Tiziano Vecellio di Gregorio, conocido tradicionalmente en español como Tiziano o Ticiano (Pieve di Cadore, -Venecia, 27 de agosto de 1576), fue un pintor italiano del Renacimiento, uno de los mayores exponentes de la escuela veneciana.
Reconocido por sus contemporáneos como «el sol entre las estrellas», en homenaje a la línea final del Paraíso de La Divina Comedia de Dante Alighieri, Tiziano es uno de los más versátiles pintores italianos, igualmente capacitado para ejecutar retratos, paisajes (dos de los temas que le lanzaron a la fama), escenas mitológicas o cuadros de temática religiosa. Tuvo una larga y dilatada carrera, y su obra atravesó muchas y diferentes etapas, en las que su estilo cambió tan drásticamente que algunos críticos tienen problemas para creer que los cuadros de su primera etapa y los de las posteriores hayan salido de la misma mano.
En cualquier caso, el conjunto de su obra se caracteriza por el uso del color, vívido y luminoso, con una pincelada suelta y una delicadeza en las modulaciones cromáticas sin precedentes en la Historia del Arte occidental.
Biografía
Primeros años (hasta 1516) thumb|Retrato de hombre (Girolamo (?) Barbarigo) (h. 1510). Tradicionalmente creído retrato de Ariosto, el modelo, que parece girarse para mirar fijamente al observador con gesto desdeñoso y seguro de sí mismo, fue usado por Rembrandt, que pudo conocer el lienzo cuando se encontraba en Ámsterdam en la colección del morisco Alfonso López, como pauta de sus autorretratos (National Gallery de Londres). Si el lugar de nacimiento de Tiziano se conoce con certeza, la fecha es una incógnita. Existen tres hipótesis basadas en los documentos de la época. Según su partida de defunción, que se guarda en la iglesia veneciana de San Canciano, el artista murió a la «edad de ciento tres años», por lo que el nacimiento se fecharía en 1473. Por otro lado, en la correspondencia de Tiziano a Felipe II de 1571, el pintor se presenta como «este servidor suyo de noventa y cinco años de edad»,Carta de Tiziano a Felipe II de España reclamando el pago de deudas (fechada en 1 de agosto de 1571). deduciremos por tanto que nació en 1476. Sus contemporáneos Ludovico Dolce y Giorgio Vasari estiman que la fecha estaría comprendida entre 1488 y 1490. Ante estas diferencias, la crítica internacional se encuentra dividida. Los historiadores Harold Wethey Harold E. Wethey, Las pinturas de Tiziano: edición completa (The paintings of Titian: Complete edition); Londres: Phaidon, 1969-1975. y Sydney Freedberg Sydney J. Freedberg, Pintura en Italia, 1500-1600 (Painting in Italy: 1500 to 1600), Madrid: Cátedra, 1992. creen más fiable el nacimiento entre 1488 y 1490. El Centro de Estudios de Tiziano y otros autores Johannes Wilde, La pintura veneciana. De Bellini a Tiziano (Venetian Art From Bellini To Titian); Madrid: Nerea, 1988. determinan que debió de producirse entre 1480 y 1485, desechando otras fechas por la precocidad demasiado sospechosa a juicio de algunas obras iniciales. Esta última opinión es la que está más consolidada. Puede que la razón de la fecha errónea en la carta al rey español se debiera a que el artista pretendía presentarse como un venerable anciano para recabar la compasión del monarca.
Tiziano procedía de una familia con elevado estatus en Cadore: era el cuarto hijo de Gregorio Vecelli, un distinguido concejal y militar, y de su esposa Lucia. No existían antecedentes familiares en el campo del arte. Sin embargo, a la edad de 10 años, Tiziano y su hermano mayor, Francesco, acudieron a Venecia para ingresar como aprendices en el taller de Sebastiano Zuccato, un famoso mosaiquista. Debido a su incipiente talento, en el transcurso de tres o cuatro años, entró en el estudio del venerable pintor Giovanni Bellini, que en ese momento era el artista más reconocido de la ciudad. Allí se encontró con un grupo de jóvenes que conformarían la primera generación de pintores de la Escuela veneciana: Giovanni Palma da Serinalta, Lorenzo Lotto, Sebastiano Luciani, y Giorgio da Castelfranco, conocido como Giorgione. Su hermano Francesco también gozó de cierta relevancia en Venecia como pintor.
