Jubera es una localidad española del municipio de Santa Engracia del Jubera, perteneciente a la comunidad autónoma de La Rioja.

La villa de Jubera se encuentra enclavada en el valle homónimo, si cabe el más agreste de los que podemos encontrar en la región. El caserío se ubica en un cerro al margen derecha del río Jubera, coronado por un castillo roquero. El origen de la villa parece remontarse a tiempos prerromanos, como denota la posible etimología vascuence de su nombre (ur bero “aguas calientes”) y distintos restos de lo que podrían ser asentamientos celtíberos en la zona. La presencia romana queda patente en los yacimientos de extracción de ruedas de molino y en restos de calzadas que se remontan a esta época.

Geografía La localidad se encuentra ubicada en la margen derecha del río Jubera.

Historia

Prehistoria Algunos autores consideran que la colonización del valle del Jubera se produjo durante la primera Edad del Hierro. En la segunda Edad del Hierro, el emplazamiento de mayor importancia en la zona sería el castro de Los corrales de Castrejón, a pocos kilómetros de Jubera.

Edad Antigua Durante la romanización, la cuenca baja del río Jubera sería sometida a un fuerte proceso de colonización, como atestiguan muchos de los restos encontrados, pero a medida que las incursiones visigodas aumentaron, los habitantes migraron hacia la sierra en busca de seguridad. Este río migratorio benefició el crecimiento de Los castillares de Villa Vieja, un emplazamiento localizado junto a la ermita de Santiago, en el que intuimos una fortaleza central rodeada del caserío, y cercano a las minas de plomo y plata de Jubera. Esta población se convertiría en la principal del valle (), hasta que el imparable crecimiento de Jubera le arrancara sus habitantes y la condenara a la desaparición. Es por eso que podemos considerar este emplazamiento como la primitiva villa de Jubera. Cerca de este lugar encontramos restos de una ermita de origen visigodo, la Ermita de los moros.

A lo largo de la cuenca del río Jubera podemos encontrar cuevas artificiales que popularmente son conocidas como “gallineros”, en cuyas paredes aparecen excavados gran cantidad de alvéolos. Las investigaciones señalan un posible origen religioso de las mismas, ejerciendo durante muchos siglos la función de eremitorios o monasterios rupestres. Su datación podría remontarse incluso a la época visigoda (), cuando a consecuencia de las constantes invasiones de las ciudades romanas de Vareia y Barbariana se produciría la migración de sus habitantes a la sierra y la cristianización del valle. En esta época era muy frecuente la cristianización realizada por los monjes eremitas, que posiblemente habitaran en estas cavidades. El pasado visigodo queda patente también en la toponimia de la zona (nombres de múltiples localidades y territorios del lugar hacen referencia al santoral visigodo). Actualmente la mayoría han desaparecido debido a los derrumbamientos de sus paredes.

Edad Media La Edad Media fue una época muy convulsa para Jubera, ya que fue plaza fronteriza durante varios siglos, primero como fortaleza árabe hasta finales del , pasando luego a manos leonesas, y posteriormente en el a manos pamplonesas. Durante los siglos , y estuvo constantemente disputado por los reinos de Castilla y Navarra, pasando de uno a otro hasta que finalmente quedó en manos castellanas.

La villa de Jubera aparece citada por primera vez en el , época en la que se convierte en plaza fuerte. Los árabes marcaron su paso por la población con la construcción del castillo, el que sería un importante punto estratégico en la línea defensiva formada junto a las fortalezas de Ocón, Clavijo y Ausejo frente a los envites cristianos.

Tras la Batalla de Clavijo en el 844, Jubera se queda en terreno fronterizo dentro del entonces Reino de Asturias-León, pasando años más tarde en el al Reino de Pamplona (922-924), nombrando como primer tenente de Jubera a Mango Asinari, que ya aparece citado en el 941 por el rey García I de Pamplona.En el , Jubera formó parte de una trasmisión (1066) que Doña Estefanía hizo al infante de Pamplona, don Fernando, siendo el tenente Jimeno Fortuniones. Finalmente, en el 1076, pasó al reino de Castilla tras la muerte del rey Sancho Garcés IV.

