San Bartolomé de Tirajana es un municipio español perteneciente a la isla de Gran Canaria, en la provincia de Las Palmas, comunidad autónoma de Canarias. Es el municipio más extenso de Gran Canaria y cuenta con una población de .
La capital del municipio es el pueblo agrícola de Tunte, situada en la llamada caldera de Tirajana.
En este municipio se encuentra el primer destino mundial en la oferta de apartamentos y bungalós, Maspalomas, un lugar que logró situarse a partir de los años sesenta y durante varias décadas en la cúspide del turismo a raíz de su modelo urbanístico inicial.
En el año 2012 San Bartolomé de Tirajana, junto a los municipios de Mogán, también en Gran Canaria, y Tías, en la isla de Lanzarote, quedaron a la cabeza de la ocupación de apartamentos en Canarias.ResidenteCanario.com
Geografía Localizado en el sur de la isla, a 54,5 kilómetros de la capital insular, el municipio presenta forma triangular con un vértice en el interior y una ancha base que abarca buena parte del litoral meridional de Gran Canaria.
Con 333,13 km² de superficie, es el municipio de mayor extensión de la isla, cubriendo más de su quinta parte. Limita con los municipios de Tejeda, Mogán, Santa Lucía de Tirajana, Vega de San Mateo y Valsequillo
La cabecera municipal, el núcleo rural de Tunte, se localiza a 850 m s. n. m, alcanzándose la cota máxima municipal a 1 957,3 m s. n. m. en la elevación conocida como Morro de la Agujereada.
Orografía El centro de la costa del municipio se caracteriza por sus playas de arena dorada, muy largas y anchas, así como por el campo de dunas de Maspalomas y su charca de agua salobre. El extremo norte de la costa es por el contrario pedregoso, y el extremo sur es acantilado.
Por encima de la costa se extiende una amplia llanura litoral, plenamente urbanizada, que poco a poco va elevándose para, surcada por profundos barrancos, dirigirse hacia las montañas del centro de la isla.
Evolución del suelo urbano, según el Catastro (datos de 2010): suelo urbano en 2006: 1586 hectáreas; suelo urbano en 2007: 1612 hectáreas; suelo urbano en 2008: 1635 hectáreas; suelo urbano en 2009: 1649 hectáreas; suelo urbano en 2010: 1657 hectáreas, que suponen un 5,2 % del suelo total del municipio.
Clima Las condiciones climáticas vienen dadas por la posición a sotavento de la isla y, por tanto, al resguardo de los vientos húmedos del noreste. Ello da lugar a unas precipitaciones escasas y concentradas en los meses de invierno y a unas temperaturas agradables prácticamente todo el año.
La media anual de temperatura es de 15,8 °C, siendo el mes más frío enero con 12,1 °C y el más caluroso agosto con una media de 20,5 °C. En cuanto a las precipitaciones, el promedio es de 307 mm al año.
Ello justifica que la temporada alta turística se extienda desde septiembre-octubre hasta abril, época del año en el que las suaves temperaturas convierten a la isla en destino para el turismo europeo.
Zonas protegidas El municipio posee buena parte de su superficie incluida en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Íntegramente en su término se encuentran el monumento natural de los Riscos de Tirajana, el parque natural de Pilancones, el paisaje protegido de Fataga, la reserva natural especial de las Dunas de Maspalomas y el sitio de interés científico de Juncalillo del Sur. Además, comparte con los municipios limítrofes el parque rural del Nublo y la reserva natural especial de Los Marteles.
Todos estos espacios se hallan igualmente incluidos en la Red Natura 2000 como Zonas Especiales de Conservación —ZEC—, a las que se suman los macizos de Amurga y Tauro, así como la franja costera desde la punta del Tarajalillo hasta la de Maspalomas debido a la existencia de praderas submarinas de sebas conocidas por sebadales. La superficie del paisaje protegido de Fataga, de Pilancones y del parque rural del Nublo son también Zona de especial protección para las aves —ZEPA—.
