Un virreinato es una división territorial relativamente autónoma de un reino; es decir, un Estado monárquico gobernado por un rey. Estas entidades eran gobernadas por un virrey, a quien, por nombramiento del rey, se le asigna el deber de administrar y gobernar un país o una provincia, que generalmente se ubica separado del territorio central del rey.

Imperio español

El virreinato fue una institución local y administrativa del Imperio español creada a finales del siglo para el gobierno de sus posesiones.Definición de virreinato El virrey o visorrey fue la figura administrativa durante el Imperio español responsable de administrar y gobernar, en representación de la Monarquía española, un país o una provincia. El título de virrey lo encontramos en el en un documento en latín de Pedro IV el Ceremonioso (1381). A mediados del , se introdujo en la Corona de Aragón la palabra virrey derivada de la palabra "visrei" ya utilizada al menos en el y del catalán pasaría al castellano "visorey". En los documentos de la Corona de Aragón del (1428), redactados en latín, se empleaba el término "vice rex" para referirse al virrey de Sicilia.

La administración de los inmensos territorios que resultaron del descubrimiento de América y las conquistas posteriores hizo que se pensara en sistemas de gobierno que ya se utilizaban en Europa, pero que en América tendría las variantes de la extensión territorial y de la lejanía de la metrópoli estatal. La situación descrita requería de un gobierno provincial que fuese capaz de atender los asuntos internos de rutina y que, a la vez, fuese dependiente del rey y fiel a su Corona.

La administración de los vastos territorios del Imperio español fue llevada a cabo por virreyes, que se convirtieron en gobernadores de un área, que no se consideraba como una colonia sino como una provincia del imperio, con los mismos derechos que cualquier otra provincia en la España peninsular. La figura tuvo especial importancia en la Monarquía española a partir de los Reyes Católicos y su nieto Carlos V, por la enorme acumulación de territorios que, por su extensión y la imposibilidad de comunicaciones rápidas, no podían gestionarse de forma centralizada. Tras la Guerra de las Comunidades quedó claro que el centro vital de la Monarquía iba a ser Castilla, algo que se confirmó con el establecimiento definitivo de la Corte en Madrid por Felipe II, a excepción del breve período en que la Corte se trasladó a Valladolid en el reinado de Felipe III. En cada reino se instituyó la figura del virrey, además de una serie de reformas dirigidas a imponer el poder real por encima de la nobleza y el clero. La importancia de dicha forma de gobierno llevó a que la historiografía denominara al periodo histórico de su vigencia como "el Virreinato".

Virreinatos de la Monarquía Hispánica en Europa 270px|miniaturadeimagen|Posesiones de Felipe II en Europa alrededor del año 1580, algunos de los cuales se constituyeron en virreinatos.

NombrePeriodoVirreinato de Galicia1486-1679+?Virreinato de Aragón1517-1707Virreinato de Cataluña1520-1716Virreinato de Valencia1520-1707BAS, Manuel y BAS, Nicolás, Derecho Foral Valenciano: El virreinato del Conde de Altamira (PDF)Virreinato de Mallorca1520-1716Virreinato de Navarra1512-1841Virreinato de Portugal1580-1640Virreinato de Sicilia1415-1713Virreinato de Cerdeña1417-1720Virreinato de Nápoles1504-1707

Virreinatos de la Monarquía Hispánica en América 270px|miniaturadeimagen|Virreinatos, Capitanías Generales y provincias españolas en América hacia 1800. Se otorga por primera vez el título de virrey para las tierras por descubrir al otro lado del Atlántico a Cristóbal Colón (virreinato colombino), aunque se le dio más importancia al título de «Almirante de la Mar Océana». En 1511, según lo dispuesto en las Capitulaciones de Santa Fe, fue nombrado virrey Diego Colón, quien sí le dio importancia a dicho título. El cargo de virrey comienza a aparecer como cargo no hereditario en 1535 con la creación del «virreinato de la Nueva España», donde fue su primer virrey Antonio de Mendoza y Pacheco, y en 1542 al crearse el «virreinato del Perú», fue su primer virrey Blasco Núñez de Vela.

Existió una evolución en la Corona española respecto a la calidad de la persona que debía ocupar dicho cargo. Para los Austrias, los virreyes debían ser personas de la nobleza (generalmente militares); en cambio para los Borbones, los virreyes eran preferentemente de clase media (generalmente funcionarios de carrera que fueran letrados).

El virrey, como representante personal del rey de España, es recibido en América con toda solemnidad, contaba con una guardia personal y era recibido con un palio, que era un privilegio del rey y del santísimo sacramento.

Debido a la gran extensión de sus posesiones en América, la Corona española creó los siguientes virreinatos (virreynatos en la antigua ortografía) como las principales autoridades regionales:

NombrePeriodoNotasVirreinato de las Indias1492-1535Véase Capitulaciones de Santa Fe.Virreinato de Nueva España1535-1821En un comienzo abarcaba desde Alaska hasta Costa Rica, Venezuela y Filipinas. Véase virreyes de Nueva España.Virreinato del Perú1542-1824/1826El gobierno de Chiloé, gobierno político y militar de Chiloé o provincia de Chiloé, corresponde al territorio administrado por los gobernadores de Chiloé durante la época virreinal del archipiélago homónimo. Su creación data de los inicios de la conquista española en 1567, y dependió de la capitanía general de Chile hasta 1767, pasando a depender provisionalmente del virrey del Perú —siendo de manera de facto desde 1788— hasta su disolución en 1824. Entre ese año y enero de 1826 operó de facto como una gobernación militar española aislada, hasta su anexión a la República de Chile en 1826 luego del Tratado de Tantauco.En un comienzo abarcaba gran parte de Sudamérica (sin contar los dominios de Portugal ni Venezuela). Véase virreyes del Perú.Virreinato de Nueva Granada1717-1819Véase virreyes de Nueva GranadaVirreinato del Río de la Plata1776-1810En un comienzo tenía las islas Malvinas. Además, de las islas africanas: Fernando Poo y Annobón. Véase virreyes del Río de la Plata

