Los hermanos de Jesús (griego: ἀδελφοὶ, translit. adelphoi, lit. 'hermanos') son mencionados en algunos pasajes del Nuevo Testamento, y, especialmente, en los evangelios canónicos —en concreto, dos veces en el Evangelio de Mateo, dos en el Evangelio de Marcos, una en el Evangelio de Lucas y dos en el Evangelio de Juan—. Dado que la existencia de hermanos carnales de Jesús de Nazaret entra en contradicción con el dogma de la virginidad perpetua de María, que mantienen algunas confesiones cristianas, existe un debate entre filólogos y biblistas de diferentes confesiones cristianas sobre cómo deben ser interpretados los textos que hacen referencia a los hermanos de Jesús. El debate está muy condicionado por las diferentes creencias religiosas de los participantes.

Desde el punto de vista filológico, no hay razón alguna para suponer que Jesús no tuvo hermanos. Una visión de conjunto sobre el estado de la cuestión puede verse en Meier, Un judío marginal, pp. 326-341 (ver bibliografía). John P. Meier es sacerdote católico y uno de los principales investigadores actuales sobre el Jesús histórico. En su obra prescinde de presupuestos teológicos para atenerse a criterios exclusivamente filológicos e históricos. Sin embargo, desde el punto de vista de la interpretación bíblica no puede excluirse la posibilidad de que se trate de medios hermanos hijos de José de un matrimonio anterior, o de primos. Otra visión de conjunto, bíblica, filológica, ecuménica y plural sobre el estado de la cuestión puede verse en Brown, Raymond, E., Donfried, Karl Paul; Fitzmyer, Joseph A.; Reumann, John (1986). María en el Nuevo Testamento. Una evaluación conjunta de estudiosos católicos y protestantes. (ver bibliografía). Los autores son biblistas reconocidos internacionalmente: Raymond E. Brown y Joseph A. Fitzmyer, católicos; Karl Donfried y John Reumann, protestantes con orientación luterana. La Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa mantienen la doctrina de la perpetua virginidad de María; los primeros líderes protestantes, incluido el fundador de la Iglesia luterana, Martín Lutero, y el teólogo reformado Ulrico Zuinglio, también sostuvieron esto, de la misma manera John Wesley,. uno de los fundadores del metodismo. Juan Calvino también creía que era posible que María permaneciera virgen, pero creía que la evidencia bíblica no era concluyente. Los católicos, la mayoría de los anglicanos, luteranos, metodistas y reformados, siguiendo a Jerónimo, concluyen que los adelphoi eran primos de Jesús, hijos de la hermana de María, que se suele identificar con María de Cleofás, mientras que los ortodoxos orientales, siguiendo a Eusebio y Epifanio, argumentan que fueron hijos de José de un matrimonio anterior.La veneración de la Theotokos según la Biblia ( Archimandrita Cleopa Ilía ) Bauckham, Richard: Jude and the Relatives of Jesus in the Early Church, Londres, 1990. ISBN 0-567-08297-0; p. 19. El resto de las demás denominaciones protestantes no creen en la perpetua virginidad de María sosteniendo que los adelphoi eran hijos de José y María.

Menciones en el Nuevo Testamento En ciertos pasajes del Nuevo Testamento se habla de forma explícita de hermanos (en griego αδελφοί) de Jesús. A continuación se hace mención de estos pasajes con sus respectivas referencias bíblicas: Evangelios sinópticos Los evangelios sinópticos contienen dos pasajes que mencionan a hermanos de Jesús: En se dice lo siguiente:

El pasaje aparece en los tres evangelios sinópticos: es recogido también en y en .

En , cuando Jesús se encuentra en Nazaret, la muchedumbre se maravilla al oírle predicar en la sinagoga, ya que se trata de su antiguo convecino, y se preguntan:

El mismo pasaje aparece también en donde se mencionan los mismos nombres de los hermanos de Jesús. En cambio, en se omite la referencia a la madre y los hermanos de Jesús, quien es citado solo como «hijo de José».

Evangelio de Juan En el Evangelio de Juan, mayoritariamente considerado más tardío que los sinópticos, hay también pasajes que hacen referencia a la existencia de hermanos de Jesús: En , se relata que Jesús fue de Caná a Cafarnaúm «con su madre, sus hermanos y sus discípulos». En , durante la fiesta de los tabernáculos, Jesús es increpado por sus hermanos:

Otros libros del Nuevo Testamento thumb|200px|right|Santiago el Justo, considerado uno de los hermanos de Jesús en el Antiguo Testamento. Los hermanos de Jesús son también mencionados, además de en los evangelios, en otros libros del Nuevo Testamento:

En los Hechos de los Apóstoles () se dice que los apóstoles «perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos».

En la Primera Epístola a los Corintios, Pablo de Tarso habla de los «hermanos del Señor» ().

En la Epístola a los Gálatas, también obra de Pablo de Tarso, se menciona a Santiago, «el hermano del Señor» ().

El problema semántico El término en el griego del Nuevo Testamento La etimología de la palabra griega para "hermano" (ἀδελφός adelphos) es "del mismo útero", a-delphys, aunque en el uso del Nuevo Testamento, el significado cristiano y judío de "hermano" es más amplio y se aplica incluso a miembros de la misma comunidad religiosa. En la Biblia, las palabras griegas adelphos y adelphe no estaban restringidas a su significado literal de "hermano" o "hermana", ni tampoco sus plurales.Bethel (1907)

El término adelphos se emplea en sentido literal para hacer referencia a un hermano consanguíneo, carnal —los dos progenitores en común— o medio hermano —un solo progenitor en común—. Por ejemplo, el término se utiliza para hacer referencia al parentesco que une a Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo (, y , y correspondientes); y también para la relación entre Antipas y Filipo, quienes, como se sabe por el historiador judío Flavio Josefo, eran ambos hijos de Herodes I el Grande, pero de diferentes madres ().

