El vestido rojo de Jezabel (en inglés: Jezebel red dress) es un traje que la actriz Bette Davis lució en la película Jezabel (1938).

Historia Contexto Bette Davis, una de las máximas estrellas de la Warner Bros. para finales de la década de 1930, se encontraba inmersa en una disputa con Jack Warner debido a su deseo de interpretar mejores papeles. Por aquel entonces David O. Selznick acababa de empezar la búsqueda de la actriz que interpretaría a Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó (1939); de entre todas las candidatas, Davis era la favorita del público ya que encabezó una encuesta radiofónica realizada a nivel nacional, aunque el sistema de estudios entonces imperante forzó a Selznick a tener que negociar el préstamo de los actores, si bien Warner Bros. se mostró receptiva a ceder a Davis para el filme, lo que sin embargo planteaba un inconveniente ya que la guerra de la actriz con los estudios se encontraba en ese momento en su punto álgido. Cansada de que se le ofreciesen papeles que ella juzgaba de baja categoría, Davis se trasladó a Inglaterra con el fin de proseguir allí con su carrera, lo que daría inicio a una batalla legal que pondría fin a las pretensiones de Davis de interpretar a Scarlett (la actriz llegaría a declarar lo siguiente: «Perdí la batalla, pero gané la guerra»). Pese a que el estudio terminaría saliendo victorioso, Davis empezó a recibir mejores ofertas, entre ellas la de interpretar a Julie Marsden, protagonista de Jezabel, película ambientada en los años previos a la guerra de Secesión con la que Warner Bros. pretendía sacar provecho del tirón mediático que estaba generando la gran publicidad de Lo que el viento se llevó, en aquel entonces todavía en fase de preproducción.

El estudio adquirió los derechos de la obra, la cual había sido un sonoro fracaso en Broadway, específicamente para Davis, si bien hubo que solventar un gran inconveniente puesto que el papel había sido interpretado originalmente por Miriam Hopkins, dueña de una parte de los derechos, circunstancia que le permitía encarnar al personaje en caso de que hubiese una adaptación cinematográfica. Con el fin de asegurar el papel para Davis, el estudio logró convencer a Hopkins de que le vendiese los derechos prometiéndole a cambio que ella interpretaría el personaje de Julie en la película; tan pronto la actriz accedió a las pretensiones del estudio, Warner Bros. la descartó, hecho que muy probablemente incrementó la antipatía que Hopkins sentía hacia Davis, con quien llevaba rivalizando desde hacía años. Con esta maniobra, el estudio pretendía compensar a Davis por no poder interpretar a Scarlett, calificando su papel en Jezabel como un «premio de consolación». Selznick escribió a Warner expresándole el disgusto que sentía por la capitalización que el estudio estaba llevando a cabo a costa de la producción de Lo que el viento se llevó, lo que momentáneamente llevaría considerar de nuevo a Davis como candidata a interpretar a Scarlett. Tras el éxito de Jezabel, por el que Davis obtendría su segundo Óscar a la mejor actriz, Warner se ofreció a ayudar a Selznick en la caótica producción de Lo que el viento se llevó; por un lado, Selznick no lograba encontrar a la actriz perfecta para el personaje de Scarlett, mientras que por otro tenía serias dificultades para conseguir a Clark Gable, bajo contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, para el papel de Rhett Butler. Warner propuso a Davis y a Errol Flynn para los papeles de Scarlett y Rhett, si bien Selznick terminaría rechazando a ambos; a Davis por su éxito en Jezabel y a Flynn por considerarlo una mera «imitación de Gable», a lo que se suma el poco interés que Davis tenía en actuar junto a Flynn, a quien consideraba inadecuado para el papel de Rhett. Finalmente, el personaje de Rhett sería encarnado por Gable, mientras que el personaje de Scarlett sería interpretado por una actriz prácticamente desconocida: Vivien Leigh.

