Las puellae gaditanae  fue el nombre que, por extensión, los antiguos romanos dieron a todas las bailarinas del sur de la Bética, fuesen o no de origen gaditano.

Historia Las primeras referencias a las puellae gaditanae se encuentran en Estrabón, que describe como en el (probablemente en 108 o 107 a. C.) un personaje egipcio llamado Eudoxo de Cícico embarcó desde Cádiz con el objetivo de circunnavegar África, llevando en su tripulación a muchachas músicas. No se sabe con certeza si se trataban de bailarinas, cantantes, instrumentistas o prostitutas, o quizá todo a la vez.

Marcial nos cuenta que tras la entrada triunfal de Cecilio Metelo en Roma, tras las guerras sertorianas (hacia el 74 a. C.), en su comitiva figuraban unas muchachas andaluzas que danzaban y que llamaban la atención por sus traviesos y juguetones pies y por sus crusmata baetica (castañuelas de metal). En otros textos, Marcial destaca las cualidades sensuales de estas bailarinas y que cantaban, murmurando, canciones de amor. El poeta Juvenal, contemporáneo de Marcial, hace referencias similares, detallando que en sus bailes iban descendiendo hacia el suelo hasta tocarlo, lo que era muy aplaudido por la plebe. Otros autores constatan que las gaditanas cultivaban la poesía lírica (cantada) antes de la era cristiana.

En Roma, las bailarinas gaditanas eran tan famosas como las sirias e igualmente deseadas y excitantes en el baile y en el canto. Su presencia era obligada en muchos festines de Roma, de gentes alegres (Plin. 1.15). Marcial (VI.71) describe a una de ellas en los siguientes términos:

En Roma enseñaban los bailes y las canciones de Cádiz desvergonzados maestros de danza (1.41). Marcial (XIV.203) describe esta danza:

Juvenal (Sat. XI. 162 ss) confirma esta descripción de Marcial al escribir:

Marcial (V.78) invita a su amigo Toranio a una comida en su casa, pero le advierte que no animará el festín con bailarinas gaditanas:

El canturrear en Roma canciones licenciosas de Egipto o de Cádiz, que ponían de moda las bailarinas gaditanas, era prueba de ser un afeminado, según Marcial (111.63):

Marcial da el nombre y la actuación de una de estas bailarinas gaditanas; se llamaba Teletusa. Está descrita en VI.71, y a ella dedica otros epigramas (VIII.51). Marcial espera la llegada de Teletusa para beber en su compañía:

En la actualidad otros autores le han querido dar un posible origen a su florecimiento y pervivencia en Cádiz de esta visión, helénica primero y romana después, con la institución de la prostitución sagrada que hubo de reunirse alrededor al culto de Astarté fenícia, la Afrodita griega y la Venus romana posteriores. Joaquín Costa en su libro Las juglaresas gaditanas en el Imperio Romano las data en una fecha anterior situando su origen en los «ruidosos coros y danzas con que los...>> bastetanos <<...celebraban sus fiestas de tribu o de familia».

Notas

Referencias

Bibliografía Marcial. Epigramas completos. Seguidos del "Libro de los Espectáculos". Barcelona: 1959. Trad., prólogo y notas de Jose Torrens Béjar.

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