En 1207 el castillo de Jubera, junto con los de Clavijo y Ausejo, pasó a manos de Don Sancho de Navarra, usado como garantía en la tregua con Alfonso VIII de Castilla durante 5 años. Posteriormente, a principios del , el castillo y villa de Jubera pasaron a manos del señor de Cameros, Don Rodrigo Díaz de los Cameros, junto con el de Calahorra y Nájera de manos del rey Alfonso VIII. Posteriormente, en 1216, en sus guerras con los Lara perdería la plaza, recuperándola en 1220.

Ya a partir del , el señorío de Jubera (Jubera y sus 9 aldeas: San Bartolomé, Santa Engracia, Santa Cecilia, Cenzano, Bucesta, Reinares, El Collado, San Martín y Venturiel) quedaría permanentemente dentro de la Corona de Castilla, primero en manos de Diego Gómez Manrique, conde de Treviño, más tarde en 1380 paso a manos de Diego Fernández de Lezana, y finalmente en 1419 Juan II de Castilla se la donó a Álvaro de Luna y desde entonces ha quedado vinculado al linaje de los Luna. Edad Moderna Durante el en propiedad de D. José Mª Rodríguez de Cisneros Mendoza y Luna (1747-1779) al igual que las villas de Igea y Cornago. En este siglo paso a pertenecer a la intendencia de Soria. A dicho linaje va a estar ligada hasta la abolición de los señoríos en 1837.

En 1822 tras la división de España en provincias realizada durante el trienio liberal, la villa de Jubera queda en la provincia de Logroño.

En el Diccionario Geográfico-histórico. Sección II que comprende La Rioja o toda la provincia de Logroño y algunos pueblos de la de Burgos, escrito por Ángel Casimiro de Govantes en 1846, se dice que en el tenía 410 vecinos que a 4 habitantes son 1640 almas y a 5, 2050. También que a la fecha de escrito el mencionado libro tenía 400 vecinos y 1820 almas.

A mediados del siglo , la villa tenía contabilizada una población de 1301 habitantes. Aparece descrita en el noveno volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

Durante la primera guerra carlista, el castillo de Jubera fue un punto estratégico en el valle del Ebro, por lo que se remodeló para adaptarlo a las nuevas necesidades bélicas, para lo cual se derribó la iglesia de Santa María también ubicada en la localidad (junto al cementerio) aprovechando sus materiales.

Encabezando la comarca durante muchos siglos, su última etapa de esplendor la vivió a mediados del siglo pasado (1948-56) con la explotación de unas minas de plomo cuyo cierre inició una fuerte tendencia de despoblamiento que persiste en la actualidad.

Demografía

Históricamente Jubera ha sido la principal localidad del municipio, por importancia histórica y por población, hasta 1940 que pierde la capitalidad frente a Santa Engracia, pasando a depender de ella y cambia la denominación del municipio a Santa Engracia del Jubera.

En 1849, en el Diccionario de Madoz ya consta que las aldeas de Cenzano, El Collado, Bucesta y Reinares han formado ayuntamiento propio, siendo cabeza El Collado, y segregándose por tanto de la villa de Jubera. En 1852 se segrega también la aldea de Santa Cecilia y la aldea de Robres, Santa Marina, agregándose al municipio de El Collado.En 1877 se disuelve el municipio de El Collado, y se vuelven a agregar al municipio de Jubera integrando además a la antigua aldea de Robres, Santa Marina, pero no vuelve Cenzano.

A finales del se produce una gran pérdida de población por la emigración a América, sobre todo a Argentina y Chile en busca de mejores oportunidades, debido a la precariedad con la que se vivía en las aldeas más altas del término: Bucesta, Reinares, Santa Marina, El Collado, San Martín y Santa Cecilia. En ellas la economía era de subsistencia, y se había producido una gran pérdida de importancia de la ganadería ovina, prácticamente la única en el municipio, lo cual condujo a que desapareciese el municipio de El Collado y volviese a integrarse en Jubera.

