thumb|380x380px|Palacio de Pedro I en el Real Alcázar de Sevilla thumb|240px|Monasterio de Santa Clara (Tordesillas). thumb|240px|Torre y cimborrio mudéjar de la catedral de Teruel
El arte mudéjar es un estilo artístico que se desarrolló en los reinos cristianos de la península ibérica en la Edad Media, y que incorporaba influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán. Fue la consecuencia de las condiciones de convivencia existentes en la España medieval. Se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos y , como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas, renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre el arte cristiano y el islámico.
Las características del arte mudéjar son: La utilización de materiales blandos como ladrillo, yeso, cerámica o madera, lo que facilita la profusión decorativa. El uso de ciertos elementos arquitectónicos y temas decorativos.
Para unos historiadores, se trata de un epígono del arte islámico y para otros, de un periodo del arte cristiano en el que aparece la decoración islámica, ya que lo practicaban los mudéjares, gentes de religión musulmana y cultura árabe-bereber que permanecían en los reinos cristianos tras la conquista de su territorio y, a cambio de un impuesto, conservaban su religión y un estatus jurídico propio; pero también moriscos y cristianos que aprendieron las técnicas propias del arte musulmán.
No es un estilo artístico unitario, sino que posee características peculiares en cada región, entre las que destacan el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. Desde la península ibérica, también viajó a Canarias y a la América española. En el siglo , junto con otros estilos historicistas apareció el neomudéjar.
El término «arte mudéjar» lo acuñó Amador de los Ríos, en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre El estilo mudéjar, en arquitectura. El arte mudéjar es el más representativo de España en la época medieval, no es grandioso, sino peculiar y más personal. Esta peculiaridad viene dada por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y los musulmanes.
Existen distintas variantes de mudejarismo: el románico de ladrillo (León, Valladolid, Ávila y Segovia), el arte mudéjar occidental (desde el Tajo hasta Portugal), el mudéjar aragonés (con características propias, entre otras, la profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada, y mayor desarrollo en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca), Extremadura, Andalucía (Granada, Córdoba y Sevilla), la Comunidad Valenciana (Castellón, Valencia y Alicante) y por último el mudéjar canario, con un control gremial más laxo dónde destaca la carpintería hispanomusulmana, a través de los techos, balcones y ajimeces.
Mudéjar
Mudéjar es el término que designa a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos en la península ibérica, durante el proceso de avance de los reinos cristianos hacia el sur (denominado Reconquista) durante la Edad Media.Artola, Miguel Diccionario temático de la Enciclopedia de Historia de España, Madrid: Alianza
A estos musulmanes se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres. Se solían organizar en comunidades denominadas aljamas o morerías con diversos grados de autogobierno, según las condiciones de rendición o de subordinación.
Desde el punto de vista económico, la gran mayoría de los mudéjares desarrollaban labores agrícolas o de artesanía (albañilería, carpintería y oficios textiles). Con el transcurso del tiempo, las condiciones de convivencia y tolerancia hacia los musulmanes en las zonas cristianas se hicieron más duras, restringiéndose los contactos sociales y económicos entre comunidades.
En alguna región como Aragón existe una clara relación entre las construcciones mudéjares y la abundante mano de obra islámica que permaneció en esta zona. Sin embargo, en el caso de Andalucía, no existe una relación tan clara, ya que los musulmanes que permanecieron tras la conquista fueron muchos menos, aunque una parte significativa de la escasa población mudéjar estaba dedicada a labores relacionadas con la construcción, alcanzando casi un 50 %, por lo que puede concebirse más bien como una rendición cultural ante el vencido.
Características generales
thumb|150px|Torre de la iglesia de la Asunción de Utebo. Se da un nuevo tipo de material, el ladrillo, y una nueva decoración superpuesta a elementos constructivos cristianos y musulmanes. Las estructuras arquitectónicas y los materiales son modestos, pero se logra un gran realce mediante el trabajo ornamental del ladrillo, yeso y madera: ajedrezados, espinas de pez, frisos de esquinillas, arcos ciegos, redes de rombo y cruces cristianas. El mudéjar supone una reacción nacional en contra de los estilos europeos que se estaban introduciendo. Hasta el siglo se fomenta un estatus tolerante hacia los alarifes musulmanes, en el siglo los reyes cristianos van a comenzar a conocer la cultura islámica y se va produciendo un alejamiento de los influjos europeos y un acercamiento hacia la vida musulmana.
Elementos y materiales Yeserías
Se supone que el yeso fue introducido en la península ibérica por los musulmanes, procedente de Oriente y en concreto probablemente de Irán. Su utilización fue abundante durante la dominación islámica, continuando durante el periodo de los reinos de Taifas. Desde aquí se difundió a los territorios cristianos. Las yeserías más antiguas que se conocen en tierras de Castilla y León son las del claustro de San Fernando en el monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas (Burgos), datadas entre 1230 y 1260.
Ladrillo
El ladrillo ha sido considerado el material mudéjar por excelencia, empleándose tanto con fines decorativos como constructivos. El ladrillo era muy usado en Oriente por influencia de la cultura mesopotámica y también en la época hispano-árabe, tanto en la época califal, aunque con carácter servicial respecto a la piedra, como bajo los dominaciones almorávide y almohade, en las que el ladrillo adquiere más protagonismo.