El municipio cuenta además con el monte de utilidad pública de San Bartolomé, La Plata y Maspalomas, así como con el de Montaña del Rey.
Historia Época aborigen La zona estuvo poblada al menos desde el o , según dataciones de restos arqueológicos de la necrópolis de Arteara.
Hasta la incorporación por conquista a la Corona de Castilla, perteneció a uno de los dos reinos o guanartematos de Gran Canaria, en concreto el Guanartemato de Telde.
Por la documentación histórica relativa a los posteriores repartimientos de tierra se sabe que existían tres poblados aborígenes muy próximos, Taidia, Tirajana y Tunte. Tirajana era el mayor de ellos, con más de cien cuevas habitaciones, graneros y necrópolis. Taidia, con cuevas al naciente y el poniente del Pan de Azúcar o Los Riscos Blancos, aparece en plural en los documentos antiguos. Al pie del risco estaba el almogarén de Humiaga, destruido el 24 de agosto de 1479 por el conquistador Pedro Hernández Cabrón.
En el lugar donde ahora se halla el pueblo de San Bartolomé de Tirajana, lugar por aquel entonces boscoso y fértil, se hallaba previamente el prehispánico poblado de Tunte. Queda allí aún en pie una casa de los aborígenes canarios de esa época que ha seguido teniendo uso como vivienda particular hasta la actualidad (es por fuera circular y con gruesos muros, pero se ha encalado las paredes interiores, se ha colocado piso y se ha sustituido la techumbre por una cubierta de tejas a dos aguas, dejándola irreconocible). La población prehispánica, que se dedicaba a la agricultura y ganadería, se fue concentrando en las medianías, por la mayor fertilidad y recursos hídricos de la zona, y por huir de piratas y luego de los conquistadores.
La conquista y el En el día de San Bartolomé de 1479, los castellanos dirigidos por el Obispo Juan de Frías y el capitán Pedro Hernández Cabrón sufrieron una seria derrota en las cercanías de la Caldera de Tirajana (por lo que prometieron al Santo una iglesia si finalmente les era propicio), pero en 1484 la conquista de la isla se había completado prácticamente por las tropas de los Reyes Católicos bajo el mando de Pedro de Vera.
Los últimos intentos de resistencia de los pobladores aborígenes se produjeron en las zonas montañosas de los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía de Tirajana, en el lugar denominado Ansite. La actual fortaleza de Ansite es sólo uno de los posibles emplazamientos de tales últimos lugares de refugio, exactamente no se sabe su localización. Vista la inutilidad de la defensa, y obligados por el hambre y la superioridad militar de sus oponentes, algunos se suicidaron tirándose por los riscos, y otros se entregaron. Capitularon el 16 de marzo de 1485, dando fin a la conquista de la isla.
Los aborígenes del municipio se beneficiaron tras la conquista de la orden de los Reyes Católicos de respetar en las islas realengas (Gran Canaria, La Palma y Tenerife), la libertad de los aborígenes que fuesen de paces y que estuviesen «instruidos en el cristianismo o en vías de ello»; pero a «los de guerra» era legal reducirlos a esclavitud; ante alguno abusos de algunos mandos, que intentaban esclavizar ilegalmente a aborígenes pacíficos, los Reyes Católicos intervinieron en su favor por medio de sus oficiales y procuradores.
La comarca de Los Tirajanas pasó a ser parte del Señorío de Agüimes (lo que luego sería el municipio de Santa Lucía de Tirajana), con frontera jurisdiccional en el barranco de Tirajana. Puesto que Gran Canaria era una isla de realengo (conquistada no por nobles con concesión real, sino directamente por la Corona) ya antes de la culminación de la conquista, Pedro de Vera comenzó a hacer repartimientos de tierras en propiedad por encargo de los Reyes Católicos (entre los participantes o financiadores de la conquista, «según su merecimiento y estado»), que terminaron el año de la Conquista, pero se revisaron posteriormente por comisionados reales ante los abusos e injusticias cometidos. Tirajana se repartió al final, formando el tercer distrito de reparto. No toda la tierra del distrito se repartió, quedando grandes zonas de propiedad real y uso comunal.