Origen thumb|David Niven, Merle Oberon, Norma Shearer e Irving Thalberg en el Mayfair Ball de 1936. El vestido rojo de Jezabel, mostrado en todo su esplendor en la escena del baile en el Olympus, tuvo su origen en un incidente ocurrido en el Mayfair Ball de 1936, celebrado en el Victor Hugo Cafe de Beverly Hills. Con el precio de la entrada a $20, al evento asistieron personalidades tales como Fredric March, Irene Dunne, Merle Oberon, David Niven, Buster Keaton, Barbara Stanwyck, Claudette Colbert, Gloria Swanson, Harold Lloyd, Jeanette MacDonald, Bing Crosby, Lupe Vélez, Johnny Weissmüller, César Romero, Clark Gable (quien se presentó acompañado de la cantante Eadie Adams), Marion Davies y William Randolph Hearst. La anfitriona de la gala, Carole Lombard (quien asumió el cargo a petición de Selznick, presidente del Mayfair Club), solicitó a todas las mujeres asistir vestidas enteramente de blanco y a los hombres lucir una pajarita del mismo color, un código de etiqueta que Norma Shearer se saltó además de acudir con retraso a la velada. Acompañada por su esposo, el productor Irving Thalberg, la actriz lució un atuendo de color escarlata creado por el diseñador de la Metro-Goldwyn-Mayer Gilbert Adrian, lo que desató la furia de Lombard, a quien tuvieron que convencer de no armar un escándalo ya que pretendía expulsar a Shearer a empujones o bien pedir a un camarero que derramase una bebida sobre su vestido.Shearer no fue la única en saltarse el protocolo, pues Kathryn Francis McGraw, esposa de Joe E. Brown, acudió vestida de azul claro, mientras que MacDonald se presentó con un atuendo en color malva pálido. Uno de los testigos de este acontecimiento fue John Huston, quien decidió incorporar el incidente a la película durante una revisión del guion.

La anécdota del Mayfair Ball y su impacto en Jezabel serían relatados en una crónica por Hedda Hopper en 1945:

Creación Autoría thumb|Bette Davis en Jezabel (1938). A la izquierda, tono empleado para el atuendo en la versión coloreada del filme. A la derecha, posible color real del vestido. Tradicionalmente se ha atribuido la creación del traje a Orry-Kelly; no obstante, pese a que el diseñador de vestuario tuvo a su cargo el guardarropa del filme, el vestido rojo, el más famoso de la película, es obra de Milo Anderson. Según el experto en vestuario David Chierichetti: «Milo Anderson me dijo que él hizo el vestido rojo en Jezabel. Orry-Kelly era ciudadano australiano, y mientras su inmigración estaba siendo procesada tuvo que volver a Australia y quedarse allí por un tiempo. Por lo que Anderson terminó Jezabel, incluyendo ese famoso vestido. Yo le dije a Anderson: “¿No te molestó que Kelly recibiese crédito por tu trabajo?”. Y me contestó: “No, es todo un cumplido, ¿no? Siguieron renovándome el contrato, y eso es todo lo que me importaba”». Sin embargo, Robert Parkinson pone en duda este hecho debido a la ausencia de registros que puedan probar que Orry-Kelly viajó a Australia en 1938, dato no obstante irrelevante puesto que el vestido rojo fue creado en 1937 ya que en noviembre de ese año se filmó la secuencia del baile. El vestido tuvo un coste de $750 ($850 según otras fuentes), mientras que el resto de atuendos de Davis, quien lució dieciséis trajes en total, de los cuales se crearon copias, fueron facturados por $500 cada uno, costando el guardarropa de la película la suma de $30 000 y requiriéndose setenta y cinco costureras y cortadoras para la confección de todas las prendas del filme, elaboradas en un plazo de un mes.