Controversia de si los Virreinatos Americanos eran Colonias o Provincias

Según el abogado e historiador peruano Fernando de Trazegnies, el estatus de los virreinatos era como el de un reino entre los reinos de Indias, y que el hecho de que se practicase un Pluralismo jurídico en el derecho indiano sería prueba suficiente de que la Corona no buscó practicar un colonialismo de explotación (donde se ignoran las instituciones locales, que protegen los derechos socioeconómicos del pueblo avasallado, bajo excusa de derecho de conquista), sino la integración política a la Monarquía Hispánica de la misma forma plural que ya había hecho con el resto de sus territorios en Europa, con base en los característicos fueros de la monarquía tradicional y compuesta que mantenían las leyes regionales de cada nación integrada a la monarquía Española (y que incluso se practicaba dentro de la España peninsular tras la Reconquista, como los Fueros de Aragón o los Fueros de Navarra). Esto quedaría evidenciado con la creación de la «República de indios» en la que –teóricamente– seguirían vivas las tradiciones políticas del derecho consuetudinario indígena como un estado dentro de los varios estados que conformaban la Monarquía Compuesta, o el deseo de los conquistadores españoles por pactar con los Señores Naturales de las nuevas tierras (nobleza indígena y caciques) para legitimar la conquista en el derecho natural e integrarlos en el sistema señorial, guardando respetos por la soberanía de los nativos y sus señoríos étnicos, los cuales no podían ser privados de sus derechos y solo era posible su anexión al Imperio español a través de pactos de alianza (cuyas condiciones de tales pactos debían incluir la parte del soberano indígena, protector del indio del común).

A su vez, el propio Imperio español y el Consejo de Indias no llegaba a percibir a los virreinatos americanos como posesiones análogas a las factorías o colonias administrativas, al estilo de otros imperios con un comportamiento más mercantilista con los nativos de sus posesiones no-europeas, sino que percibía a los virreinatos como provincias de ultramar, con derechos equivalentes en jerarquía a los del resto de provincias de la Corona de Castilla (según las Leyes de Indias), del cual eran parte integral. Incluso la palabra colonia no habría sido usada en algún documento legal de la Monarquía Española con respecto a las Indias hasta el , y tras la llegada de los Borbones se usaría en referencia a su sentido etimológico clásico de asentamientos humanos establecidos en nuevos territorios, y no en el sentido moderno con connotaciones de explotación económica.

Aquello sería reafirmado en el imperio tardío por declaraciones oficiales de la Junta Suprema Central (representante legal de la España ocupada en medio de la guerra de la Independencia Española).

Tales declaraciones no habrían sido cuestionadas por representantes americanos en las Cortes de Cádiz, como el peruano Vicente Morales Duárez.

Sin embargo, aún existirían debates historiográficos al respecto, entre quienes (la escuela nacionalista o colonialista) dicen que esto solo eran posturas de iure en el papel, y no una realidad de facto en las dinámicas sociales (la escuela revisionista). Autores como Annick Lempérière consideran que el concepto «colonial» en la realidad hispánica habría sido un concepto anacrónico que sirve mayormente a un uso ideológico de los historiadores (queriendo desarrollar una visión idílica de la independencia hispanoamericana) antes que para hacer una descripción científica de la historia del Imperio español, llegando a cuestionar su aparente utilidad “objetiva” que la historiografía moderna le dio al concepto colonial para relacionarlo con las causas de las guerras de independencia hispanoamericanas (es decir, que haya un consenso artificial de que las formaciones sociales americanas, los Reinos de Indias y los virreinatos, hayan sido formados institucionalmente para su explotación económica y dependencia de la metrópoli, en vez de ser parte integral del Imperio como cualquier extensión de la Corona, igual que los dominios europeos de ella).

Imperio chino

miniaturadeimagen|270px|Mapa de virreinatos durante la dinastía Qing.

En el Imperio chino, el virrey era un funcionario del gobierno central con poder delegado por el emperador para gobernar una o más provincias. Generalmente estaban a cargo de dos o más provincias. Cada provincia contaba con su propio gobernador provincial, que estaba a su vez subordinado al virrey. Mientras que los gobernadores provinciales gestionaban asuntos administrativos y judiciales a nivel local, los virreyes estaban particularmente a cargo de todos los asuntos militares y logísticos de las provincias a su cargo. Tenían por ello jurisdicción tanto militar como civil.

Al final de la dinastía Qing, la última que gobernó la China imperial, los virreinatos eran los siguientes:

NombreProvinciasVirreinato de ZhiliZhiliVirreinato de LiangjiangJiangsu, Jiangxi, AnhuiVirreinato de LiangguangGuangdong, GuangxiVirreinato de Min-ZheFujian, Zhejiang, TaiwánVirreinato de SichuanSichuanVirreinato de Yun-GuiYunnan, GuizhouVirreinato de HuguangHunan, HubeiVirreinato de Shaan-GanShaanxi, Gansu, XinjiangVirreinato de las Tres Provincias SeptentrionalesFengtian, Jilin, Heilongjiang (establecido en 1760 para gobernar Manchuria)

Imperio ruso