La constante pérdida de población de la localidad provocó que en 1936 se trasladase la capital del municipio de Jubera a Santa Engracia, que en aquel momento mantenía más población. En un periodo de 60 años, desde 1877 hasta 1940, el entonces municipio de Jubera había perdido 600 habitantes, el 40% de su población, por lo que se encontraba ya en una situación demográfica crítica y comprometida.

Finalmente en 1950 se modifica el nombre del municipio, denominándolo oficialmente Santa Engracia del Jubera, perdiendo Jubera su predominancia histórica en el valle.Entre 1948 y 1956 la población aumento gracias a la instalación de las minas de plomo entre las localidades de Jubera y San Bartolomé. En ellas llegaron a trabajar 100 personas, tanto de la zona como llegadas de País Vasco o Extremadura.

Pero tras el cierre de estas en los años 1960 la población volvió a descender, puesto que todos los que allí trabajaban emigraron, principalmente a Logroño. A esto se sumó la emigración constante que se venía produciendo desde mediados del . En estos años algunas de sus aldeas quedaron totalmente abandonadas.

Jubera (La Rioja) contaba a 1 de enero de 2022 con una población de 77 habitantes, 43 hombres y 34 mujeres.

Cultura

Patrimonio

El castillo thumb|Castillo de Jubera thumb|Castillo de Jubera thumb|Castillo de Jubera

Sus orígenes parecen ser musulmanes (siglos -), si bien han sido encontrados restos prerromanos en su interior y la mayor parte de su construcción es posterior (). En el centro del complejo encontramos un edificio central rectangular, sin duda residencial, construido con motivo de la primera guerra carlista en 1833 con los materiales de la iglesia de Santa María, cuya pared este podemos observar todavía adosada al cementerio de la localidad.

En ambas cabeceras norte y sur se levantan dos torres cilíndricas que permiten el control integral del valle. Este cuerpo central está protegido por una muralla de trazado recto, con adarve y aspilleras en la pared externa de un foso que bordea el recinto rectangular. La tercera muralla se comporta como una barbacana que refuerza la fortificación, y exterior a ella encontramos una cuarta, en cuya cara norte se localiza el acceso al castillo, un sistema de muros laberínticos que conforman una esclusa. En el lienzo que contiene el arco de entrada, doblado (inferior en mitra y superior de medio punto), y formado por dovelas de arenisca (frente a la caliza del resto de la construcción), podemos observar varias almenas en capirote. En el interior del cerro se localiza una cueva que contiene grafitis medievales, aunque el acceso a esta es imposible debido a los constantes derrumbamientos. El mayor indicio de su origen musulmán parece ser su “parecido” al castillo de Clavijo.

Iglesia de San Nicolás de Bari La iglesia de San Nicolás, construida en sillarejo y mampostería, tiene su origen en una edificación románica del , de la que actualmente solo se conservan los muros de la nave, la capilla del primer tramo (donde se aloja la pila bautismal) y la portada, cuyas cuatro arquivoltas apuntadas en forma de dientes de sierra parecen simbolizar la luz, el sol. Posteriormente, en el se añadió el resto del edificio, un crucero curiosamente de mayor anchura que la nave principal, cubierto con bóvedas nervadas. En el arte mueble del templo destacan tres esculturas góticas del : un crucifijo conocido como “El Abarrancador”, una imagen sedente de la Virgen del Prado con el Niño, una talla de Santiago peregrino y una imagen de San Juan Bautista hispanoflamenca del . Podemos señalar también el retablo mayor dedicado a San Nicolás, barroco del y localizado en la cabecera del templo, y el retablo dedicado a Santiago, también barroco del .

Ermita de Santiago y tradición jacobea