escrito por Friedrich Münzer en 1900.Münzer F. Cornelius 106 // RE. 1900. Bd IV. pp. 1282-1287 (en alemán) Además, el investigador ruso A. V. Korolenkov escribió un artículo sobre la relación entre Cinna y los Cecilios Metelos. Lucio Cornelio también aparece en las biografías de varios eruditos sobre Sila y Mario.

Biografía

Orígenes Lucio Cornelio pertenecía a la antigua y ramificada familia patricia de los Cornelios, de origen etrusco. No es hasta el siglo a. C. que aparece el cognomen «Cinna», por lo que, por este motivo, el erudito alemán F. Münzer llegó a sugerir que Lucio Cornelio no podía pertenecer a la rama de los Cornelios patricios, al igual que los portadores de los cognomina «Mammula» y «Sisenna».

Según los Fasti Capitolini, el padre y el abuelo de Lucio Cornelio compartían el mismo praenomen, «Lucio». Al parecer, su abuelo ejerció presumiblemente de monetarius entre aproximadamente 169 y 158 a. C., mientras que su padre fue el primer cónsul de esta rama de la familia en 127 a. C.

Primeros años e inicios en la carrera civil Basándose en la lex Villia annalis, el nacimiento de Lucio Cornelio está fechado hacia 132 a. C. Se ha sugerido que es el Cinna a quien se refiere «Lucio Cornelio, hijo de Lucio», mencionado en una de las inscripciones de Rodas, que no está fechada con precisión. Sin embargo, también podría haber sido Lucio Cornelio Sila o Lucio Cornelio Escipión Asiático. No más tarde de 90 según R. Broughton y en 90 u 89 a. C. según A. Egorov, Cinna debió de ocupar la pretura.

A finales del año 91 a. C., los itálicos se rebelaron contra Roma, lo que dio lugar a la guerra Social. Marco Tulio Cicerón, en uno de sus discursos, menciona a Cinna en relación con este conflicto como legado y «jefe militar extremadamente experimentado», a lo que R. Broughton sugirió que se refería al año 89 a. C. y que Lucio Cornelio era un legado del cónsul Cneo Pompeyo Estrabón. Los historiadores interpretan la mención de un tal «Pinna» en una de las Períocas del libro LXXVI de Tito Livio como un error del copista, debido a que, probablemente, fue Cinna quien, junto con Quinto Cecilio Metelo Pío, derrotó a los marsos en varias batallas, lo que les obligó a pedir la paz.

Inmediatamente después del victorioso final de la guerra, comenzaron las luchas internas en Roma, debido al intento del tribuno de la plebe Publio Sulpicio de ampliar los derechos de los aliados itálicos recientemente nombrados ciudadanos romanos, distribuyéndolos entre todas las tribus, porque al principio, para limitar la influencia de los nuevos ciudadanos en el resultado de las elecciones, se crearon para ellos diez nuevas tribus, que votaban en último lugar. En ese momento, un ejército dirigido por el cónsul Lucio Cornelio Sila se preparaba para ir a Oriente a luchar contra Mitrídates VI, pero Publio Sulpicio dio el mando de esta guerra a Cayo Mario para conseguir su apoyo. En consecuencia, Sila respondió moviendo su ejército sobre Roma y tomando la ciudad, lo que ocasionó el asesinato del tribuno de la plebe y la huida de Mario a África. Con la ciudad bajo su poder, Sila, en 88 a. C., derogó las leyes de Sulpicio y limitó los poderes de la asamblea popular y de los tribunos de la plebe.