El fresco sobre Hércules en el palacio Morosini se considera como una de sus primeras creaciones. Otras obras tempranas son la Virgen con el Niño del palacio de Belvedere en Viena y la Visitación de María a Isabel (del convento de San Andrés), expuesta hoy en la Galería de la Academia de Venecia. Tiziano y Giorgione, en esta época, estuvieron asociados, de ahí la dificultad de distinguir sus primeras obras. La primera obra conocida de Tiziano, el pequeño Ecce Homo de la Escuela de San Roque, fue durante mucho tiempo atribuido a Giorgione. La misma confusión de identificación se produce con más de algunas de sus Sacra conversazione. Estos dos maestros fueron los líderes de la nueva escuela de "arte moderna" de pintura, que adquirió modos de ejecución más flexibles, libres de la simetría y el hieratismo que aún podemos observar en la obra de Giovanni Bellini.
De 1507 a 1508, se le encargó a Giorgione la remodelación de la Fondaco dei Tedeschi, lonja de los poderosos comerciantes alemanes en la ciudad adriática. Tiziano y Morto da Feltre colaboraron con él en la realización de los frescos, conservándose aún algunos de los fragmentos de Tiziano. Esta obra se conoce con exactitud debido a los grabados de Domenico Fontana, ya que no se preservan íntegramente los frescos. thumbnail|left|Flora (1515), sirve como representación del ideal de belleza renacentista (Galería Uffizi). Cuando en 1510 la epidemia de peste se extendió por Venecia y acabó con la vida de su compañero Giorgione, Tiziano marchó a Padua, donde demostró su talento para la técnica del fresco en sus trabajos en esta ciudad en 1511, tanto en la iglesia de los carmelitas como en la Escuela de San Antonio. Algunos de estos trabajos aún se conservan. Destacan El abrazo en la puerta dorada y tres escenas de la vida de San Antonio de Padua: El milagro del recién nacido, El milagro del marido celoso y El milagro del hijo irascible.
En 1512, Tiziano volvió de Padua a Venecia, donde comenzó a establecer una red de relaciones que lo llevaría a la cúspide del grupo veneciano de artistas. Pronto obtuvo trabajo de la Fondaco dei Tedeschi, consiguió de esta La Sanseria o Senseria (un privilegio muy codiciado por los artistas emergentes), y llegó a ser superintendente de las obras gubernamentales, cargo de pintor oficial de la República de Venecia, que le reportaría suficiente remuneración y otros privilegios añadidos. Tiziano lo ostentaría ininterrumpidamente durante sesenta años, hasta su muerte. Fue especialmente emotivo el encargo de completar la decoración, inacabada por Bellini, de la Sala del Gran Consejo del Palacio Ducal (destruida por un incendio en 1577) en la que representaría la batalla de Spoleto. Abrió su propio taller, cerca del Gran Canal en San Samuele, en una ubicación desconocida actualmente. En 1513, el cardenal Pietro Bembo le trasladó la invitación del papa León X para instalarse en Roma y, aunque la oferta era tentadora prefirió quedarse en Venecia, donde la competencia artística era menos intensa que en la sede papal. No fue, sin embargo, hasta la muerte en 1516 de su maestro, Giovanni Bellini, cuando su prestigio empezó a crecer. En esta época, recibió un encargo muy exclusivo que le reportaría una notable anualidad de veinte coronas y la exención de ciertas tasas. Se trataba de una serie de retratos de los sucesivos duxes de Venecia, siendo remunerado cada uno con ocho coronas. Tiziano realizó sólo cinco de esta serie. La exégesis de la fase inicial y formativa de Tiziano Vecellio exige una revisión profunda de la cronología tradicionalmente aceptada, desplazando su nacimiento desde la fecha mítica de 1477 hacia un marco temporal comprendido entre 1488 y 1490. Esta precisión historiográfica resulta