El término adelphos se utiliza en sentido figurado para hacer referencia a relaciones personales que no son de parentesco: en este sentido, se identifica como hermanos a los seguidores de Jesús (), a los cristianos ( y ) e incluso a todos los seres humanos (). Un comentario más extenso sobre el uso figurado de la expresión en el Nuevo Testamento puede verse en Meier, op. cit., p. 337.

Desde una fecha temprana, hubo diversas discusiones para interpretar si el término griego adelphos —aplicado en estas circunstancias a personas descritas como adelphoi (hermanos) de Jesús — significaba que eran hermanos completos, medio hermanos, hermanastros o primos. Para apoyar su punto de vista, el escritor cristiano del , Helvidio, citó a Tertuliano y afirmó que los adelphoi eran hijos de María y José nacidos después de Jesús; Sin embargo, Jerónimo refutó que Tertuliano “no pertenecía a la Iglesia” y argumentó que los adelphoi eran primos de Jesús.

El término adelphos (hermano en general) es distinto de anepsios (primo, sobrino, sobrina). En sus escritos cristianos del , Hegesipo diferenciaba entre los que eran anepsioi o adelphoi de Jesús. Sin embargo, se ha argumentado que la palabra 'hermano' (adelphos) sí se usa para designar relaciones de parentesco más amplias en el caso de María de Nazaret y María de Cleofás, ya que a pesar de que ambas serían designadas como hermanas en , en la cultura hebrea un matrimonio no colocaría el mismo nombre a dos de sus hijas carnales; y dado que Hegesipo escribió que José de Nazaret y Cleofás eran hermanos (convirtiendo a ambas mujeres en cuñadas) aquí "hermana" se estaría usando en el sentido de 'cuñada'. Además, el idioma nativo de Jesús y sus discípulos era el arameo (como en y ), que no podía distinguir entre un hermano o hermana de sangre y un primo. El arameo, como el hebreo bíblico, no contiene una palabra para "primo".

En arameo y hebreo, que se inclinaban a usar circunloquios para indicar relaciones de sangre, las personas a las que se hacía referencia como "hermanos de Jesús" no siempre implicaban la misma madre biológica. Esta percepción es afirmada por eruditos y teólogos, quienes observan que Jesús fue llamado " el hijo de María", en lugar de "un hijo de María" en su lugar de nacimiento ().

El término en la Biblia hebrea En hebreo y arameo no existe una palabra con el significado preciso del español «primo», por lo cual el concepto se expresa recurriendo a circunloquios.

En el Antiguo Testamento, la palabra «hermano» se utiliza en algunos pasajes en el sentido de «primo» o «sobrino». En el Génesis Abrám (Abraham) le dice a Lot: «somos hermanos» (), cuando en realidad se trataba de su sobrino. y . Son, sin embargo, casos relativamente excepcionales, y en los que el contexto resuelve la posible ambigüedad. En concreto, solo hay un caso en la Biblia hebrea en que el término tenga el sentido de «primo»: se trata de : «Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por mujeres»; aquí son primos los que se casan, pero se les llama «hermanos». desposa a su prima Sara refiriéndose a ella como «hermana».

Cuando se realizó la traducción al griego del Antiguo Testamento, la llamada Biblia de los Setenta (siglos III-I a. C.) se tradujo el hebreo por el griego ἀδελφός (hermano). Por ese motivo, la palabra se utiliza, en esa ocasión al menos, con el significado de «primo» en el Antiguo Testamento.

En la época de Jesús, el hebreo no era una lengua hablada, sino solo religiosa y de cultura. La lengua más extendida era el arameo, otra lengua semítica: también en arameo, la palabra para «hermano» (aha) puede utilizarse con el sentido de «primo» o «sobrino».

Relación de los hermanos de Jesús con María Hijos de José y María Una interpretación que se dio a las referencias a «hermanos de Jesús» los considera hijos del matrimonio formado por sus padres, José y María. Según esta interpretación, después del nacimiento de Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo como se relata en y , ambos esposos habrían mantenido relaciones conyugales y tenido varios hijos. Jesús sería, entonces, el hermano mayor.

Esta posición fue defendida por Tertuliano en el , más adelante, en el , esta misma idea fue defendida por otro teólogo, Helvidio, que fue refutado por Jerónimo de Estridón. Sin embargo, según Pedrozo, «la afirmación de que la posición de Helvidio gozó de antigüedad y un amplio apoyo no puede sostenerse», y lo único que se puede afirmar con seguridad es que Tertuliano en ninguna parte atacó explícitamente la idea de la virginidad posparto de María.

Esta posición es en la actualidad la dominante entre la mayoría de los cristianos protestantes, aunque solo desde el desarrollo de la teología liberal —Lutero, Calvino, Zuinglio y otros muchos de los iniciadores de la Reforma fueron defensores del dogma de la virginidad perpetua de María, como señala Raymond E. Brown, entre otros—.

Según J.P. Meier desde un punto de vista estrictamente filológico, no existe razón alguna para pensar que los hermanos y hermanas de Jesús no lo sean en el sentido convencional de la palabra, es decir, hijos biológicos de José y de María, y hermanos carnales de Jesús de Nazaret. A este respecto, véanse la "Conclusión" de J.P. Meier (Meier, op. cit., pp. 340-341).