Se desconoce cómo Cinna pudo participar en estos acontecimientos y tampoco hay información precisa sobre los posibles vínculos entre Lucio Cornelio y los partidarios de las facciones enfrentadas, por lo que algunos estudiosos han sugerido que no existieron tales vínculos. No obstante, Münzer cree que Cinna era mariano, debido a dos escritos de Plutarco, quien escribió que Cinna «pertenecía al bando de los adversarios de Sila», y Apiano, quien relató que los «amigos de los exiliados», es decir, los partidarios de Mario, contaban con Lucio Cornelio. El erudito S. I. Kovalev llamó a Cinna ya en relación con los acontecimientos de 88 a. C. «un ardiente demócrata», mientras que A. V. Korolenkov lo califica de «enemigo de Sila». Por sus méritos militares, Lucio Cornelio ocupó un lugar destacado entre los candidatos a cónsules del año siguiente, el año 87 a. C. Sila, quien organizó la elección, era impopular a ojos del pueblo romano, por lo que su candidato Publio Servilio Vatia perdió las elecciones. En consecuencia, Cinna y el plebeyo Cneo Octavio se convirtieron en cónsules, según una hipótesis, debido a su neutralidad.

left|thumb|Busto atribuido a Lucio Cornelio Sila Sila, cuya posición en Roma era bastante precaria, aparentemente no se atrevió a interferir en el proceso electoral. Según Plutarco, incluso, «para ahuyentar el odio de la población», apoyó la candidatura de Cinna; según Dion Casio, Sila lo nombró sucesor. En este contexto, los historiadores sugieren que sólo puede hablarse de la negativa de oponerse a un candidato popular. Probablemente, Sila percibió el peligro potencial que representaba Cinna, ya que consideró necesario, para minimizar la probabilidad de nuevos conflictos después de su partida a la guerra con Mitrídates, obtener un juramento específico con él:

Las fuentes no mencionan a Cneo Octavio en relación con esta historia, pero existe la suposición de que el juramento fue prestado por ambos futuros cónsules, ya que exigir tal juramento sólo a Cinna habría sido demasiado radical y humillante para él.

Primer consulado y guerra civil Poco después de la toma de posesión de Cinna y Octavio a principios de 87 a. C., el tribuno de la plebe Marco Vergilio intentó llevar a juicio a Sila; según Plutarco, esta acusación fue preparada por Cinna. Se desconoce en qué consistía exactamente la incriminación, pero podría haber implicado el asesinato del tribuno de la plebe, la introducción de tropas en Roma o los abusos perpetrados a los pretores en el campamento de Nola. Las opiniones difieren en cuanto a los verdaderos objetivos de los acusadores: algunos estudiosos creen que el plan era atemorizar a Sila y acelerar su marcha a Oriente para iniciar antes acciones abiertamente opositoras; otros creen que el objetivo era privarlo de su mando; otros creen que los acusadores querían aumentar el sentimiento antisilano para derogar más fácilmente las leyes que había aprobado. Dión Casio, sin mencionar esta acusación, informa de que Cinna se esforzó por expulsar a Sila de Italia lo antes posible. En la historiografía existen diferentes opiniones sobre cómo este informe puede relacionarse con los hechos.

En cualquier caso, Sila ignoró la acusación y en la primavera de ese mismo año cruzó los Balcanes con su ejército. Con Octavio al frente de la República, Cinna se dedicó a buscar nuevos aliados políticos. Probablemente para aumentar su influencia decidió retomar el programa político de Marco Livio Druso y Publio Sulpicio, por lo que presentó un proyecto de ley para la distribución equitativa de los itálicos a todas las tribus. Este esfuerzo le animó naturalmente a aliarse con los marianos, quienes habían apoyado una medida similar el año anterior; la segunda iniciativa de Cinna fue, por tanto, una propuesta para traer de vuelta del exilio a Mario y a sus partidarios.

Los historiadores Lucio Anneo Floro y Pseudo-Aurelio Víctor mencionan sólo la segunda medida como único motivo de la reanudación de la guerra civil, aunque el erudito Friedrich Münzer considera más acertado el relato de Apiano, quien califica el reparto equitativo de los itálicos entre las tribus como la causa del regreso a Roma de Mario. Al mismo tiempo, Apiano afirma que estos pueblos sobornaron a Cinna con un enorme soborno de trescientos talentos. Se desconoce si tal cohecho se llevó a cabo realmente, pero la historiografía señala que Cinna no podría haber tenido la intención de mejorar la posición de los itálicos en el momento de su elección, aunque, en este caso, no habría podido ganar las elecciones.