Cerámica
La utilización de la cerámica al servicio de la arquitectura fue una constante en la alfarería mudéjar, tanto en exteriores como en interiores, y con especial vistosidad y virtuosismo en portadas, torres, zócalos, arrimaderos, solerías y techumbres. Los centros productores más importantes fueron Paterna y Manises en Valencia; Teruel, Calatayud y Muel en Aragón, y Sevilla en Andalucía. Las principales técnicas usadas, procedentes del Arte hispanomusulmán, fueron el alicatado, la cuerda seca y la de cuenca y/o arista.
La cubierta de madera
thumb|300px|Techumbre mudéjar del Palacio de la Aljafería (1492). Fue señalado en 2001 como uno de los ejemplos significativos de la declaración del mudéjar aragonés como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que ampliaba al mudéjar del resto de Aragón el reconocimiento que en 1986 había obtenido el de la ciudad de Teruel. La utilización de la madera en las techumbres constituye uno de los elementos más representativos del arte mudéjar, tanto en España como en América, adonde fue exportada esta técnica. La tipología de cubiertas permite distinguir: Cubiertas planas (denominadas alfarjes) Cubiertas de armadura Armadura a dos aguas De par e hilera De par y nudillo Armadura a cuatro aguas De lima simple o bordón De lima doble o moamares Cubiertas circulares o abovedadas thumb|left|240px|Salón de Embajadores, Real Alcázar de Sevilla.
Arquitectura civil
thumb|Casa de Pilatos en Sevilla. La arquitectura civil mudéjar ofrece caracteres parecidos a la religiosa, aunque propende más al uso del arco redondo y al de herradura. Son notables los alcázares reales de los siglos y , como el de Sevilla y, en parte, el de Segovia; el palacio de Alfonso XI en Tordesillas; los palacios de los prelados y magnates de los siglos y , como el de Alcalá; el palacio del Duque del Infantado en Guadalajara; el de los Duques de Alcalá en Sevilla (vulgarmente, Casa de Pilatos), etc., todos con sus patios interiores rodeados de arcadas; las puertas de algunas ciudades, como la puerta del Sol en Toledo, que es del siglo y, en fin, algunos castillos célebres como los de castillo de Fonseca en la villa de Coca (Segovia), entre otras muchas construcciones fáciles de reconocer por los caracteres enunciados.
Evolución Inicios
thumb|Iglesia de San Lorenzo en Sahagún thumb|Puerta de San Basilio en Cuéllar. Las primeras representaciones del mudéjar surgen en el siglo en la cuenca del Duero, con dos focos principales: las villas medievales de Cuéllar y Sahagún. En el caso de la primera, por estar situada a medio camino entre las ciudades de Segovia y Valladolid, representó una plaza de gran importancia, y en ella se implantó un emporio ganadero que le proporcionó una próspera economía a partir del siglo , lo que aportaría un importante número de construcciones, llegando al siglo con veinticuatro iglesias y con una población de 1700 habitantes. En sus construcciones, sobre todo en las puertas de la muralla de Cuéllar y especialmente en el arco de San Basilio, se advierten grandes similitudes con el mudéjar militar toledano.
En lo que respecta a la segunda villa, está situada en el Camino de Santiago y se convirtió en un fuerte centro religioso y económico en los siglos y , donde pudieron trabajar algunas cuadrillas de alarifes de Toledo para acelerar las obras que en ese momento se ejecutaban en ella. La rapidez de estos alarifes en las construcciones de ladrillo se impondría sobre la construcción de sillería romana.
El primer brote conocido se realiza en torno al Duero y es conocido como románico de ladrillo. Los alarifes siguen las tipologías cristianas tanto en planta como en alzado utilizando pilares, arcos de medio punto, arcos ciegos exteriores y portadas con arquivoltas, con una progresión a la que se le llama abocinamiento.
El mudéjar se consolida en el siglo y se exporta hacia el sur y sureste, a tierras todas ellas llanas y con escasas canteras de piedra (Zamora, Valladolid, Ávila, Guadalajara, Madrid y oeste de Segovia, sin afectar apenas a Burgos, Palencia y Soria).
El periodo más importante en la arquitectura mudéjar en España son los siglos , y , que se debe a la calidad y bajo precio de los alarifes frente a constructores cristianos. Los alarifes son maestros en la utilización del ladrillo y tardan muy poco tiempo en hacer sus construcciones. La arquitectura mudéjar es fundamentalmente decorativa, introduce nuevas soluciones que ayudan a la arquitectura actual. Emplean materiales blandos y baratos como ladrillo, yeso y barro vidriado. Se diferencia de las grandes construcciones cristianas, es una arquitectura que no utiliza grandes sillares, sino albañilería. Se sustituye la gran bóveda por techumbre plana o armaduras.
Desarrollo
thumb|Iglesia del apóstol Santiago de Montalbán. El ladrillo se usa con efecto decorativo y obliga a variar las proporciones de ábsides, muros y torres, siendo más pequeñas. Los muros inferiores tienen que ser más recios y sus torres más pequeñas. Estas edificaciones van apareciendo en León, Segovia, Ávila, etc.
El verdadero mudéjar se da del siglo al y tiene sus focos más importantes en Toledo, Andalucía y el valle del Ebro. En esta época se daba un dominio casi total y se produce un contacto entre los estilos europeos y musulmanes. Se van a levantar distintas tipologías como iglesias, sinagogas y mezquitas, que se funden en un estilo común: el mudéjar.
Se empiezan a levantar esbeltas torres para las iglesias en Aragón que se asemejan a los alminares musulmanes. Se produce una fusión de elementos constructivos y decorativos, de elementos musulmanes y cristianos, correlativa con la espiritualidad entre las dos Españas. La Escuela de Traductores de Toledo y Alfonso X son el ejemplo más notable de esta cultura.