Color El color del traje insignia de la película, filmada en blanco y negro, supuso un inconveniente debido a las limitaciones tecnológicas de entonces. En un principio se confeccionó un atuendo con el satén rojo de mayor brillo que se pudo conseguir, si bien durante las pruebas de cámara el vestido se vio lánguido y opaco, aparte de que el rojo lucía completamente negro en pantalla; tras realizarse varios experimentos con diferentes tonalidades, finalmente se elaboró un traje en color marrón óxido (también descrito como bronce) cuya tonalidad grisácea en pantalla daba una apariencia rojiza más realista. En su búsqueda del tono perfecto para el vestido, es posible que Anderson siguiese el mismo esquema que Orry-Kelly, quien tenía por costumbre hacer uso de telas con una base de color cálido (marrón, mostaza, púrpura apagado o naranja opaco) para conseguir la escala de grises idónea en sus diseños, a la cual definía como compuesta de «diversos tonos de lodo». Antes de que las películas se filmasen en su mayoría en color, los diseñadores debían tener en cuenta que las tonalidades de las prendas se veían de forma distinta en pantalla; este inconveniente no solo se daba con los colores intensos sino que también afectaba al blanco tanto en blanco y negro como en color ya que el blanco tendía a provocar destellos en cámara, motivo por el que las telas solían teñirse en colores pastel (preferentemente azul o rosa), circunstancia que se trasladaba incluso a la ropa de cama, siendo un caso destacado el traje azul claro (blanco en pantalla) de Norma Shearer en María Antonieta (1938), película filmada en blanco y negro aunque concebida para ser rodada en color.

Rodaje thumb|Henry Fonda y Bette Davis en Jezabel (1938). Durante la filmación de la escena en la que Julie le muestra el vestido rojo a Preston, Davis sufrió lesiones leves que la mantuvieron apartada del rodaje varios días. El vestido rojo aparece en un total de cinco escenas: la secuencia de la prueba del vestido en la boutique de Madame Poullard, la escena en que Julie le enseña el vestido a su prometido Preston Dillard, el momento en que su fiel amigo Buck Cantrell se niega a llevarla al baile y Julie se ve por tanto obligada a acudir con Preston, la secuencia culminante en el Olympus, y la despedida entre Julie y Preston. La presión a la que Davis se vio sometida durante el rodaje pasó factura a la actriz, quien en consecuencia comenzó a sufrir fenómenos psicosomáticos que la llevarían a reportarse enferma el 2 y el 3 de noviembre de 1937, tan solo seis días antes del inicio del rodaje de la escena del Olympus, cuya filmación, la cual se previó inicialmente que duraría medio día, acabaría extendiéndose por seis días, del 9 al 15 de noviembre. A mayores, la actriz sufrió un calambre muscular en una de las jornadas previstas para el rodaje de la escena del baile, mientras que durante la grabación de una secuencia de exteriores bajo la lluvia, Davis desarrolló bronquitis y sufrió un fuerte resfriado. Sumado a esto, para la escena en la que Julie le muestra el vestido a Preston, Davis, tras colocar el traje en un canapé, se acercó a un espejo tal y como estaba escrito en el guion y se golpeó los pómulos con un cepillo para el pelo con el fin de enrojecerlos; la actriz empleó tanta fuerza que se provocó magulladuras en las mejillas y tuvo que ausentarse de la filmación por varios días, produciéndose un incidente similar cuando Davis decidió reventarse un grano un fin de semana y untarse un ungüento, lo que agravó la situación al punto de que un médico consideró que probablemente el rostro de la actriz quedaría marcado con un orificio, tomando el facultativo la determinación de lavar la herida y extender una pomada para que se pudiese aplicar maquillaje tal y como consta en un memorando con fecha del 30 de noviembre. A todos estos contratiempos se sumaba la ansiedad que Davis sufría por no llevarse a cabo la filmación en orden cronológico, situación que llegaría a su punto álgido el 29 de diciembre, día en que tras once horas de grabaciones, la actriz sufrió un ataque de pánico, mientras que los continuos retrasos en el rodaje condujeron a que los actores tuviesen que trabajar el 1 de enero de 1938, día en que Davis recibió la noticia del fallecimiento de su padre en Belmont (Massachusetts).

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