En 1494, los Reyes Católicos otorgan graciosamente el fuero de Gran Canaria, siguiendo el modelo de los fueros castellanos, pero sobre todo de los de Sevilla y la recién conquistada Granada. En el citado fuero, en vez de contener un listado de derechos o privilegios para los habitantes aforados, se regulaba la organización territorial de la isla, con algunos cargos decisivos directamente nombrados por el Rey y otros por los pobladores. Se instituyó un Cabildo, con sede en Las Palmas de GC., que regía sobre toda la isla. En los pueblos con parroquia propia, existía además un alcalde pedáneo o real (nombrado por el Corregidor, cabildo, la Audiencia o conjuntamente por varios de estos, en distintos períodos), dos diputados del común (elegidos desde 1766), y un síndico personero. Desde el punto de vista eclesiástico, la isla fue dividida tras la conquista en tres beneficios eclesiásticos: Las Palmas, Gáldar y Telde, dependiendo San Bartolomé de Tirajana del de Telde; posteriormente en cada una de tales zonas se fueron creando parroquias con el tiempo. Nada más conquistarse el municipio, se inicia la construcción de la iglesia en San Bartolomé de Tirajana/Tunte, que se conserva con un magnífico techo artesonado mudéjar.
En 1502 Cristóbal Colón ancló en Maspalomas al precisar agua y leña para su cuarto viaje a América. Una estatua de Cristóbal Colón fue erigida en 2002, cerca de la playa de Maspalomas, para conmemorar el V centenario, con la siguiente inscripción: «Cristóbal Colón visitó este hermoso lugar el 24 de mayo de 1502. Después de hacer aguada y descansar un día continuó su viaje hacia lo que creía Cristóbal Colón era el extremo oriental del continente Asia».
El primer cura residente llegó en 1535. En 1537 aparecen las primeras noticias de la existencia de salinas en Castillo del Romeral.
En el y en el siguiente se produce la manumisión de los negros que trabajaban en las plantaciones de caña. Pasan a ser libres, pero de una clase social inferior. Poco a poco se va produciendo el mestizaje entre los habitantes de origen hispano, prehispánico, negros y moriscos.
La ganadería se centra sobre todo en la ganadería caprina. En el aparecen el ganado ovino y los camellos, siendo sustituidos paulatinamente por los caballos, vacas y asnos, cebada y el trigo. Otro cultivo igualmente importante en el fue la caña de azúcar, cuya producción se destinaba a la exportación hacia mercados como las colonias de América y ciudades comerciales de Flandes, dando grandes beneficios.
La playa de Maspalomas servía como puerto natural y por ello eran transitadas por barcos pesqueros, barcos que transportaban madera de los bosques del lugar a otros puertos de la isla o fuera de la isla, o barcos que hacían la ruta a las indias, como Colón en su cuarto viaje en 1502. Los piratas (ingleses, holandeses, franceses o turcos) visitaron la costa desde el hasta el primer tercio del ; el holandés Pieter van der Does tras su intento frustrado de invasión de la isla en 1599, desembarcó en Maspalomas para enterrar a sus muertos y abastecerse de agua y leña.
Entre 1609 y 1619 se crean tres enormes mayorazgos en San Bartolomé de Tirajana: el de Francisco Amoreto, el de Alejandro Amoreto, y el de la Casa de Rocha (incluyendo las salinas de Castillo del Romeral). Con los mayorazgos se intenta impedir la división de las tierras, para mantener la posición económica y social de las familias correspondientes.