fundamental, pues permite interpretar su precoz evolución no como el fruto de una madurez tardía, sino como la irrupción volcánica de un genio que, antes de cumplir los veinte años, ya se encontraba tensionando los límites del lenguaje pictórico del Quattrocento veneciano. Al arribar a la Serenísima desde su Pieve de Cadore natal, el joven artista transita por los talleres de Sebastiano Zuccato y de los hermanos Bellini, para finalmente hallar en la poética atmosférica de Giorgione el estímulo dialéctico necesario para forjar su propia autonomía formal. Este periodo de formación, que se extiende hasta la consagración oficial que supuso la muerte de Giovanni Bellini en 1516, constituye un proceso de absorción y superación constante, donde el rigor del diseño se somete progresivamente a la hegemonía del colorito y a una voluntad de estructuración plástica que preludia la plenitud de la «maniera moderna».
Análisis formal, primera etapa Las primicias de este talento se manifiestan en el retablo votivo de Jacopo Pesaro presentado a San Pedro por el papa Alejandro VI (Amberes, c. 1503-1506), donde se percibe un esfuerzo denodado por unificar la composición a través de la luz y una vibración cromática que ya se distancia de la sequedad bellinesca. En esta obra, el relieve antiguo fingido en la base del trono se revela como una improvisación magistral, una intuición de genio que reinterpreta la Antigüedad no como un catálogo de formas estáticas, sino como una materia plástica rediviva por el toque del pincel. A este estadio de transición pertenecen también la Virgen con niño y san José del North Carolina Museum of Art (c. 1506-1507) y la Madonna Benson (c. 1507), pinturas que, si bien conservan resabios del siglo anterior en la definición de ciertos planos, anuncian ya una integración orgánica de las figuras en un paisaje que deja de ser mero decorado para convertirse en un espacio vibrante de aire y luz.
El encuentro definitivo con la estética giorgionesca tiene su epicentro en la decoración al fresco del Fondaco dei Tedeschi en 1508, empresa en la que el cadorino acomete la fachada lateral con la célebre Giuditta o Justitia. Se asiste aquí a lo que se ha denominado una «reacción a Giorgione»; frente al lirismo contemplativo y el sfumato lírico de Castelfranco, el joven artista impone una monumentalidad heroica, una «maniera grande» definida por la fuerza de sus masas cromáticas y un uso del claroscuro que no solo envuelve, sino que construye el volumen. Es en este contexto de intensa emulación donde surge el debate sobre la autoría del Concerto campestre (París, Louvre, c. 1509-1510), obra que hoy se tiende a considerar como el cierre de la fase giorgionesca del joven maestro, quien impone una vitalidad vibrante en la textura de las carnes y una caracterización psicológica más directa que la de su segundo mentor.
La maduración del retrato tizianesco en este lustro formativo es igualmente prodigiosa, alejándose de la idealización romántica para perseguir una verdad física e intelectual imponente. El Retrato de joven de la colección Goldman (Washington, c. 1508-1510) muestra una simplificación del esquema giorgionesco que intensifica la carga moral del modelo, mientras que el llamado Ariosto de la National Gallery (Londres, c. 1510-1511) representa un hito técnico mediante el uso de la mancha cromática del brazo envuelto en seda azul, que se convierte en un «volumen comprimido» de luz. Especial mención merece La Schiavona (Londres, c. 1510-1511), donde la presencia física de la mujer se contrapone al relieve clásico del parapeto, estableciendo un diálogo entre la vitalidad de la materia pictórica y la inmutabilidad de la piedra, un paragone visual resuelto a favor de la «forma palpitante».